jueves, 28 de julio de 2011

POESIA: A UN PEQUEÑO TALLO DE GIRASOL

Crece el tenue tallo
entre estos secos campos
sin saber que es fruto de un milagro
y despunta su  indefenso cuerpo
a través de la hospitalaria tierra
en cuyo seno germinó la semilla.

Asciende el pequeño brote lleno de vida
hasta la superficie de la tierra
milímetro a milímetro cada día
en un continuo ejercicio por encontrar
luz, rayos del sol y ciclos de la luna.

Misterios de la vida
para los cuales no hay nombre
se llenan los campos de vida
y entre verdes sonrisas y alados vientos
cae intermitentemente la lluvia
mientras el pequeño tallo
forma a filas en la retreta de la mañana
y en los ocasos del día.

José Vte Navarro Rubio

POESÍA: LA INMENSA NOCHE DE ESTAS TIERRAS

La noche, inmensa noche de estas tierras,
cae sin proposito de enmienda y de forma profunda
como si fuera la losa de una sepultura
sobre las casas, apriscos, tierras yermas,
montes con carrascas y riberas de los ríos.

Dorado anuncio de sueños y más sueños
duermen unos mientras  otros vigilan
en esas horas de la naciente noche
en que cerradas las ventanas
y ya la lumbre convertida en cenizas
ronronea el gato junto a la chimenea
y los viejos cuentan historias  y aventuras.

Nostalgias de otros días
y dureza de una luna
que juega allí en el alto firmamento
a hacer de mecedora y de cuna.

Mece que te mece
duermen los niños sobre lechos de plumas
mientras un par de viejos cuentan aventuras.

A la luz de un candil
se  hace la una, ya las 12 pasadas
se marchan todos al catre
pensando en nuevas aventuras.

José Vte. Navarro Rubio

CARLOS PATIÑO COMPOSITOR BARROCO DE SANTA MARIA DEL CAMPO RUS

Carlos Patiño, compositor barroco, de Santa Maria del Campo Rus 

Vienen a continuación una serie de artículos sobre este extraordinario compositor del cual Becker ha escrito : Las obras humanas de Carlos Patiño.    
                                            
ARTICULOS Y CURIOSIDADES:
ANTONIO DÍAZ BAUTISTA

Si, por lo general, nos hemos mostrado los españoles bastante poco interesados por nuestro pasado musical, mucho más brillante, por cierto, de lo que se suele pensar, aún mayor ha sido nuestro desinterés por la música que se escuchaba en las tierras del continente americano durante la larga dominación española. En este desdén ha debido influir, sin duda, esa especie de pudor pueril que, desde hace tiempo, atenaza a la progresía hispana y que le hace avergonzarse de nuestra pretérita aventura imperialista; una actitud, a mi parecer, tan ridícula como sería ver a los italianos pidiendo perdón por la conquista, y la expansión de la cultura grecolatina, realizada por sus ancestros romanos, o a los ingleses disculpándose por haber incorporado Norteamérica a la cultura anglosajona. La historia de la Humanidad ha sido como ha sido, con sus luces y sus sombras, y lo único que merece la pena es estudiarla desapasionadamente, para rescatar de su desván los testimonios que puedan enriquecernos. Por eso es tan meritorio el empeño del programa Repsol YPF para la Música en Latinoamérica que, con el auspicio de la UNESCO, está sacando a la luz muchas joyas sonoras de la América virreinal, alguna de las cuales han sido ya comentadas en esta página.
Si bien se piensa, sería un desatino intentar reconstruir la historia de la música española limitándonos exclusivamente a la que sonaba dentro de los confines peninsulares, y olvidar que, hasta comienzos del XIX, constituían las Provincias de Ultramar una parte sustancial de nuestro ámbito político y cultural. La música de la América hispana, aunque en algunos aspectos se tiñera de matices autóctonos, fruto de un fecundo mestizaje, seguía las corrientes y tendencias de la metrópoli, que, a su vez, estaba en fluida comunicación con toda la música europea. Los compositores y los intérpretes de las tierras americanas seguían la tradición estilística de la música peninsular y los galeones, que navegaban hasta el Nuevo Mundo, transportaban partituras de los autores españoles, que se difundían por los dilatados territorios de las colonias y se interpretaban en conventos, iglesias y palacios. Naturalmente, la incuria del tiempo, las guerras y las revoluciones han hecho desaparecer una gran parte de estos documentos, pero la búsqueda de los investigadores por los archivos hispanoamericanos nos va descubriendo muchos pentagramas olvidados, que forman parte del acervo musical español, y son valiosísimos para su conocimiento.


Un interesante ejemplo de la presencia de la música hispana en el continente americano son las obras religiosas de Carlos Patiño, un importante compositor español del sigo XVII, injustamente olvidado, que, aunque nunca debió viajar a las Indias, alcanzó gran prestigio por aquellas tierras, pues se han encontrado copias de sus partituras en numerosos lugares del ámbito andino. Es curioso subrayar que algunas de estas copias llevan la indicación de haber sido interpretadas en la segunda mitad del siglo XVIII, lo que supone una dilatada persistencia histórica. Había nacido, el año 1600, en el pequeño pueblo conquense de Santa María del Campo Rus. Aunque sabemos poco de su biografía, debió ser cantor en la iglesia de su aldea natal y después en Sevilla, donde estudió con Antonio Lobo, discípulo de Francisco Guerrero. En 1628 marchó a Madrid donde trabajó en el Monasterio de la Encarnación y, a partir de 1628, ocupó el importante puesto de Maestro de la Capilla Real de Felipe IV, sucediendo a su rival, el flamenco Mathieu Romarin. Además de numerosa música religiosa, escribió ‘Tonos humanos’: madrigales y canciones de tema profano o teatral.

Artículo (powered by Wikipedia)


Carlos Patiño (Cuenca 1600 - Madrid 5 September 1675) Fue un compositor español del período Barroco, nacido en el pueblo conquense de Santa maría del campo de Rus.Parece ser que en su infancia, Patiño comenzó a cantar en el coro de su pueblo natal, y que un tiempo después fue trasladado al coro de la Catedral de Sevilla, donde estudió con el maestro Alonso Lobo que a su vez fue discípulo de Francisco Guerrero. Se casó en 1622 pero su esposa falleció en 1625, propiciando esto su entrada al sacerdocio. En marzo de 1628 se consiguió el puesto de maestro de capilla del Real Monasterio de la Encarnación, Madrid, Donde suplió a Gabriel Díaz Bessón (1590–1638). Años más tarde, el 1 de enero de 1634, Patiño sucede a el holandés Mateo Romero como maestro de capilla de la capilla real. En 1660 le fue negada su petición de retiro, pero fue proveído con dos asistentes.La mayoría de su obra sacra es policoral. Varias de sus obras seculares fueron compuestas para la corte. Muchas de sus obras sacras se perdieron en el terremoto de Lisboa de 1755, Pero otras sobrevivieron en el nuevo mundo. Su música escénica incluíaEl Nuevo Olimpo of 1648, pero esta obra se perdió también. Obras13 misas49 motetes21 salmos6 letanías11 cantos evangelicos2 Himnos eucarísticos32 villancicos14 tonos humanosMúsica escénica Referencias↑ The New Grove dictionary of music and musicians, Volume 19‎ 2001 p235↑ http://servicios.laverdad.es/ababol/pg060429/suscr/nec13.htm↑ http://servicios.laverdad.es/ababol/pg060429/suscr/nec13.htm↑ http://servicios.laverdad.es/ababol/pg060429/suscr/nec13.htm↑ Louise K. Stein Songs of mortals, dialogues of the gods: music and theatre in seventeenth century. p100↑ Las obras humanas de Carlos Patiño, ed. D. Becker (Cuenca, 1987)
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EL DÍA, S/C de Tenerife


"Libera me, domine" es el título del concierto monográfico que, sobre el compositor español Carlos Patiño (1600 - 1675), se ofrecerá hoy viernes en el marco de la XI Semana de Música Sacra de La Laguna, promovida por el Organismo Autónomo de Actividades Musical de esta ciudad. El homenaje a uno de los maestros del Barroco musical español propiciará la unión de los grupos Il Groppolo, Ministriles de Marsias, Aires de Hesperia y Camerata Lacunensis, bajo la dirección de Emilio Trabaue, en la iglesia del Convento de Las Catalinas, a partir de las 20:30 horas.
El programa musical, sugerido por la musicóloga tinerfeña Rosario Álvarez, gran conocedora de la figura de Patiño, ha sido diseñado por Conrado Álvarez, cantante y presidente del colectivo ARIA.
Según Álvarez, la idea es presentar al público canario a una de las figuras más importantes y, paradójicamente, más desconocidas de la música barroca española". Se trata, pues, de un concierto de carácter divulgativo en cuyo inicio "se incluyen dos piezas de los maestros de Patiño, Francisco Guerrero y Alfonso Lobo, que complementarán y ayudarán a entender la obra del discípulo", explica Álvarez.
Trabaue dirigirá a un total de veinticuatro músicos, componentes de las mencionadas agrupaciones, para interpretar lecciones de difuntos, antífonas marianas, himnos y motetes de Carlos Patiño, escritas en el siglo XVII para uno, dos y tres coros acompañados de bajo continuo.
Trabaue evocará la sonoridad barroca mediante la coordinación de solistas, coros e instrumentos tales como la corneta, el bajoncillo, el sacabuche, el bajón, el arpa doble, el órgano y el chelo barroco.

Contenido Musical ón Contenido Visual (portada y librillo)
Projecte Final
La frontera de lo propio y el límite de lo ajeno.
Caso 3.2

Exportaci

Carlos Patiño (1600-1675 Un
polifonista español en los Andes.)

Arndt von Gavel en 1973 en la obra "Investigaciones musica les de los Archivos coloniales en el Perú" publica las transcripcio nes de  
  • 1. "Hermoza Zagala" de Carlos Patiño.
Biografía: Autor Enciclonet

Compositor español nacido en 1600 en Santa María del Campo (Cuenca) y fallecido en 1675 en Madrid. Fue considerado el más destacado durante el reinado de Felipe IV. Se desconocen los datos sobre sus primeros años de vida, aunque es posible que iniciara su educación musical como infante de coro en alguna iglesia cercana a su localidad natal o en el convento trinitario de la misma.

En 1612 fue contratado como mozo de coro de la catedral de Sevilla; trabajó con Francisco Company, Juan de Vaca y sobre todo con el maestro de capilla Alonso Lobo. Este músico sería el que más influyera en su formación. En 1622 contrajo matrimonio con Laura María de Vargas; al año siguiente, en 1623, accedió gracias a una oposición al puesto de maestro de canto y órgano del Sagrario de la catedral de Sevilla.
En 1628 fue nombrado capellán y maestro de la capilla del Monasterio de la Encarnación (Madrid). En 1633 sucedió a Mateo Romero (maestro capitán) como maestro de capilla de la Real Capilla de Madrid, lo que entonces era considerado como uno de los puestos más importantes y codiciados del país. A partir de 1648 fue nombrado rector del colegio de Niños "cantorcicos", institución en la que recibían su formación los niños que tomaban parte en los actos musicales de la Real Capilla.

Durante su servicio a lo largo de los reinados de los reyes Felipe III y Felipe IV, Patiño compuso música sacra, pero también, como su predecesor Romero, compuso música para teatro. Está considerado como uno de los mejores compositores de su tiempo en los dos ámbitos musicales.

Aunque Patiño estaba al corriente de lo que se hacía fuera de España, se hallaba mucho más cercano a la escuela polifonista española de Francisco Guerrero por haberla conocido a través de su maestro Alonso Lobo, discípulo de Guerrero. No obstante, Patiño supo adaptarse a las nuevas corrientes de su época: el barroco (véase música barroca) pleno español, con todo lo que suponía de cambios e innovaciones.

Una parte importante de su obra desapareció en dos catástrofes: por una parte el incendio del Alcázar de Madrid y por otra la destrucción de la biblioteca de Juan IV de Portugal debido a un terremoto ocurrido en 1755. A pesar de todo, es amplia la obra vocal religiosa que nos ha quedado de este compositor. Todos sus motetes, himnos, villancicos y misas han sido transcritos y recopilados en varios volúmenes por el musicólogo Lothar Siemens a través del Instituto de Música Religiosa de la Diputación de Cuenca. Murió en 1675 en Madrid.

JOSE VICENTE NAVARRO RUBIO

POESIA: PINAREJO SOL PURO

No quiero ser en este momento
como el cautivo junco
que nacido a la ribera de los ríos
o de cualquier torrente de agua
espera, solo espera, es su destino ,
que los veranos sean cortos
y los inviernos lluviosos y fríos.

Cuan momento  para decir lo que siente uno
ahora y a la espera
de caminar por esas sendas pobladas de silencios,
solo pendiente del paisaje
y de ser en medio de tanta naturaleza uno más en el destino
de Pinarejo y sus tierras, hombres, mujeres y niños.

Ser, ser , ser,
Pinarejo ser es buscar en tus tierras el sol puro.

José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: SOLO LIBRES

Es la tierra
como la luz
la que da la vida.
¡La tierra son sentimientos!

Ir y ver esos campos
de olivos viejos
que parecen lamer
con sus raíces
el inhóspito suelo.

Coger esas espigas granadas
y comprobar como el grano
pide a gritos ser molido.

Salir a la búsqueda
de esos altos pinos
que crecen por segundos
siempre a la espera
de jugar con la luna.

Mirad con que fuerza
se alzan los girasoles
y como poco a poco giran
todos al mismo ritmo.

Escuchar esos balidos
de las ovejas
y el sonar de los cencerros
en las tardes ya caídas
siempre bajo la atenta mirada
de los mastines
y de esos hombres
buenos y rudos
que las llevan a pastar
de la misma  forma
que llevan las madres de paseo a sus hijos.

Se amigo, libre.
Solo libre,
para expresar tus sentimientos.

Todavía el mundo
huerfano de padre
espera de sus hijos compromisos.

José Vte Navarro Rubio

POESIA: MUJERES DE PINAREJO Y DEL MUNDO

Creanme señoras mias
que si escribo es porque lo siento en el alma
y porque se que todo lo mío es de todas ustedes
por haber nacido todos sin distinción de credo ni oficio
bajo un mismo signo llamado historia contemporánea.

Creanme  señoras mías
que se del suyo sufrimiento
y de como lo que han conseguido
ha sido a base de ser más y más combativas
con una historia pasada y presente
en que se les ha tenido por esclavas
al servicio del bien llamado nombre de hogar y familia.

Creanme mujeres de Pinarejo de hoz en mano,
y cachucho en la cintura
que la historia  ha sido tremendamente injusta
y que si no fuera por vosotras,
guardianas perpetuas de las tradiciones,
hoy seriamos como las piedras del camino de La Nava
o de cualquiera otra senda o camino
mineral pateado, tosco  y tremendamente duro.

Creanme, creanme, lo juro,
que ya pasados los tiempos
y bajo la luz de una lamparilla
que me sirve de guía
cuando golpeo las letras del teclado
de este ordenador tan simple y frío
no se me ocurre otra cosa que decir,
a los cuatro vientos como si fuera un velero
a la búsqueda de ese viento
que le ayude salir de la calma chicha,
¡mujeres de Pinarejo y del mundo
dichosas seáis por parir hijos e hijas
con los que poder escribir nuevas historias
de estos nuestros pueblos
tan por todos nosostros estimados y queridos!

José Vte  navarro Rubio

Poesia: PINAREJO TORRENTE DE VIDA

Aun pueblo vivo y comprometido con su historia
que como si fuera una gota de agua en el océano
se convierte en ola y marea y en agua mansa
que llega a las playas para morir junto a la arena
sin hacer el más mínimo de los quejidos.

Aun Pinarejo desde aquellos tiempos de El Pinarejo
en que la afilada guadaña en forma de leyes injustas
caía de forma metódica sobre las personas
que convertidas en siervos cautivos
valían lo mismo que un almud de trigo.

¡Ay de Pinarejo y de los otros Pinarejos,
de todos los Pinarejos mi pueblo con orgullo!
Destaca sobre el tosco paisaje
muerto por la mano vil del hombre
tu noble compostura de pueblo que ha sabido sobrevivir
a todos los avatares de la historia.

Quién pudiera Pinarejo en estos días
hacerte surgir de ese lodo y cenizas
para que pudieras volver a ser
en medio de tantas leyes injustas
pueblo altivo y de nobles ideales,
y como no pueblo, patria y cuna.

¡Oh destino ingrato!
de todos los destinos el menos querido. Pudiera ser todavía
que no lejanas otras historias. Tu historia Pinarejo,
mi historia y la de todos los que en tus tierras han nacido,
sea en mitad de ese llano meseteño un referente continuo.

Si mis ideas convertidas en tenues suspiros
sirvieran para cambiar tu destino
quisiera ser tu tierno amigo allí donde la lechuza otea
desde los siglos de los siglos
encima de la alta y poblada rama del verde olivo.

 José Vte. Navarro Rubio

miércoles, 27 de julio de 2011

POESIA: SUDOR SOBRE EL SURCO

Paisano, que de los días  hacías semanas
segando trigo y cebada por esos lugares perdidos de la Mancha
por cuyos nombres se que estaban en España.

Se de vuestra existencia y de vuestro deambular por esas tierras
siempre a la búsqueda de unas cuantas monedas
con que acallar el hambre que en vuestras casas apretaba de lo lindo.

Mirad esos días extremos en que el sol vertical sobre la tierra
calentaba tanto que se derretían hasta las piedras
al mismo son que el aceite hirviendo en la caldereta
elevaba hacia el cielo vapores que en el surco sabían a fiesta.

Unas tajadas de  tocino y a lo sumo un huevo frito eran
un menú de primera
para hombres y mujeres de este Pinarejo, nuestra  casa y tierra,
que nacían rectos y morían doblados
como los juncos que crecen en las  verdes riberas, ramblas y acequias
de aquellas nuestras tierras.

Vosotros venís de otra raza
y de otras historias llenas de penas que trasmitidas de padres a hijos
forman parte viva del alma noble de estas tierras.

Eh ahí al hombre y a la mujer pinarejera
como sudan y jadean en esas  horas del día en que el sol aprieta
y la hoz en la mano siega y siega espigas de trigo
que se convertirán una vez molidas en fina harina blanca
como la cara de la Virgen de la Macarena.

José Vte. Navarro Rubio

martes, 26 de julio de 2011

EL CÓLICO MISERERE



Me viene a cuento el tema de los cólicos misereres y la forma tan convencional que había de reconocer por parte de la gente que no tenía ningún conocimiento sobre  medicina cuales eran las causas de la muerte de algún familiar o conocido. En este sentido aporto al foro tres artículos que yo creo que son interesantes para entender alguna de las cuestiones que tienen que ver con esta enfermedad tan estandarizada en la medicina popular de la época. Recuerdan aquello "¿de que se ha muerto  fulanito?" y la contestación un tanto académica y resaviada: "de un cólico miserere". A lo dicho les dejo con los artículos y a vivir que son dos días.  

Observen este cuadro narrativo sacado de otro blog que no tiene nada que ver con Pinarejo y vean amigos y amigas mías cuanto de esto que aquí se cuenta ocurría también en otros lados. El chismorreo era norma preestablecida y usual cuando no habían otras cosas que hacer y sobraba tiempo para largar por la boca sapos y culebras. Lean y sabran de que les hablo:

PRIMER ARTÍCULO:

La muchacha de la-------------parió a los ocho meses de la boda... a la---------- la de-----------la vieron ayer por las eras con el hijo del "-------", pero el mayor, ese que le gusta el vino y poco trabajar... parece ser que la familia de los "---------" se va a Barcelona... que desgracia lo del hijo del tío---------------------, le entró el cólico miserere y le sacaron de su casa con los pies por delante con solo treinta años... por lo visto en estas fiestas van a traer a la música de otro pueblo porque antaño se enfadaron con los mozos del pueblo por echar a la fuente a un músico.... a la chica de la señora---------------------- la ha dicho un médico en Madrid que tiene algo, y no bueno, !que pena!, de nada le va a servir todo lo que tiene... 

SEGUNDO ARTÍCULO:

"Apendicitis es la inflamación de la última parte del intestino ciego. Hoy en día es de fácil tratamiento, una simple operación resuelve el caso, pero si no se coge a tiempo la inflamación puede romper la pared del intestino. Llegados a ese extremo, las heces salen de los conductos herméticos donde aguardan para ser evacuados y entran en contacto con la sangre y con el resto de mucosas de nuestro organismo. El desenlace, además de fatal, es muy doloroso y terrible para el enfermo.

Pero ¿por qué cólico miserere? Aquí mi padre ya no me podía ayudar a seguir las pistas de las palabras, había topado con un callejón sin salida: siempre se había llamado así, me decía. Así que pedí el comodín del público, me fui al oráculo de internet y tiré los dados: voy a tener suerte, me dije, y vaya si la tuve. Topé con un artículo de la Revista española de enfermedades digestivas: El cólico miserere (Miserere mei): aportaciones sobre su etimología y características clínicas e hipótesis sobre su aportación en la literatura médica de los siglos XVII-XVIII. En el clavo. El autor, Benigno Acea Nebril, busca el rastro de esta terminología en la literatura médica de los siglos reseñados a partir de los fondos históricos de la Biblioteca de Santa Cruz (Universidad de Valladolid).

Nos cuenta Acea que la oclusión intestinal, conocida como cólico miserere, fue una enfermedad enigmática durante buena parte de la historia de la medicina, y a menudo se la confundía con la apendicitis aguda, ya que hasta los siglos XVII y XVIII no se sistematizó el uso de la autopsia como base del conocimiento médico para esclarecer los motivos de la muerte. La misma terminología para ambas enfermedades venía dada por sus similares síntomas: “vómitos fecaloideos, dolor agudo intenso, y muerte. Estas características, junto al rápido e inevitable fallecimiento del sujeto, debió desencadenar una rápida relación entre la enfermedad, la muerte y los actos religiosos vinculados al sepelio, entre los cuales se encuentra el Miserere, un salmo típico de la misa de difuntos. […] El Miserere conllevaba una súplica o plegaria para la curación del enfermo (miserere, en latín: apiádate).” Y no era de extrañar que se encomendasen al Altísimo visto el cuadro clínico que describe Fray Gil de Villalón en el año 1731: “Este dolor es el más violento y peligroso que puede sobrevenir al género humano, al qual llaman los señores Médicos, hilliaco, y bulgarmente Miserere mei, porque se cierra el conducto por donde han de pasar los escrementos por la parte inferior, con que assi el alimento, como los escrementos, se arrojan por la boca, que es la mayor fatalidad que puede suceder a la naturaleza humana. […] quando el mal está muy abanzado, tienen un hedor que aunque le llaman de escrementos, más parece el de un cadáver corrompido…”. Antes de que en el siglo XVIII y principios del XIX se introdujera, poco a poco, un tratamiento quirúrgico, la única medida ejercida sobre los pobres enfermos era la ingesta de metales. Dice Tissot en 1774 que “creyendo el pueblo que en esta enfermedad están anudados los intestinos, hacen tragar balas á los enfermos, ó cantidades grandes de mercurio… La costumbre de hacer tragar balas siempre es perniciosa, y también lo es por lo común el dar el mercurio; pues estos dos remedios pueden agravar la enfermedad, y servir de obstáculo para la curación…”"

TERCER ARTÍCULO:

EFE. Reportajes. El apéndice es una pequeña porción del intestino ciego que debe extirparse en el quirófano cuando se inflama. Para la apendicitis aguda no hay otra solución más que la quirúrgica porque la inflamación se localiza en una zona de la masa intestinal –la derecha- que no tiene salida y, por tanto, las complicaciones derivadas resultarían fatales.

Hasta el primer tercio del siglo XX, la peritonitis ocasionada por la inflamación del apéndice suponía el preludio de una muerte inevitable. El ataque de apendicitis era conocido entre el vulgo y en la literatura como el “cólico miserere”. De esta forma se significaba la fatalidad de una enfermedad que no fue descrita clínicamente hasta finales del siglo XIX, como síntomatología principal del dolor abdominal agudo.

Sin embargo, desde el año 1970 el índice de mortalidad por esta enfermedad es de menos de 1 por 100.000 casos, según datos recientes de la Asociación Médica Mundial (AMM), que considera asimismo a la apendicectomía como una forma de cirugía menor.

La intervención quirúrgica es la única manera de resolver este problema, aunque en los casos en que la inflamación sea extremadamente aguda es conveniente rebajarla antes de que el paciente sea llevado al quirófano, con antibióticos por vía intravenosa, que también se suelen aplicar en la zona intervenida, una vez que el cirujano ha extirpado el apéndice, con el fin de lograr una sepsis segura.

También por laparoscopía
Aparte de la cirugía convencional, el apéndice se puede extirpar por medio de técnicas de laparoscopia por vía vaginal, sobre todo en las mujeres en edad no fértil. Se puede decir que la apendicitis es, hoy en día, una patología simple y grave a la vez, ya que sin operación las complicaciones posteriores son muy peligrosas.

Un ejemplo ilustrativo de la prevención de este problema lo tenemos en los astronautas de la NASA, quienes antes de ser enviados a misiones espaciales son apendicectomizados de forma preventiva, para evitar dificultades irresolubles en caso de que se le presentara un ataque abdominal cuando están en órbita. 

Una convalecencia normal posterior a una operación de apendicitis no debe superar los diez días, aunque pueden presentarse complicaciones que alarguen el proceso hasta las tres semanas o incluso más.  Heces y residuos digestivos, infecciones intestinales o, muy raramente tumores, figuran entre las causas de principales de la inflamación de apendicitis, que suele afectar al doble de mujeres que de hombres, de edades comprendidas entre los 20 y los 30 años, de acuerdo con las estadísticas de la AMM.
El origen de los ataques de apendicitis no se conoce aún muy bien y éstos se pueden presentar a cualquier edad.

Zoom
Un simple análisis de orina
La preocupación por las dificultades de diagnóstico en esta patología en Estados Unidos ha llevado a científicos del hospital de Boston a trabajar en un sencillo análisis de orina que podría permitir llegar a la conclusión clínica acertada, con un margen de error muy escaso, de una forma rápida y con un costo mínimo.
Los investigadores del citado centro médico han identificado una proteína en la orina que es un indicador fiable para la inflamación del apéndice.

POESÍA: VOSOTROS ANTEPASADOS

Vosotros a los que llamo antepasados
vagasteis sobre estos lugares y fue de vuestras vidas
lo que el buen Dios quiso que fuera
y de aquello ahora queda como si fuera silbido del viento
algún retrato perdido en una  vieja maleta.

Caía la gota de agua sobre el suelo y se esfumaba en la tierra.
Rebosaba el aljibe de agua y llegaban buenas cosechas.
Eran las aguas de estas tierras tan caras que cuando llegaban
los granos de trigo se convertían en pepitas de oro
que ayudaban a llenar de alimentos las alacenas.

Era en la primavera transito obligado a unas calinas eternas
cuando florecían los arboles y entraba la esperanza
hasta en los últimos rincones de aquellas viviendas
tan limpias y sencillas por dentro y blancas por fuera.

Y para septiembre ya recolectadas las cosechas
el pueblo entero respiraba aires de fiesta
y se oían sonidos  y más sonidos de guitarras  y mandurrias viejas
que a base de ser arañadas soltaban al aire sus penas.

PINAREJO: TIERRA Y MÁS TIERRA

Sale el sol en Pinarejo en un día cualquiera.
Se levanta un pequeño viento que pega en el rostro y quema
hasta la hierba y cardos que brotan en las cunetas junto a las sendas.

Un tábano, un saltamontes y una libélula
cierran sus alas y se pegan junto al suelo,
esperan que el calor se marche, esperan.
12 horas de un mediodía cualquiera,
junto al brocal de un pozo el agua en su interior, calmada,
espera ser sacada y arrojada a la pilastra
en la que será bebida poco a poco y con mucha paciencia.

Unos hombres andan por esos caminos y sendas. Ríen y piensan.
Van en busca de los campos, de las viñas,
y llevan junto a ellos penas y mas penas.

No les duele el trabajo ni les produce verguenza su probreza,
se nota en sus miradas y en esas aristocráticas presencias
que sólo pueden tener los campesinos pobres cuando salen al campo
para cosechar lagrimas que resbalan por las mejillas hasta caer sobre la tierra.

 Tierra, es de ella la vida en estas altas tierras,
y de las aguas cuando llegan o no llegan.

Que duros son los días entre tantas penas
de unos pobres campesinos que vuelven a sus casas con mirada seria
trayendo en las palmas de las manos duros callos y en las albarcas tierra.


José Vte Navarro Rubio

lunes, 25 de julio de 2011

POESÍA: COMO PASAN LOS AÑOS

Como pasan los años
mientras todos  maduramos
en medio de un mundo voraz
que anda a la deriva y sin rumbo fijo.

Que recuerdos de aquellos años
llamados de la infancia
en que como gorriones en la era
jugábamos a ser dulce trino
de unas madres que cariñosamente
nos besaban y cuidaban con tanta paciencia.

Miré mi pasado
y vi en unas hojas de una libreta
de páginas enhomecidas
una palabra llamada "esperanza"
y enseguida pensé: ¿en qué?
si todo se acaba,
y sólo quedan recuerdos
y más recuerdos casi olvidados
en una vieja libreta
y en un par de sus páginas.

De este mundo que me hizo
a su imagen y semejanza
me quedo, ¡sólo me quedo!
con las pocas cosas que aprendí
en aquella niñez lejana,
y que se pueden resumir
en vivir dignamente
sin deberle a nadie nada.

¡Como pasan los años
por la puerta de mi casa!
y de aquellos jardines floridos
de rosas, tulipanes y jazmines
que mi madre regaba quedan,
solo quedan, ¡que vil patraña!
agujeros en una pared
de donde las macetas colgaban
y tierra seca en el suelo
en la que crece la maraña.

Te miré, vida anterior
que en mi alma se cobija y descansa,
y saqué de ese interior
que a veces me aflora
en los albores de la mañana
todo aquello que me sirvió
para construirme un futuro,
por eso ahora me pregunto:
¿eres tú pasado
el que todavía me acompañas?

José  Vte Navarro Rubio

domingo, 24 de julio de 2011

POESIA: DE AQUELLA NIÑEZ

Miraba la luz perderse
tras los tejados de las casas 
y solo, garrote en mano,
montera y canas, observaba, 
mientras llegaban silencios
tan frágiles como castillos
de arena en la playa,
que entraban a trompicones
por las puertas y ventanas
y salían de estampida
de buena  madrugada
cuando las buenas gentes se despertaban
y entre tragines y más tragines
el gallo en el corral cantaba.

Paleduz, paloduz, regaliz,
traían en alegre jarana
pequeños guachos
de zapatillas descarnadas
como la piel seca de una  cabra
y la calle tomaba  vida,
tambien La Plaza,
en la misma medida
que los estómagos se llenaban
de oraciones, aire, agua
y buenas palabras.

Bajaban por la calle de Las Cruces
las mujeres vestidas de negro
hasta las mismísimas sayas,
y mascando palabras
y también los brabucones de los hombres
cantando alegres coplas
que entre los dientes se les escapaban.

¡Ay! dula, dulera,
de ovejas cabras y machos cabrios
y de una pastora con vara
que por confundir la oveja
me pegó con ella en  la  cara
y de propina se llevó
cuatro o cinco pedradas
que mi hermano con especial puntería
desde lejos le largaba.

Y en días de nieve
de aquellos años de 1960
la gente se alargaba hasta la plaza
y con los blancos colores y fríos
las chimeneas parecían
locomotoras de carbón en  marcha.

No había días sin escuela
por mucho que nevera
y ya camino de la calle de Melgarejo
los tarugos pesaban
más que los libros y libretas
que yo felizmente transportaba
en una cartera pequeña
que con crueldad felina lanzaba
día tras día por encima de una tapia
que daba a un jardín con rosales, geranios              
y mira por donde
mi hermano la  saltaba y la saltaba,
como si aquella tapia no existiera,
como si los libros fueran
más que de papel de fina plata.

El bueno de  mi hermano 
me cuidaba
y de la mano me llevaba
camino de la escuela
y luego me dejaba
en aquel caserón tremendo
donde Doña Pía recitaba
vocales y consonantes
mientras yo la miraba
sin entender por aquellos días
que es lo que a aquella buena mujer le pasaba;
luego cuando lo entendí
ya era tarde Doña Pía no estaba.

Con la matazón del gorrino
este por fin nos engordaba,
para ello cambiaban los hábitos de la casa,
en la cocina se curaban
los chorizos y morcillas
los jamones en la cámara
y en días de fiesta
que buenos estaban
aquellos pucheros de judías pintas,
garbanzos, pelotas de pan,
jamón, chorizo y morcilla,
tocino y como no oreja y papada.

José Vte Navarro Rubio

POESIA: NACIMIENTO Y MUERTE

Origen y partida,
nacimiento y muerte
así es la vida
llegar e ir en pos de un destino
en un momento cualquiera
para el que nadie está preparado.

Nacer al tiempo de las siembras,
crecer cuando las cosechas verdean
y morir a la hora de la siega, vaya, vaya,
cuando trabajo y sudor
para una recolección tan pequeña.

Ser como el ave del paraíso
certero reclamo
de aquellos que buscan nuevas aventuras
más allá de los límites precisos
de una existencia tradicional.

Ser luz, tenue luz,
luz radiante y luz exquisita
que con sus rayos nos guía
y sirve de consuelo cuando llega la oscuridad.

Ser luz de amaneceres
que se infiltra por las rendijas
y puertas de las ventanas
que llega hasta el lecho
y se acomoda a nuestro lado  sin hablar.

Ser luz de luceros
que anidan en el firmamento
y salen a esas horas de la noche
en que el corazón nos pide tranquilidad.

Ser luz de atardeceres,
a la sombra de los árboles;
luz que baja desde las alturas
alejándose más allá
de donde yace nuestro cuerpo
después de una tibia comida.

Ser luz de velas y candiles
de aquellos días de risas y más risas
en el patio de  una casa que  me vio nacer.

Ser luz de bombilla eléctrica
fría y distante como el tiempo
que va de  mi niñez a esta madurez
que  yo,
inconscientemente, me niego aceptar.

José Vte Navarro Rubio
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