sábado, 22 de octubre de 2011

POESÍA: EL CASTILLO DE GARCIMUÑOZ: SER Y PRESENCIA

                                            Castillo de Garcimuñoz (Cuenca)


Viejas piedras, tan viejas,
que tienen el alma muerta
aunque todavía sacan fuerza
para agarrarse al suelo
y poder decir
soy de vuestras vidas
su historia cierta
y de  vuestra muerte
como una sepultura eterna
pues yo estaré aquí
para cuando vuestros huesos
abonen estas tierras.

                                      Castillo De Garcimuñoz

Nos llega esa silueta eterna
que se divisa desde lejos
y nos avisa ¡ya estas cerca!
Como si fuera una torre hecha
a imagen y semejanza de nuestras vidas
vive la torre a la espera
de que diestras manos de canteros
esculpan su alta cabeza
y coloquen duras piedras
más arriba de donde sus grandes ojos
nos dicen
detente amigo y espera
que a estsas horas del día el sol aprieta.


                                         Castillo de Garcimuñoz. Cuenca

Ya el camino nos lleva
hasta las mismas puertas del  castillo
y aunque no haya vida más allá
de donde su figura se contempla
creo oir llantos y gemidos
a traves de los grandes ventanales
que desde siempre se abren
como si fueran retazos de cielo
pintados entre las piedras
allí donde las murallas muestran
heridas de guerras y más guerras
que asolaron desde siempre
a estas hoy pobres y ayer ricas tierras. 


                                     Castillo de Garcimuñoz. Cuenca


Parece avisar el castillo
cuidado amigo
que yo soy desde siempre
historia y leyenda
y tuve como a mecenas
a hombres de recia palabra
y de buena letra.

Parece el castillo dormir
a esas horas que paso junto a sus almenas
y contemplo con ojos de buho real
como más allá
de esos silencios que hasta mi persona llegan
poetas y juglares debieron amenizar
hermosas veladas de copiosas cenas.

Por ser corte y vivir en ella
infantes, principes y alguna que otra reina
luce el castillo cuando la noche llega
y el frío invade las casas
mientras las estrellas el cielo llenan.


                                       Castillo de Garcimuñoz. Cuenca


Recta, alta y bella
luce la vieja pared
del castillo y espera
de esa sombra
que el suelo invade
que algún día sea
su mortaja negra.

                                      
                                          Castillo de Garcimuñoz. Cuenca


Ser como la piedra silencios
que se vienen a dormir
desde que todos lo recuerdan
a ese castillo noble
que desde siempre espera
volver a ser
noble lugar de una Castilla eterna.




Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: UN CUERVO VUELA SOBRE EL CASTILLO DE GARCIMUÑOZ

                                    

Tierra de hombres de armas y de letras
de labradores, ganaderos y  braceros
suenan,
llevadas por el viento que no espera,
palabras de otros tiempos
que nos hablan de leyendas
y de historias ciertas.

Bate el viento, bate en las altas peñas,
junto a los riachuelos de aguas secas,
arriba junto a las eras
y sobre las tejas de las casas
antes de llamar a las puertas
y nos trae una sinfonía eterna
que tiene como protagonista
a hombres y mujeres de estas tierras
que dejaron su nombre escrito
a pie de camino de la Nava y de La Moraleja
y como no de Santa María del Campo,
Pinarejo, el Castillo de Garcimuñoz y La Alberca.

Llega la noche y se cuela 
a través de las altas almenas
y ocupa el camposanto
y los altares de la iglesia,
antes de buscar el cielo con su negror
le desespera ver los viejos bastiones,
hoy desnudas piedras,
que yacen junto a las grandes puertas
de ese castillo de gloria
a cuyos pies combatían los hombres
siempre a la defensa de nobles señores
a los que se les debía
como siervos de la greba
pleitesía y fiel obediencia.

Madrugadas de noches ciegas,
de silencios opacos y de risas huecas,
lloran las mujeres a la luz de una vela
pues ha muerto cerca,
avisan desde el alba las campanas
de la alta torre de la iglesia,
un señor de buen linaje, Jorge Manrique,
en Paredes de la Nava,
de Palencia, su hacienda,
que puede traer al Castillo de Garcimuñoz
venganza eterna.

Nadie quería la muerte aunque esta siempre llega.
¡Maldito destinos nos espera!  se oye exclamar
a la hora que las primeras luces del alba
dejan ver como unos cuervos dan vueltas y más vueltas
entorno al Castillo de Garcimuñoz  y sus aldeas.


Autor: José Vicente Navarro Rubio

EL CASTILLO DE GARCIMUÑOZ: EL INFANTE DON JUAN MANUEL Y PEDRO NUÑEZ DE AVENDAÑO: CETRERIA

Nuestros dos personajes están relacionados con dos tema: la caza y el Castillo de Garcimuñoz (Cuenca). Les dejo pues con  ellos y con la cetreria como tema fundamental de este artículo
 
Unos doce años después de la concesión del privilegio real a Juan Vallés para la publicación de su Libro de acetrería y montería, aparece el primer impreso español de caza en sentido estricto, pues pocos años antes se habían publicado las obras de Fernando Basurto y la de Pedro Núñez de Avendaño. El primero es un diálogo entre un pescador y un cazador (de perdices con azor) en el que se trata de mostrar que la caza es peligrosa para el alma y para el cuerpo, pero no así la pesca. El segundo es un compendio de preceptos legales sobre la caza y los cazadores en el que intenta mostrar "quándo, sin ofensa de Dios y el próximo, se pueda esto hazer" (fol. X4). El mismo Núñez de Avendaño reconoce que si la materia de que yo escrivo tratara de dónde son los buenos girifaltes, o neblís, o halcones y cómo se han de cevar, y cómo se ha de lançar el halcón a la caça, o cómo ha de salir de la muda (fol. X3v-4) entonces se trataría de un libro de caza.

Por eso, el primer libro sobre la materia es el Libro de cetrería de caza de azor de Fadrique de Zúñiga y Sotomayor, publicado en Salamanca por Juan de Cánova en 1565. Bibliográficamente es una obra interesante puesto que se han conservado el manuscrito sobre el que los tipógrafos compusieron el impreso (manuscrito 19196 de la Biblioteca Nacional de España) el cual presenta numerosas adiciones, todas ellas incorporadas al texto definitivo. Además de este manuscrito, hay un ejemplar del impreso que hasta el último cuarto del siglo XIX estuvo catalogado como manuscrito en la Biblioteca Nacional de España en el que, según parece, Fadrique de Zúñiga corrigió de su mano gazapos no incluidos en la fe de erratas, y añadió una serie de aclaraciones así como siete hojas con ampliaciones y explicaciones posteriores. Dice que:Aunque de los libros antiguos de cetrería, y d’este mío se pueden aprender muchas más cosas de las dichas, me pareció (pues la puerta quedava abierta) que devía añedir algunas cosillas (que aunque no sean de mucha importancia) será necessario avisar d’ellas a los noveles caçadores. Es una obra dedicada a un sólo tipo de aves: el azor, el cual, desde la época alfonsí, no gustó, por lo que dice Juan Manuel, a los cetreros castellanos, aunque sí a los portugueses: des que fuere acabado lo de la caça de los falcones, ponerse á en este libro lo de la caça de los açores que don Johan sabe, et lo que oyó dezir et usar del infante don Johan et a don Gonzalo Méndez de Abielos et a otros cavalleros de Portogal que saben mucho de caça de açores cosa que confirma el mismo Zúñiga:  Pienso que deve ser causa d’estar Burguillos cerca de Portugal y ser los portugueses muy caçadores d’estas aves.
Don Juan Manuel.jpg

                                                         

Juan Manuel no apreciaba en nada la caza con azores; López de Ayala sólo le dedicó un capítulo ; y Juan de Sahagún, al igual que Pero López, sólo habla de ellos en un breve capítulo. Sin embargo, no le cabe a Zúñiga la gloria de ser el reinstaurador de la caza con azores en España, al menos literariamente, ya que lo hizo Juan Vallés en su Libro de acetrería y montería, en cuya primera redacción se puede leer: "añadí más, todo el gobierno y regimiento y manera y horden de cazar con los açores".

                                            Aviso de Caçadores y de Caça - Pedro Núñez de Avendaño

Pedro Núñez de Avendaño, Aviso de cazadores y de caza, Alcalá de Henares: Joan Brocar, 1543. Hay varias ediciones posteriores (1593 y 1619) así como una reproducción facsimilar Aviso de cazadores y de caza. Reimpresión facsímile de la primera edición (Alcalá, 1543). Prólogo de Ramón Serrano Suñer. Valencia: Sociedad de Bibliófilos Venatorios, 1958.






El doctor Pedro Núñez de Avendaño, célebre jurisconsulto español a la mitad del siglo XVI, cuya patria ignoró el célebre D. Nicolás Antonio, tratando de él y de sus obras en la Biblioth. Nov. Scriptor Hispan. (Tomo, 2, pág. 178, col. 2), fue natural y vecino del Castillo de Garci Muñoz que es una villa en el Marquesado de Villena, cerca de la de Alarcón en el obispado de Cuenca. Bien que parece que él como hombre modesto y literato, tiró a ocultarla queriendo más ser conocido por su propia virtud y ciencia que por las vanas almenas del castillo en que nació, y así únicamente se preció de ostentar sobre sus armas el blasón: “Probo viro virtus come ubique Patria est” como se lee sobre la estampa de su escudo al fin de su Tratado de la Caza que publicó en Alcalá año 1543 en 40 y se omitió en la edición en folio de 1593 en Madrid.

Pero que fue natural del Castillo de Garci Muñoz lo descubrió el cronista D. Alonso Núñez de Castro en el Memorial genealógico de la nobilísima familia de Avilés y Orihuela, que firmó en Madrid día 24 de septiembre del año 1671 y salió inmediatamente impreso en 36 folios (fols. n0 lib y 12) donde también propone el testamento de Rodrigo de Orihuela y Avendaño, primo de nuestro Pedro Núñez, como hijo de D5. Francisca de Avendaño, hermana del padre de éste, otorgado en Salamanca año 1511, en el qual dijo: “deverle Pedro Núñez de Avendaño, vecino del Castillo de Garci Muñoz, cierta cantidad de maravedís que le prestó en Salamanca, estando en sus estudios en aquella ciudad”.


José Vte. Navarro Rubio






                        

viernes, 21 de octubre de 2011

PINAREJO Y EL PALEDUZAR

                                       

Hoy vamos hablar del Paloduz/paleduz y viene esto como consecuencia de los recuerdos que me trae aquella parcela en la que crecía y debe crecer esta planta cerca del núcleo urbano de Pinarejo. De pequeño y ya de mayor solía acudir hasta allí para sacar la raíz con ayuda de una buena herramienta pico o azadón. El trabajo era laborioso pues las raíces suelen profundizar bastante en el terreno y este por regla general solía estar muy seco y si por el contrario estaba húmedo debía ser lo suficientemente compacto como para no hundirse uno en el barrizal que se formaba en aquella medía falda donde crecía la planta.  Me he asombrado al realizar este artículo de la gran cantidad de nombres que toma dependiendo de las diferentes zonas geográficas en las que se puede localizar. El nombre regaliz proviene del latín y es una adappación del  griego. Sinónimos son Raiz dulce, palo dulce o yerba dulce. Paloduz por lo contarrio tiene su origen en la voz romance y ororuz es un arabismo en español. De esos nombres que he recogido se pueden citar los siguientes: relaliza, palodulce, paloduz, panaluz, palanduz, paleduz, paladú, paralozu, palodul, palillodul, paladuz, palos dulces, palillos, caña dulce, palo cañadú, palotrhto, ororuz, aradúz, orodú, palozú, palazú, chupamiel, teta de vaca, tetones, manadil, barballa, estacabous, grama.

Como han podido comprobar muchas son las denominaciones que se utilizan para denominar ese palo tan dulce y con tantas propiedades que de pequeños copábamos con tantas ganas. Era normal por aquellas épocas ver en las puertas de los colegios a hombres y mujeres vendiendo la raíz que cortaban en pequeños trozos, luego solo quedaba pelar uno  de los extremos y chupar. 


UN POCO DE HISTORIA

El Regalíz es una planta herbácea perenne, de cepa leñosa y rastrera, de la que brota un tallo erguido, ramificado y con hojas alternas imparipinnadas, compuestas, de folíolos oblongos (de cuatro a ocho pares), lampiñas e intensamente verdes. Sus flores azul-violeta forman espigas soportadas por pedúnculos que nacen en la axila de las hojas. Puede alcanzar hasta de 1,50 metros de altura, muestra tallos aéreos y rectos. Brota en primavera y se seca en invierno. Los frutos son vainas que contienen de dos a cuatro semillas. Las industrias farmacéutica y alimentaria recurren a las raíces y a los retoños subterráneos de la planta (radix liquiritiae). Se desentierran al tercer año de cultivo, cuando la planta empieza a ponerse amarilla y a perder sus hojas. Después se lavan, se despojan de sus partes verdes, se pelan y se ponen a secar a una temperatura máxima de 35°C. Presentan entonces un color amarillo azufrado y un sabor dulzón. En muchas ocasiones se cultiva con fines industriales porque sus raíces contienen saponina (glicirricina) y tienen un sabor dulce característico. Con el extracto seco de regaliz se fabrican las barritas o pastillas llamadas "regaliz". Existen unas doce especies de regaliz repartidas en los cinco continentes..





COMPOSICIÓN QUÍMICA:
Glucósidos del grupo de las flavonas, saponinas, aceite esencial, taninos y enzimas. Cumarinas: umbeliferona. Fitosteroles: estigmasterol, beta-sistosterol. Almidón (20-25%), glucosa y sacarosa (3-10%).

PROPIEDADES:
* El regaliz es expectorante, béquico (activo contra la tos), antiinflamatorio, acción antiácida y antiulcerosa, ligeramente laxante, acción espasmolítica, digestiva, carminativa, antibacteriana..

CONTRAINDICACIONES:
» Hipertensión arterial, hiperestrogenismo, diabetes (por su contenido en glúcidos, la mayoría de los compuestos se transforman en glucosa durante la desecación), edemas por retención de sodio. Su administración es incompatible con los tratamientos antihipertensivos y con los corticoides.



José Vicente Navarro Rubio

miércoles, 19 de octubre de 2011

POESIA: VUELTA A LOS ORIGENES

Más que algunos quieran poner fronteras
allí donde solo hay tierra parda
quiero a mi tierra, Mancha y llano, hasta el fondo del alma
pues es de lo más sensato sentir buenos sentimientos
por aquello que un día te fue cercano.

No ser extraño, mal querido, ni señalado
allí donde un día vistes crecer la hierba,
germinar las semillas en los surcos de los campos,
y pastar las ovejas en las tierras sin cultivos, añojales, y verdes ribazos.

Frágiles como un verde tallo surgen las ideas
y tu las retocas, afianzas, concretar transformas y lanzas al espacio
para que en contacto con otras ideas
se hagan preguntas, se planteen dudas y como no  teorías
que puedan servir para decir aquí estamos filosofando
y seguimos  caminando
en esa búsqueda constante de un universo más humano
y de esas tierras, terruño exacto, patria de tus antepasados,
pinar viejo, El Pinarejo, Pinarejo, todos juntos añorados.

Así es que creo verme a veces remontando
como si fuera un remero cántabro
esos bosques de pinos y aguas mansas de pantanos
y me veo llegando al cruce de una carretera y de un puente elevado
desde el que se divisa un castillo
al que yo equiparo con los dientes de un anciano
por lo frágiles que son sus almenas e hipotético recinto amurallado.

Tierras de señorío ¡cuanto dolor acumulado!
que por ser queridas  por más de un amo
sufrieron de guerras años tras años,
mientras se arruinaban las cosechas
y crecía entre las gentes el desánimo.

Dejo el castillo de Garcimuñoz casi a toque de la mano
y sigo por  tierras conocidas camino de ese lugar exacto
que de vez en cuando emerge en mi cerebro
y se convierte en una escusa
para pone en marcha ese motor que airea ideas
que sirven para preguntarme sin ningún tipo de añoranzas
¿que fue de aquellas tierras medievales y de aquellos bosques encantados
donde cantaban los ruiseñores a la hora que un villano
cortaba cabezas, robaba ganados, violentaba hogares y sembraba el pánico?


José Vicente Navarro Rubio

SANTA MARIA DEL CAMPO RUS Y LOS MACHUCAS


                                                   

Tomamos como referencia en lo que se refiere a Santa Maria del Campo Rus y a sus primeros Señores de esa villa para hablar de Machuca. En el libro Glorias Conquenses de Maria Luisa Vallejo, apartado del Castillo de Garcimuñoz se recoge: 

"Dice Fray Jeronimo de Casto "ques este personaje se halló con el Rey Alfonso en la guerra de Algeciras....y machacaba las cabezas de los moros con una porra". El Rey le decía machuca, machaca...." 

Sobre el mismo tena y en la geneaología histórica de la casa de San Clemente viene también recogido sobre Machuca:

"Lope del Castillo, llamado también Lope Martínez del Castillo, que sirvió a Don Alfonso XI en la guerra de Algeciras, y con su licencia (según refieren algunos tratadistas), desafió a un moro llamado Machaco, al que logró vencer, cortándole la cabeza, por lo que el Rey le autorizó para apellidarse Lope Martínez del Castillo Machaco y para acrecentar sus armas con un sol que el moro traía en su escudo. Otros autores dicen que el dictado de Machaca, y no Machaco, con que nombran las crónicas a dicho Lope, lo ganó por el frecuente uso que de su gran maza de armas hacía contra los moros. Fue armado caballero de la Banda y casó dos veces: la primera, en San Clemente, con doña Teresa Martínez, y la segunda, en Murcia, con doña N. Voz Medrano Roñez.

Del primer matrimonio nacieron: 

1º El Doctor Pedro González del Castillo, que sigue. 

2º Hernán González del Castillo, del que dice algún autor que proceden las líneas de las ciudades de Cuenca y de Guadalajara y de algunas villas de esta última provincia. 

3º. Inés González del Castillo, que casó con Juan Chacón, caballero muy conocido en Ocaña (Toledo), y fueron padres de: 

a) Gonzalo Chacón, caballero valeroso, que prestó grandes servicios al rey Don Juan II de Castilla, siendo premiado por este Monarca con el señorío de Casa-Rubios. De su esposa doña Clara Albernáez o Albarnáiz tuvo noble sucesión, de la que proceden los Condes de Casa-Rubios, los Marqueses de los Vélez y los Condes de Paredes; y 

b) Teresa Chacón, que casó con Rodrigo de Cárdenas. Con sucesión, de la que proceden los Duques de Maqueda y Marqueses de Elche. 


Del segundo matrimonio de Lope del Castillo con doña N. Voz Medrano Roñez fue hijo único: 

Alonso González del Castillo, caballero de la Orden de Calatrava, cuya sucesión referiremos después. 

IV. El primogénito del primer matrimonio, Doctor Pedro González del Castillo, fue primer Señor de las villas de Santa María del Campo y de Santiago de la Torre, ambas del partido judicial de San Clemente (Cuenca), Alcalde de la casa y corte del Rey Don Juan I de Castilla y de su Consejo Supremo. Casó con doña Isabel Portocarrero (hija de Martín Fernández Portocarrero, Señor de Palma) y fueron padres de:

1º Juan del Castillo Portocarrero, que sigue; y 

2º Alfón Rodríguez del Castillo Portocarrero, que casó con doña Catalina de Ovalle y vivieron en Salamanca. 

V. Juan del Castillo Portocarrero fue segundo Señor de las villas de Santa María del Campo y Santiago de la Torre, y contrajo matrimonio con doña Catalina de Aragón y Guzmán (hija de Martín de Guzmán, de la casa de los Condes de Orgaz, y de su mujer doña Violante de Aragón, Condesa de Niebla y nieta de Don Martín, Rey de Sicilia)

Otra rama de los Machucas con versión diferente de los hechos en lo que se refiere al nombre del valeroso caballero que combatió con leño en la mano tiene su constancia en el Quijote y de esta forma se recoge en tan afamado libro de caballería lo siguiente:

"Yo me acuerdo haber leído que un caballero español, llamado Diego Pérez de Vargas, habiéndosele en una batalla roto la espada, desgajó de una encina un pesado ramo o tronco, y con él hizo tales cosas aquel día, y machacó tantos moros, que le quedó por sobrenombre Machuca, y así él como sus descendientes se llamaron, desde aquel día en adelante, Vargas y Machuca. Hete dicho esto, porque de la primera encina o roble que se me depare pienso desgajar otro tronco tal y tan bueno como aquél, que me imagino y pienso hacer con él tales hazañas, chuca. que tú te tengas por bien afortunado de haber merecido venir a vellas y a ser testigo de cosas que apenas podrán ser creídas."

Don Quijote a Sancho Panza – “El Quijote” Miguel de Cervantes Saavedra

Bueno a estas alturas ya sabemos algo más sobre los Machucas



Autor: José Vte. Navarro Rubioch

POESIA: POR SER BUEN VASALLO MURIÓ JORGE MANRIQUE

Una a una fueron cayendo las horas
en una espera larga
entre silencios alarmantes
y algunas que otras palabras
que parecían proceder
de allí donde los caminos se acaban
y comienza a surgir los despoblados campos
sedientos de vida y agua.

Se abre la geografía cotidiana
de ese mundo construido a muestras espaldas
y cuando intentas comprender que hay más allá
de los confines precisos
que forman parte de tu vida presente y pasada
te encuentras con que aquello que te parecía cercano
se aparta
y emergen entre negras sombras
y fríos que hasta el hueso calan
la verdad de nuestras vidas
en forma de templada música de gaita y acordes de guitarra.

Pasé por la Esquina del Molinillo
e iba camino de la Nava,
a la derecha quedaba Santa María, del Rus llamada,
a la izquierda dejaba el Castillo de segadas almenas
desde las que los halcones oteaban
y entre vueltas y revueltas al fin llegaba
al lugar donde el poeta hundió la barbilla entre la escarcha
cuando sintió la fría punta de metal dentro de su cuerpo
como si fuera una brasa que le quemaba.

Jorge Manrique le llamaban y llaman
y por aquí estas tierras de memoria tan clara
dicen que fue gran señor de fino lenguaje y pluma descarnada
que a lomos de caballo
y antes de emprender batalla escribía
por si acaso del mundo marchar le tocara
tristes versos que lo consolaban.

Por ser guerrero a la fuerza,
servir a  un señor al que respetaba,
querer a un padre que desde el cielo le guiaba
y honrar a su señorial casa
vino a morir Jorge Manrique en una noche fría
en medio de estas tierras con tanta sangre de inocentes regadas
a las mismísimas puertas de La Nava

A lomos de bestias de  carga
como si fuera un pesado fardo
ya sin vida y sin alma
llegó con últimos alientos de vida
a una casa de paredes blancas
y entre grandes suspiros que por su boca escapaban
miró al cielo al mismo tiempo que unas lágrimas
por sus mejillas resbalaban.

Entre toques recios de campanas,
gemidos y plegarias  
cayeron uno a uno los días
a las horas que el Castillo se despoblaba
pues todos sus moradores sabían
que la venganza llegaría aunque esta tardara.

AUTOR: José Vte. Navarro Rubio

martes, 18 de octubre de 2011

POESÍA: ERA AQUELLO IRSE

Era aquello irse,
¡si, lo era!
Lo entendí cuando vi
la mirada llena de tristeza de los vecinos
y sentí los besos de despedida
de los familiares más queridos
allí junto aquella bodega de vino
cerrada a cal y canto junto a la carretera.

Lo aprecié por dentro
cuando se cerró la puerta de mi casa
y sobre todo cuando las últimas eras con trigo y paja desaparecieron
tras las primeras curvas de una carretera
que cada vez se  alejaba más del pueblo.

Lo entendí cuando llegué a mi destino
y pude contemplar en primera persona
que todo era diferente
y que habíamos pasado de un tipo de cultura a otro
en unos intervalos de tiempo tan cortos
como para que pudiera decir esto no es lo mío.

Y crecí a la espera de volver a ver aquellas casas,
paisajes, tierras y gentes que me habían acompañado
a lo largo de muchos días y algunos años,
pues algo en mi interior me decía
que allí había dejado algo más que ausencias.

Como no puede ser de otra forma, volví,
de la misma forma que vuelven las aves migratorias
al lugar donde nacieron
y lo hice para aquellas fechas
en que los campos de trigo estaban para segar,
para cuando el sol se come hasta las sombras
y las buenas gentes del pueblo
se sientan en los poyos de las puertas para hablar.

Era así que con las idas y venidas
se cerraban y abrían nuevos ciclos en mi vida
y aunque yo crecía
algo en mi interior me decía
que mi alma estaba dividida
y que mi destino sería añorar y sentir nostalgias
por aquellas gentes, tierras y paisajes
que formaron parte de  mi existencia
allá en aquella lejana etapa de mi vida.

 Y es ahora,
ya toda una vida,
cuando uno vuelve a abrir
las páginas de ese libro
del que esta hecha su persona
y se da cuenta
sin querer sentir más allá
de donde puede sentir un ser humano
que todo continua allí
y que aunque hay ausencias
los latidos del corazón se aceleran
en la misma medida que el coche se acerca
a ese triángulo mágico
formado por casas, tierras y gentes
que dejé allí en las altas tierras un día
cerca del lugar donde un gran poeta
perdió su estimada vida
a la hora exacta en que se iban a dormir en retirada
al mismo dormidero las cornejas
desede siempre tan negras como una mortaja.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: HOY, AYER Y MAÑANA

Me siento como ese irlandeses perdido en la gran ciudad
junto a un puerto de descarga de viajeros y mercancías
con una vieja maleta de cartón y un atillo a la espalda
y cuatro monedas en el bolsillo que no dan ni para una dura cama.
Por eso, será por eso,
que cada mañana me hago el propósito de no ofender a los extranjeros
que llaman a las puertas de nuestras casas
pidiendo de  nosotros
aquello que nuestros antepasados pidieron en otros países lejos de España.

Que solitaria es la vida de los hombres y mujeres que van
como almas en pena buscando sin pedir a cambio nada
duro trabajo a las puertas de las fabricas y escuchan vuelva usted mañana.
Por eso, será por eso
que me llora el alma a esas horas del día
en que la gente descansa en mullidas camas.

Atalayas de verdes campos de hierbas
que rompen el silencio de las noches de oscuras lunas se alzan
 allí donde los hombres dicen basta
al tiempo que rompen las cadenas
que les atan de por vida a esas tierras que nunca serán suyas
aunque las trabajan desde que el sol sale hasta que la luna se marcha.

José Vte. navarro Rubio

POESÍA: POPEYE NO ESTUVO EN DUBLÍN

Ahora solo  me queda  resignarme
y conformarme con soñar en que algún día remontaré
las llanuras, colinas y mares hasta llegar
a esas costas acantiladas en cuyas aguas descansan
en las aguas abismales pecios de barcos
que encallaron en las oscuras noches
y se convirtieron en juguetes del destino
antes de ser engullidos por sus frías aguas.

Creo ver un pueblo a lo lejos entre verdes pastizales
y una carreta  tirada por una mula flaca
que se aleja por un camino de barro y agua
entre sones de música, silbidos y baladas que hablan
de aquellos tiempos en que hombres de corazones nobles
cantaban  en una vieja  posada,
de viajantes sin ganas de llegar hasta sus casas,
  junto a unas  buenas jarras de cerveza, whisky o ron,
viejas canciones aprendidas desde la tierna infancia.

Y ya en la cama arropado por una tenue sabana
me llega el sueño y por mi mente pasan,
a esas horas de la noche en que hasta el tiempo se para,
el ruido de la lluvia al pegar sobre la ventana
y el ladrido lejano de un perro
que a la búsqueda de refugio marcha
mientras se oyen voces cercanas de hombres que hablan
de un viaje próximo al país de las libertades conquistadas.

José Vte. Navarro Rubio

PROPOSITO: IRLANDA SIN IR MÁS ALLÁ

De siempre sentí y continuo sintiendo un cariño especial por Irlanda y cuando digo Irlanda me refiero a sus hombres y mujeres, paisajes, tierras, ciudades y villas y a todo aquello que tiene que ver con la forma de ser y de ver la vida que han tenido los irlandeses a lo largo de la vida. Me gusta de Irlanda hasta las patatas y se por lo que lo digo. Yo creo que en el fondo de mi alma tengo algo de irlandés.  Será por eso que me gusta la cerveza, los días de lluvia, la música que desprenden las armónicas, la justicia, los apretones de manos, las casas de piedra de granito, los faros y los mares encabritados, las cuadras con caballos, las buhardillas, las conversaciones junto a la chimenea,  el olor a tabaco de pipa y el humor serio. Mi padre dice que un antepasado suyo procedía de aquellas tierras. Yo la verdad es que no he investigado el tema pero me pregunto: ¿Que buscaría un irlandeses por las tierras de Cuenca allá por el siglo XIX? Yo creo que soy más celta que íbero, pero esto último tampoco lo puedo asegurar pues muchas son las incógnitas que el subsuelo encierra sobre estas dos culturas coetáneas en el tiempo y al mismo tiempo diferentes en cuanto a rasgos culturales y forma de vida. Homenaje a esa tierra y a sus gentes les dejo con una poesía de Desmond O'Grady:


PROPÓSITO


Contemplé mis días y vi que
con la primera afirmación del verano
debo dejar todo lo que conocí:
la casa, la familiaridad de la familia,
compañeros y recuerdos de la niñez,
un porvenir cortado como un traje a medida,
una vida ordenada entre mis amigos de la escuela.

Contemplé cara a cara a mi futuro:
vi viajes a lugares distantes, la diaria pelea para sobrevivir
en ciudades extranjeras con lenguas extranjeras
y pequeños cuartos alquilados durante noches
sin compañía, con a veces el consuelo
de un amable brazo anónimo sobre la almohada.

Contemplé los rostros a mi alrededor
y vi el final de mis días corno un barco que regresa,
con su vigía cantando en las jarcias,

Vi mi vida y fui hacia ella,
como un marino parte solo a la noche de su casa
y va hacia el puerto con sus pertenencias atadas,
y zarpa hacia la oscuridad.

PURPOSE
I looked at my days and saw that/ with the first affirmation of summer/ I must leave all I knew: the house,/ the familiarity of family./ companions and memories of childhood,/ a future cut out like a tailored suit./ a settled life among school friends.// I looked face to face at my future:/ 1 saw voyages to distant places,/ saw the daily scuffle for survival/ in foreign towns with loreing tonges/ and small rented rooms on companionless/ nights with sometimes the solace/ 01 a gentle anonymous arm on the pillow.// I looked at the faces about me/ and saw my day's end as a returned ship,/ its witness singing in the rigging.// I saw my life and I walked out to it./ as a seaman walks out alone at night frouo/ his house down to the port with his bundled/ belongings. and sails into the dark.

José Vte Navarro Rubio

lunes, 17 de octubre de 2011

SANTA MARIA DEL CAMPO RUS Y EL DOCTOR SAIZ DE CARLOS

El doctor Francisco Garrido Pardo, nacido en el año 1847 y fallecido en el año 1904, era natural de Venta del Moro,  Valencia, y hermano de la mujer del doctor Saiz de Carlos.  La crónica que hace referencia a su fallecimiento esta escrita de la siguiente forma:

" 1904 en Alicante fallece alejado de las rafagas guadarrameñas el celebre doctor Garrido, Francisco Garrido Pardo, popularísimo en Madrid y conocido en el resto de España, el primer farmaceútico que utilizó la publicidad en los periódicos para acreditar las específicos de su creación. Invirtió es este mucho dinero obteniendo con ello pingües benefícios"

 A lo que se ve fue un precursor de la propaganda vanguardista de la epoca, siglo XIX, teniendo mucho que ver en la propaganda de los productos farmacéuticos que su cuñado iba inventando y patentando .  Licenciado en Ciencias, Doctor en Farmacia, tenía la botica en la calle de La Luna 6, bajo, de Madrid. De él se escribe:

"Ahora bien, los anuncios más numerosos, más llamativos y espectaculares eran los del doctor Garrido, al que hemos visto encargado de los trabajos de publicidad del Gremio, y en esa función firmar varios comunicados. Era un gran anunciante de siempre, y no sólo en El Liberal, cuando el Gremio. Manuel Ortega y Gasset, en su libro sobre El Imparcial, el diario que fundó su abuelo, dice textualmente: «... el celebérrimo doctor Garrido ha colaborado en El Imparcial tanto como cualquiera de los escritores de la casa y de fuera. El popularísimo farmacéutico publicaba en la plana de anuncios verdaderos artículos, a pretexto de métodos terapéuticos y de aconsejar remedios infalibles contra toda suerte de dolencias. "Siempre en su farmacia", de Luna, 6, abonado a su butaca del Teatro Real y concurrente asiduo a los estrenos, era la personalidad más conocida de Madrid.» (...) «Creó un género literario perfectamente definido. Abrió un camino que hubieron de seguir con provecho notorio Saiz de Carlos, con su "Elixir estomacal", y Vivas Pérez, con su bismuto y su cerio; aquel doctor Lauglín, con su cinturón eléctrico para flojeras prematuras, y por fin Matías López, que al incorporar a la propaganda el arte de la pintura fue el precursor del impresionismo.»

José Vte Navarro Rubio
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