sábado, 13 de abril de 2013

POESÍAS: BUSCARI, SU VIDA ERA.

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      I

Su odisea era
andar huyendo de la muerte
y del remordimiento eterno que le producía
el saber que había sido tocado
-lotería-
por la gracia de Dios infinita
¡Que risa!
por eso vivía
y consumía
las horas y los días
esperando tal y como al final se produciría
un desenlace fatal
en la flor de su vida.

         II

Hasta el bar del Triunfo
llegaba que desdicha
con sus fracasos a cuestas
como hombre, poeta, dramaturgo y novelista
y se iba
camino de otros destinos
en un Madrid comido por la envidia
cuando las estrellas se apagaban
y un camarero bendito
 ¿quien sería?
le procuraba ropa y comida.

Salía el sol. cuando quería,
en eso no hay nada de poesía,
por encima de los edificios
y no se sentían
ni gritos de amor
en una ramera que lo hacia
para criar a sus hijos y familia;
ni envidia en los que vivían pobremente
como San Juan Bautista;
ni la menor ira
en aquellos a los que se escupía.

Solo en aquellas noche y mañanas se oía
las pisadas de los zapatos
de los poetas que en Madrid malvivían,
las risas de los aristócratas
cuando tocaban bajo las faldas
las rodillas de alguna corista,
las blasfemias de los nobles
a la hora de entrar en misa
y el eco de la muerte abriendo sus alas
y exhalando bocanadas de bramidos
detrás de la triste figura
de un poeta que huía
 a sabiendas de que el ángel de la guardia
ya le había vaticinado
para cuando la razón la tendría perdida.

             III
Hospital de enfermos
que reciben versos como medicina
de un poeta herido
-pesadilla-
al que la noche le robaba el alma con avaricia
para llevárselas a la corriente de un río
allí donde Dios dictamina
si en la balanza pesan mas las dichas que las desdichas

           IV

El puente vino a ser para Buscarini
algo más que una pesadilla
pues a él acudía
para que el mundo supiera que existía.

El poeta acudía a ese puente en Madrid
llamado de los suicidas
como quien acude los domingos a misa.
con el fin concreto
¡Que maravilla!
de recibir la bendición de Dios
me pregunto: ¿Acaso creía?
y pedir a todos los seres humanos
de los que esperaba justicia
algo más que unas monedas y palmaditas.

En la cabeza del poeta
brillaba
dicen que una luz divina
pulida
por su duro destino ¡pesadilla!
de querer y no poder ser
lo único que quería
ser poeta y grande
en aquel Madrid que tan mal le servía.

            V

Le faltaban a Armando Buscarini
los sencillos platos de comida
y las mullidas camas con almohadas incluídas.

Le faltó ¡Que desdicha!
el alimento y las medicinas
como si la existencia
solo tuviera que ser una eterna pesadilla.

De vez en cuando
el poeta acudía al Escorial
dicen que a rendir amores
y a lo mejor pleitesía
y quizás  de allí regresaba
con nuevos colores en su faz
y con algo más de  alegría.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

GALERIA DE PERSONAJES EN LA VIDA DE BUSCARINI

Pedro de Repide


Eliodoro Puche
 

Pedro Luis de galvez




Emilio Carrere



Hermanos Alvarez Quintero


 La novela de un literato (1882-1913). Cansinos Assens. Alianza. Madrid


 Antonio de Lezama



Penélope Ramírez.

Felipe Sassone







SOR ALEGRIA. CESAR JUARROS. 1930. (Libros Antiguos, Raros y Curiosos - Literatura - Otros)

Ramón María del Valle Inclán

Valle Inclán (1866 - 1936)

ARTÍCULOS Y COMENTARIOS DE BUSCARINI EN LA PRENSA DEL MOMENTO

PUBLICADO EN LA UNIÓN ILUSTRADA EL 13 DE MAYO DE 1923 POR ARMANDO BUSCARINI

                                          LOS DÍAS DEL HOSPITAL


I

Las salas son abovedadas, con una claraboya; altas paredes blanqueadas, desnudas ; las ventanas se abren a la altura del techo con pronunciados salientes perpendiculares.

Las camas, alineadas, con su numeración correlativa, separadas por una mesilla discreta adosada a la
pared.

Predomina el color rojo, anaranjado sangriento, de las colchas que cubren los camastros.

Esta es una sala del Hospital de San Juan de Dios.

II

El número 65 es un pobre niño enfermo del lupus.
Una parálisis crónica le tiene postrado desde hace tres años, silencioso, inmóvil, tímido. Este niño parece un castigo de la crueldad de los hombres.
En la sala le llaman el Manco, por derivarse este nombre de un hermano suyo que ha perdido un brazo en la guerra y es la única persona que le visita.
Las monjitas le prodigan caricias y le recalan estampas.
El pobre niño sonríe con una mirada de gratitud.

III

Hay otros niños en la sala. Tienen tiña. Son hijos áe\ desamor, arrojados allí impíamente por las ergástulas del vicio y la concupiscencia.
Estos niños me daban mucha lástima. Las monjas les ocupan en obligaciones del hospital. Cuando no están ocupados corren y saltan por las salas, alegrando con sus risas y vocecitas la tristeza de los enfermos, impedidos, convalecientes, deshauciados...

IV

Mielitis os el decano de la sala. Su nombre es un derivado de la enfermedad que padece. Un envaramiento crónico le postró en el lecho durante muchos meses, hasta que la mano milagrosa de la ciencia consiguió dar elasticidad a sus miembros muertos.

Mielitis atiende a la cura de los enfermos con .amorosa solicitud y es por rara paradoja el suplemento de un practicante a sueldo sin muchas pretensiones.

Los enfermos le quieren y regalan presentes.

V

Don Felipe Sicilia es un hombre excepcional. Su extraña manía consiste en ser bueno.

Yo le creo un apóstol del siglo; sus dotes personalísimas en la profesión que ocupa y honra en maridaje con sus sentimientos en favor de los enfermos y desvalidos, acreditan su nobleza magnánima.

Los enfermos le quieren y  respetan sintiéndose atraídos por él bajo un influjo de magnetismo.

Don Felipe Sicilia "Traspaderne" es un hombre consagrado con profunda conciencia a la profesión;. él bucea y escruta en las lacras de sus enfermos y sus manos sagradas palpan y tantean todas las miserias mortales.

VI

El día que llegué al hospital coincidió la llegada de un carruaje de Sanidad ambulante que conducía en
camilla a un muchacho paralítico.

Le habían recogido en la estación, donde unos parientes sin escrúpulos, le abandonaron como un fardo.

Fue imposible lograr su filiación; postrado en el suelo, el comisario le abordó con preguntas :
—¿De dónde eres?
El paralítico silabeaba las palabras.
-—Ed... Ba... o... man...
No era posible descifrar su expresión. Tenía una parálisis en la lengua.

VII
Los enfermos se aburren mucho durante el día: Carecen de un biblioteca para ilustrarse. Los diarios que llegan por la mañana se leen repetidas veces.

En los hospitales debe haber una biblioteca para fomentar en los enfermas el sentimiento de la cultura.
Armando Buscarini.


Traspaderne está añadido por José Vte. Navarro Rubio

viernes, 12 de abril de 2013

POESÍA: DE ESE BAUL DE BUSCARINI QUE CONTENÍA UN DIARIO (III)

 





MUNDO GRÁFICO 27 DE AGOSTO DE 1930

LA MUERTE DEL ULTIMO BOHEMIO -A R M A N D O  B Ü S C A R I NI - E P I T A F I O

HACÍA ya tiempo que la silueta pintoresca de Armando Buscarini, el último bohemio, no se dejaba ver por las calles de Madrid, donde había llegado á ser una figura popular.

Sus valientes carteles á la puerta del ministerio de Hacienda llamando la atención pública para romper la pretendida indiferencia con que se acogía su obra literaria, llegaron á conseguir su efecto, puesto que Buscarini logró lo que buscaba, ó sea darse á conocer. Pero más valiera no haber alcanzado esa popularidad, que sólo servía para que se mofasen del pobre muchacho esas gentes que no conocieron nunca la piedad hacia la infelicidad ajena y que lo elegían como blanco de sus chacotas, que él humildemente soportaba con toda la resignación de su inmensa desventura. 

Armando Buscarini, asqueado, sin duda, de la Humanidad, se refugió como último recurso en la locura; y en el Manicomio de Alcalá de Henares fué recluido el más humilde y manso de los locos que por el mundo desfilaron. Nunca le abandonó esa triste y resignada sonrisa con que acogía los sofiones más agresivos y crueles. Y seguía impertérritamente vendiendo por los cafés y en la calle sus obritas, que editaba gracias á la piedad de protectores que él sabía buscarse hábilmente. Y cada madrugada, cuando se retiraba con el producto de su ímprobalabor, labor de creador primero y labor de mercante después, sabía que allá en el lejano y humilde hogar del arrabal le esperaba su vieja madre adorada, por la que el hijo amante arrostraba, sin miedo al ridículo, todos los sinsabores de quienes tienen que impetrar el favor ajeno. 

Parecía imposible que en aquel cerebro, en aquella alma indudable de poeta, pudiera anidarse la locura, que hiciera precisa la reclusión en un manicomio. Indudablemente que le atosigaba una perpetua manía persecutoria, creyéndose blanco de pretericiones literarias y teatrales. El se propuso demostrar su valía en el estadio de la literatura, y logró conseguir el comentario. 

El gran crítico Cansinos Assens, introductor y definidor más capacitado de las modernas Antologías, tiene incluido su nombre en sus volúmenes escatológicos, y las columnas de muchos diarios y revistas, entre ellas las de PRENSA GRÁFICA, acogieron con suma frecuencia sus poesías. No fué, pues, un inédito, un desconocido, un desvanecido como tantos habrá que pasan inadvertidos. Concibió todo linaje de obras literarias, logró editarlas, darlas á conocer, merecer el comentario, y, sin embargo, fué un desdichado que no logró atrapar más que una precaria fama. Podría decirse aquí que la presentación literaria influye tanto como la social: y como él se presentaba como hampón, porque no podía hacerlo de otro modo, no pasó, pues, de la categoría literaria reservada á los bohemios. Y, sin embargo, qué, sino bohemios, de la suprema aristocracia de la bohemia, fueron sus congéneres Verlaine, Baudelaire, y en España misma, Sawa, por no recordar otros conspicuos bohemios?

Buscarini ha muerto hace poco, á los tres días de ingresar en el Manicomio de Valladolid, adonde había sido trasladado desde el de Alcalá de Henares. El pobre infeliz me había ofrendado dos poesías inéditas,
que ahora doy postumamente á la luz. Dos sonetos. Uno que me hizo con destino al Álbum italo-español que edité en conmemoración del viaje de los Reyes de Italia en 1924, y otro, una semblanza personal que me ofrendó á cambio de un modesto óbolo, que acreció en él la magnitud del ditirambo
obligado en este linaje de poesías.

Buscarini ha muerto hace poco, á los tres días de ingresar en el Manicomio de Valladolid, adonde había sido trasladado desde el de Alcalá de Henares. El pobre infeliz me había ofrendado dos poesías inéditas,
que ahora doy postumamente á la luz. Dos sonetos. Uno que me hizo con destino al Álbum italo-español que edité en conmemoración del viaje de los Reyes de Italia en 1924, y otro, una semblanza personal que me ofrendó á cambio de un modesto óbolo, que acreció en él la magnitud del ditirambo
obligado en este linaje de poesías.

Buscarini, de indudable estirpe italiana, era oriundo de una linda y encaramada población de la Rioja Alta, Ezcaray, de indudable origen vasco, como lo son la mayoría de las denominaciones geográficas de dicha región.

Quizá por eso, por su filiación italiana, venía á ser á modo de un decadente poeta renacentista que había nacido demasiado tarde para que su nombre pasase á las Antologías.

Amargado, desilusionado de la vida, de la justicia de la tierra, quiso eclipsar la vida de Su espíritu, y abismó su cerebro en los profundos é insondables abismos de la locura...

También á nuestro entrañable compañero el director de las revistas hermanas La Esfera y Nuevo Mundo dedicó la siguiente sentida poesía en el folleto de poemas titulado El umbral del recuerdo, que publicara en 1928.

                                                                                         GUILLERMO  R I T T W A G EN


          A don Francisco Verdugo

Tu bondad es la playa bonancible y serena
donde arriban las naves del Dolor y el Espanto;
claro puerto de amores, allá encalla la pena
y hasta el ábrego trueca su grito en dulce canto.

En las tardes cubiertas de neblinoso manto,
tu bondad es la playa bonancible y serena;
muere en tu frase como en la dorada arena
la ola blanca de espuma y salada de llanto.

Van marcando los barcos sus estelas errantes;
—¡abajo, en la sentina, cantan los emigrantes!—
¡pobres viajeros pálidos, cuya tierra es el mar!

Mísero y desterrado, con mi hato de pesares,
contemplo con anhelo tus playas tutelares.
¡Y te tiendo los brazos, cansados de luchar!




Ofrenda á mi amigo don Guillermo Rittwagen

Hay, Guillermo, en tu alma como un claro de
                                                           [luna
y una era de ensueños y de anhelos de paz.

Tú amas el viejo encanto de la raza moruna
y los versos do Bécquer por su pena tenaz.

En el fuego sagrado de la bondad se inflama
tu corazón, que es rosa, misericordia y llama,
y cruzas por la vida, que es para algunos yermo,
sembrando la ternura, amigo don Guillermo..

Que las Hadas prodiguen tus veredas de flores
y que en la primavera los dulces ruisefíores
halaguen tus oídos con eco turbador;

que escuches el concierto de las cosas más bellas
y que florezca siempre en tu huerto interior
el resplandor divino de un manojo de estrellas.


                     Italia
Vergel galano y místico de las violetas mustias
de Parma, de las frágiles góndolas venecianas
de mujeres galantes con secretas angustias,
cuyas manos deshojan las rosas más galanas...

Bajo los cielos diáfanos de color de diamante
renacen las ciudades del Arte y de la Ciencia,
y sois igual que pomos de suave quintaesencia
cuya grandeza un día inmortalizó el Dante.

Gabriel D'Annunzio exorna con su dulce armo-         
                                                              [nía
la pureza del alma y el esplendor del día,
y en su alianza bélica heroico resume
una victoria más en los campos del Fiume...

         ARMANDO BUSCARINI

LIBROS RECOMENDADOS: LA DIETA DEL ESQUIMAL

La Dieta Esquimal Reg Synor Y Frank Ryan

POESÍA: DE AQUEL RAID DE 1927 P'ATRÁS QUE NO SE VINO A CELEBRAR.



En un raid p'atrás
Buscarini se vino a embarcar
total casi "na"
solo era cuestión de andar
cien kilómetros nada más
que iban de Madrid a otro lugar
denominado Torrelaguna
a la que de espaldas había que llegar.

De Madrid a Torrelaguna tocaba caminar
y Buscari era el encargado de transportar
un carrillo con viandas, agua y pan
y como no podía faltar
mucho ron para brindar.

Fotógrafo incluido
solo faltaba concretar
día, hora y lugar
en que se vendría a comenzar
este raid tan original.

Por lo que fuere
y sin entrar en más
al final
parece ser así se vino a narrar
el raid no se vino a celebrar
quedando descompuesto
y sin saber que hacer y pensar
Gines del Olmo, Luis Alveara, Armando Buscarini, Antonio Mazeta, Carlos de la Calle y Fonseca
este último encargado de fotografiar para la revista el Minuto
desde el principio hasta el final.

POESÍA: A REY MUERTO, REY PUESTO

 


Aquí todo es magia
desde las palabras que pronuncio que se convierten en signos
en esta catedral del arte que es la pantalla de un ordenador
a la forma en que estas se disponen para ser leídas y analizadas.

Ese chamán o brujo que veo en una vieja fotografía  me recuerda
que no hay nada que venga a pasar por casualidad.
La tarde esta vacía de aguas y fríos y también de sombras
cuando salgo hasta la calle para ver la procedencia de un ruido
que golpea, por fuera, una puerta
y en la calle uno se encuentra como poseído de la dicha de poder gritar¡Soy libre!.

Me pasan por la cabeza aquellos últimos instantes
en que el pajarillo que anidaba en la cabeza de Buscarini voló del nido
y sesgo la vida del poeta que ya nunca más pudo volver a ser
aquel inquieto personaje que perseguía a sus lectores y enviaba cartas a sus exporádicos protectores

Por aquellos días Buscarini era algo más que un poeta
y por ello se llenaba de las noticias que por los diarios corrían.
Era el poeta esplendido en su vivir dentro de la pobreza
pues no le faltaba ni ritmo, ni versos ni poemas ni amigos o enemigos
a quienes escribir una carta o una poesía,
pero un día el poeta se marchó y su sitio fue ocupado
por un tal Cecilio Saez, vendedor de libros y poeta lírico
y el negocio de los pobres que era vender su propia vida comenzó a llamarse de otra forma.

Autor: José Vte. Navarro Rubio




POESÍA: ¡POR FAVOR ALGUIEN HA VISTO A ARMANDO BUSCARINI?

Tren de carbón en la estación de Oñati en el año 1924

Escribo sin saber que hay más allá de estas palabras que pronuncio,
ahora cuando me llega la tristeza de la tarde
en un patio con agua en un cubo,
entre botes de tomate vacíos donde germinan los geranios
y entre risas abocadas a desaparecer en el interior de unas paredes encaladas.

Todo se confunde en esta mañana de sol cayendo a plomo
a la hora que los vendedores de un mercado ambulante
se preparan para recoger las mercancías,
justo en el instante que un tren pasa por alguna estación
para seguir su camino mientras grita: ¡a mi no hay quien me pare!.

Desde aquel día en que a uno le vino encima
le impronta de un libro sobre la cabeza
y le dejó grabada la palabra poesía en su sesera
se  viene este que les habla a recluirse
allí donde la palabra se hace sueño,
en los últimos instantes en que unos ojos se cierran
y comienzan a surgir aventuras no contadas en ningún libro.

Me vengo en la curva descendiente de una hipotenusa
a meterme dentro de un cuadrado
y en este reducto tan en apariencia segmentado
camino como si estuviera en una plaza o en una calle sin fin
al encuentro de aquellos bohemios que hacían que la vida de una ciudad fuera mas humana.

Hay muchos tipos de dramas
en esa ciudad capaz de comerse todo lo que se le eche encima
desde poetas inquietos ofreciendo en santo sacrificio trozos crudos de su alma
a cantantes que van pregonando sus penas,
a estafadores intentando pegar la mordida cerca de las estaciones con viajeros distraídos.

Me inquieta la tardanza en esta tarde pues Armando Buscarini todavía no ha aparecido
en este mi verso pulido con una lija y decorado con retablos sacados
de la galería de arte que un bohemio expone en una buhardilla.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

jueves, 11 de abril de 2013

POESÍA: A LA SALUD DE BUSCARINI UN BUEN CARIQUEÑO

 

 NO LO OLVIDE FUMAR MATA



Cenizas y humo se expanden
en un cenicero
junto a una colilla
de tabaco negro
y un buen puro cariqueño
consumido en los labios
como si fuera un beso.

Todo comienza por ser poesía
con sonido a baladas y cencerros
y conforme la tarde aprieta
y la noche se hace de color negro
se llenan los cafés de poetas, como Buscarini, bohemios.

En este día y en este momento
sin nada más que decir
se levanta uno de su encierro
y deja por unas horas
de ejercer de censor de sus propios versos.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: BUSCARINI Y ESE ORGULLO EL SUYO TAN SINCERO

 

Con que gran dosis de amargura
y con que tremendo desespero
a sabiendas que la muerte siempre llega
y de que esta le rondaba por dentro
recorría Buscarini los cafés pidiendo
solo por el amor que tenía a sus versos.

Locura y más que eso desencuentro
fue lo que Buscarini se encontró
por no arrastrase como un perro
de puerta en puerta con lamentos
y seguir al igual que los demás escritores que le precedieron
el manual que le pudo aupar hasta el cielo.

No hubo en su día poeta
que viviera tan de acuerdo
con sufrir penas y golpes secos
como lo fue Buscariní
desde el preciso momento
en que se fue al encuentro de sus versos.

Madrid no lloró la muerte del niño
que en sus calles se hizo poeta
y no lo hizo por no saberlo
pues para aquellos desatinados años
en que se apagó la vida del genio
Madrid lloraba por una perdida guerra
y por sus otros hijos en ella muertos.

De vuelta está,
en ello otros se hicieron eco,
tu gloria, ¡maestro!
y como si fuera una corrida
en esa Maestranza que flotaba en tu pelo
viniste a matar el toro de tu vida
cuando ya estabas muerto.

Orgullo en tu presencia,
orgullo por tenerte como poeta,
orgullo por haber convertido la poesía en parte de tu sangre y cuerpo,
orgullo resumiendo
por haber sido un resistente
en esa selva que lo fue Madrid
con tantos animales salvajes sueltos.

Autor: José Vte. Navarro Rubio


LIBROS RECOMEDADOS: GARZÓN EL HOMBRE QUE VEÍA AMANECER



El libro arranca el 6 de mayo de 1994, cuando Antonio Asunción dimite como ministro del Interior después de la fuga de Luis Roldán y Juan Alberto Belloch está a punto de tomar posesión de su cargo. Y es Belloch quien le pide a Garzón que tome una decisión: o se queda o se va. A partir de esta escena, Pilar Urbano hace un detallado recorrido por la intensa trayectoria profesional y vital del magistrado más conocido por la opinión pública española. Junto a la minuciosa descripción de los diversos casos en los que ha participado el magistrado (caso GAL, Caso Marey, Caso Yoyes, ETA, atentados contra el Rey, narcotráfico, Operación Nécora, Caso Pinochet, Sogecable, papeles del CESID, etc), la autora intercala fragmentos del diario personal del protagonista, así como sus conversaciones con personajes que van de Felipe González hasta José Amedo o Míchel Domínguez.

POESÍA: LA GLORIA DESPUÉS DE MUERTO

 

Ni pude ni lo intenté
por no haber nacido todavía
cambiar el rumbo de su vida
tan dada a esa bohemia
con la que Buscarini se creía
que al final se convertiría
en el poeta que en su interior vivía
a todas las horas del día
y en todos los instantes y momentos.

Hubo otros coetáneos al poeta
que aun pudiendo haberle ayudado
lo rehuyeron pues entendieron
que era un contrincante más
en eso de repartirse la gloria
y en lo que es más lastimoso los dineros
que se aseguraban en círculos muy concretos.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

miércoles, 10 de abril de 2013

LIBROS RECOMENDADOS: COMO YO LOS HE VISTO DE JOSEFINA CARABIAS

COMO YO LOS HE VISTO. JOSEFINA CARABIAS (Libros de Lance (posteriores a 1936) - Literatura - Otros)

Se publican textos inéditos de las entrevistas de Josefina Carabias

 http://elpais.com/diario/1999/02/25/cultura/919897208_850215.html 

De Pío Baroja, cuya presunta misoginia es legendaria, cuenta que no se casó porque temía ser rechazado al no considerarse el escritor "un buen partido". La periodista Josefina Carabias (Ávila, 1908- Madrid, 1980) desvela en unos textos inéditos -recopilados en Como yo los he visto (El País-Aguilar)- aspectos nuevos de siete personajes de principios de siglo: Unamuno, Baroja, Marañón, Valle-Inclán, Ramiro de Maeztu, Pastora Imperio y Belmonte.

Las entrevistas son producto de varios encuentros que Carabias (una de las primeras mujeres que ejerció el periodismo profesional) mantuvo con los entrevistados, y que sus hijas Carmen y Mercedes Rico-Godoy hallaron hace cinco años en una mudanza.Unamuno humilló públicamente a Carabias en el Ateneo y ella ni se inmutó. Luego la periodista, según contó ayer su hija Carmen, se iba a casa de Baroja -con el que logró forjar una amistad- y ponían a Unamuno de vuelta y media, que era lo que más les gustaba a los dos. El torero Juan Belmonte le confesó que se acercaba tanto al toro "para no verlo" y que, en realidad, lo que más le gustaba era el fútbol. Pastora Imperio recibió a la periodista desaliñada, pero en cuanto abrió la boca le descubrió su genialidad. "Marañón sobrecoge a la fuerza de bueno y sencillo, a fuerza de cordial e inteligente", escribe del médico e historiador. El relato más amargo corresponde a Ramiro de Maeztu, asesinado en los primeros momentos de la guerra civil. Carabias recoge su última frase, que le refirió el hijo de Maeztu: "Tengo más de 60 años, he hecho cuanto tenía que hacer en la vida y estoy a bien con Dios. ¡Podéis matarme cuando queráis!"

POESÍA: CANDIL Y AMOR



¡No! por favor ¡No!
en la noche no.

No elevemos la voz
en estas horas en que el mundo duerme
o dice adiós
a todo aquello que durante el día vivió
y por la noche descansa en un zurrón
al lado de la cama
como si todo viniera a ser -digo yo-
parte de un sueño
que hace años que comenzó
y me persigue sepa Dios
¿hasta cuando? y de que forma  me llenó.

Soñé con el poeta
que sufría de la pasión
de escribir y hacer de la poesía
algo más que sonetos con los que llenar el corazón
de alguna mujer  amada
a la que el poeta se arrimó
y a saber Dios lo que recibió o lo que Buscarini  dio.

Si sobre el amor Buscarini escribió
lo hizo a sabiendas de lo mucho que entregó
y si odio las penas las convirtió
en una tragedia entera
de la cual nunca se arrepintió.

Por eso ahora
ya casi me voy
sin más palabras que decir
y sin más acompañamiento en esta labor
que un candil lleno de aceite y con mecha de algodón
que me sirve de guía
por una escalera de caracol
que lleva a la alcoba
donde esta poesía se acabó.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: CAMPANADAS A MEDIA NOCHE




En estos días de grandes calamidades,
con las penas ocupando el corazón
y el alma de Buscarini preguntándose
que hago en este cuerpo maltratado yo
me vienen las ganas de decir se acabó.

Pero en todo esto más pueden con razón
los sentimientos del poeta que abandonó
casa, familia, oficio y futuro prometedor
que otra serie de deprorables cuestiones
que tienen que ver con el honor.

Por ello Buscarini y sin nada más que añadir por hoy
me encomiendo de la mejor manera posible
a ese oráculo que en Grecia también funcionó
y tiene que ver con Delfos, como no,
y con Apolo, Dios de la música y de la razón.

Y si con estos atributos jugando a mi favor
no soy capaz de escribir lo que me venga a la razón
apago velas y poniendo en marcha el motor
me voy a trote y con buenos vientos
hacia ese lugar llamado salón con vistas a un buen  televisor.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: CONFESIONES DE UN BUSCARINI CON MUCHAS PRISAS (V)




Si es verdad que en este mundo
o en otros mundos o momentos
la vida pudo ser de otra forma diferente
yo por ello no me arrepiento.

Pasarán a lo seguro han pasado
más de cien años de olvido
y por ello yo vivo en el cielo
acomodado a mi destino de ser bohemio.

Cosechador de estrellas seré en los veranos
y de nieves perpetuas en los inviernos,
así de esta forma viendo pasar las horas
me entretengo con lo único que entiendo.

Poeta fui y de ello no me arrepiento
y poeta seré llegado ya el momento
de abandonar este mundo en busca
de esa llamada gloria que me causa tanto respeto.

¿Quién pudiera en la gloria cantar sonetos
de aquellos que yo oía de pequeño
a la orilla de un río con versos de las peñas cayendo?

¿Quien pudiera volver a ser pequeño
y cogido de la mano de mi madre
acudir recitando versos al colegio?

Más todo es ya humo que despide un fuego
que se propaga por mi entendimiento
y que con mucho celo me devora por dentro.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POEMAS DE BUSCARINI CON PEDIGRÍ (i)

 Grabado representación del alma llevada al cielo por ángeles, Hu

Publicado en la Libertad  el 23 de noviembre de 1923

        Líricos modernos

     Las almas que se van

Si es verdad que tu espíritu impalpable
flota entre las visiones de mi sueño
y eres más vaporosa y adorable
cuando no tienes dueño;
si es verdad que la luz de las auroras
te trae, cuando despiertas,
con la esperanza de mejores horas,
algún trasunto de las cosas muertas;
si es verdad que en tu pecho enternecido
tiembla un amor dormido,
y en la inefable paz de tu mirada
adivino otra vida amortajada,
confía, niña mia,
que has de ver algún dia
el resplandor de la verdad que esperas
en los caminos de la duda abiertos,
¡y cruza las fronteras
por donde van las almas de los muertos!

ARMANDO BUSCARINI

LIBROS RECOMENDADOS: COMER PUEDE MATAR



«Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento», recomendaba Hipócrates en el siglo v a.C., y es que la salud y la alimentación son y han sido siempre dos caras de una misma moneda. ¿Cómo es posible que 2.500 años más tarde sea ese alimento el que perjudica nuestra salud?Tras dos años de rigurosa investigación, Isabelle Saporta pone de manifiesto lo absurdo de un sistema de producción y consumo que beneficia a unos pocos y nos perjudica a todos. Una práctica basada en la producción de comida a gran escala que requiere costosas instalaciones y exige tratamientos químicos: pesticidas para asegurar las cosechas, fertilizantes para forzar el rendimiento de las tierras, antibióticos y hormonas para la cría intensiva de animales. El cóctel de residuos químicos que acaba en nuestros platos tiene una incidencia directa en el desarrollo de cánceres, leucemias, diabetes, y muchas otras enfermedades cada vez más presentes en nuestra sociedad.Pero no nos alarmemos, es cierto que el cambio se impone, es urgente y necesario, pero también es posible, y como bien dice en el epílogo Miquel Porta, catedrático de Salud Pública, «nunca es tarde para vivir de otro modo».

martes, 9 de abril de 2013

POESÍA: BUSCARINI Y SU ORGULLO

 

Descansa un libro
cerrado sobre una mesa
y me lleva todavía
el disfrute de unos versos
que Buscarini escribía
en esos momentos de tormento
que azotaban su alma ausente de caricias y besos.

El cafetín de la mañana
le mantenía despierto
y las tertulias de amigos servían
para enterarse al momento
de todos esos comentarios que por Madrid corrían
y a la postre servirían para llenarse de razones
con las que escribir versos.

Debieron ser las suyas
horas sin  fe y de duelos
las muchas que pasó
quien vivía en otro momento
y volvía todos los días
llevado de sus buenos sentimientos
a la dura faena de seguir escribiendo.

Canciones de primavera
corrían por sus venas
a poco que alguien pusiera
a sus poemas precio
y si no escribió más
fue porque o bien no tuvo tiempo
o sus mecenas se resistieron a seguirle manteniendo.

Hete ahí el caso de los hermanos álvarez Quintero
tan arrogantes en lo suyo
y con que despecho
un día de su casa lo despidieron
entre llantos del poeta que solo pedía
se atendiera con cariño ese drama que compuso
de título "San Juan de Dios" que estás en los cielos. 

Fue caminante de la vida
y en ello
se conocía Madrid
mejor que un carretero
y por muy ebrio que estuviera
lo llevaban sus pies ligeros
a los mismos lugares en los que poder descansar y echar un sueño.

Madrigales en su boca
se convertían en versos
y cuando llegaba la noche
que siempre lo hacia con recelos
Armando Buscarini se las ingeniaba
para enamorar a la brillante luna
y darle celos al inmenso cielo.

Viajero de amor
en su cabeza llevaba
un equipaje de besos
y los repartía
con tanta gracia y salero
que aunque nadie se lo crea
cada uno de ellos llevaba escrito su precio.

Los niños abandonados
eran para el un sufrimiento
pues su niñez sin padre
a quien confesar sus secretos
le llevó sin que nadie le dijera nada de ello
-compañero fue de ellos-
a dedicarles en forma de versos su tiempo.

Álamos de su niñez
crecían entre sus cabellos
y ya las raíces bajando por la cara
y tomando camino del suelo
Buscarini se empeñaba en ser
a todas las luces
aquello que quiso ser en su pueblo
pastor de poemas en las verdes vegas y prados sin setos.

El ángel de la guarda
estaba lejos
para esos días en que Buscarini
recibía ofensas
y se le trataba con desprecio
por parte de aquellos
que no entendían que la bohemia no comulgaba con su mismo credo.

Las mujeres buenas
si para el existieron
estuvieron cerca y lejos
y si en ellas buscó Buscarini consuelo
a buen seguro que lo encontró
en un Madrid de madres que lloraban  a sus hijos muertos.

Yo se que hubo periodistas que lo quisieron
como Juan Feria
que le dedicó un poema al creerlo muerto
o aquel otro su amigo Antonio de la Villa
que hizo todo lo posible
por que el drama "San Juan de Dios"
fuera algo más que un libreto.

Ayer quizás Buscarini ya muerto
los balcones del colegio
donde escribió sus primeros versos
luzcan un crespón negro
en señal de duelo
por el poeta de ojos perdidos en el cielo
que buscó en vida solo reconocimiento.

En la noche infinita se oyen
los suspiros de los muertos
y entre ellos
una suplica permanente
de voz inocente cordero
pidiendo por los laberintos del cielo
que alguien publique sus obras y ponga en ello celo.

El amor lejano ¿que quedó de aquello?
y de las desventuras de Werther
¿hay algo de cierto?
Romanticismo fue lo suyo
bajo una ligera capa de cemento
¿si tu supieras lo que Buscarini en vida sufrió
se te pondrían de punta hasta los pelos?

Las ropas de los muertos
a él le servían de almohada
en esos hostales
con malos dueños
que rompían de un puñetazo
los tímpanos de los inquilinos
que en el pagar se hacían los lerdos.

Fue en un campo dormido
donde Buscarini
se quiso ir lejos
y para ello se sirvió
de todas las argucias que aprendió
en la calle que fue su casa abierta al cielo
haciendo de sereno de versos.

Para ello pegó un grito,
oyéndose exclamar
al momento:
¡ya voy!
y el estruendo de una puerta
                                     al cerrarse
detrás de la que lloraba el hombre
que tanto amó a sus propios versos.

Autor José Vte. Navarro Rubio



 


SONETO A BUSCARINI

 

Si poder yo pudiera Buscarini
devolverte con  merecimiento
al reino animal de los seres vivos
yo lo haría y  tu lo sabes amigo.

No quisiera en este momento justo
hablar Armando más de lo  debido
más  me debo siendo muy sincero
al deber de contar tu infortunio.

¿Por qué Armando fuiste tu el elegido?
dice la historia que escriben los ricos
que te volviste loco y eras un peligro.

Más yo no me creo nada buen amigo
por eso y sabiendo más de lo debido
levanto la frente y clamo bienvenido.

Autor: José Vte. Navarro Rubio


lunes, 8 de abril de 2013

SONATINA A BUSCARINI ESBOZADA ENTRE SUEÑOS Y BOSTEZOS

 

Buscarini ya no camina, Buscarini ya murió
como agua fresca de un arroyo la vida se le marchó
entre aspavientos al cielo y grandes gritos de dolor
en un psiquiátrico con locos que se creían cuerdos con razón
¿Quién internó en un manicomio a Buscarini
y en prenda el muy taimado que fue lo que recibió?

Madrid se quedó sin su poeta de la tristeza y del amor,
ya en la calle de Alcalá nadie grita ¡ayuda por favor!.
Descansados quedan sus enemigos a los cuales Buscarini atizó
con la rima de sus versos y con la fuerza de la pasión
que le salían del alma y le brotaban del corazón
en forma de fuente con 4 caños y un gran cañón.

En una vieja pensión con colchones de paja
lloran los chinches y suplican compasión
los piojos y las liendres, las cucarachas y hasta un ratón
que venían a dormir juntos a ese ángel salvador
que de tanto sufrir por la poesía la vida se lo llevó
a otra avenida más grande donde no hace frío ni calor.

En la calle del Gato ya no maulla el muy socarrón,
todos recuerdan de Buscarini, el muy  buen poeta,
lo mucho que por aquellas callejuelas se paseó,
de las pocas propinas que dejaba en los cafés
y de todo el vino blanco y tinto que se bebió
para apaciguar su sed de justicia y recitar todavía con más pasión.

Dicen sus enemigos de Buscarini que los sableó
y yo les digo, con más que buenas buenas palabras, que no
pues en el gran corazón del niño poeta nunca anidó
otro mal que no fuera el desear a todo el mundo lo mejor.
Por eso y por otros asuntos si ningún ofendido rectificó
yo deseo que descansen en la paz que Buscarini en vida no logró.

Buscarini se ríe y lo hace sin mostrar rencor
¿Por qué se ríe el poeta si de la vida no disfrutó?
Buscarini se ríe pues allá arriba sigue con su oficio de poeta creador
y para esos menesteres de tanta dedicación
San Pedro le ha habilitado un cuarto con vistas al exterior
para que reciba la luz del día y oiga lo que se dice de él y con razón.

¡Se nos murió Buscarini! ¡Que pena, se nos murió!
 y lo hizo a escondidas casi pidiendo perdón
a sus amigos por haberlos abandonado, sin decir ni adios,
en eso de ser bohemios y trasnochar de luna a sol.
De Alcalá de Henares  a Valladolid Buscarini marchó
y de allí volvió a Logroño lugar de donde un día ya lejano salió.

¡Oh de la miserable vida que mal al poeta lo trató!
vestido con no más ropa que con la que al mundo llegó
Buscarini después de la Guerra Civil un día nos dejó
y lo hizo ¡Dios bien no se portó! en el total de los silencios
pero no por ello el mundo de la cultura de él se olvidó
y ahora más que nunca por fin ha sido reconocida su labor.

Vive Buscarini ¡Vive si señor! ¿Donde vive Buscarini?
vive en la poesía tal y como él con mucha vista planeó
pues de no haber sido por esos libros de los cuales el era su editor
y de esa visión empresarial que en la avenida de Alcalá desarrolló
hoy formaría parte de la historia de este país con tan poca visión
más como un consumado perdedor que como poeta ganador.



Autor: José Vte. Navarro Rubio

POEMA A BUSCARINI, PARA SER RECITADO CON MUSICA INSTRUMENTAL DE ARPA Y PIANO



ARPA:

De Madrid salió un poeta
que marchó
para morir
y lo hizo con ocasión
de una muerte anunciada
que el poeta todavía vivo reclamó.

PIANO:

Recita Buscarini un poema
que ni Valle Inclán rechistó
pues los dos eran carne consumida
por la polvora del mismo cañón.

ARPA:

De Madrid salían los poetas
en carro tirado por caballos grises moteados
engalanados para la ocasión
con penachos en la testa
y campanillas replicando
¡Ay que dolor!

PIANO:

En la calle Buscarini era
algo más que un hampón
pues en mente solo tenía
vender poemas con buen sabor
a todo aquel amor que a él le faltó

ARPA:

En Madrid malvivió
todo lo que supo
y cuando tuvo la ocasión
de lo lindo disfrutó
martirizando su cuerpo
con tal pasión
que de haber sido hombre de religión
estaría en un altar haciendo compañía a Dios.

PIANO:

Enfermó de pasión
y de un mal pernicioso
que anidó en su cuerpo
como si fuera el aguijón de un escorpión
y con ello poco a poco se marchitó
tal y como la ciencia médica describe ese mal que de Francia vino en tiempos de Napoleón.

ARPA:

Entre pensiones y hostales,
bancos de piedra, granito, bronce, hierro, madera y latón
estaciones con trenes a vapor,
palacios con estatuas
y vida sin más orden que escribir hasta la extenuación
Buscarini se condenó
asimismo presten atención
sin necesitar de más lección
que la que el quiso y la vida le dio

PIANO:

Silencio en la sala,
móviles por favor no
que aquí se acaba
este estrafalario poema
que su autor fabricó
con ocasión de ser las 22 horas de un lunes de fiesta en una España que le duele hasta en el esternón.

ARPA:

Se acabó

PIANO:

Nada en la vida es del mismo color.

OBSERVACIÓN:

Si hay telón bajarlo por favor.





Autor: José Vte. Navarro Rubio

POEMA A BUSCARINI EN DOS VOCES (DUODETO)

 

Monte de Piedad
                        -del Madrid con entrañas de lobo feroz-
 con un abrigo de lana
                        -virgen y de ocasión-
que no sirve para abrigar
                        -ni mitigar el dolor-
pues lo dejó en prenda un poeta
                         -Buscarini vendía hasta su corazón-
y necesitaba capital para sufragar
                          -nadie de él se compadeció-
su obra literaria
                          -poesía, novela, teatro, drama y alguna canción-
aquella que le haría pasar
                           -a la inmortalidad-
como el gorrión del Pardo,
                           -aguilucho diría yo-
como el poeta hampón,
                           -bueno hasta que murió-
como el último bohemio,
                           -de toda la bohemia el mejor-
como el niño poeta
                           -al nacer ya dijo: Aquí estoy yo-
y aquí acabo la relación de epítetos cariñosos
                           -se queda un saco más en un cajón-
y dejo los otros
                           - por demostrar odio por quien nunca odio-
para mejor ocasión
                           -después del uno viene el dos-
pues no se merecen
                           -ni en su momento se mereció-
ni un punto ni una coma más de las que sus autores colocaron para la ocasión
                            -por la espalda y a traición-
de dañar la imagen
                            -sin compasión-
de un buen poeta
                            -el tiempo siempre da la razón-
de esos que solo salen dos
                            -¡he dicho dos1
uno con el solsticio de verano
                             -con mucho calor-
y el otro para cuando su madre lo parió
                             -con todo su dolor-

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: BUSCARINI Y EL MADRID BURGUES

 


Buscarini no fue
el poeta que se buscaba en él.
Siempre rebelde
no dio ni el más mínimo cuartel.
Encendía los ánimos
y no se hacía de querer
por parte de aquellos editores
a los cuales acudía a vender
su obra literaria
aquella que le hubiera podido dar para comer.

El Madrid burgués
no dio su brazo a torcer
y fue tan canallón en su proceder
que mato de inanición
al poeta que quería
a la ciudad y a la bestia a la vez
desde el amanecer hasta el mismo anochecer.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: NOCHES FRÍAS EN LA VIDA DE BUSCARINI



Ruge el viento,
es su eterno pesar
y lo hace
cuando los difuntos salen a pasear
por esas galerías del cielo
que dan
a los arrabales de la gran ciudad.

Rugía el viento
en un anochecer cualquiera
de un día caído de su pedestal
que ya no se podrá alzar
y en esa hora
en que un reloj de bolsillo
venía a marcar
la hora que rompe la cuerda
cansada de rodar
entorno al mismo eje que la hace girar.

Buscarini transita por una calle,
camino de un café va
donde poder volver a ser
el hombre libre
de ese mañana todavía por despuntar.

Si la noche,
 le pregunta al poeta:
¿la sombra de tu amor
donde está?
el día le devuelve
a la corriente de un río
en el cual será
vendedor de ilusiones
humo, paja y algo más,
versos que arranca de su piel
para depositar
sobre el suelo frío
de la acera de esa gran ciudad
que es Madrid
donde Buscarini se viene a diario a naufragar.

En un banco,
de la Estación del Mediodía,
Buscarini
suele descansar 
sin más abrigo
que la ropa que lleva encima
la cual le sirve hasta para respirar.

Intenta dormir el poeta
y al mismo tiempo matar
ese frío infernal
que avanza por las calles
al encuentro de algún bohemio trasnochado
con el que poder jugar
a la gallinita ciega
antes de llevárselo para no tornar
a esas galerías del cielo
que dan
al arrabal de una gran ciudad..

Autor: José Vte. Navarro Rubio



POESÍA: LO SIENTO BUSCARINI, PERO NO PUDO SER.

ensayo4

A Armando Buscarini
le hubiera agradado ser
uno más en la fotografía
sin corbata y al revés
es decir
con mucho caldo de cultivo que ofrecer
en ese Madrid
de literatos de altos cafés
que se vestían para la ocasión
y miraban el objetivo ofreciendo la mejor imagen que de ellos se quería vender.

Tertulia de alto café,
en un Ateneo de armas temer,
que se fue
para nunca más volver.

Buscari debió andar cerca del lugar
atento a la jugada
para intentar saltar
a las primeras páginas
de la prensa nacional.
El que jugaba todos los días
con las desorbitadas fauces del amanecer
debió estar atento a la menor señal
para hacerse de nota,
pero como no era de buen ver
se quedó como ese florero
que sirve de pie
a este buen cuadro costumbrista
al que solo le falta cofia, birrete y corona de Rey.
......

POESÍA: NOCHES SIN DORMIR ENTRE SUSPIROS


 
No rehuye Madrid la presencia de su poeta Armando Buscarini
y creo
en ello me despacho a gusto
que desde su muerte lejana en Logroño
con poca pompa y mucho olvido
le debe el nombre de esa calle en la cual el inventó la venta directa sin intermediario alguno.

En Madrid las calles por las que el poeta deambulaba camino de algún café abierto al público
son casi objeto de culto
y si el poeta se bebió no se si en este caso  el mundo
buen provecho le hiciera
y ojala su disfrute fuera a su gusto.

Posos de café en una taza que un poeta ha despachado sin mucho ruido
y en la mesa junto a la taza
un pequeño cuaderno donde el poeta escribe lo que la vista le hace ver en ese momento justo
que una farándula de amigos se sienta junto al poeta
y corren entre gritos aplausos.

Las horas de la noche sin dormir se pasan entre suspiros
¿Quien pudiera en la noche coger de sus brazos a la niebla para tejer con ella un abrigo
con el que protegerse del frío?

Noche de insomnios y de poetas recorriendo las redacciones de los diarios reclamando un sitio.
Bohemia en Madrid.
Bohemia que recorre entre espasmos las tierras de España rehuyendo el azadón y el pico.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

LA MONARQUIA Y LA LEY DE LA GRAVITACIÓN UNIVERSAL

la-manzana-de-newton-342737.jpg

Como fruta madura
la monarquía por su propia inercia caerá
en esto Newton
ya vino a demostrar
la ley de la gravitación universal
tras venirsele encima
una manzana, quizás podrida,
que la rama por su peso no pudo aguantar.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: LA PENSIÓN DE HANS EL ISLANDES, EN LA CALLE DE LA MADERA, DE MADRID

 1930. Mercado de San Ildefonso

 En la pensión Hans de Islandia, asturiano el dueño para más decir,  se solía advertir: Casa económica para pernoctar. No se fía ni a Dios. 


Mayor bodega de vino
por no existir
no la había en Madrid
a la hora que a la pensión "Hans de Islandia"
los bohemios menores de Madrid
acudían, a la calle de la Madera,
en la Corredera Baja, para dormir
con el odre rebosante
de vinos tintos y blancos de las mejores cepas del país.

Dos reales 
muy difíciles, para Buscarini, de conseguir
era el alquiler diario
que se pagaba por dormir
y en el derecho a una noche de asilo 
se solía incluir
chinches, piojos, liendres, garrapatas 
y cucarachas negras y relucientes 
como el ébano procedente de Malí.

Entre gurruños de ropa apestada
dejados por aquí y por allí
y jergones y camastros
que algún día debieron servir
a las tropas acuarteladas en las montañas del Rif
se venía el día por una rendija en el techo venir
y tras de sí
el desfile de moda de una pasarela de pobres en Madrid
saliendo al escenario de la vida diaria para pedir y malvivir.


Autor: José Vte. Navarro Rubio



domingo, 7 de abril de 2013

BUSCARINI: FOTOGRAFIA Y POEMA AGRIO



En esta fotografía
Buscarini hace cara de lo que no era,
el loco que todos llevamos dentro
se lo pintaron a él
por fuera.

Pelo corto
para que se le vean las ideas,
no lo habiten los piojos y las liendres
y para que no crezca
el sonido de los vientos,
ni las golondrinas viajeras
en el duerman
durante sus travesías a lo ancho la esfera.

Barba de unos días
con que poder decir
que el barbero estaba de fiesta
y las cuchillas no existían
entre aquellas paredes con ventanales de grandes rejas.

Mirada fija
como esperando una respuesta
a esa pregunta suya
que le rondaba por la cabeza
¡Ayuden al poeta......No estoy loco......Mi madre me ponía alfileres en el pan para que muriera!

De sus ojos sin respuesta
parece que tras de si se llevan
el aliento de mis palabras cuando digo
vaya mierda.

Todo en él
para aquellos días
de una locura cierta
era en Buscarini
como una venganza traicionera
yo diría que la de Don Mendo
por ser esta
la que me enseñaron en la escuela
y la televisión nos repetía
con reparto de cabecera de grandes estrellas.

Autor: José Vte. Navarro Rubio



POESÍA: SIN NOMBRE ALGUNO






















Sin nombre alguno
pues prestado cogió el suyo
se fue Buscarini
por los caminos que llevaban
a ningún sitio -no hay respuestas-
en una ciudad que le sirvió de cuna, cama
y entre arrullo
de  palomas mensajeras
que venían a dormir
a sus manos  -frías y como de cera-
por confundirlo
con la estatua de un parque de granito -echando la siesta-

Era Amigo de los suyos
y extraños con cara de poetas
y portaba cuando podía
capa y sombrero
sin estrellas
y mirada detenida
sobre el objetivo que más le interesaba
en ese momento justo
que un fotógrafo de oficio
le lanzaba una luz ciega.

"Poemas sin nombre"
editados en 1921
con prisas y ganas de ponerlos a la venta,
pues el comer dependía
de lo que caía de uvas a peras
y de algún artículo
cosido con hebra gorda
que nunca fue portada ni cabecera.

Debía Armando Buscarini
lo justo
y cumplía sus promesas
dedicando poemas
que luego se convertirían en parte del siguiente libro
y así
entre libros y más libros, folletos y artículos
celebraba este poeta los cumpleaños
soplando en vez de velas sus penas.


Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: EN SUEÑOS ESTUVE CON ARMANDO BUSCARINI

corrala de madrid


Esta tarde soñé que era  Armando Buscarini.

Bajé por una calleja
y en su final vi una fuente que destilaba poesías.

Aquello era Madrid -me pregunté-
y la sirena de una ambulancia replicó
su alarmante tonadilla que indicaba
que un ser humano necesitaba de ayuda.

Subí,
      bajé,
           entré,
                 pregunté,
                             tragué saliva

Todos conocían a Buscarini
y usaban de diferentes melodías
para expresar lo que por el sentían.

Miedo,
         compasión,
                        envidia,
                                 ira.
¿Y amor?

Cambié de pregunta. Cerré la puerta. Musité: ¡madre mía!

Las cloacas del Madrid,
de esa tarde de tormentas radiactivas
en mi mente comida por la calentura,
estaban en ruinas
y por ellas bajaban ríos de porquería
cuyos análisis demostraban
que la ciudad se moría
por excesos de potasios y de vinos de cosechas malditas
que los vinateros de la Mancha repartían
en viejas barricas
envejecidas al fuego y curadas con cal viva.

El sueño en mi crecía
pues continuaba en ese Madrid que en mi se repetía como una mala comida
y más concretamente en una escuela regentada por unas monjas caricativas
cuando vi  al fondo de un aula sentado en un pupitre comiéndose las uñas
a un niño con pinta de saber más de la vida
que la maestra que entonaba los X Mandamientos de la Ley sin tragar saliva.

El niño me miraba
al tiempo que me decía que quería ser poeta y que por ello moriría.

¿Y tú que me preguntó el niño de mis sueños?
 yo estoy aquí -le respondí- para hacerte una radiografía.

En aquel Madrid de 1912 los Reyes salían para el Ferrol para botar un buque de nombre España
y yo me vi marinero navegando por los mares de Cuba.

El niño de los sueños me llegaba en una corrala del Madrid de los austrias encima de una silla
y entre voces de la chusma gritando ¡Armando otra poesía!
y el niño que de todo esto sabía más de lo que está escrito en ningún libro de antropología
saludaba a los oyentes
y con voz de ángel de la anunciación en los Misterios Sacramentales
se rompía en quejidos
como si fuera un sainetero regalando su alma al Dios muerto por salvar nuestras vidas.

Me despertó de mi sueño, con coletillas, un ruido seco en la tarde está, casi ya perdida,
y de esta forma ya dispuesto me he quedado ante una silla programando este escrito
del que ni quito ni pongo una maldita sílaba
por mucho que a usted señor, señora, señorito o señorita le guste más o menos
lo que arriba se escribe con dolor de muelas y ojos puestos en unas luces de bohemia
a las que mató el aparato represivo de un país que día a día se hacia sin ton ni son.

Así nos va ahora a todos la vida.

Autor: José Vte. Navarro Rubio
 

                    

POESÍA: BUSCARINI EL ÚLTIMO GUARDIAN DE UN GRIAL MUY ESPECIAL

 Dogal de vagabundo


Alguien dijo
y así escrito está
que Buscarini
erra un efebo
por eso a el no le pesaba demostrar
que su juventud era eterna
como la de ese Dios
que se suele colocar en un altar.

A Buscarini una tristeza sin igual
le roía las entrañas
cuando llegaba la hora de dejar
ese escaparate de libros
que desparramados sobre la acera
de la Calle Alcalá
sevían para ilustrar
a los transeuntes que por ella solían pasear
y se detenían a mirar.

Se alimentaban los habitantes de la ciudad
con poco más
que la cabecera de los diarios
y algún misal
los domigos y dias de guardar.

Con su morral a cuestas
y algunos libros en los bolsillos
para vender y otros para regalar
se iba Buscarini
camino de un puerto
de un lejano mar
que en su corazón
venía todos los días a amarrar
y allí entre olas,
azules en el cielo,
y tormentas que lo solían devorar
se consolaba el poeta
y con él su alma rota por la soledad.

En las noches
la voz sinuosa del poeta
se transformaba al hablar
y el niño grande
se volvía más maternal.

Buscarini solía dormitar
entre los regazos de sirenas
que solían vagar
por aquellas callejuelas de Madrid
infectadas del virus
de la revolución cultural
y en ellas se amparaba
para intentar demostrar
a la otra parte del mundo asida con dogal 
que ellos los bohemios eran
los últimos guardianes de un grial
muy especial.

Autor: José Vte. Navarro Rubio






POESÍA: BUSCARINI Y EL CAFETÍN DEL ARRABAL

El Arcon Hermoso Par De Tazas De Cafe Noritake Made In Japan
Al cafetín del arrabal
Buscarini iba -a veces a llorar-
y a maldecir -no esta nada  mal-
su creciente soledad
que solo se podía comparar
a la de algunos cuadros
que adornaban las paredes del local
en el que el poeta tomaba
su refrigerio material,
café y mitad,
con el que algunos amigoS
lo venían a obsequiar
a veces -contadas están-
para que los dejaran en paz.

Brilla el farolillo del sereno
todavía en la oscuridad
de un Madrid -padrastro sin igual-
que a esas horas -sin rechistar-
acostumbra siempre a rumiar
los versos de un poeta
que algunos compraban por caridad
y no leerían jamás.

Se oye,
"¡aleluya!
¡Buscarini por ahí debe estar!"
un soneto en un portal
y una voz que amenaza
lo justo para amedrentar
gritando:
¡Me tiene que ayudar!
al tiempo que el silencio
se retira
sin más particular
y se rompe la tranquilidad
cuando se vuelve a oír
¡No he comido hoy!
'Por caridad!

Buscarini no era ajeno
a ese ejercicio
casi espiritual
de pasar hambre
para pagarse
creía él
su inmortalidad.

Él y solo él
con su sinceridad
se vestían  de duelo
al igual
que las campanas
de un campanario
cuando huelen la muerte
y esta se acerca ya
camino del peldaño de un altar.

Autor: José Vte. Navarro Rubio
cuando tocan

POEMA: BUSCARINI Y SU LOCURA DE AMOR

 

Era para Buscarini
la ilusión
su continuo al día renacer.

El ímpetu lírico
su eterno rejuvenecer.

Y el amor
aquel que nunca llegó a conocer
la asignatura pendiente que cantó
como gorrión ebrio de sed
siempre en algún atardecer

En la calle Fuencarral
y como np podía ser
de otra forma en un café
la escena se repite
en el amanecer de un nuevo amanecer.

Uno de los sujetos de la escena
siempre es él,
Armando Buscarini de armas temer
y los otros sujetos cambian
según su libertad de ejercer
posesión sobre su ser.

Drama se respira
pues la bohemia no se puede desprender
de su credo inmortal que es
morir al día
sin querer dar su brazo a torcer.

Tertulia de café
con poemas que arden antes de crecer
y entre gritos de al poder
Buscarini piensa en lo que pudo ser
y en ese calvario que se ve
en esa hoja de ruta
que alguien le entregó nada más nacer.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POEMA: BUSCARINI CONVIDADO Y NO DE PIEDRA



Antigua postal de un gato con ojos de cristal. (Postales - Animales)


Convidado y no de piedra
en las noches -como cuchillas de afeitar-
Buscarini se solía transformar
y llevado del ambiente que emanaba,
en Madrid -la capital-
el hampa de la cultura
y de la última bohemia tradicional
rondaba los cafetines
con ojos de gato de cristal.

En una mesa o en un banco
o en cualquier lugar
ante la vista de fantasmas
con los que solía dialogar
nacía el poema
quinta esencia sin descorchar
de un  producto difícil de encontrar
que Buscarini solía destilar
con una serie de ingredientes
difíciles de combinar
en la literatura convencional.

La madre de esa sustancia
que Buscarini vendía sin parar
entre gritos desesperados,
de ¡ayuden al poeta que quiere triunfar!
era la más completa espontaneidad.

De esta forma tan singular
el amor de sus versos
se venían a licuar
cuando salían sin parar
de las neuronas de su cerebro
hasta llegar a ese gran bazar
donde su creador le daba
un último don
de perpetua felicidad
que convertía el producto final
en amor puro ancestral
que solo podían versar
aquellas poetas como Armando Buscarini
que estaban más allá
del convencionalismo tradicional
de rima más rima es igual
a un poema que colocar
como flor en un ojal.

Autor: José Vte. Navarro Rubio
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