sábado, 6 de julio de 2013

POESÍA: EN EL CIELO SE ELEVA "¡Gora San Fermin! Gora!"



En la barra de un bar
todos se vienen a crecer
cuando oyen cantar
a ese Santo tan particular
que desde una hornacina les mira
de reojo y con atención
pues sabe más de toros
que lo que José María de Cossio en una enciclopedia escribió. 

En el cielo se elevan
voces que parecen estallar
en un altar
y en un 7 de julio
se vuelve a cantar:

"A San Fermín pedimos por ser nuestro patrón,
nos guíe en el encierro dándonos su bendición.
Viva San Fermín! Viva!, Gora San Fermin! Gora!".

Todos cantan con furor
y para cuando suena el chupinazo
en el cielo de Pamplona
invadido por la capa de su santo patrón
la calle de la Estafeta
se queda estrecha de tanto bendecido corredor.

Cascabeles se oyen
ya los mansos en posición,
son las 8 de la mañana
cuando la fiesta comenzó.

Ya los toros corriendo
y ya los corredores
saliendo por detrás de un portón
la plaza se llena de gritos
mientras en ella entran
blanco sobre amarillo
y sobre cualquier otro color
una marabunta de seres humanos
acompañados de un toro al que guía un pastor.

En la barra de un bar
se mira con atención
lo que en este día en Pamplona ocurrió
al tiempo que un parroquiano comenta
sin pizca de emoción
que a él
un toro le pilló
antes de que salieron los astados
camino de esa procesión
en que se lleva a Cristo en volandas
pues todos se santiguan con pasión
cuando los toros salen
y toca
¡como no!
demostrar que uno nació
para correr los San Fermines
tal y como lo manda la Santa Tradición,
la suya,
que la mía no.

Autor: José Vte. Navarro Rubio


POESÍA: JILGUERO, CAÑAS Y RÍO




Junto a una acequia de agua limpia
que vomita una compuerta que la trae de un río
he oído el canto de un jilguero
entre las cañas verdes, higueras y espigas con simientes de especies vegetales
que me recuerdan a la avena y al trigo.

Dulce canto
entre sonidos
de aguas que se abren camino
en el cajón de tierra
por el cual circula el rico liquido
en el cual mi perro nada
como si en el cauce hubiera nacido.

El canto alegre
llena los silencios
y poco a poco entre cantares, murmullos y ladridos
el perro sale del agua
escupiendo todo lo que no ha bebido.

La tarde de calores
entre aguas frías y cantos agradecidos
de unos jilgueros
que entre las cañas tienen su nido.

Ladra el perro
pues cumplido su objetivo
su instinto le dice
que más que ser él mi objetivo
mi mente anda dispersa
buscando de donde viene el sonido
transformado en canto
de un jilguero hasta las cañas venido
para criar a la prole
que le dará su merecido retiro.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: EL NIDO

                
 



              EL NIDO
Se han parado mis pasos a la sombra
de un labiérnago denso y un lentisco
que se mezclan en mudo mapamundi.
Una encina a su lado crece breve
y mira con envidia los verdores
de los arbustos con colores vivos.
y de pronto, un pardillo llega inquieto
a posarse en las ramas del chaparro.
Soy sin duda un intruso en esta trocha
porque el ave se agita entre las ramas,
pía un ir y venir de duda en fuga
y se aleja y se queda entre las flores
emitiendo sus trinos más amargos
mientras tiembla su sed entrecortada.
Miro. Y encuentro, camuflado, un nido
con unos huevecillos que ya esperan
el vigor de sus pétalos humildes
entre las plumas cálidas del día.
¿He de estorbar, viajero solitario,
los secretos que saben las canciones
de la naturaleza estremecida,
los siglos y los astros al acecho?
Apresuro mi marcha a otros remansos
para dejar que el pajarillo cumpla
el hervor de su sangre y su destino.
( ... Labran las siemprevivas en el prado
un cálido mantel. Y las violetas
reflejan su pasión más dulcemente.)

Restituto Núñez Cobos
(Del libro La liturgia de las luciérnagas,
accésit en el XIX Certamen de Poesía "Rosalía de Castro",
de la Casa de Galicia en Córdoba.)

viernes, 5 de julio de 2013

POESÍA: A ESAS QUINTAS DE PINAREJO EN UNA FOTOGRAFÍA

 

Es una fotografía
de miradas pensativas
y pocas sonrisas
como la de esos días
de lluvias intermitentes
en que los pájaros se cobijan
bajo las cornisas

Es una fotografía
de toda una prole de hijos del pueblo
que a la escuela iban
aunque siempre cabe la duda
de si era apara aprender algo en la vida
o para huir
de esa esclavitud con olores a barro en sus días
que impregnaba las casas de miserias compartidas.

Todos a una en ese día
preparado de antemano
para inmortalizar a una quinta
ya con huecos en sus filas.

Pana y lana
y de franela camisas
y alpargatas de tela relamida
de tanto dejar sobre la tierra
su impronta camino de esos campos que se abrían
con tan solo mirar más allá de donde el pueblo en remansos de paz dormita.

En Pinarejo viejas fotografías
que sirven para alumbrar
un poco de aquellas nuestras vidas
para que nadie diga
que allí no hubo historia ni presencia bendita
de nadie que no fuera el viento de las mañanas batidas
por las hojas de los olmos
que en los patios de las casas
daban sombras bajo las cuales
las mujeres se entretenían zurciendo calcetines, pantalones y camisas.

Autor: José Vte. Navarro Rubio


POESÍA: ASÍ MURIÓ SEVERO QUE EN LA CALLE DE LAS ERAS VIVÍA


En un frente y en un Madrid
de aquellos días
de mil novecientos treinta y seis y pocos días
en una trinchera
junto a un río y una ciudad de libros dormida
se escucha
una ligera tonadilla
que tiene que ver con un pueblo
y con una vida
de hombres y mujeres sembrando semillas
para recoger en esos días
de calores infernales
fuera de las paredes de las casas de cal revestidas.

Mi padre dice
ya con lagunas en esa memoria
a la que llegan de vez en cuando imágenes de fotografías
que Severo murió
al salir un día
camino de un frente
cuando en Madrid
ambos combatían
defendiendo lo que se podía
a esa edad de 16 años
no todavía acostumbrada al fogonazo de los cañones
y a las ondas expansivas
de la metralla asesina.

Severo vivía en la calle de las Cruces
era el único hijo de una familia
que pertenecía al partido comunista.

Ya de vuelta del frente su padre preguntaba
¿como era en esos días su sonrisa?
a lo que mi padre le decía
a trino de gorriones
y hojas de olivo bendecidas
con el fruto amargo de la muerte
que por las ramas hasta el suelo se desliza
en esas épocas de recolección
en que los molinos trituran
los frutos del árbol
que deja las manos tan suaves y sin estrías
como la faz de Santa Águeda
cuando en andas camina
entre gritos de guapa y guapísima.

En un frente
ya casi Madrid perdida
Severo dejó su vida
en un avance de las fuerzas enemigas
y quizás lo presentía
pues como dice mi padre ese día
durmió con los ojos abiertos
mientras decía que veía
como un caballo blanco
ante su puerta se detenía
para que él subiera a su grupa
mientras en las eras el sol se escondía
y una luz blanca
como la que desprenden los cirios que se marchitan
en los altares de la iglesia, sin soplo de luz divina,
se veía más allá de aquel molino que lleva a la morada eterna de nuestras vidas. 

Severo murió cuando un parte decía:


A las nueve  y media de la noche.
Frente del Centro.- En el sector de Guadarrama se ha rechazado un intenso ataque del enemigo al que se le ha infringido grandes pérdidas.
             
En Madrid fuerzas de regulares han atacado con mucha intensidad en el sector del Puente de los Franceses durante todo el día, siendo complétamente vanos sus intentos y sufriendo bastantes pérdidas. Nuestras fuerzas mantienen sus posiciones y están animadas de un excelente espíritu.

Se ha sostenido intenso fuego de fusil y ametralladora. Nuestra artillería ha logrado sus objetivos ; sin tener que lamentar bajas de importancia.

 La criminal aviación fascista ha bombardeado nuestra ciudad tres veces en el día de hoy; a las 16.30, 19 y 20 horas. En estos incalificables bombardeos ha habido que lamentar inocentes víctimas de mujeres y niños, produciendo algunos incendios en edificios particulares, lejos de todo objetivo de guerra. La aviación enemiga ha sufrido la pérdida de varios aparatos

Autor: José Vte. Navarro Rubio


POESÍA: ENTRE FOTOGRAFIAS




Me llené de fotografías
y de recuerdos
que me iban
llegando con muchas prisas
de ese Pinarejo de entonces
y de este a cara vista
con paisanos y paisanas de los que recuerdo sus sonrisas

Y me llené
en días
de tizne y caldo de gallina
y de sacar a Santa Águeda
por las calles de Pinarejo
para que velara por aquellos que la quieren y la querían.

Y también echo de menos
otros días
de lebrillos llenos hasta arriba
de espumoso vino
que corría tan veloz
y con tanta puntería
que no había
garganta alguna en aquella cuadrilla
que pudiera decir
tengo polvo en la campanilla.

Fotografías con recuerdos
que en mi alma avivan
y traen como si fueran gavillas
sentimientos pasajeros
que me trasladan a otros días
aunque uno en eso de pasear andas
y oír misas
de siempre ha sido más relamido
que una enciclopedia antigua.

Son fotografías
en las que veo
a primos y primas
y algún que otro tío
de aquellos con sello de por vida.

Son fotografías
y como tales
forman parte
de nuestros días y vida.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

jueves, 4 de julio de 2013

POESÍA: PINAREJO Y AQUELLOS VIEJOS CASINOS YA DESAPARECIDOS

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En los viejos casinos
se hablaba de todo un poco
ya fuera en la barra
sorbiendo de un vaso
un poco de vino blanco o tinto
en aquellos días de dictadura dura
que se intuía con solo sacar el hocico
a la esquina del Molinillo
o jugando a las cartas
mientras se observaba al contrincante con el rabillo del ojo
con mucho disimulo.

Pinarejo ausente al desarrollo industrial
de una España cautiva en un bolsillo
no daba de comer
a muchos de sus hijos
y como si fuera una madre
que quiere lo mejor para esa prole que en la mesa mira el puchero sin perder de vista el objetivo
lloraba cuando estos marchaban para volver
en vísperas de fiestas
o de recolectar el trigo.

Barras de casinos
servían para hincar el codo
 y olvidarse por horas o minutos
de ese infierno diario
que era el volver a casa
con telarañas en los bolsillos.

Recuerdo entre ellos,
bares, o casinos,
el de Paquillo o el de Joaquín o el del Torcido
con cantes, y juergas que llegaban
hasta que el dueño decía es hora de recogerse amigos.

El casino, la Plaza y la Carrera
con su esquina del Molinillo
eran los lugares preferidos
para hablar de lo que se podía,
cerrar tratos y matar esos ratos largos y tendidos
antes de volver a la rutina esa que sacaba de quicio.

Y más arriba
por encima de los últimos tejados
que hacían de fieles testigos
las eras servían para bolear y pasear  a las horas de menos calores y fríos.

Pinarejo entre brincos,
saltos y juegos divertidos
con poco más que un aro de metal,
un balón con su vientre de trapos revestido
y una trompa  de púa de piano
girando alrededor de su pequeño mundo.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

miércoles, 3 de julio de 2013

POESÍA: OIGO UNA VOZ QUE ME LLAMA

 

Oigo una voz que me llama
y como su sonido sube
desde la Plaza
a esa casa hoy encantada
donde habitan entre soledades
que no se acaban las telarañas.

De allí al colegio iba
todas las mañanas
y recuerdo el olor del agua
que se calentaba
en una caldera
a la que se arrimaba
troncos de madera
hasta que esta saltaba
del recipiente
como si fuera una cascada,

En ella , es decir el agua,
se echaba
leche en polvo
que después de menearse
con larga pala
se bebía
no sin antes dar gracias
al Altísimo
por procurarnos
alimento con que llenar la panza
y a Made in USA
por no olvidarse de aquella España
de la cual ellos querían
algo más que mitigar el hambre y socorrer a los que no tenían nada.

Calle Tercia arriba
recuerdo una cueva
enfrente de aquel casino
con olores a vino y gaseosa barata
y ya camino de la escuela
la calle Melgarejo tanto se empinaba
que de vez en cuando paraba
a sabiendas
de que a pocos metros me esperaba
Doña Pía,
maestra de párvulos y párvulas.

Los días de nieve
no se olvidan
no se si es
porque la nieve es blanca
o porque
ahora me falta.

Nieve para las Navidades
cuando los niños de San Ildefonso cantaban
los números de lotería
que en una radio sonaban
a opera prima
en la Plaza de San Marcos entre góndolas venecianas.

martes, 2 de julio de 2013

POESÍA: LOS SUEÑOS CUANDO NO CAEN EN EL OLVIDO

 
Los sueños cuando no caen en el olvido
nos devuelven
como las brasas en la chimenea
a ser  combativos
y a crecer
escalando el espacio que nos sirve de cobijo
hasta allí donde creemos que nos podemos encontrar más a gusto.

Creí en la libertad
y en ella creo
aunque ahora ponga puntos suspensivos
allí donde en otros días
puse, tengo testigos, algo más que razón y algo más que instinto.

¿Serán los años?

¿Será otro tipo de asuntos?

Todo puede ser en estos tiempos
de libertades convertidas en humo
y en todo eso que podemos
nos hemos hecho más pasivos
aunque los sueños continúan siendo los mismos.

Ya las brasas en la chimenea
son de madera traída de otros mundos.

Ya la paja prensada
huele a todo
menos a aquello que ha sido.

Ya de sentirme huésped
y de tener
cada vez menos amigos
huyo,
como quien ha visto
a su peor enemigo
y presiente una celada
en esta era
de tecnologías avanzadas
y de espías dando vueltas desde la estratosfera al resto del universo
ante la pasividad de esos países convertidos en cuello de embudo.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: NUNCA EL TIEMPO FUE TAN PROPICIO

 

Nunca el tiempo
fue tan propicio
para pensar en lo que queremos
y añorar lo que perdimos.

En tiempos de tormentas
combatimos
los rayos y centellas
y nos sentimos
fuertes como el roble
que crece en los bosques y zonas al amparo de los vientos aliseos.

El tiempo
todo lo puede
y ante él
nuestro peor enemigo
caemos
y descendemos
a lo más hondo de los abismos.

Somos y fuimos
quizás juguetes del viento,
quizás colosos invictos,
quizás sombras alojadas allí donde no hace ni calor ni frío
y al fin y al cabo testigos
de nuestra propia vida,
de la vida de nuestros hijos
y poco más
que no sea
escribir y escribir........como último consuelo
aquello que nos parece más oportuno.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

lunes, 1 de julio de 2013

POESÍA: CAMINO DEL PALEDUZAR

 
Venimos del paleduzar
con el azadón roto de tanto cavar
y las manos llenas de callos
 de lo duro que el suelo estaba al pegar.

Eramos cuatro amigos
los que nos pusimos a cavar
y otro que nos animaba
gritando sin parar:

Animo amigos
no paréis de cavar
que ya se le ve a la raíz
el final.

En aquel campo
que cerca de Pinarejo enclavado está
todos hemos ido algún día a sacar
raíz de paleduz
con que endulzar
la boca y mascar.

Ese camino que lleva al paleduzar
ha visto a tantos niños y niñas
de Pinarejo por el caminar
que si allí hubiera estado la escuela
otro gallo nos habría venido a cantar.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: PARA COMER HOY CASI EMPEDRADO DEL CAMINO DEL PALEDUZAR QUE EN PINAREJO ESTÁ


Los domingos tienen algo de especial
pues comemos con el abuelo
y en eso de cocinar
preparé algo que no se como bautizar
y cuyo resultado fue para recordar.

Los ingredientes
como tal
fueron,
escriban ya,
judías planas, tomate, alcachofas, pollo de corral,
y albondigas bien condimentadas
y prestas para utilizar
en cualquier sofrito,
da igual
paella, que arroz caldoso, que fideguá.

Faltaba,
y en ello me viene a la memoria
como si fuera un rayo
casi a punto de estallar,
arroz, judías cocidas,
pimentón de la vera
y para acabar azafrán.

De lo demás
no hace falta que diga
como va a comenzar y a acabar.

El abuelo decía
que aquello le venía a recordar
una vez en la vendimia
cuando en una caldereta van a preparar
un guisado hecho
con lo poco que cada uno de los comensales sacó del morral.

Uno, tres sardinas
bien saladas a rabiar,
el otro, cuatro huevos y uno que contra el suelo se va a estrellar,
aceite todos vinieron a entregar,
agua de una cuba
que sabia a horchata a punto de caducar
y el más pobre que había sal
y unos chuscos de pan.

Aquel día que fue para recordar
todos cantaron
la siguiente copla
que todavía por la memoria de mi padre va
desde el tendido eléctrico
a  la central neurálgica
y de aquí a la medula espinal.

COPLA:

Venimos de vendimiar
de la viña de mi abuelo
y no nos quieren pagar
porque hemos roto un puchero,
porque hemos roto un puchero.

Y no nos quieren pagar
porque hemos roto un puchero,
porque hemos roto un puchero.


Autor: José Vte. Navarro Rubio



domingo, 30 de junio de 2013

POESÍA: MARACANÁ SE NOS ATRAGANTÓ





Medio destrozado me vengo
hasta este apartado rincón
después de ver el segundo gol
de esa Selección Brasileña
en estos momentos sobre el campo la mejor.

Junto a mi el perro
ausente a lo que pasa a su alrededor
se relame y lame
y lo hace con tal ardor
que si estuviera sobre el terreno de juego
seguro que nos iría mejor.

No se como terminará
este partido hoy
por eso me voy a la cama
y dejo el sufrimiento para mejor ocasión.

Autor: José Vte. Navarro Rubio


COPLILLAS DE FRAY CANUTO

 

Como va de picante les dejo con unas coplillas que se cantaban por Pinarejo hace muchos años, en total más de 70. Mi padre las recuerda de esta forma. En internet he encontrado otras versiones muy parecidas:

“Aquí te traigo el higo
La fruta más sabrosa
La más apetitosa
La más estimulante
La fruta que a los hombres
le gusta con pasión
Por el higo más de cuatro
Se han quedado sin un botón
Aligui [...]aligui [...] (estrib)
Hay quien dejó la manzana
Y hasta el melocotón
Vengan higos, vengan higos
Quiero darme un atracón
Aliguiii [...] Alguiiii [...].
Con la mano no
Con la boca sí “

“Aliguí, Aliguí
con la mano no
con la boca si”

Estribillo…., hasta que os canseis.

Otra versión:
  
Canta  la mujer:
 Aquí te traigo el higo, 
la fruta más sabrosa
 la más estimulante 
la más apetitosa
 la fruta que a los hombres,
 les gusta con pasión
 por el higo más de un hombre,
se ha quedao sin un botón

Y replicaba el varón:

 Fui siempre partidario,
 del fruto de la higuera
 si tú me das el higo,
 yo te ofrezco la pera
 y pongo la manzana
 y hasta el melocotón
 ¡vengan higos, vengan higos,
quiero darme un atracón!




POESÍA: PINAREJO Y ESA ESTAMPA


Como si fuera una estampa
detenida en el tiempo
y pegada a mi memoria más antigua
las llegadas a mi pueblo, allí en La Mancha,
se repiten siempre de la misma forma
nada más el coche remontar una pequeña falda de tierra roja, chaparros y sílex en forma de lascas.

Yo contaré de esta historia
que mi pueblo, Pinarejo, es parte de mi alma
desde aquellos días
que ya nadie agarra
de una niñez perdida
como las golondrinas esas que se marchan
para volver en otras mañanas.

El paisaje ese que tanto me entraña
es un paisaje de corte austero
que encanta
por lo que te dice
desde el preciso momento
en que con él hablas.

Dispuse en aquella casa
que todo fuera
en lo posible y mediato
como lo fue
a lo largo de los años
en que el silencio de los días
inundaba sus estancias
y ebrio de memoria
con la cual llenar la casa
encontré en esos lugares
por donde pasea la memoria
para refrescarse de agua
aquellas cosas materiales que se tiran a un rincón y allí descansan
sin hacerse viejas
y a la espera, siempre espera,
pues por ellas el tiempo no pasa,
que el joven ya maduro
como la fruta sobre una rama
se llegué hasta ellas
para recobrar aunque solo sea
de ese tiempo perdido
lo que ahora le falta.

Yo anduve
como ser perdido
en una batalla
entre muertos y tragedias
y me asomé
a un patio
con especies vegetales
que habían crecido a sus anchas
allí donde de niño jugaba.

En una pared una hoz
ya oxidada
y más allá un espejo roto
en el que perdida
quedó un día mi mirada
y allá tejas
con señas de haber sido maltratadas
y en un pequeño búcaro cal
convertida en piedra blanca.

Ramas de un almendro crecen a sus anchas
y se llegan
como quien no habla
hasta un lugar concreto
donde se paran
pues la pared es el fin de sus ansias
de libertad.... tantas
y tan pocas allí congeladas.

La parra crece
y se marcha de jarana
sobre un carril,
hilo de metal blando,
que cruza el patio
y servía para tender al sol ropa y sábanas.

El patio me habla
de lo que sabe y calla
y yo callado
sin espantar sus ganas de llenarme de sus batallas
me quedo quieto
y nada me alarma,
ni la noche que me embriaga,
ni la mañana que se alarga,
ni la tarde insensata
con sus ganas de morir entre desganas.

Porque el tiempo pasaba
y todo era
del color
con que se viste una mujer
que al altar marcha
vi en la fotografía
aquella que mi hermano
de vez en cuando me enseña
a mi madre
con no más de 7 años
en la Moraleja
y junto a ella a mi tío Juan de Dios
en brazos de su madre
soportando las tardanzas
de un fotógrafo que pasó por aquella aldea ahora abandonada
disparando fogonazos
y convirtiendo aquellas tristes miradas
en algo que ahora me falta.

No me dejo a mi tío Agustín
tan hombre para trabajar en su tierna infancia
y tan ajeno
a lo que sería su vida
siempre esperando a falta de hijos
a que sus sobrinos y sobrinas
todos y todas llegaran
hasta aquella su casa
para contarle cosas de sus vidas
que el grababa
y luego siempre te recordaba.

No estaba
mi tía Maximina en la fotografía
pues nacería
para cuando ya el fotógrafo
por las Pedroñeras andaba
soñando con ajos y avutardas.

Me quedo
ahora que la mañana avanza
viendo como el ventanillo
no cierra al haber dado de si el marco de madera por culpa del agua
que lo azota
sin que nadie se cuide de limpiar su cara
y como la pared preñada de espacios
que separan la cal de la tierra
y los guijarros de sus entrañas
se me viene abajo y nunca se abalanza sobre el suelo que sabe que aquello tiene algo de magia.

Tanto en esta mañana
que avanza
al tiempo que alguien entra y lee en el blog
desde México, Colombia, Cantabria, Cuenca, Valencia, ................ fin sin falta,
y exclama:
¡esa historia me sabe a algo que no se compra con nada!

Tu y yo
estamos hechos
con el  mismo barro
que se amasa
y una vez dejado que se cueza a base de rayos y calorías insensatas
separa......., lo de fuera, que lastima,
de lo de dentro de la casa.

¡Alerta y calla
pues pueden saltar, ahora, las lágrimas!

Autor: José Vte. Navarro Rubio
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