sábado, 14 de diciembre de 2013

POESÍA: EN ESTE MINUTO

 

Tuvo que ser en unos arrecifes de coral
entre blancas espumas de olas venidas hasta él para morir
donde encallaron mis ideales
ya disueltos entre sales en los lugares donde naufragan los barcos que no avistan a ver
luz alguna.

Me hice a la mar en un día de pensamientos difusos. Navegué
en una odisea permanente
entre dioses enojados y sirenas cansadas de indicarme cual era el buen camino
para llegar a ese lugar exacto
donde le mar deja de ser una enemiga y se convierte
en un remanso de paz. Con él y con ellas y contigo.

Encontré en la deriva a personajes siniestros salidos
de las entrañas de los océanos profundos
y me rodeé
de piratas y bucaneros que vendían sus tan buscados planos con tesoros ocultos.

En esos mares me hice marinero
sin atinar a saber lo que realmente buscaba y el por qué me había ido
en un día del cual solo recuerdo nieblas, llovizna y frío.

Del mar aprendí cual gratificante son las soledades
cuando en su calma disfrutas de los vientos y colores que envuelven nuestras vidas.

Del mar me llevé entre aullidos
su música experimental nacida en la superficie de sus aguas libres con trazados caminos.

Sé,
así me lo indicaban los astros que en el mar yo dibujo
que en él
las noches son algo más que determinadas horas marcadas en los relojes de los marineros
que beben vino en las tabernas de los puertos de un Parnaso con olivos.

Es por ello
que con él me encontraba a gusto. ¡Mar, a destiempo mi amigo!.

La mar me llegaba y se iba,
puede ser que vigilará hasta que punto
yo le era fiel
sin condicionamiento alguno
y en la mar,
esa que se renueva en las costas
me hice marinero
de un galeón llamado libertad
del cual como patrón único
siempre me encamino
hacia los arrecifes blancos
plagados de peces diminutos
donde se que las ideas se envuelven
de algo más que no sean estos quehaceres diarios
que trazan nuestras vidas y son tan posesivos y poco ilustrativos.

Salvaje el espíritu navega
me va
en pos de un pensamiento que me hiere como si fuera un trozo de hierro al rojo vivo.

Buena suerte amigo
que lo tuyo
queda como simiente allí donde tuviste cobijo,
casa, familia, escuela, amistades, mujer e hijos.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

martes, 10 de diciembre de 2013

NELSON MANDELA Y LA EDUCACIÓN




Mandela hizo de la educación su arma más poderosa

"La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo" es una de las frases más famosas de Nelson Mandela, el gigante que derrotó a uno de los sistemas racistas más represivos del mundo, Premio Nobel de la Paz y ex presidente de Sudáfrica, fallecido este jueves a los 95 años de edad.

CUENCA Y LOS MUSEOS DEL MUNDO



   

CUENCA PATRIMONIO
Tesoros conquenses en museos del mundo
Centros como el Louvre francés, el Museo Arqueológico Nacional o la Tate Gallery albergan piezas del patrimonio conquense
J.J. DOMÍNGUEZ / CUENCA (la Tribuna de Cuenca)

El traslado de los frisos y otras reliquias del templo del Partenón de la Acrópolis de Atenas a un nuevo museo ha recuperado la reivindicación griega de que vuelven a sus país las obras de arte que ahora se custodian y exhiben en el British Museum de Londres. Una polémica que recuerda al contencioso de las parroquias de la franja en Huesca para que vuelvan a su lugar de origen las obras de arte que están en Lérida o la campaña que inciaron los ilicitanos para que la Dama de Elche volviera a su ciudad. Varios colectivos en el País Vasco reclaman cíclicamente que el Guernika que pintó Picasso, ahora en el Reina Sofía, se exponga en su comunidad.

Y es que la lista de tesoros históricos y artísticos que se encuentran lejos del lugar para el que nacieron o en el que un día estuvieron es contundentemente prolija. Cuenca tampoco no es una excepción y hay un buen número de piezas y documentos relacionados con la ciudad y la provincia regados por colecciones, archivos y museos de todo el mundo. 

hispanic society. Presencia conquense, por ejemplo, en la Hispanic Society de Nueva York, en Estados Unidos. Este centro- que nació en 1904 para el estudio de la cultura española, portuguesa y latinoamericana- cuenta como una de las piezas más notables de su colección una custodia procesional del siglo XVI, obra del orfebre conquense Cristóbal Becerril, que en su origen estuvo en Alarcón.

De esta familia de orfebres conquenses también se custodian piezas en el Museo Arqueológico o el Municipal de Madrid. 

En el centro neoyorquino también se encuentra una colección de cuatro decenas de imágenes de la ciudad de Cuenca, las Hoces y la Ciudad Encantada captadas a principios del siglo XX por cuatro prestigiosos fotógrafos estadounidenses como Arthur Byne, Georgiana Goddard King y Otto Wunderlich. Estas imágenes fueron el argumento de una exposición en la capital conquense en abril de este año.

En dos importantes museos de arte contemporáneo de la misma ciudad, el Brooklyn y The Chase Manhattan, cuelgan obras del creador Gustavo Torner, natural de Cuenca.

Precisamente la generación abstracta vinculada a Cuenca concentra un elevado porcentaje de la presencia conquense en los museos externos a los límites provinciales. Pinturas y esculturas de Torner, Saura o Zóbel llevan el nombre de la ciudad por lugares como el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el Patio Herreriano de Valladolid, la Tate Gallery y Institute for Contemporary Art de Londres, Centre Georges Pompidou de Paris o el Guggenheim de Nueva York, entre otros muchos.

La colección ‘La Muerte y la Nada’ de Antonio Saura que se encuentraba en Ciudad Real ya se ha trasladado a la fundación de la Casa Zavala para la que fue adquirida en un primer momento por la Junta en una subasta en Londres.

Como nota curiosa, la composición ‘Cuenca’ de Francisco Bores ocupa un lugar destacado en las selectas salas del Reina Sofía.

A unos siglos antes, en concreto al XI, corresponde un cofre de plateado que se elaboró en Cuenca y que forma parte de la colección del célebre Louvre francés. La pieza llegó al museo parisino en 1885 a través de una donación del barón Charles Davillier y se expone en el departamento de artes del Islam. Su autoría corresponde a los artistas del márfil que se refugiaron en la Kunka musulmana procedenetes del Califato de Córdoba.

Otro famoso en museo característico por su cosmopolitismo, el British Museum, también cuenta entre sus fondos con piezas que evocan la geografía conquense. Como un mapa que recoge las primeras imprentas que se crearon en la península y en la que la de Huete figura como una de las pioneras en Castilla La Nueva. El centro londinense cuenta con fondos numismáticos acuñados por Alfonso VIII y varios grabados de la ciudad de los primeros años del siglo XX.
Más cerca, en Madrid, el Museo Arqueológico Nacional, probablemente sea el espacio de fuera de Cuenca con más piezas procedentes de la provincia. Sin ánimo de exhaustividad en su colección se encuentran vidrios procedentes de Uclés, piezas de arte musulmán conquense o restos de la Edad de Bronce encontrados en Alarcón que fueron adquiridos poco después de la postguerra civil española. También de los más importantes yacimientos conquenses. 

La Real Academia de Historia, también con sede en la capital de España, alberga entre sus fondos una colección numismática y una tesela celtibérica de Villas Viejas así como una lápida procedente de la iglesia de San Francisco en Huete.

La colección de paleobotánica del Museo de Ciencias Naturales de Madrid tiene varias plantas carboníferas encontradas en territorio conquense.

Dentro de esa disciplina, actualmente hay piezas del yacimoento de Las Hoyas, con importantes restos de dinosaurios, en el Museo del Jurásico de Asturias, el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, la Universidad de Alicante, el Museo de las Tortugas de Salamanca o en el parque temático Dinópolis, en Teruel. Todos los fondos han sido cedidos por el Museo de las Ciencias de Cuenca.

De alfombras también podemos presumir los conquenses. Los telares de Cuenca fueron famosos por la calidad de sus productos y de ello da cuenta el hecho de que el Museo Nacional de Artes Decorativas, en Madrid, ofrezca como uno de sus máximos atractivos una colección de alfombras de nuestra ciudad pertenecientes a los siglos XV y XVI. También hay una muestra importante en el Textil Museum de Washington. El museo municipal de la murciana Jumilla alberga también objetos decorativos con denominación de origen conquense.

El pintor Juan Bautista Martínez Del Mazo, discípulo conquense, pone la nota conquense en elrecientemente ampliado Museo del Prado con lienzos como el retrato Príncipe Baltasar Carlos.

Cuadros, custodias, restos arqueológicos...una parte del patrimonio conquense que queda lejos de una tierra que aspira a ser Capital Europea de la Cultura. Otra gran parte, sobre todo patrimonio religioso perdido tras las desamortizaciones o la Guerra Civil, permanece en colecciones privadas. 

Hasekura Rokuemon

El insólito viaje del samurái Hasekura

 - José María Sánchez Ros, es el autor del libro titulado "El insólito viaje del Samurái Hasekura". Sirva el comentario del propio autor, su libro y el artículo que se recoge a continuación para conocer la historia del Samurai Hasekura.

- Se acompaña también otras interesantes novelas: "El Samurai" de Shusaku Endo:
el samurai-shusaku endo-9788435005289

-Otro libro de Lorella Ciofani, Teresa Ciapparoni La Rocca, Hidemichi Tanaka

1615, un giapponese in viaggio verso Roma. Il resoconto di Hasekura Rokuemon: Lorella Ciofani, Teresa Ciapparoni La Rocca, Hidemichi Tanaka

Descripción: Aracne, 2013. All'inizio del XVII secolo Date Masamune (1567-1636), signore feudale della città di Sendai, con il permesso del governo Tokugawa, inviò una missione diplomatica verso l'Occidente. Il samurai Hasekura Rokuemon (1571-1621), alla guida della missione, attraversando l'Oceano Pacifico e l'Oceano Atlantico, visitò la Spagna e approdò a Roma per incontrare il Papa. Con l'analisi ed il commento delle numerose testimonianze rimasteci e, a seguito di una nuova interpretazione dei fatti, l'autore intende sottolineare l'importanza di questo evento storico e rivalutare positivamente quest'ambasciata giapponese in Europa, condotta per la prima volta da un orientale. Inoltre la presenza di opere artistiche, relative alla missione e conservate presso la Galleria Borghese di Roma, il Quirinale ed il Museo civico di Sendai, testimonia il successo dell'iniziativa diplomatica giapponese in Europa, che favorì successivamente l'incrementarsi dei contatti tra Occidente ed Oriente

- Fuente de la información que se relaciona a continuación, http://elpais.com (12/06/2013):
Conocí a la discreta y principesca Naomi Kato en la Casa de América, el principal centro cultural iberoamericano de la capital de España, allá por el mes de octubre de 1996. Estaba entonces completando su formación hispánica para así, como novel diplomática de su país, Japón, mejor servir a las relaciones entre éste y las naciones iberoamericanas. La conversación y mi interés por la historia llevó a Naomi Kato a contarme un episodio magnífico y muy poco conocido de las relaciones históricas hispano-japonesas, un episodio en el que, por circunstancias extraordinarias de la vida, ella se había visto profunda y definitivamente envuelta: el de la embajada de Hasekura Rokuemon Tsunenaga, ahora denominada Embajada Keicho por haber tenido lugar en el año decimoctavo de la era japonesa del mismo nombre. Ésta es, muy brevemente, la sorprendente historia, una historia que ya fue en parte novelada por el escritor japonés Shusaku Endo.
En el año de 1613 partió del puerto japonés de Sendái, en un galeón de diseño y tecnología españoles, con destino a España, el noble japonés Hasekura Tsunenaga. Cristiano católico y embajador del señor del feudo de Bojú, Date Masemune, Hasekura iba acompañado del franciscano español Luis Sotelo y de un numeroso séquito de samuráis y comerciantes nipones. El objeto oficial de su misión era establecer relaciones políticas y comerciales con la Corona de España y lograr su ayuda para, entre otras cosas, impulsar el cristianismo en su país.
El séquito nipón pasó una larga estancia en México, la Nueva España, para, tras cruzar las montañas y desiertos de ese país, embarcarse hacia la vieja no sin antes hacer escala en la gran antilla de Cuba. El cinco de octubre de 1614 la embajada japonesa llegaba a Sanlúcar de Barrameda. Sin embargo, mucho habían cambiado las circunstancias desde su ya lejana partida de Cipango.
Japón vivía en los primeros decenios del siglo XVII un proceso de fuerte controversia religiosa y de reordenación política del país. El cristianismo, presente en la isla desde mediados de la anterior centuria precisamente por iniciativa del jesuita español Francisco Javier, tenía ya una fuerte implantación en el país asiático. Algunos dirigentes japoneses pensaron entonces que la religión cristiana podía ser una primera punta de lanza de una proyectada conquista española o ibérica o, cuando menos, de un plan de control y mediatización política y económica de la isla japonesa por parte de las potencias occidentales. Además, el país se hallaba en un momento de desgarradoras luchas intestinas entre señores feudales y poderes centrales por el control del Shogunado.

Durante el tiempo que duró el viaje, la religión cristiana fue proscrita en el país del Sol Naciente
Fue en ese cambiante e inestable contexto cuando uno de los grandes señores feudales, Date Masemune, envió con el permiso del shogúnretirado Tokugawa Ieyasu la embajada Keicho, o Hasekura. Los historiadores coinciden en señalar que lo que se buscaba claramente era la transferencia de tecnología militar y naval de la entonces mayor potencia del mundo, España, para hacer fuertes las aspiraciones del señor de Bojú. Así, el proponer a Su Majestad Católica Felipe III la cesión de algunos medios para ayudar a la causa cristiana era, en principio, una estrategia lógica dentro de la pugna política y religiosa que se vivía en la isla del Sol Naciente.
Sin embargo, paradojas de la Historia, la misión de Hasekura Tsunenaga perdió su sentido antes incluso de llegar a su destino: la religión cristiana había sido prohibida y proscrita en el Imperio japonés precisamente durante el tiempo en que transcurría su viaje. Por otro lado las noticias contradictorias llegadas a la Corte española desde la Capitanía General de Filipinas sobre la situación y la estructura interna del Japón, y sobre la coyuntura del cristianismo en ese país hicieron que la posibilidad de una ayuda material fuese desestimada. También la legación diplomática fue considerada como de rango menor por no proceder clara y directamente del Emperador o del Shogún, sino de uno de sus vasallos, el citado señor de Bojú. Tampoco pasaron por alto las autoridades españolas el peligro objetivo que podía suponer para las posesiones hispanas en el océano Pacífico la transferencia de tecnología militar y naval a un pueblo fuertemente organizado y de gran tradición guerrera.

Los vínculos diplomáticos que surgieron con esa embajada fueron intensos durante una centuria
Hasekura y su séquito fueron protegidos y conducidos por las autoridades españolas que, tras aceptar la concesión de audiencia del legado japonés por parte del Rey, facilitaron y financiaron también su traslado a la Corte papal donde fueron recibidos por el Pontífice. Finalmente y tras muchos y denodados esfuerzos la comitiva japonesa emprendió el regreso a su país no sin antes hacer una nueva y necesaria escala en España. Sus objetivos no fueron logrados: los vientos de la Historia soplaban en muy diferente dirección.
Sin embargo, de su estancia en España y particularmente de su paso por la localidad sevillana de Coria del Río ha quedado un patrimonio histórico singular. Un legado genealógico y cultural excepcional que conservamos en la existencia y profusión del apellido Japón entre muchos de sus habitantes. Un claro recuerdo del grupo de nipones samuráis que decidió establecerse en España y no atravesar nuevamente dos inmensos océanos.
Este patrimonio histórico compartido hispano-japonés representado por el legado de la Embajada Hasekura en sus diversas manifestaciones comenzó a ser reconocido y divulgado en tiempos relativamente recientes con ocasión de la conmemoración en 1989 del cuarto centenario de la refundación de Sendái, el puerto japonés del que partió Hasekura en octubre de 1613 y que muchos recordarán hoy por las terribles consecuencias que sufrió a causa el maremoto desencadenado en 2011. También en los últimos decenios se han sucedido diversos actos recordatorios y conmemorativos de aquella misión diplomática destacando la mención realizada a su directa relación con el apellido español “Japón” con ocasión de la visita del Príncipe Naruhito a la Exposición Universal de Sevilla; o la erección en Coria del Río de una estatua de Hasekura Tsunenaga, réplica de la que se encuentra en Sendái. En octubre de 1996 el embajador japonés en España nombraba simbólicamente embajadores honorarios de Japón en España a las personas apellidadas Japón. El “legado Hasekura” comenzaba a ser recuperado.
La Embajada Keicho-Hasekura enviada a Felipe III constituye una de las más antiguas vinculaciones diplomáticas de Japón con Occidente: una misión anterior fue enviada al también Rey español Felipe II en las postrimerías del siglo XVI. Durante una centuria, entre 1540 y 1630 aproximadamente, las relaciones entre las dos potencias ibéricas, España y Portugal, y Japón, fueron además de intensas las primeras mantenidas por el país oriental con Occidente. Esa antigua y fructífera relación (hasta el voluntario aislamiento nipón a partir del segundo tercio del siglo XVII) no quedó restringida a la dimensión evangelizadora sino que se extendió a múltiples facetas técnicas, culturales, idiomáticas, comerciales y hasta gastronómicas. Algunos autores opinan, por ejemplo, que la introducción de arcabuces por las potencias ibéricas fue decisiva para acabar con la anárquica situación y para lograr la estabilización política interna del Japón. Más de trescientos años después, es bien sabido, Japón volvió a abrirse al mundo pero esta vez de la mano y la presión de las potencias occidentales anglosajonas. Desde entonces y hasta hoy pocas personas e instituciones en España y en Japón han recordado la fructífera relación que nos vinculó durante un siglo, y la primacía hispánica, en Occidente, en mantener relaciones oficiales y extraoficiales con el país del Sol Naciente.
Vuelvo ahora al inicio de mi historia. Como guiada por una suerte de espíritu invisible, por una atracción no explicada, Naomi Kato, católica por tradición familiar en un país mayoritariamente budista y sintoísta, decidió estudiar Cultura y Literatura Hispánicas en la Universidad al acabar el bachillerato. Durante ese tiempo de instrucción tomó también la decisión de escoger México (el primer país hispánico que pisó Hasekura) para, durante un año de estudio, conocer directamente el mundo y la lengua hispánicos. Al acabar la licenciatura se presentó a la oposición para la carrera diplomática de su país y, como nueva funcionaria especializada en el mundo de lengua española, fue destinada a España con el objeto de aumentar su bagaje formativo durante dos años más antes de tomar posesión de su primer destino oficial. Como lo fue Hasekura, también es Naomi Kato diplomática, y, como aquél, también fue enviada a España.
No eligió Naomi cualquier lugar de nuestro país sino que, una vez más guiada por ese “instinto”, se instaló durante su primer año en Sevilla, muy cerca de la villa de Coria del Río donde al menos cinco samuráis de aquel memorable séquito decidieron aposentarse definitivamente. Fue en realidad entonces cuando Naomi Kato, que si utilizase la regla española de llevar también el apellido materno sería Naomi Kato Hasekura por pertenecer al mismo linaje que el ya inmortal embajador, conoció la directa relación entre el apellido español Japón y la misión de Tsunenaga. Ni que decir tiene que, encontrándose todavía la joven en periodo preferentemente formativo, la embajada japonesa en Madrid lacomisionó también obviamente para algunas actividades representativas y conmemorativas de aquella antigua misión del señor de Bojú.
Había que articular y asegurar ese legado, rico en cultura, en historia y en ciudadanos españoles con apellido Japón. Con la iniciativa de Naomi K. Hasekura y el impulso de un gran defensor y promotor de este patrimonio, el coriano Virginio Carvajal Japón que en paz descanse, me cupo la satisfacción de contribuir a la articulación formal de la Asociación Hispano-Japonesa Hasekura. Hoy, bajo la presidencia honorífica de S. A. R. el Príncipe de Asturias y de S. A. I. el Príncipe Heredero de Japón, y con motivo de los cuatrocientos años de la Embajada Keicho-Hasekura, se pone felizmente en marcha el Año Dual España-Japón.
Todavía parece que el espíritu de Tsunenaga continuó influyendo en la trayectoria de su incomparable y lejanísima “sobrina”, y el primer destino oficial de ésta fue la bellísima Isla Española, la actual República Dominicana cuyas costas pudo muy probablemente divisar el embajador de Date Masemune durante su travesía hacia España. A todo esto recuerdo la profunda y mística puesta de sol que con la embajadoraHasekura pude admirar allí desde los restos de La Isabela, el primer asentamiento español y europeo en América. Desde ese lugar, el sol, poniente, nos indicaba la ruta del embajador inmortal y la situación del país que en todo el mundo es llamado del Sol Naciente.
 F. Álvaro Durántez P. es jurista

- http://www.mcu.es/archivos/docs/Novedades/AGI_expoJapon_embajada_de_hasekura.pdf:
-
DE JAPÓN A ROMA BUSCANDO EL SOL DE LA CRISTIANDAD LA EMBAJADA DE HASEKURA
 (1613 - 1620)

Retrato del embajador Hasekura Rokuemon Tsunenaga (1571-1622) Museo Municipal de Sendai, Miyagiken, Japón
En: Historia de la embajada de Idate Masamune al Papa Paulo V (1613-1615), por el doctor Escipión Amati… Introducción y notas de José Koichi Oizumi y Juan Gil.- Madrid,
Editorial Doce Calles, 2011, p. entre 128-129
Archivo General de Indias. Biblioteca

Hasekura Rokuemon Tsunenaga (1571-1622), conocido como Felipe Francisco Faxicura tras su bautismo, fue un samurái que, como otros muchos después de las guerras de clanes, estaban al servicio de un señor o daimyo, en este caso, el de Sendai, Date Masamune. Caballero de noble estirpe, capitán de los arcabuceros de la guardia real, fue considerado siempre como una persona
prudente y discreta. Convertido al cristianismo, su nombre pasará a la historia por haber dirigido
una misión diplomática-religiosa ante el rey Felipe III y el papa Paulo V que le  llevó al otro lado del mundo “buscando el sol de la cristiandad”.

lunes, 9 de diciembre de 2013

POESÍA: POR AQUELLAS TIERRAS DE LA MANCHA PASÉ



Por aquellas tierras de La Mancha pasé
camino de la nada
que es el volver
a buscar esa parte de tu ser
allí donde un día
vinieron los dientes a salir entre sorbos de hiel.
La velocidad de la luz
no me deja disfrutar de ese café
que sabe a tierra sedienta de agua 
con la cual poder hacer crecer
el tallo de vida que se retuerce de sed
en el surco de la longuera 
en la cual el grano se dejó caer.
Miré y observé,
esperé,
tanteé y por fin exclamé:
¡ Oh memoria, enemiga mortal de mi descanso!
Descansé,
la tierra como fin, la soledad como meta,
el placer de beber comer y disfrutar de mujer,
todo es
eso que se necesita para crecer
en algo más que no sea en sandez.

Autor: José Vte. Navarro Rubio
 

POESÍA: ¿DIGA? ¿QUIÉN PUEDE SER?



Oigo y escucho a la vez
¿Diga?
¿Quién puede ser?
Es él,
solo él,
el sonido me llega a través
de algo que no puedo ver.
¿Puede ser?
Es, la voz cansina
que se deja querer.
El que todo lo puede
y el que
aprieta las tuercas
a más no poder.
¿Diga?
¿Quién es?
No puede ser.
La conversación se corta
y se oye
un no que se
como si al otro lado hubiera
en vez
de otro ser,
una manada de búfalos
en estampida a más no poder.
Parece divertido
pero no lo es
pues para los tiempos en que esto pudo ser
las libertades eran
una utopía secuestrada por los que ostentaban en España el poder.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: RADIO MACUTO A LA ESCUCHA

 

Vivía
pendiente de la radio
y de sus ondas caritativas que traían
noticias con las cuales construir teorías.
Iba,
Su destino era
ser comparsa de una banda
que solo tocaba lo que otros querían.
Se revelaba,
en lo que podía
y en lo que no podía se sentía
como gallina sin cabeza
corriendo mientras la sangre le bullía.
Presentía,
un final cercano
y aunque así las ondas trasmitían
que había otros lugares en los cuales
los hombres y mujeres libres vivían
solo se conformaba
con poder escribir, en una libreta que guardaba bajo unas tejas medio desprendidas,
lo que sentía,
rabia,
impotencia,
melancolía.
y a pesar de ello
soñaba
como si los sueños
pudieran tomar vida
que algún día traerían
nuevos vientos
a través
de esa caja que trasmitía
noticias y más noticias
que a el le sonaban a otra música más divertida.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

domingo, 8 de diciembre de 2013

VALENCIANOS EN AMERICA



Hay una abundante documentación fotográfica de la exportación de naranjas que partía del puerto de Valencia a principios del siglo XX. Son imágenes triunfadoras, de una actividad económica emergente. Hay muy pocas fotografías de los miles de emigrantes que embarcaban para buscarse la vida fuera de Valencia en los años veinte, en Nueva York, por ejemplo. El periodista Juli Esteve ha visto muchas fotografías de las primeras y ninguna de las segundas. Pero su interés no es ilustrar la historia de un éxito sino el de recuperar la memoria familiar y local de los miles de valencianos, fundamentalmente de La Marina y comarcas colindantes, cercanas al Montgó, que se marcharon a EE UU y también a Canadá.
También tiene el propósito de rendir homenaje a “la valentía, al coraje de una gente”, analfabeta en muchos casos, que cruzó el Atlántico sin tener ni idea de inglés, para ganarse su pan como mano de obra barata erigiendo rascacielos, asfaltando carreteras y trazando líneas de ferrocarril. La mayoría regresó a su tierra con la expresión del perdedor que no hizo fortuna; muchos callaron y silenciaron su historia hasta que sus descendientes, hijos y nietos, les obligaron a destapar el tarro de los recuerdos.
Recuerdos que ahora está filmando Esteve al frente de su productora Info TV para su documental Del Montgó a Manhattan. Valencians a Nova York. A tenor del ingente material que ha ido recopilando por más de 40 pueblos, el proyecto puede desembocar también en una exposición y un libro. Las fotografías de este reportaje son una prueba de ello, así como las postales, las cartas, los diarios, las revistas o los objetos hallados.
“Tenemos localizados 14.000 emigrantes entre 1904 y 1924, procedentes de La Marina y también de L’Alcoià, El Comtat, La Safor y otras comarcas”, explica el que fue redactor jefe de Informativos en Canal 9 y delegado de TV-3. La productora ha trabajado meses para expurgar las listas del archivo de la isla de Ellis de Nueva York, donde pasaban todos los inmigrantes, corrigiendo errores en topónimos y gentilicios y revisando los pasajes de los barcos.
Pasaporte de Aquilino Barrachina con su mujer María Sastre y su hija Maria Amparo familia barrachina-info tv /FAMILIA BARRACHINA-INFO TV
Para ello, la productora ha convocado a los Ayuntamientos afectados por aquella inmigración para colaborar en la búsqueda de los testimonios. Si la mayoría de ellos procedía de La Marina, de pueblos como Orba, es porque la gran plaga de filoxera de principios del siglo XX fulminó una economía basada en el cultivo de la vid y de las pasas muy arraigado entonces en aquella zona. Si la mayoría de inmigrantes llegó a Nueva York antes de 1921 es porque entonces entró en vigor una ley más dura que limitaba la entrada a inmigrantes.
El periodista había oído hablar de los valencianos neoyorkinos, pero el desencadenante del proyecto fue la lectura el pasado año del libroValencians a Nova York. El cas de La Marina Alta (1912-1920) (Edicions 96), de Teresa Morell, que presenta el primer estudio sobre un fenómeno migratorio apenas conocido fuera de las poblaciones afectadas e incluso en éstas.
“Mi abuelo José Morell emigró de Orba a Nueva York en 1916 con un billete de tercera. Llegó y se fue a la Fonda La Valenciana, que dirigía su tío”, explica esta profesora de la Universidad de Alicante, especializada en lingüística aplicada en la enseñanza de lenguas y, en particular, del inglés. Ella y sus hermanos nacieron en EE UU, pero nunca perdieron la relación con la tierra de sus ancestros. “Mi padre conoció en 1957 a mi madre en Orba. Se casaron y se fueron a EE UU en principio cuatro años, como le dijo mi padre. Se quedaron 25 años”, señala Teresa, que se licenció en la Universidad de Nueva York y realizó el viaje inverso al de su madre, estableciéndose en Alicante, formando una familia y perfeccionando el valenciano que había aprendido en viajes de verano.
Su padre y su abuelo le contaban múltiples historias de ellos y de otros valencianos de una comarca con un 87% de analfabetismo entonces que se aventuraron en una tierra promisión que sufriría la brutal crisis del 29. Muchos emigrantes se quedaron sin trabajo y regresaron sin nada. Son aspectos de una migración que no fue tan numerosa como la gallega, asturiana o vasca y sí más desconocida y cuyo estudio está despertando un gran interés.
Fuente: El Pais

POESÍA: NO DESISTO DE PENSAR EN ELLO

       I
No desisto
de pensar
            en ello
la vejez de aquel
a quien quieres
con sus días como tronco de abeto
pegados a la carne
en un paseo
de camposanto con cruces de madera mármol y hierro.
       II
Sabe que estás
y se resiste
él, mi viejo,
a que lo veas
como si solo fuera
un instrumento
al servicio de la vida
esa que todos guardamos dentro.
       III
En días de otoño
preámbulo a un crudo invierno
por su mirada se cruzan
destellos de cielo
y pesares que yo presiento
en el fondo de su alma
corriendo por el cerebro.
        IV
Es la vida de los que más quieres
parte de nuestros sueños
y con ellos te levantas
y con ellos te vas cerca o lejos,
y con ellos rumias lamentos
que se quedan quietos
como lágrimas muertas
por la mejilla cayendo.
          V
Él sabe que estamos hechos
para vivir y para morir
y como ríos
de aguas fuertes
y como viveros de sentimientos
en la espera sabe que lo queremos
        VI
Puñal o daga
en su corazón encuentra asiento
y allí espera
como el hacha del leñador de enebros
que la savia que alimenta el cuerpo
se quede petrificada sobre el suelo
para pegar el hachazo definitivo
y despeinar el cielo
con todo aquello que antes era vida
y ahora solamente un recuerdo.
        VII
Cada vez menos
como si fuera un barco fondeado
en un mar de gritos y lamentos
él me dice que anoche tuvo un sueño.
Sueño de otros días
en un pueblo
donde alguien le dijo
que tenía talento.
       VIII
La piel curtida
y el pelo tan blanco
como la nieve que cae del cielo
por su reloj pasa
muy despacio el tiempo.
Todo es y consiste
en sacar el mejor provecho
de estos días tan apagados
y llenos de recelos
como aquellos otros días de tormentas
y aguaceros
en los que sobre el surco crecía el tallo de centeno.
         IX
En la partida
siempre se repite el mismo credo
y cuando desde la calle miro
a ese sexto piso
desde el cual le veo
me marcho pensando
que quizás mañana
suene el teléfono
anunciando la palabra que para nadie quiero.
        X
Es así
  como se llega
y es así como me quedo
todo de piedra,
todo de hierro,
todo de cemento,
todo de lana blanca
dentro de un colchón en el que me duermo.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: A MANDELA (MADIBA) UN HOMBRE BUENO



En la República de Sudáfrica
hubo un líder negro
que invocando a los espíritus
se llenaba de ellos.
Fue Madiba
como un Dios del Sol
y como del rayo un destello
que todo lo llenó
con su particular sello
de ese color
y de ese estruendo
que solo pueden propagar
los espíritus buenos.
En Sudáfrica que fue
cuna del terror de los blancos contra los negros
se abrió,
Madiba trabajo en ello,
un mundo nuevo
sin odio racial y sin miedo
a estrecharse unos y otros las manos y a hablar
en un mismo tiempo los blancos y los negros.
La sonrisa de Madiba
se extiende por el firmamento
como si su propagador fuera un astro nuevo
que apareció para ocupar
esa porción del cielo abierto
reservada en este caso para un Dios de carne y hueso.
En las selvas y ciudades
se oye un mismo grito de dolor
por encima de los árboles milenarios
y de las azoteas de las casas
de los blancos y de los negros
ellos y ellas
fabricadas con las lágrimas de quienes murieron
sin probar de ese espiritual maná y alimento
que Madiba trasmitía
con solo extender su sonrisa a los vientos.
Había en otros tiempos
quejidos rotos
y crueles lamentos
provenientes de quienes desde siempre se veían
como si fueran cazador y conejo
corriendo por un coto  uno detrás del otro
entre los aullidos de los perros.
Con Madiba se extiende,
como si fuera tinta
desparramada de un tintero,
un mensaje que alguien escribe
para que todos sepan que ha muerto
nuestro hermano, padre y abuelo,
todo a la vez  y para lo bueno,
y es por ello
que merecidamente se ha ganado
un lugar destacado en el cielo.
Tanto dolor y sufrimiento
sobre su cuerpo
solo sirvieron
para sacar fuera
sin necesidad de afilar el machete
ni de cortar cuellos
aquello que hace a los hombres libres
y los convierte con el tiempo
en parte de la historia que se trasmite por el agua y por los cielos
como si fuera una onda
en cuyo centro
un hombre de cabellos blancos sonríe sin miedo
de oreja a oreja
y de corazón al epicentro
del resto de corazones de quienes se sintieron
atraídos por la palabra de quien nunca renegó de su pueblo.
 Fue como las piedras
sobre un camino mil veces rehecho
el único elemento
que sirvió junto al barro
para abrir la vista a nuevos espacios
solo posibles en los reinos de los sueños.
Sin Madiba hubiera sido,
creo en ello,
la locura de un pueblo
en forma de terror y de fuego,
con Madiba todo fue posible
hasta el abrazo tierno
del verdugo
y el que sin desprecios
ofreció algo más que una porción del mismo veneno.
Solo la palabra fue,
que bello recuerdo,
el único elemento
contra el odio imperecedero
de unos contra otros
y de todos contra ellos.
Dicen que desembarcó en un puerto
donde la soledad amarraba
a los barcos y cargueros
contra un muelle donde chocaban los cascos y se fundía su acero.
Llegó como buen hijo dispuesto a ello
desde el más impuro de los destierros
después de años y más años bebiendo
en las fuentes de la sabiduría y con un solo cometido en su cerebro
que la voz de un pueblo, su pueblo,
solo fuera de amor y reencuentro
entre los que nacieron, ellos y ellas, jóvenes y viejos
en una misma patria
aunque diferente fuera su color aquel que cubre por fuera los cuerpos.

Autor: José Vte. Navarro Bueno
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