sábado, 22 de febrero de 2014

POESÍA: DE EXCLAMACIONES Y FRASES REPETIDAS



El canto del ruiseñor
que en una ventana se columpia.
El arrullo a una niña
en la cuna.
La voz del arriero
cuando sobre el surco
la yegua no tira.
El grito del sereno
con aquel "¡va!"
que por las paredes se subía.
La voz desconsolada
ante la tumba
de quien era algo importante en tu vida.
¡Socorro!
mientras el barco se hundía,
!Alerta!,
al tiempo que las balas
por encima de las cabezas silbaban vomitando sangre y carne sin necesidad de pagar el IVA.
¡Agua va!
y de verdad que iba
por la ventana a la calle
o a la cabeza de alguien que por allí, ahora camina.
¡Muerte al traidor!
alguien grita,
mientras una pistola a la cabeza apunta.
¡Te quiero!
y de verdad que la quería
esclava para él
de por vida.
¡Madre mía!
hoy por hoy
solo hay una,
mañana ya veremos
lo que de sí da la vida.
¡Con él a la guillotina!
y no era para afeitarle la cabeza,
ni para cortarle las uñas,
era para segarle y hacer con su cabeza una gavilla.
¡Por la patria!
¡Por la religión!
¡Por chulería!
¡Por valentía!
Por todo ello
me callo y dejo que la noche inunde mi vista.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: CRUZ Y CARA DE UNA PESETA




Reverso de una moneda
con un águila que vomita
pedazos de España
con un castillo, león, barras, cadenas, yugo con flechas
y una frase escrita.
Anverso de esa misma moneda
con una cara seria
y alrededor una leyenda que de tanto leerla se nos queda en la memoria escrita.
Cara y cruz.
Cara gana
y cruz pierde la partida
y si es canto
la que se avecina
con esa moneda de cobre
que de tanto ir de mano en mano como si fuera una peladilla
se reviste de los colores
de quien la lleva en un bolsillo escondida.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

CARTEL DE TOROS DE L'ALCUDIA

.PROGRAMA TOROS EN ALCUDIA DE CARLET.1944. (Otros Coleccionismos - Tauromaquia)
LOS FESTEJOS
 Estaba clasificada esa plaza en 1850 como de segundo orden, junto con las de Almagro, Albacete, Alicante, Antequera, Cáceres, Córdoba, Valladolid, Salamanca, Murcia, Málaga, La Coruña, Granada, Bilbao, Zaragoza, Ciudad Real y Écija. En los catorce años que funcionó ese coso se celebraron más funciones de novillos que corridas de toros, sobre todo en los primeros cinco años. Como ya se ha apuntado en otro lugar, las novilladas eran muy frecuentes, dándose entre dos y cuatro al mes durante todo el año. Eran también funciones de mucho menor coste – generalmente sólo había dos toros de muerte, siendo las demás reses de alquiler, incluidas las vacas para los aficionados. Otra poderosa razón para que abundaran las funciones de novillos era la guerra sin cuartel que, más de una vez a las propias puertas de Valencia, libraron entre 1833 y 1840 partidas carlistas con fuerzas constitucionalistas, dificultándose tremendamente el traslado de reses y personas (se necesitaba salvoconducto para ir de una localidad a otra).De modo que, de los cien festejos celebrados en esa arena, cincuenta y tres son funciones de novillos y cuarenta y siete corridas de toros.

Las reses para las novilladas procedían en buena parte de ganaderías valencianas, también llamadas “raberas”, entre las que destacan, por la frecuencia con que lidiaron sus reses, las de Vicente Ramón i Belda “el Ale”, de Sollana; José Bruguerolas, de Valencia; Mariano Campos “Perulí” de la Villanueva del Grao; Vicente Fenollosa, de la misma localidad; Antonio María Cervera “el Catarrochí”, de Catarroja; Antonio Chordá, de Alzira; José Ibáñez Soriano, antes José Bou, de Alcudia de Carlet; Telesforo Planells, de Silla; Juan Bta. Mancho, de Puçol; Valentín Tarín; de Xilxes; Pedro Mingarro, de Sollana;
Antonio Baldoví, de Sueca y Vicente Zaragozá, de Albalat.

DAN SNOW Y LOS 5 MITOS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

 

 

 

Así lo considera Dan Snow, historiador inglés y presentador de la BBC, quien explicó en una columna los 5 mitos más grandes en torno a la Primera Guerra Mundial.
1.- “Todo el mundo la odió”.
De acuerdo a lo señalado por el experto, no todo el mundo odió esta guerra: como en cualquier otra, dependió de la suerte que tuvieron aquellos involucrados.
A su juicio, pese a los innumerables horrores vividos en este período, a la gran pérdida de vidas y a los destrozos que produjo, hubo quienes “disfrutaron” de estos 4 años.
“Los soldados que tuvieron suerte en la Primera Guerra Mundial, no participaron en ninguna gran ofensiva y la mayor parte del tiempo estaban en mejores condiciones que en casa. Los británicos, por ejemplo, comían carne todos los días -un lujo que no se repetía mucho en la vida civil-, tenían cigarrillos, té y ron, y una dieta diaria de más de 4.000 calorías”, dijo Snow.
A ello, agregó que “Muchos jóvenes disfrutaron de los salarios garantizados, la intensa camaradería, la responsabilidad y una libertad sexual más grande que en tiempos de paz”.
2.- “Nadie ganó”.
Snow considera que es raro hablar de victorias cuando se analiza una guerra en la que millones de personas murieron, en la que grandes extensiones de Europa se redujeron a ruinas y en la que miles de sobrevivientes quedaron con graves traumas mentales.
Pero, si se habla desde el aspecto puramente militar, el Reino Unido y sus aliados obtuvieron una convincente victoria: los buques alemanes fueron contenidos y su ejército colapsó luego de una serie de golpes de los Aliados, que hirieron irreversiblemente sus defensas.
A fines de septiembre de 1918, Alemania admitió que no tenía esperanzas de ganar y que debía rogar por paz. “El armisticio del 11 de noviembre fue esencialmente una rendición alemana”, dijo Snow.
A diferencia de Adolf Hitler en 1945, continuó, “el gobierno alemán no insistió en mantener una lucha inútil y sin sentido hasta que los Aliados llegaran a Berlín, una decisión que salvó innumerables vidas pero que sirvió luego para alegar que Alemania nunca perdió realmente”.
3.- “Las tácticas en el Frente Occidental no cambiaron a pesar de repetidos fracasos”.
El historiador dice que esta creencia es errónea, ya que las tácticas y tecnologías de guerra nunca han cambiado tan radicalmente como en la Primera Guerra Mundial: “Fue un momento de innovación extraordinaria”, dijo.
Al respecto, precisó que en 1914 los generales se movían en caballo por los campos de batalla y los hombres usaban casquetes de paño al lanzarse contra el enemigo, sin las defensas necesarias. Generalmente, ambos estaban armados con rifles.
No obstante, en 1918 los equipos de combate contaban con cascos de acero y estaban protegidos por proyectiles de artillería, metralletas portátiles, granadas y lanzallamas.
Incluso, arriba se desplazaban aviones -algo increíblemente refinado para 1914- con radios experimentales y reportes en vivo, y la aparición de los tanques había impactado el desarrollo de la guerra.
4.- “El tratado de Versalles fue extremadamente duro”.
Este tratado de paz, firmado el 28 de junio de 1919 en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles (Francia), oficialmente puso fin al estado de guerra entre Alemania y los Países Aliados. Durante años se ha considerado que fue extremadamente duro, sin embargo, el historiador está en desacuerdo.
“El tratado de Versalles confiscó 10% del territorio de Alemania pero le dejó como la nación más grande y rica de Europa central. No había casi fuerzas de ocupación, las reparaciones financieras fueron vinculadas a su habilidad de pagar y, en todo caso, en su mayoría no fueron reclamadas”, comentó.
Incluso, afirmó que este acuerdo fue “marcadamente menos duro” que aquellos que pusieron fin a la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871) y a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
En relación a ésta última, Snow señaló que Alemania fue ocupada y dividida, sus maquinarias de fábricas destrozadas o robadas y que millones de prisioneros fueron obligados a trabajar como esclavos para sus captores. Eso, sin contar las millonarias muertes que produjo.
Es más, Alemania perdió todo el territorio que ganó en la Primera Guerra Mundial “y otro pedazo gigante encima de eso. Versalles no fue un tratado duro pero fue presentado como tal por Hitler, que buscaba crear una ola de sentimiento en contra del acuerdo que le impulsara hacia el poder”, finalizó.
5.- “Fue la guerra más sangrienta en la historia hasta ese momento”.
De acuerdo al historiador, éste es uno de los mitos más difundidos pero está lejos de la realidad: “Cincuenta años antes de que estallara la Primera Guerra Mundial, el sur de China fue destrozado por un conflicto aún más sangriento”, dijo.
Específicamente se refiere a la Rebelión Taiping, una guerra civil que se desarrolló de 1851 a 1864 y en la que habrían muerto entre 20 y 30 millones de personas.
En el conflicto que se inició en 1914, en tanto, murieron aproximadamente 17 millones de soldados y civiles.

POESÍA: FOTOGRAFIAS COMENTADAS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL



No hay guerras que se salden con victorias,
ni vencedores, ni vencidos,
las guerras son de todas las atrocidades por el ser humano consentidas
las que poner de relieve
el peor de nuestros instintos.



Hay tiempo para todo,
rezar, leer, llorar, maldecir y tejer
al igual que las mujeres con la lana abrigos,
alambradas con que parar al enemigo.
Todo se hace con calma,
con cariño,
por esos buenos artesanos diestros en el oficio
de poner tierra por medio
aunque solo sea con estancas de madera endurecidas con las lágrimas de hombres sobre ellas caídos.




Bajo la tierra uno que se sabe por la ira poseído
quisiera ser en esa guerra
que recorrió medio mundo
algo más que sepulturero, matarife, cocinero y amigo
de las palomas mensajeras
y de los carteros cuando traen noticias con que llenar esos minutos
de espera entre morteros y tiros.



Nueva etapa y nuevo destino
la de estos soldados
que buscan con ahinco
en tierras de amigos
ese lugar desde el cual todo se ve distinto
a como se pinta en la prensa
y lo venden en los edificios públicos los políticos.



 Cementerio de caballos
y osamentas en forma de espinas de peces desnudos.
Los caballos y yeguas y con ellas los borricos
se merecen también al igual que los hombres
su arco del Triunfo
y su llama viva, al animal desconocido.




En el aire los aviones
lanzaban racimos
que no de uvas con que hacer vino
sino de bombas y granadas y ráfagas de metralletas
con las que labrar surcos
en los que hacer germinar la simiente de los difuntos.

 

Es de noche
y la luna no ha salido
y con ello el momento preciso
para tomar posiciones
y escribir de nuevo cartas con las que adornar el triunfo,
aunque solo sea por unas horas,
y aunque el viento se lleve el perfume de los lirios.



Tiempo hubo para todo
hasta para hacer amigos.
Sin saberlo les espera atrocidades que sirvieron
para dividir medio mundo
como si fuera una tarta
y en el cumpleaños de un hijo
hiciera falta reñir
para ver quien se lleva el trozo más grande con que saciar su apetito



Hojalata es lo que reluce
y las troneras avisan de que están listas para segar los campos vecinos,
aunque sobre la tanqueta salida de un camino
se ven, ¿sera domingo?,
soldados bien ataviados de gorras, cascos y abrigos.


No sabe el perro de las guerras
y se cree que su amo se dedica con fe de peregrino
en matar conejos  a los que el no conoce por no haberlos nunca visto.
El animal fiel a quien en la guerra le ha metido
a lo más seguro
que habrá salvado a su dueño
de más de un serio compromiso.



Con los deshielos la nieve,
que se va,
en forma de tenue hilillo de agua que hiela hasta los dientes incisivos,
y lo hace camino de un afluente
para volver a un río.
El deshielo de la memoria y de estas cimas de aguiluchos
nos traen después del armisticio
los lugares en los cuales de lágrimas se tiñó hasta el horizonte blanquecino.



Sale el fusil del hielo
cansado de disparar tiros
y lo hace poco a poco
y esperando ese dedo entumecido
que apriete de su gatillo





La bota y la pierna
y que más amigo
sino la muerte y la miseria
y la espera de una madre por un hijo,
de un padre, ídem de lo mismo,
de un hijo, ídem de lo mismo,
de una esposa, ídem de lo mismo,
de los gobiernos honores y de los políticos buenos puros.


 
La fosa,
común,
sin distintivos.
La fosa como mejor anuncio
de que las guerras de verdad
se ganan sin pegar un tiro
y las de las mentiras
de aquellos que nos meten en la cabeza la idea de patria, nación y principios
a base de excavar en el suelo grandes orificios
donde dejar caer a los muertos
antes de que su olor despierte inquietudes que puedan exasperar a los ciudadanos de las normas cautivos.


 m

Son muertos y se cuentan por millones
al igual que esos luceros brillantes
que en noches de navidad sirvieron a los soldados en las trincheras cautivos
para cantar villancicos.
Los años no perdonan
aunque se dicen que son los mejores testigos
de todo aquello que se hizo
y de lo que no haciéndose está ahora escrito en los libros.

Autor de los poemas: José Vte. Navarro Rubio

jueves, 20 de febrero de 2014

POESÍA: PLENITUD Y DECADENCIA NO RIMAN



La noche
y una nueva vida
que resucita
conforme las horas se van acercando
a esa parte del nuevo día
en que los silencios son cada vez más profundos
y las melodías
que trasmiten las ramas de los árboles que hasta mi ventana se vienen para recitan poesías
llenan la cama sobre la cual apaciblemente duermo sin prisas.
Los silencios
tan eternos como la historia que marca nuestras vidas
se acurrucan
y como si fueran parte del entorno
y allí se hubieran alimentado de los mismos pechos y caricias
me vigilan
y esperan su momento, de gloria última,
para recordarme que nos debemos pleitesía.
Poco, o nada, es nuevo
por mucho que le demos vueltas
a esa película
que comienza entre lloros y alegrías
y termina
casi igual,
si así se mira
el nacimiento y la muerte,
la plenitud y la decadencia,
la huida,
de este mundo tan inhóspito que me produce melancolía.

Autor: José Vte. Navarro Rubio   

DE LO QUE FERMÍN CABALLERO VINO A DECIR DE JACOME CAPISTRANO DE MOYA Y DE SU LUGAR DE NACIMIENTO EN PINAREJO





Añadiduras a la Corrección fraterna, y suplemento al suplemento de Miñano, ó sea Tomo XII de su Diccionario geográfico estadístico
Caballero, Fermín (1800-1876) -  Libro -  1830

PINAREJO. — Cuando el hombre no tiene la virtud y franqueza de confesar que se ha equivocado, calle al menos, y no vuelva las nueces al cántaro, sosteniendo un descuído con dispararles. Ya dije en el número 5.° de las Fraternas, artículo Hontecillas , que don Jácome Capistrano de Moya no había nacido en este pueblo ni en el de la Fuente de Pedro Narro, donde lo duplicaba el Diccionario, sino en el Pinarejo, donde no lo citaba. Para probar su verdadera patria contra las dos supuestas, cité el día de su nacimiento, y el padrino que tuvo en el bautismo, con referencia á la partida que existe en el archivo de su iglesia. Pues sin embargo de este dato irrecusable, todavía se escusa el señor Geógrafo con que el nacimiento de este humanista en el Pinarejo puede mirarse como fortuito. Si es fortuito porque sus padres eran forasteros, y residían allí con un destino, no es menos casual que el autor se haga hijo de Becerril, donde sus padres no hubieran ido sin que hubiese varas de justicia. Si los hijos han de decirse naturales de donde son oriundos los padres, no hay mas patria para los cristianos que el Paraíso terrenal. Se escusa también con el actual cura párroco de Hontecillas, sobrino del don Jácome; pero poco importa la autoridad en la historia contra un documento auténtico: además que el aserto de un sobrino es mas débil que el de otro pariente mas cercano; y yo lo tengo de don Juan Miguel de Moya, hermano del humanista, que me.dio la noticia de la partida. Para sostener así sus pretendidos derechos á Hontecillas , añade que allí se crió , educó y mantuvo hasta que comenzó sus oposiciones á los curatos; y cierto que si don Jácome no hubiera cursado otras universidades que la de Hontecillas , ni leído mas que en sus bibliotecas, poco habría aprendido para escribir su Confutación á los señores Abates.

Recopilador: José Vte. Navarro Rubio



miércoles, 19 de febrero de 2014

POESÍA: ¿DE QUE SE LLENAN TUS DÍAS?


 

Mis días se llenan
de las mentiras que me cuentan,
del tiempo que gasto en descifrar el recibo de la luz
para terminar por no entender
a que se deben todas esas cifras
que en él se anuncian
para cabreo del que lo lee
y más si en su casa la tarifa sube mientras el suprime más y más puntos de luz y bombillas.
Todo en mi vida
rueda como si fuera un noria
en producir sensaciones positivas
por eso ante las malas noticias
descargo mi rabia
y ante las buenas rindo pleitesía.
Ahora que amanece
y que a través de la ventana entran los primeros rayos luz de este día
me aparecen las primeras preguntas:
¿De que se llenará este día?
¿Será de melancolías?
¿Será de alegrías?
 ¿Sera mitad y mitad
como una tarta
con una solo guinda?
De verdad que mis días
se van haciendo poco a poco
y solo se llenan
cuando al final de ese camino aparece un letrero que avisa
que son las 24 horas
y toca cambiar la fecha de ese calendario que en la pared fija
los días, semanas, meses y fiestas de guardar
con vacaciones incluidas.
Mis días
son como luceros,
como pequeños brotes de poesías reivindicativas,
Mis días se visten
de luces, sombras y pesadillas,
todo depende de los vientos que soplen
y de lo que lea, oiga, presienta o me digan

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: LAS MOCHILAS DE LOS EMIGRANTES


En la mochila
un amuleto
y una carta
que le avisa
que el viaje es largo
y su final
muchas veces termina
con cuerpos enterrados
en anónimas fosas
colectivas.
El quiere
devolver a su familia
aunque solo sea
la dignidad perdida
desde aquel día
en que su hermano salió
camino de un lugar
llamado sociedad del bienestar
con letras mayúsculas
 y desde entonces yace
en las profundidades marinas.
La historia siempre es la misma,
todo una mentira.
En la choza
o en la cabaña,
en la casa
de cualquier lugar
donde un ser humano emigra
siempre queda la angustia
de esas familias
que saben de los riesgos
que supone cambiar
su peculiar forma de vida,
pues la sociedad esa
que tan bien se anuncia
solo esta hecha
para ser desde lejos envidiada
y vista.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

POESÍA: LAS FRONTERAS CERRADAS SIEGAN VIDAS




No se lo que llegará
hasta allí
de donde
un día
salió un ser humano
con ansias
de ganar esos espacios
que de forma tan magnifica
en las cadenas televisivas
del mundo
se anuncian.
¿De esos muertos
en las fronteras
que carta llegará a sus familias?
El lamento de esas madres,
el lamento de esas familias,
no se parece en nada
a las risas
de esas otras madres
con hijos e hijas que triunfan.
Las pelotas de goma,
las cargas persuasivas,
las fronteras con cuchillas,
las fuerzas del orden público,
las mentiras,
las disculpas,
el echar a otros las culpas,
España
como entelequia,
la Nación
por encima de las vidas,
la política
sujeta a los intereses del estado
y el individuo
sin otra alternativa
que buscar la supervivencia
por encima
de esas fronteras artificiales que sirven de protección a los que desde el otro lado te miran.

Autor: José Vte. Navarro Rubio



NOTICIAS DEL CULTO TRIBUTADO A SAN JULIAN EN CIERTOS PUEBLOS DEL OBISPADO DE CUENCA

.
 







 

 

 







 

 Noticia del culto tributado a San Julián segundo obispo de Cuenca
Sanchiz Catalán, Rogelio -  Libro -  1909 

De la primera clase de imágenes del Santo Obispo,

Existen imágenes talladas en madera, con vestiduras de pontifical: en la Alberca, de 2'35; en el Cañavate, de I'18; en Casas de Haro, de 0'62; en Honrubia, de 0'85; en Olivares del Júcar, de 1'40; en Pinarejo, de 0'92, y en el Provencio, de 0'62. En el lugar de Pasaconsol, que perteneció á la Mesa Capitular, se dedicó su iglesia al Santo Obispo por orden del Cabildo de la S. I. Catedral. (El P. Alcázar pag. 290). El Doctor D. Ignacio Fernández de Tovar, párroco de Vara de Rey, fundó en el año 1688, en la iglesia de su cargo, una Capellanía en honor de San Julián, é instituyó por Patronos de ellas á los Obispos de Cuenca. (El P. Alcázar pag. 460).

POESIA: LOS ESPACIOS DE LA EXISTENCIA



http://gazzettadelapocalipsis.files.wordpress.com/2014/02/dignidad-mafalda.jpeg?w=585



Tan cortos
son los espacios
de la existencia
en los que la dignidad
se mueve
que raro
es el momento
del día
en que esta
no es atacada
en nombre de la razón
de estado
y de la defensa de ideas
de algunas
formaciones políticas.
La ley
con sus trampas
y la sociedad
que asimismo se bautiza
de civilizada
son las responsables
de esa fractura
entre el individuo
y el estado
como alternativa
a la idea global de aldea
hacia la que el orden mundial camina.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

martes, 18 de febrero de 2014

HISTORIA DE LA ELVIRA, LIBRO DE GONZALO MORALES HERNANDEZ

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Ésta podría ser una historia de hoy. Pero la noticia se produjo el 25 de mayo de 1949, los emigrantes eran españoles y el puerto al que habían arribado, venezolano. El suceso fue publicado en la primera página del diario Agencia Comercial. Aquella portada se ha convertido en mil carteles editados por el Gobierno de Canarias con la leyenda ‘Nosotros también fuimos extranjeros’. El consejero de Empleo y Asuntos Sociales del Ejecutivo autónomo, Marcial Morales, espera que sirvan para ayudar a comprender el fenómeno de la inmigración irregular que ahora llega a nuestras playas.
Cuando aquellas 106 personas desembarcaron en Latianoamérica, España estaba hundida en la miseria y machacada por la represión franquista, mientras que Venezuela era una nación emergente. Aunque la diferencia entre ambos estados era menor de la que hoy existe, por ejemplo, entre Nigeria y nuestro país, los españoles experimentaban el mismo efecto salida que empuja a los inmigrantes subsaharianos que llegan a las islas.
La historia comenzó el Sábado de Gloria de 1949. Un centenar de personas se deslizaron por el muelle de Las Palmas y embarcaron en varias falúas. La mayoría eran campesinos de Gran Canaria que ganaban 20 pesetas por trabajar de sol a sol y que habían tenido que vender sus cabras para pagar las 4.000 pesetas del billete, una pequeña fortuna para la época. En el pasaje también había 15 tinerfeños, 10 palmeros, cinco cubanos hijos de isleños y 15 peninsulares de Murcia, Madrid, Almería, León, Ourense, Asturias, Cuenca, Cádiz, Navarra y Baleares, un canario nacido en Filadelfia (EE UU) y una española venida al mundo en Auxerre (Francia).
Durante varios días habían permanecido ocultos en casas particulares. Juan Azcona, uno de los organizadores del viaje, ha declarado que alojó en su vivienda a más de 20. Si le hubieran aplicado la actual Ley de Extranjería habría pasado una buena temporada a la sombra por tráfico de personas. De ese mismo delito habría podido ser acusado Ramón Redondo, que un mes antes había pagado 250.000 pesetas por una goleta llamada La Elvira, que durante 96 años había sido dedicada a la pesca en las costas de África. Redondo pensaba amortizar la compra con el precio de los pasajes y con la venta del lastre de sal que llevaba el barco.
Las falúas pusieron proa hacia la península de Jandía, al sur de Fuerteventura, donde les esperaba La Elvira. Los pasajeros acababan de abordarla cuando oyeron dos tiros y vieron acercarse vertiginosamente la lucecita verde de una patrullera. Huían con todas las velas desplegadas, pero la lancha ganaba terreno. ‘¡Deténganse en nombre de España!’, ordenó la Guardia Civil por el altavoz. Los agentes se colocaron en paralelo a la goleta: ‘¡Entréguense!’, volvieron a ordenar. ‘¡Que se entregue tu madre!’, les respondió una voz en la oscuridad. Un golpe de viento feliz lanzó al velero hasta aguas internacionales.
La Elvira tardó 36 días en cruzar el Atlántico, empujada por los alisios. Durante ese tiempo sus pasajeros se alimentaron de patatas podridas, garbanzos con gorgojos y gofio picado. El agua estaba racionada.
Gonzalo Morales, que escribió un libro sobre la historia, Fugados en velero, cuenta que pasaban casi todo el día en la bodega, donde sólo cabían tumbados y apretados como sardinas en lata. ‘No podíamos ni darnos la vuelta’, ha declarado Paco Azcona. Hacían sus necesidades tras unos tablones. Vomitaban unos sobre otros y pronto se llenaron de piojos. El ácido de los vómitos y el salitre del mar desgastaron sus ropas, que se convirtieron en harapos. Con aquellos jirones, las mujeres hicieron compresas cuando se les presentó la regla. La Elvira hedía como una cloaca.
Antonio Domínguez, apodado El Puro por su afición al tabaco, era el capitán costero encargado de sacar el barco de las islas. Luego debía pasarle el mando a Antonio Cruz Elórtegui, capitán de altura. Pero Elórtegui había mentido: ‘Soy un perseguido político vasco. No tengo dinero y presentarme como capitán era la única forma de embarcar’, confesó. Intentaron lincharlo, pero el armador, el costero y los cinco marineros lo evitaron. ‘Tenemos que volver a Canarias’, anunció El Puro al ver que carecían de capitán. Pero un pasajero llamado Regino Camacho, que antes de la guerra civil había sido acusado de asesinato, armó un motín y, pistola en mano, le persuadió de que se hiciera cargo de la nave. No era Camacho el único homicida que viajaba en el barco, ni el suyo el único revólver a bordo. Al final de la travesía las autoridades venezolanas intervinieron tres armas de fuego en La Elvira.
El Puro navegó contra la salida del sol. Sólo se auxiliaba con el cronómetro de Ramón Redondo, el armador, que le permitía calcular cómo se reducía la diferencia horaria entre Canarias y Venezuela. En el medio del Atlántico un huracán rompió el timón y estuvo a punto de enviarlos a pique. Al amanecer del 22 de mayo, tras 36 días de viaje, alcanzaron el puerto de Carúpano, en Venezuela.
Antes de fallecer, Ramón Redondo, el armador, dejó escrito el final de la aventura: ‘Fuimos remolcados hasta La Guaira por una lancha de la Guardia Nacional. Las autoridades nos reseñaron como inmigrantes voluntarios. Luego nos trasladaron hasta un centro de inmigración de Caracas. De ahí nos llevaron al estado de Yaracuy, a un central azucarero llamado Matilde, donde estuvimos limpiando surcos y abonando los cañaverales. Después de un mes viajé en autobús hasta Caracas, donde viví en una pensión y limpié coches por la noche. Me enteré de que habían trasladado La Elvira hasta Puerto Cabello. Allí me fui. Unos pescadores me acercaron hasta ella y me dejaron solo. Lo encontré todo tan desmantelado que me dieron ganas de llorar. Subí por las jarcias hasta lo alto del mástil y rescaté la bandera española que habían hecho las mujeres con trozos de tela (...). Regresé a Caracas y, después de muchos contratiempos, organicé mi vida, me casé con Aura Vera y tuve cuatro hijos’.
El año pasado, Ramón Redondo quiso volver a Tenerife con su familia. Llegó herido de muerte. No había tenido tiempo de poner su documentación en regla, y lo rechazaban en el hospital. Falleció en febrero. La Administración ha informado a su esposa de que, dado que no convivieron un año en España, no tiene derecho a la pensión de viudedad. ‘¡Pero si llevamos casados 52 años!’, ha protestado ella. Le han respondido que la ley protege al Estado de los matrimonios de conveniencia.
TOMÁS BÁRBULO – Tenerife. EL PAÍS – España – 16-07-2001


Morales Hernández, Gonzalo. Fugados en velero. Historia de “La Elvira”. Santa Cruz de Tenerife. Ayuntamiento de los Realejos, 1996.

En Junio de 1949 llegaron al Puerto de Carúpano (Venezuela), en una pequeña Goleta después de cruzar el Atlántico con 106 pasajeros y una niña de 4 años, asombrando al país que la recibió

Fugados en velero


El sacerdote Gonzalo Morales Hernández nació en el popular barrio realejero de La Zamora en 1938. Una vez que concluyó sus estudios de bachillerato, emprendió los de Filosofía y Teología en el seminario de La Laguna . El 22 de septiembre de 1962 fue ordenado sacerdote. Tras ser párroco en las iglesias de San Francisco, en Santa Cruz de La Palma ; y en la de San Mauro, en Puntagorda ; en 1967 decide establecer un punto de inflexión en su actividad sacerdotal y marcha a Venezuela, país al que gran parte de su familia ya había emigrado en la década de los cincuenta.
Santiago Toste
Los Realejos

Gonzalo Morales ha simultaneado su actividad como sacerdote con la enseñanza en los liceos, el equivalente a los institutos de secundaria españoles. En Venezuela siempre quiso trabajar entre los más desfavorecidos, en los barrios marginales de la periferia, donde se extiende una desangelada geografía de míseras chabolas, los allí llamados ranchitos. Hoy en día ejerce su labor pastoral en Mamporal (Barlovento ), lugar en el que la población es en su mayoría de origen afrocaribeño.
"Al principio, cuando llegué a Caracas, me establecí en una parroquía, dentro de las formas tradicionales de la Iglesia. Pero al observar la realidad del lugar, su pobreza, y viendo lo que exigía la Iglesia Latinoamericana, me identifiqué con todo lo que era renovación, cambio, revolución", comenta el padre Gonzalo Morales.

Compromiso total. Durante los años setenta y hasta los noventa, trabajó con la gente de los barrios, conviviendo con ellos, acompañándoles en sus actividades culturales, sociales y religiosas. Tratando de orientar, en suma, la labor pastoral desde el compromiso y no únicamente desde la liturgia. Así, trabajó durante veintitrés años con las poblaciones de Los Cerros, una de las áreas más deprimidas de Caracas. Después, hace tres años, se trasladó a Barlovento , una zona afroamericana donde las reminiscencias africanas están todavía muy vivas.
"Aunque hace más de un siglo y medio que en Venezuela se erradicó la esclavitud y se declaró la libertad y la igualdad de todas las personas", apunta el religioso, "aún perviven dos variantes de racismo. Por un lado el más común, el racismo del blanco hacia el negro; pero también una suerte de endorracismo: el de la misma población negra, que se siente inferior a la blanca. Para eliminar este complejo social es preciso ir elevando la autoestima de las personas, erradicar la presencia constante en sus mentes de esos residuos del pasado esclavista, que forman parte de la historia, pero que no debe afectar en la vida de las nuevas generaciones". Entre las múltiples áreas que comprende el trabajo que desempeña el padre Gonzalo Morales, ocupa un lugar destacado la incentivación de la conciencia social y política de los miembros de la comunidad.

Foros de debate público. "En las elecciones pasadas, creamos foros en los que participaron conjuntamente los candidatos a la alcaldía y los ciudadanos de Mamporal. Nuestra iglesia ofreció un espacio para que los aspirantes expresaran sus puntos de vista. De los siete candidatos, aceptaron seis. Fue todo un acontecimiento, porque para la comunidad resultaba inusual participar en la puesta en marcha de una reflexión que se plantease el tipo de pueblo que se quiere, cuál va a ser su futuro, su horizonte como sociedad".
Para el sacerdote canario, la fe se debe entender y vivir como una suma de aspectos entre los que no se puede excluir la política, la economía, la salud, la cultura y la educación de los individuos. En resumen, todas y cada una de las facetas de la vida. En este sentido, el padre Gonzalo se declara firme seguidor de la teología de la liberación. "La teología de la liberación surge como respuesta a las necesidades de un pueblo que necesita liberarse. Hablamos de dar pan al hambriento y agua al sediento, pero también de dar voz a los que no la tienen. Yo no hago Teología, porque no soy teólogo, hago práctica pastoral: cómo hacer que esos pobres, esas comunidades, vayan surgiendo, trabajando, organizándose", explica.
A punto de cumplir cuarenta años desde su ordenación como sacerdote, el padre Gonzalo Morales explica las razones que le mueven cada día para ejercer su vocación con tanto énfasis: "Una de ellas es la fe. La fe en el Evangelio, en el compromiso de Jesucristo con todos los pobres, los marginados, los olvidados. La propuesta cristiana de que se transforme el mundo desde los pobres". La otra razón la encuentra en la imposibilidad de mantenerse insensible ante la realidad social que le rodea, que le interpela. "No necesitamos que nadie nos cuente la pobreza, la vemos cada día", añade.

Actividad literaria. Pese a estar tan implicado con los más desfavorecidos de Venezuela, nunca ha decrecido el interés de este religioso por su tierra natal. Así, hace algún tiempo comenzó a investigar acerca de la emigración clandestina canaria hacia Venezuela y Cuba. Luego, recogiendo anécdotas y testimonios directos de alguno de sus protagonistas y de sus descendientes, en 1996 publicó la crónica novelada de uno de estos viajes, Fugados en velero. La historia de La Elvira, donde se narra la travesía que iniciaron clandestinamente ciento seis canarios desde el puerto de Las Palmas hasta la población de Carúpano, en Venezuela, en el año 1949. Se trata de un volumen que se editó en Venezuela y Canarias, y que contó en las Islas con la colaboración del Centro de la Cultura Popular Canaria y el Ayuntamiento de Los Realejos . El autor del prólogo fue el primer Diputado del Común que tuvo la Comunidad Autónoma, Luis Cobiella Cuevas.
"El libro está dedicado a los fugados de ayer, de hoy, y de siempre. A los que arriesgan su vida. Una gente que cruza el mar sin saber muy bien dónde va. Es un homenaje a los canarios que buscaban un futuro mejor; pero también a las personas de todo el mundo que aún hoy siguen haciéndolo", concluye Gonzalo Morales.


 La foto es real, soy hija de Paco Azcona; uno de los que venían en La Elvira y tengo la foto original. Si quieren saber más de esta historia lean el libro titulado: Fugados en velero, historia de "La Elvira" Autor: Gonzalo Morales Hernández. Soy Venezolana y orgullosa de haber sido la hija del protagonista de esta historia. Blanca Edelmira Azcona Flores.

 

POESÍA: MIRANDO UN ALBÚM DE FOTOGRAFÍAS



De todo lo que fue parte de mi vida
van quedando
en esos espacios concretos
de lo lejano,
rescoldos de brasas
y cenizas por el cielo volando.
Preguntas,
              interjecciones,
                                 adjetivos,
                                            verbos
                                                    y el ocaso.
Cosas así de esta índole
son las que en estos momentos
me van llegando
al compás que miro
un álbum de fotografías
en las que aparezco yo con mi hermano
y detrás de nuestras figuras
de niños asustados
un mapa grande de España
cubriendo todo el espacio.
A poco que se ponga atención
en eso de mirar de reojo hacia ambos lados
aparece el vacío
                      cual reclamo
                                       de todo aquello que añoramos,
casa familiar y solariega
de las de antaño,
                  pueblo de labradores, ganaderos, jornaleros y artesanos,
amigos de la infancia,
a mi alrededor hablando
de todo aquello que nos era cotidiano
y se trasmitía al calor del fuego,
bajo la sombra de un árbol,
en un  poyo o en un banco sentados
y de forma oral
sin más trazos
que aquellos que con un palote en la mano
sobre el suelo se dibujaban
para luego pasado el rato borrarlos.
A poco que os diga
quizás os mueva a hacer algo más
que el ver pasar los años
sin hacer un hueco en vuestras vidas,
¡vamos
hay que intentarlo!

Autor: José Vte. Navarro Rubio
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