sábado, 4 de octubre de 2014

POESÍA: RATO Y LA RATONERA



Suena la campana
para acudir
a los mejores restaurantes de Madrid
y sin más decir
llega una cohorte de sinvergüenzas
con tarjetas que no tienen fin
para comer y regar su cuerpo
con los mejores productos del país.

Se les nota en la cara
ese don que no se puede discutir
de pedir
todo lo que les viene en gana
y a sí servir
a su cuerpo sin más discutir.

Suena la campana
y el campanero
parece querer decir
no tarden en venir
pues el último que llegue
no se podrá servir
de lo que da de sí
esta tarjeta de plástico que parece oro  de las aguas del Sil.

Se les nota en la cara
que no vinieron al mundo para sufrir
otras desgracias que no sean
las que produce el ocio y el bienvivir.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: LOS VAMPIROS DE CAJA MADRID VUELAN SOBRE MADRID



Me llevó un viento
a la ruina de mi ser
y desde entonces he dejado de creer
en las musarañas, duendes
y con todo aquello que tiene que ver
con el poder.
Mis vampiros
chupan sin ley
de cajeros que se dejan sorber
todo el oro de ley
que sus venas puede contener.
Llegan hasta los cajeros
esos vampiros del anochecer
acostumbrados a chupar y lamer
todo lo que tiene que ver
con sabrosas comidas y viajes de placer
a cuenta de las arcas del estado y a la vez del contribuyente en paro
al cual nadie quiere socorrer.
"Podemos" tal vez
relamernos, "Podemos" ser
"parte" y a la vez "juez"
pero lo que no "Podemos"
es dejarnos llevar por la candidez de quienes tejen nuestra mortaja a su placer.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

jueves, 2 de octubre de 2014

POESÍA: NUEVA YORK ATERRIZA EN ESTA POESÍA



Ni la más mínima palabra ni la más mínima sílaba
Nueva York aterriza en esta poesía
como si fuera una isla en el océano perdida.
Un siglo por abajo o por arriba
ponen a Nueva York a la altura de esas ciudades
que por mucho que se miran encandilan.
Todo en Nueva York suscita envidias,
desde la estatua que mira
a quienes hasta la ciudad acuden atraídos por sus buenas vistas,
hasta sus barrios y parques donde el miedo se esquiva
como se puede y con mucha sabiduría.
Nueva York tiene un poeta Whitman
y a su alrededor como escribas a una cohorte de mercenarios
que la ven a los ojos de ciencia infusa.
¡Ah, Nueva York que te comes la cultura
de quienes hasta ti se arriman!
La ciudad que no duerme siempre está viva
y en esto Nueva York demuestra que día a día asimila
todo aquello que se le viene encima.
La Babel del siglo XXI es una ciudad tan en si misma retraída
que a poco que se le pone la mano sobre su cintura
te contagia de esa inocente alegría
de quienes se dejan llevar por la aventura.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: CUANDO EL SOL DUERME


Angustiosa espera.
Tiempos de entre-guerras
con humos en las azoteas
que salen por los ojos de las chimeneas.
En Europa teas,
arden bibliotecas,
suenan tambores y trompetas.
Arroyos de sangre
de quienes no se esperan
que de la noche a la mañana
el orbe se sienta atraída por la muerte de las centurias extranjeras.
El sol duerme
su tranquilidad exaspera
a quienes mirando en el cielo
buscan una respuesta.
Ladra el rey de la manada
monigote con gorro de visera
que mira de reojo
y se planta como si fuera una liebre a quien una luz ciega.
Fue la Segunda Gran Guerra
más temida que la viruela
y más sangrienta
que esas batallas que se cuentan
en los libros sagrados
de cualquier cultura que haya habitado sobre la tierra.
Vocea, grita, menea las manos
y se siente el Dios de quienes solo piensan en que su raza pueble la tierra.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESIA: CULLERA RETABLO COSTUMBRISTA EN UNA TARDE CAÍDA


Uno que pudiera en esta tarde en Cullera con melodías a verano en las Antillas
ser gota de agua fría,
el color azul del mar en su superficie pintado por las aves marinas,
suave brisa
de esa que pasa por encima de las montañas para ir a caer donde la arena quema hasta la saliva
o marinero de pesca de bajura
con la mirada puesta en ese mar que le sirve para ganarse la vida,
solo es un entretenido turista.
Al llegar hasta aquí, las orillas,
de ese río que nunca se sabe hacia donde camina
vuelvo la vista
y algo me impide pensar que estas aguas del Júcar son aquellas nacidas muy hacia arriba.
Ajusta la tarde su cita con la noche y su negrura a hembra panzuda
y entorno a ese momento difícil de definir por ser hora ambigua
por el paseo de la playa de Cullera avanzo sin prisa, entre puestos de baratijas,
turistas descansando y niños y niñas jugando en lo mejor de esa flor que es su vida.
Una fuente y un parque, Oasis, a la vista,
me desvía hacia la subida del castillo, que es por donde mi intelecto me indica
que puedo encontrar el reposo que el alma pide de una forma muy comedida.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: EN ESTOS CANTOS Y OTROS YA PERDIDOS



En estos cantos y otros ya perdidos
al igual que la tierra nos enseña sus frutos
yo enseño al ser
de quienes se asoman a este precipicio
lo que la vida nos ha traído.
¡Oh, si la vida no fuera lo que es!
¡Oh, si el mundo perdiera sus vergüenzas!
y se mostrara duro
antes quienes disfrutan hiriendo
todo aquello que nos ha llegado ya corrupto,
consumido y abatido.
¡Qué dejaremos a nuestros hijos!
No dejaremos nada
de lo que un ser humano disfrutara
hace tan solo un siglo.
Ni verdes praderas,
ni especiales animales,
ni fuentes, montañas, mares y ríos,
aires de los cielos, nubes, rayos y diluvios,
quedará para disfrute de quienes todavía no han nacido.
Me acechan miedos
y me refugio
como un buen ermitaño
que solo necesita de sus escritos
para dejar algo a ese ser impredecible del futuro,
que por leer solo podrá leer,
ya las bibliotecas convertidas en plantas de residuos
lo que al estado monolítico le interese. Mal futuro. Malísimo.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: A TRAVÉS DE LA BREVEDAD DE UN SOLO SEGUNDO



Solo quedarán de mi,
a lo sumo,
unos poemas,
escritos
como quien bebe vino
para sofocar sus penas,
o como quien se lanza al vacío
de una cascada
para comprobar
lo inoportuno
de ese momento
justo
de un hombre solo ante el mundo.
Del resto
ramas, hojas y frutos podridos,
todo,
casi seguro,
que se lo llevaran
con rumbo desconocido
aquellas ventiscas
que desde niño
azotaron mis pequeños paraísos
donde la razón
se hacia adulta
a base de errar
como si fuera una mula arando un surco.
Nosotros los poetas
vivimos
con los ojos puestos
en los otros asuntos
y mientras construimos
versos y más versos
nos reímos
de lo divino
y no divino .
A través de la brevedad de un solo segundo,
tea que no arde,
oscuridad y noche de turbios asuntos
me resguardo del frío
que las palabras esgrimen
como si fueran afilados cuchillos
para beberme la luna
como si fuera turbio vino.

Autor: José Vicente Navarro Rubio


POESÍA: ME ARRANCA EL GRITO, LA ALERTA Y EL SOS


Si te vas al sonido de la voz humana
y escuchas lo que ella te dice, su parloteo,
tan lleno de metáforas, tan inconsecuentes,
con el mundo que uno conoce. ¡Atente!

Si te vas a la voz de los poetas jóvenes,
Fernando Nombela y otros en adelante,
ves como el futuro está asegurado y como el aire se vuelve suave.

Me arranca el grito, la alerta, el SOS.

Todo viene en mitad de la noche,
oscuridad que pare, luz creciente,  tantos seres humanos,
en este mundo de hambre,
que la noche grita de forma salvaje cuando las mujeres se abren
y salen, a marcha lenta, cabezas y resto de cuerpos de criaturas como trigales creciendo
en los campos fértiles.

Veo el paisaje de lo recorrido, tiempo y espacio, en adelante interrogante,
y me siento, como si la deriva fuera en la vida de los hombres una constante,
a la puerta de la casa que me sirve de embalaje,
para ver llegar lo que seré y como en mis arterias se introduce nueva sangre.

Hoy, sin más equipaje que ese que hace a los hombres libres
me cuesta creerme que el fin de la historia sea el último baile
que nos queda por bailar antes del gran viaje
a las estancias cerradas donde el ser, el alma y la mente serán parte de esa muerte
que nos acaricia desde el mismo instante que caímos en manos de nuestra suerte.

Por eso apelo desde el equinoccio de mis dudas constantes
a las voces nuevas, al verbo salvaje,
a lo irreal como notable y a lo increíble como pasto de nuevas normas relevantes
para decir a quienes me leen y oyen que el camino que hay por delante
con buen calzado resulta más suave.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: LO ABSURDO DE LAS GUERRAS




Los muertos de las guerras
son todos iguales.
Soldados son los que su oficio ejercen
con la precisión
que el destino en el bolsillo les mete
y con la suerte esa que se reparte
a ciegas sin importar quien eres.
Temo de las guerras
sus comienzos y desenlaces,
pasen donde pasen
y las proclame quien las proclame
pues todas traen miserias y años de hambre.
Soy un hombre equidistante
que mira con asombro lo que a su alrededor sucede
y analiza como cirujano
que el bisturí con destreza blande
por donde sajar e hincar
a la herida el diente.
Yo afirmo y soy tajante
en decir que no hay conflicto entre naciones
que merezca ni una pizca de sangre
por muchas que sean las razones
que a los vientos se lancen
pues siempre saldrá del desenlace
un perdedor en la figura del ser
sometido a la tiranía de quienes
dominan los intereses
que como razón se esgrimen
en eso de sacudir a la pelota con el bate.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: ENTRE LAMENTOS Y PENAS LA TIERRA RUEDA



Para entender el presente de las cosas,
la realidad inmediata, las alegrías y las penas
de quienes junto a ti pasan
y a veces ni dignas a mirar pues la corriente de la vida nos lleva
al disfrute del desnudo talle de la opulencia,
hay que serenar la mente
y entrar como el éter entra
en el alma del otro y dejarse llevar por la solidaridad enemiga de las plantas rastreras.
Creo que podemos en el mundo que nos ha tocado vivir
aspirar a lago más que a estar continuamente pendientes
de lo que se nos vende como una nueva y frondosa primavera
pues desde hace millares de años
los lobos y las fieras
continúan atacando a los corderos y viviendo en las altas atalayas de sus sierras.
Me veo al borde de una playa llena de astilladas maderas
en otros días barcos de pesca
que cruzaban el mar con sus bodegas llenas
de ese alimento que se roba a las aguas marinas eternas
y en esa playa rodeado de la belleza
que da la luz plena que llega en mantos inmensos de incompresible lealtad sincera
escucho el cornetín de la prensa manejada por quienes quieren un mundo a su manera
y digo ¡Basta!
y me responde la voz de mi conciencia:
"Que el basta, provenga de donde provenga,
no es lamento suficiente sino se llena de música esparcida por nuevas orquestas".
Me lamento de la misma manera
que el joven que sale a la calle y a su casa regresa
con las manos vacías y la creencia
en que el mundo que le ha tocado vivir fluye de sus mismas yemas.
Un día dije que no bebería de esa agua que ahora riega todas las tierras
y a pesar de los pesares, bebo de ella.
¡Tierra! tu puedes sola,
tú que que has sido desde siempre la eterna centinela
ruega por los desamparados del mundo
a ver si se abren las alacenas de los templos, de los bancos, de las grandes haciendas.
El mundo de las ciudades, de las selvas, de las praderas
de las chabolas donde se hacinan las caras con penas solo espera
de discípulos que atiendan al corazón de la madre tierra.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

miércoles, 1 de octubre de 2014

POESÍA: CANSADO ANDA



Nostalgia perdida:
Ecos remotos que llevan
como la sílaba
al instante mismo en que brota una palabra.
Nada ni el mismo silencio que acompaña
a quien se siente cogido por la vida
y prepara su vuelta.
la mano que coge; la vista que se cansa,
el vacío y la última esperanza.
Mira por la ventana
y observa
como el tiempo pasa.
Quizás se pregunta ¿ Que pasa?
quizás no sea nada
y todo tenga que ver
con este día
que se ensancha
como la manga de una chaqueta de lana.
Redes de pesca; ensalada;
comida barata; dientes de porcelana
y pasa
el misterio de la vida
y quien les habla
como una chispa que del fuego se escapa.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

EL PUENTE DE TACOMA Y LA RESONANCIA

Hoy vamos a hablar de un puente que quiso ser atracción de feria y de un falso mito del mundo de la física: la fabulosa historia de Gertrudis Galopante.
Seguro que algunos ya habréis visto estas espectaculares imágenes, un puente retorciéndose como si fuera de mantequilla hasta derrumbarse por completo. Éste ha sido, durante mucho tiempo, el típico ejemplo que se ha usado en la escuela (e incluso en muchas universidades) para explicar un interesante fenómeno físico: la resonancia. Pues bien, resulta que no es cierto que el puente se desmoronara por culpa de la resonancia, la realidad es algo más compleja. Pero vayamos por partes… primero deberíamos presentar el escenario y a los actores de la historia.
Tacoma-Bridge-1
El puente de Tacoma Narrows poco antes de su colapso.
Estados Unidos, Washington, año 1938. Hace décadas que se habla sobre la construcción de un puente que una la ciudad de Tacoma con la península de Kitsap, pero nunca se han encontrado los fondos suficientes para financiar el costoso proyecto. Finalmente se recurre a Leon Moisseiff, un ingeniero civil de Nueva York (diseñador del Golden Gate y del puente de Manhattan), que presenta un proyecto muy barato a costa de rebajar algunas de las especificaciones de diseño. La construcción del puente empieza ese mismo septiembre y termina en menos de dos años.
El puente de Tacoma Narrows se inauguró el 1 de julio de 1940. Diseñado para que lo atravesaran 60.000 coches al día y con una longitud de 1.600 metros, pasó a ser el tercer puente colgante más grande del mundo (por detrás del puente de Washington de Nueva York y del Golden Gate de San Francisco).
Sin embargo algo excepcional lo convirtió enseguida en la principal atracción de la zona. Desde el primer día que se abrió al tráfico, los habitantes de Tacoma se dieron cuenta de que el puente se ondulaba de un extremo al otro al pasar los coches o cuando soplaba una pequeña brisa. Este extraño comportamiento le valió el sobrenombre de  Gertrudis Galopante.
Que un puente construido en acero y hormigón oscilase de esa manera no era nada normal, pero los ingenieros responsables del proyecto aseguraron que su movimiento no afectaba a su integridad estructural y éste siguió abierto al tráfico. ¿Y qué pasó? Pues que mucha gente empezó a acudir a Tacoma para cruzar el extraordinario puente a pie o en coche. Era como una atracción de feria, una atracción que duró sólo cuatro meses y seis días.
El 7 noviembre de 1940 amaneció con buen tiempo y con un viento constante de unos 68 km/h. Los estudios preliminares determinaban que el puente de Tacoma Narrows estaba diseñado para soportar vientos de hasta 200 km/h, pero esa mañana sus vibraciones eran mayores que las habituales. Ya no sólo se ondulaba a lo largo de su longitud, sino que los dos lados de la carretera se retorcían sin parar alrededor del eje central por efecto del viento. A las 11 de la mañana el puente se derrumbó por completo, quedando únicamente en pie sus pilares.

¿Qué le pasó al Puente de Tacoma? (I)

El sorprendente sucedido que experimentó este puente, el 7 de noviembre de 1940, se suele poner en los centros de enseñanza, como visual ejemplo paradigmático de la resonancia mecánica.

Un fenómeno frecuente en la vida de todos nosotros y que a la gran mayoría le resulta familiar, si bien no todos comprenden cómo se llega a producir.

Por supuesto que entre estos últimos no se encuentran los estudiantes de Física.

No al menos los que yo conozco. Pero ése es otro asunto. El que aquí nos trae es Tacoma

¿Qué es lo que pasó en ese puente? ¿Por qué ocurrió? Con su permiso se lo voy a contar por orden cronológico.


El Puente de Tacoma
Montado sobre el rio Narrows y construido durante la década de los treinta, con sus 1600 m de longitud y sólo dos carriles, fue uno de los puentes colgantes más importantes de su época.

Inaugurado el 1 julio de 1940, por tamaño pasó a ocupar el tercer lugar del mundo. Sólo era superado por el puente de Washington de Nueva York y el Golden Gate, sobre San Francisco.

Pero lo que es por notoriedad, ahí, casi de inmediato, pasó a ocupar el primer puesto. Y además para siempre.

Desde que fue abierto al tráfico, el puente demostró que no era como los demás. Se deformaba, ondulándose de un extremo a otro, al paso de los automóviles. Una cosa nunca vista en un puente.

Experimentaba un movimiento ondulatorio longitudinal que se mantenía y aumentaba, debido a que las vibraciones de los propios vehículos, provocaban un efecto de resonancia mecánica capaz de amplificarlo.

A la gente, que está a la que salta, le faltó tiempo, primero, para ponerle un mote, lo llamó 'Galloping Gertie' (Gertrudis galopante).

Y después para convertirlo en una atracción turística, ya que la experiencia de cruzarlo, andando o en automóvil, se parecía a la de subirse a una montaña rusa. Algo muy divertido.

'Galloping Gertie'
Como la resonancia era longitudinal, el puente se deformaba en esa dirección con la calzada subiendo y bajando en rítmicas, suaves y divertidas ondulaciones.

De modo que cuando lo atravesaban los conductores, veían a los vehículos que tenían delante, o a los que le venían de frente, desaparecer y aparecer ante sus ojos en sincronizadas y, todavía, suaves oleadas.

De ahí el apodo 'Galloping Gertie'. Era muy divertido para todos.

Bueno, para casi todos. A los ingenieros que lo construyeron maldita la gracia que les hacía. Estaban preocupados por el asunto. No era esperable ni, por supuesto, normal. Por lo que se apresuraron a realizar sus cálculos.

Unos cálculos que resultaron tranquilizadores. El efecto provocado por la resonancia, no hacía que la estructura del puente corriera peligro. Así que larga vida al puente. Todos tranquilos y a disfrutarlo. Lo malo es que no fue así.

A pesar de las declaraciones oficiales el puente apenas se mantuvo en pie cuatro meses. El 7 de noviembre de 1940 a las 11h, entró en un colapso estructural y terminó partiéndose en pedazos .

POESÍA: DUKE ELLINGTON Y SUS CINCO CENTAVOS

ellington.jpg -
Todo puede ser parte  de un centavo
desde un piano
hasta la imagen de Duke Ellington, esgrimiendo su semblante
con dientes tan blancos
como las nieves perpetuas del kilimanjaro.
Así fue como este afroamericano
de raíces perdidas
en algún campo de algodón con sangre abonado
tuvo su momento de gloria
al ser considerado, por el talento que derrochaba, como músico asimismo realizado.
Bajo la piel negra rayos
y en sus manos
la magia que surge
al amparo del grito desgarrado.
Cinco centavos
muy poco,
y aunque su valor es escaso,
sirvió para demostrar al mundo blanco
que el talento nace en las ramas de  un mismo árbol.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

martes, 30 de septiembre de 2014

POESÍA: EN HARLEM AÚLLAN LOS PERROS



No hay un origen, ni un deseo,
ni nada parecido
a un torpedo
en la linea de flotación de un barco ballenero.

Estos son versos puros
tan llenos de contenidos sinceros
que "la música gospel
se abraza al cuerpo del cielo".

Sospechaba, 
quien de ello
jamás ha lanzado un juramento,
que en Harlem hay muchos negros
esperando el día
de pasar factura a los blancos que les tratan como a perros.

Hamilton Terrace
paseó su ingenio y cuerpo
por una España en guerra
a la cual se dedicó de pleno
sirviendo en las filas republicanas
y recibiendo en su patria la cancelación de sus conciertos.

La patria que todo lo quiere,
esa que suena a libertades que huelen a queso viejo
tiene más agujeros
que un colador de acero.

"el viento sobre Lincoln"
me sabe a mí
a algo de despecho
por aquello que se prometió a los pobres esclavos negros
y por lo cierto que resulta el refranero
cuando dice:
"cambiarás de molinero pero no de ladrón". 

Autor: José Vicente Navarro Rubio

EL VIENTO SOBRE LINCOLN
A veces el viento del Sur resbala
sobre la sepultura de Lincoln trayendo
voces y briznas de ciudades y árboles
nada pasa en su tumba las letras no se mueven
el mármol se suaviza con lentitud de siglos
el viejo caballero ya no vive
no existe el agujero de su antigua camisa
se han mezclado las fibras de tiempo y polvo humano
qué vida tan cumplida dice una temblorosa
Señora de Virginia una escuela que canta
más de una escuela canta pensando en otras cosas
pero el viento del Sur la emanación de tierras
de caminos a veces se detiene en la tumba
su transparencia es un periódico moderno
vienen sordos rencores lamentos como aquéllos
el sueño inmóvil vencedor yacía
bajo los pies llenos de lodo que pasaron
cantando y arrastrando tanta fatiga y sangre
pues bien esta mañana vuelve al mármol el odio
el odio del Sur blanco hacia el viejo dormido
en las iglesias los negros están solos con Dios
con Dios según lo creen en las plazas
en los trenes el mundo tiene ciertos letreros
que dividen el cielo el agua el aire
qué vida tan perfecta dice la delicada
señorita y en Georgia matan a palos
cada semana a un joven negro
mientras Paul Robeson canta como la tierra
como el comienzo del mar y de la vida
canta sobre la crueldad y los avisos
de coca-cola canta para hermanos
de mundo a mundo entre los castigos
canta para los nuevos hijos para
que el hombre oiga y detenga su látigo
la mano cruel la mano que Lincoln abatiera
la mano que resurge como una blanca víbora
el viento pasa el viento sobre la tumba trae
conversaciones restos de juramentos algo
que llora sobre el mármol como una lluvia fina
de antiguos de olvidados dolores insepultos
el Klan mató a un bárbaro persiguiéndolo
colgando al pobre negro que aullaba quemándolo
vivo y agujereado por los tiros
bajo sus capuchones los prósperos rotarios
no saben así creen que sólo son verdugos
cobardes carniceros detritus del dinero
con la cruz de Caín regresan
a lavarse las manos a rezar el domingo
telefonean al Senado contando sus hazañas
de esto no sabe nada el muerto de Illinois
porque el viento de hoy habla un lenguaje
de esclavitud de furia de cadena
y a través de las losas el hombre ya no existe
es un desmenuzado polvillo de victoria
de victoria arrasada después de triunfo muerto
no sólo la camisa del hombre se ha gastado
no sólo el agujero de la muerte nos mata
sino la primavera repetida el transcurso
que roe al vencedor con su canto cobarde
muere el valor de ayer se derraman de nuevo
las furiosas banderas del malvado
alguien canta junto al monumento es un coro
de niñas escolares voces ácidas
que suben sin tocar el polvo externo
que pasan sin bajar al leñador dormido
a la victoria muerta bajo las reverencias
mientras el burlón y viajero viento del Sur sonríe.

de Pablo Neruda, en Canto General






lunes, 29 de septiembre de 2014

POESÍA: A UN PIEL ROJA



Tu que vienes del silencio,
tu que esperas alguna respuesta,
tu eres
el hijo del rayo,
el amigo del lobo,
el novio de la luna,
el amante de las noches con escarcha en las hojas de los castaños,
el hermano de la ardilla,
el acompañante del polvo de los desiertos indomables,
la luz junto a la cascada,
el fuego en tiempos de guerra,
el grito de guerra ante los casacas azules,
el tierno heredero de un rey sin trono
que demuestra su amistad sin importarle que el humo de su pipa dibuje extrañas profecías.
Tu que bebes agua de fuego,
que disparas con rifles,
mientras tus flechas descansan sobre la tierra estéril,
tu que te vas de tus tierras
por no renunciar a la muerte de tu pueblo,
tu que has heredado el lenguaje oculto de los jeroglíficos,
tu que habitas tiendas hechas con la  piel curtida de búfalos
y cabañas de barro y piedras colgadas sobre los acantilados,
tu que dabas la mano en señal de amistad,
tu que leías en los ojos.
Tu ya vives en la memoria de unas cartas,
en viejas fotografías oxidadas por el tiempo,
en la historia de un pueblo que necesitaba de un sitio
en el cual eres parte de esa vida que te robaron.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

INDULTOS A LA CARTA

Catalá participó como ‘número dos’ del Ministerio de Justicia en el indulto a su hermano atracador
Antes de sustituir a Gallardón el actual ministro de Justicia fue secretario de Estado de esta materia cuando Michavila ocupaba la cartera, en 2003; en aquella época indultaron a su hermano, condenado por robo con arma
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Rafael Catalá. EFE
Los indultos de Gallardón al frente del ministerio de Justicia han dado mucho que hablar, como cuando intentó exonerar a un cliente del bufete de su hijo, un ‘kamikaze’ que causó una muerte en la carretera. Su relevo en el ministerio, Rafael Catalá Polo, ha tomado posesión esta mañana y ya amenaza con superar a su predecesor en polémicas. Porque ya en el pasado, em 2003 y como secretario de Estado de Justicia, una suerte de viceministro en el área, secundó al entonces ministro, José María Michavila, en la concesión de un indulto a su propio hermano.
Indulto en 2003, cuando Catalá era la mano derecha de Michavila
Según figura en el BOE del 25 de febrero de 2003 Michavila indultó entonces a Rufo Gabriel Catalá Polo, condenado a tres años y seis meses de prisión “como autor de un delito de robo con intimidación con arma”. “A propuesta del Ministro de Justicia y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 31 de enero de 2003, vengo en conmutar a don Rufo Gabriel Catalá Polo la pena privativa de libertad impuesta por otra de dos años de prisión, a condición de que abone las responsabilidades civiles fijadas en sentencia en el plazo que determine el Tribunal sentenciador y no vuelva a cometer delito doloso en el plazo de cuatro años”, estipulaba Michavila.
Atracador reincidente
El escándalo ha sido destapado por La Gaceta donde insisten en que ese Rufo Gabriel Catalá Polo es hermano del actual ministro, es decir, hermano del ‘número dos’ del ministerio que le indultó. Aseguran asimismo que el hermano del ministro de Justicia también tiene antecedentes por el atraco de un banco en 1997.

domingo, 28 de septiembre de 2014

POESÍA: PINAREJO A LA LUZ DE LAS NUEVAS TECNOLOGIAS


      (Foto-montaje de Paco Arenas)

En mi mente se refriegan  los labios
las ideas.
Todas ellas caen en el pozo seco
del cual vivía una aldea
de cántaros pintados en las estrellas,
cantarillas que sonaban a perra gorda, chica, duro de plata y espuela.
En mis entrañas corroídas
por la espera,
como la muerte cierta,
como la espada de un conquistador de perdidas tierras
que vuelve cargado de sorpresas,
en mis entrañas queda el sabor del chocolate en taza de porcelana cuarteada en una alacena.
¿Teorema?
Cualquiera,
con tal que sea,
posible e inmediato
y con resultados vistos a poco que se ponga en ellos un poco de paciencia.
Árbol de la vida llena de sorpresas
con pájaros que se cuelgan
de las ramas que golpean las ideas.
Galaxias y Vías tan Lácteas
que a duras penas
uno puede echar la siesta
pues por delante de él pasan las estrellas
lanzando chispas y comiéndose los sueños que me golpean.
La luz que llega
con una clara propuesta
como si el recibo que se paga
cayeran en otra cuenta,
para esos momentos en que por la ventana se cuelan
duendes con campanillas y sotas vestidas de fiesta.
Si el maestro es el viento
y la escuela gravita en la atmósfera
los niños son de cera
y la pizarra una noche llena de problemas que esperan de una respuesta.
la Plaza con su pozo
llora de impaciencia
ciego se quedó y en el reinan muchas incumplidas promesas.
La era que espera
de la trilla
y esta que no llega
y ella, la era, muere sin que nadie entienda ¿por qué le tocó a ella?
La Iglesia con gavilanes apostados
entre las consumidas piedras
que dejan
ser casa de buenas siestas
y lecho de plumas con vistas al camposanto que les espera.
Calle de la Iglesia
en mi una tormenta
cuando veía como Santa Águeda, para su fiesta,
lucia hojalata en los lóbulos de las orejas.
Camino de Santa Ana
un pozo cuelga en mi memoria,
que todo lo recuerda,
al tiempo que el pozo se seca.
Calle de las Cruces de piedra
sobre las paredes indicando
por aquí se reza.
La Carrera tan parada ella
que quien por ella pasa
en Pinarejo se encuentra.
La Solanilla de soles como peras
que al comerse dejan la lengua seca.
Las tiendas con olores
a España eterna
que cuelga
de una lata de escabeche
con sardinas entre el pan comidas en épocas de siega.
Las tabernas
como quien vive consumido en penas
y el vino clarete de las tierras manchegas
fuera la mejor medicina
para aguantar hasta los ochenta
dando consejos y recibiendo reverencias.
La botica
en la que las medicinas se compraban
con la frente llena de surcos donde el polvo habitaba en casa ajena.
El herrero que sopla con tanta fuerza
que las brasas derriten sus ideas
y nacen de su brazos y del martillo que es su herramienta
azadones que pesan
más que todo el oro de las grandes haciendas.
La carpintería que convierte a los árboles
en vigas
y a las ramas en pulseras
con las cuales cegar las vistas de las mujeres que buscan a quien les quieran.
El albañil que se ciega
cuando ve la pared blanca
y en ella
un rayo de luz
que la llena.
El sastre que hilvana
con paciencia el calzón de un pastor
que va tras las ovejas.
Quien asó la manteca
y la que le cayó encima por esa ocurrencia.
El que se llevó de postre un racimo de uvas  a la vendimia.
El pobre poeta cojo
por defender a la II República
que todavía espera
que alguien le tienda una mano a su desdicha.
El burro que se relame
cuando come de la paja seca
que en el pesebre se arremolina.
Tiene esta historia
tantas cosas que no se cuentan
que duerme el pueblo
y con él quien echa las cartas boca arriba en una partida.

Autor de la poesía: José Vicente Navarro Rubio


POESÍA: EL GRAN NEGOCIO DE LAS GUERRAS

Cómo la tinta que deja
la palabra, la frase, la mancha eterna
quién a mi puerta llama
es la conciencia
que se siente así mismo mal con ella
y me llama sin más obediencias
para que le dedique un pequeño tiempo de mi existencia
y revise con ella
los males que afectan al mundo: Guerras, hambrunas y epidemias,
que al final se convierten para los países pobres
en más y más deuda
para quienes manejan las finanzas con el único fin de acumular riquezas.
Es este un epitafio
para la sociedad con instintos de hiena
que se alimenta de los cadáveres que las guerras dejan,
y de todas aquellas miserias
que en los evangelios afean las conductas de quienes se prestan
a atesorar más de lo que en vida podrán gastar por muy largas que estas fueran.

Autor: José Vicente Navarro Rubio



POESÍA: HOY EN LA PRENSA



Los muertos de una gran guerra,
flores de loto secas
vienen y se quedan.
Germinan con especial belleza
en esas páginas llenas
de líneas que desentierran
batallas áreas,
luchas encarnizadas en las trincheras
e historias tan bellas
que hacen que esa gran guerra
vuelva a ser parte de nuestra externa corteza
de seres humanos con las entrañas llenas
de pasiones tan humanas
que ante ellas
los dioses se desesperan y reniegan.
Hoy en la prensa
saltan a la palestra
cuarenta y cuatro valencianos
que en esa Primera Guerra Mundial formaron parte de los contingentes de soldados de greba
que con su vida ayudaron a trazar esa leyenda
que por los libros se despliega
entre románticos pasajes, bombas, metralla y muerte ciega.



Autor de la poesía: José Vicente Navarro Rubio

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