sábado, 20 de junio de 2015

POESÍA: DE UN DÍA EN BOCAIRENT

Solo esperaba ver la silueta desnuda,
la roca dura, la piedra hundida en el seno de su madre,
asomada a los abismos.
Eterna vigilia la suya
desde siempre a pesar de los pesares
y de lo que los libros nos cuentan
Y vi el paraíso y al ser humano
trajinando por las calles, entre silencios prolongados
como si el tiempo fuera parte inseparable de la vida de quienes viven en Bocairent.
Las puertas abiertas se resisten a ocultar el interior de las viviendas
a estas horas de mediodía, todos en la mesa,
mascando palabras, bebiendo de los buenos vientos alisios  que desde la cercana sierra llegan.
Se  cruzan las miradas de transeúntes en las calles
mientras prosiguen su ruta como Don Quijote
buscando alguna posada donde reposar de los malos tragos.
Y uno se siente Sancho, Panza, buen amigo,
y echa de menos un jumento
a lomos del cual seguir la senda que lleva siempre al mismo sitio
entre lienzos de murallas que se adivinan en la mente,
viviendas caídas en la desgracia de una lenta muerte
y el eco de palabras que mueren allí donde las paredes hacen ghettos.

Autor de la poesía: José Vicente Navarro Rubio

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