sábado, 9 de julio de 2016

POESÍA: CUANDO ACUDO AL CEMENTERIO ME LLEGA ESTO

Vi la roca
en el cementerio
y la estrella roja
con sus puntas
creciendo,
todo esto
fértil alimento,
es para nosotros que todavía lloramos por dentro
lo único, en este día de hoy, bueno.

¡Ay de aquel compañero!
del verdugo
que digo de todos ellos,
de la guerra que perdimos
de lo que ganaron ellos,
todo lo perdieron aquellos a los venimos a ver
de vez en cuando con el ánimo sereno.

Y ahora yacen ellos,
nosotros somos sus caras
sobre el espejo,
así se recuerda a los muertos,
en esos los muchos cementerios,
los de la vida,
en el  ribazo junto al centeno,
en el hoyo que hicieron,
también ellos
antes de que las balas,
esas que cruzan los cielos
con destino el interior de los cuerpos,
rompieran el silencio
de una tarde,
noche,
alba con mucho celo
por no ser ella la mantilla
el último beso
sobre la boca del miliciano,
sobre el cuerpo
del hijo, hermano, padre, yerno,
mientras ellas de negro
y en el cementerio
este de altos cipreses
adornado con las flores que se dejan sobre el suelo, silencio,
para cuando el uno de mayo nos trae
bellos recuerdos,
por los que lucharon,
es por ello que queremos
que en la flor blanca de los días
para cuando los árboles dan frutos maduros que saben a historias contados por abuelos
nos demos todos y todas las manos y nos olvidemos,
de lo poco que nos separa y de lo mucho que a todos nos lleva esto,
de volver a ser en estos momentos,
por siempre,
no me gustan los cuentos
de ratones esquivando las garras del gato pendenciero,
los rojos de la pasión, el color de la sangre de los que murieron
alzando la mirada
al sonido siempre ronco y seco
de quienes llevados por el odio,
al frente de un pelotón de pobres servidores, se creyeron
ser de Dios, el del Antiguo y Nuevo Testamento sus justicieros.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

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