sábado, 6 de agosto de 2016

POESÍA: HABLANDO DE UN GUSANO

Siguió el letrero,
le llamó la sonrisa,
el buen color de cara,
la arquitectura perfecta de su cuerpo.

Era lo que quería,
perfecto le parecía,
que bien, pensó.

Entró en la tienda y miró
debería ser aquella
si justo aquella, pensó.

Levantó la mano y enseguida
una señorita bien puesta
le preguntó
y usted que quiere,
aquella dijo él, señalando con el dedo índice.

Tiene buen gusto dijo ella,
a mí también me gusta,
mi marido cuando se la compró me mira con ojos de merluza.

Eso dijo él
yo también quiero que me miren con otros ojos.

Ella se alejó un poco
cogió con cuidado
lo que aquel hombre le pedía
y ya finalmente dijo:

Le corto la cola
y le saco las vísceras.

Si dijo él,
hágale los tajos finos
y la cola la corta de un hachazo firme
la usaré para hacer sopa.

Que buena estará dijo ella
al tiempo que sajaba la cola
y la separaba del cuerpo.

Un escalofrío le pasó a él
se le rizaron hasta los pelos de la piel,
zas....y todo acabado.

¿pPara que sirve la cola, que no sea para hacer sopa con ella? Preguntó

La dependienta contestó,
para muchas cosas
y todas ellas buenas.

Se notaba que sabía de su oficio
y que en aquello de contestar
iba directa al grano,
por eso siempre le atendía
y por eso siempre le pedía pescado bien fresco
que después congelaba
por aquello de la dichosa anisakis

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

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