sábado, 11 de junio de 2016

POESÍA: EN UNA NOCHE ESPECIALMENTE TRANQUILA

Del perro sobre el suelo su cabeza,
caído en los silencios
de su ladrido ya dormido
espera la cita,
oscuridad nocturna sobre sus ojos,
brillan en la noche sus pupilas
atravesando los espacios a la búsqueda
de una mejor compañía que el frío ladrillo convertido en cama dura.

No sabe el perro
de otra poesía
que los olores que le excitan
ya la perra salida
y el montado a cuatro patas esperando que le baje su pasión, en esos momentos compartida.

Autor: José Vicente Navarro Rubio


POESÍA: DEL UNO AL INFINITO

No te detengas.
El tiempo no está contigo.
Todo forma parte de una trama,
tu eres el objetivo
y estás en sus cuentas
eres como un número negativo
siempre después de la coma,
te han convertido
en aquello que solo sirve para que se cumplan sus objetivos.

 Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: LA CASA DE MIS ABUELOS

En la casa construida
con palabras que todavía recuerdo
ya no anidan las golondrinas que volaban entre mis dedos.

La calle se hizo grande creció al mismo tiempo
que el destino me llevaba lejos,
así sobre ruedas de negro caucho desgastadas de tanto rozar el suelo
dejé la casa en que nacieron mis pensamientos.

La casa se quedó prendida
alfileres sobre el moño entornos asimismo envuelto
en el espacio cerca de mis sueños
y a ella volvía cada vez que me sentía, como el aguacero,
la sal de la vida, el alimento, sobre la mesa y entorno a ella mis sueños.

Quizás sean aquellos recuerdos
los que sirven a un puñado de mortales bajo la capa del cielo
para decir que forman parte del mismo parentesco,
la casa, la familia, los abuelos,
la calle en que vivían, todo en ella de color negro,
así son mis recuerdos
para cuando retorno
a la gres a la cual me debo.

Ellos y ellas
son las páginas de ese libro
que vamos construyendo
poco a poco, durmiendo o despiertos,
las lineas van creciendo
al mismo tiempo que los poemas caen en el viejo cesto
que cuelga de un clavo en el altillo de la casa en que nos contaba mi abuelo cuentos.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: ENTRE CÁNTICOS Y DISCURSOS

Llegó hasta allí donde sus ojos distinguían todavía los contornos difusos,
se paró,
miró,
vio entorno asimismo el precipicio,
sintió las dudas,
el calór y el olor de los bosques oscuros.
En esa espera
se sintió dubitativo
tal y como se sienten las nubes antes de vaciar sus intestinos
sobre la tierra que le sirve de letrina
desde que el mundo es mundo.

Así cae la tarde
entre cánticos
y discursos
para cuando se ilumina el escaparate
y detrás del espeso cristal anti-vandalismo
ves un artículo
caligrafía inútil
de un lápiz en manos de un niño
que veía con sus ojos
lo que en la historia se conocía con el nombre de feudalismo.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: QUE DECIR Y DE QUE DUDAR

No supo,
No quiso, no debió
fondear como los barcos en días de tormentas
en cualquier sitio.

  • Las aguas inundaban la cubierta
  • salían por todos los sitios
  • como si el mundo fuera el cauce de un río

No es "EL TODO",
tan grande y tan pequeño este principio
que la negación se convierte en un dogma, contenido
de un catecismo.


  • Las aguas fueron el final
  • y se dice que también el principio
  • todo es tan absoluto que a veces dudo

No forman parte nuestras vidas de ningún Paraíso
ni conocido ni desconocido,
todo es tal y como lo vemos de continuo,
solo nosotros escribimos lo que somos, seremos y fuimos.

  • Sobre el Monte Sagrado
  • encalló el navío
  • allí quedó por los siglos de los  siglos

Que decir y de que dudar,
de todo dudo,
de lo que fui y seré,
así camino, entre dudas consumiendo, lo poco o mucho, el todo todavía vivo.hizo


  • En el Monte Sagrado
  • quedó el navío
  • a la espera siempre, el Dogma no entiende de otros principios,
  • de que alguien encuentre la puerta de entrada al Arca aquella que sobrevivió al Diluvio
Autor: Jose Vicente Navarro Rubio






POESIA: EL DEDAL Y EL HILO


Digamos por ejemplo que hemos vivido
como el dedal en el dedo
esperando la aguja y el hilo para zurcir el roto o coser lo todavía no cosido.
Así fue como veía a aquella mujer
que se asomaba las tardes de los domingos
hasta un patio con geranios junto a un reguero de agua, afluente de las ocurrencias de un niño.

El se siente a gusto
con su camisa
zurcida con hilo
de todos los colores, arco iris, en los ojos de un niño, en un domingo.

En el recuerdo
sin más papel escrito
que los pensamientos que afloran al jardín de los plenilunios
llega a jugar uno
con un caballo de madera,
orejas de palo santo, rabo de soga de esparto y patas de hojalata que anuncian tomate rico
en licopeno,
así defino
lo nuestro, lo mío,
en esa vuelta de rosca, al pasado que nos trae lo que nunca se fue del laberinto
en el cual vivimos
día a día, sin más, ni menos, sin más sentido, que ser mayores, buscando cada uno a su niño.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio



POESÍA: VÍSPERAS DE UN DOMINGO

Casi en domingo,
vísperas justo de lo indefinido,
lo que está por venir,
el Diluvio,
cortometraje, casi preludio,
de un día, tal cual lo digo,
a la sombra, retorno matutino,
a lo que fue uno.

Solo en el retorno
se siente a gusto el espíritu
del ser primitivo
que llevamos enganchado, forma parte de nuestro ADN carnívoro,
el hombre de las cavernas,
el inventor del fuego sin más artilugios que el soplo sobre el aire y el calor continuo
de la madera sobre los secos arbustos.
el creador de las pirámides, el inventor de los jeroglíficos,
solo en el retorno
vuela el ave, corre el cuadrúpedos, nadan los peces, se escurre el sapo en la charca del olvido.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE RETORNO A LO NUNCA PERDIDO

En un retorno leve,
armazón desnudo,
tira de vigas de madera
sobre el techo de una casa derruida,
vuelvo entre contornos difusos
de un marco de madera casi carcomido
a los claros días
en que los pastores vivían pendientes de sus ovejas,
de sus crías,
de lo suyo con la naturaleza
en los campos de barbecho,
en las tierras comunales, montes, puertos y caminos
entre montañas con caritativas temperaturas

Es un retorno a lo cotidiano de lo ya perdido,
a la vida misma sin misterios
ni más sacrificios que el que se exhala en los domingos
cuando toca ser respetuoso a la puerta de la calle en que vivió uno.

Hago mi retorno
sin más equipaje que lo que lleva a cuestas uno,
la necesidad de tomar de aquello ya abandonado y antiguo,
el lustre, la patina que nos ha hecho supervivientes, casi especies únicas,
de un holocausto anunciado a bombo y platillos.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE LOS DOMINGOS TOMADOS POR EL SOL

El estallido,
el motor de explosión de una moto
me animo
a salir al balcón,
flores marchitas,
hojas comidas por el calor,
algún que otro caracol
trepando por el camal del pantalón,
total discreción, a excepción
de la vecina la del quinto
cantando una canción,
bragas tendidas,
calcetines, calzón,
que les digo yo
que asomado al balcón
un día contempló con desazón que la vida es algo más de lo que nos vendió
un pastor de almas
en un domingo de pasión

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: TANTAS PREGUNTAS

No fabricó la hormiga su hormiguero
para que tu se lo llenes de comida

¿Es verdad que el trabajo dignifica
que las hormigas perezosas
terminan, 

"así terminan las vidas de quienes se sienten reyes por un día"

por  exterminarse asimismo
a poco que les falte el sustento ese que de forma gratuita se les dio un día?

Fue un aguacero,
fueron los calores,
las lluvias

"Fue una guerra, tempestad,
una pesadilla"

las que terminaron con todo,
solo me anima
a ser como soy
en ese hormiguero
que se hunde en los abismos 
de la tierra querida
el saber que  un día
saldremos de él
como la cabeza de espiga
sobre el tallo verde,
perfecta arquitectura
de un rascacielos en el  paraíso de los campos aquellos que por mis pupilas pasan a velocidad
de crucero, melancolía.

"Fue una dictadura,
casi pata negra
de un cerdo
alimentado con los odios que en él crecían.
Nadie sabe de donde le venía
aquel odio enfermizo hacia todo lo que olía a República"

Quedó vacio el agujero,
se marcharon las hormigas,
todavía ellas caminan
sin mas Rey en sus vidas
que el instinto que les lleva
hasta allí donde la tierra de nuevo les cobija.

"Después de todo nada se olvida.
Por mucho que se diga
la vieja fotografía
pesa más de lo que nadie se imagina"

A la espera de respuesta 
sirva esta la mía
de despedida,
queda el duelo, quedan muchas preguntas.

¿La memoria?
¿Quien olvida
si en los cementerios los duelos perduran
sobre las tumbas anónimas de quienes murieron defendiendo una República?

Ya empiezo a echar de menos
el verde de las aceitunas,
el vino casi turbio en el porrón,
las palabras casi comidas por la impotencia de quienes se sentían
tan estrujados por la vida
como la uva en la prensa
después bebida que servía
para lamerse las penas en las cantinas 
ya perdidas 
de unos pueblos sobre los que el sol hasta derretía
las ansias de libertad de quienes de él se servían. cuerpo de Cristo fuera de la sacristía.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

viernes, 10 de junio de 2016

POESÍA: A CUENTA DE LO QUE ES LA VIDA

Mira bien la hora que es,
lo que la prensa dice léelo sin prisas
y avanza tu sólo por los caminos, hazte un hueco en la vida.

Los descamisados solo necesitan de sus ideas
para vivir, mira bien donde pisas,
quédate con la huella, impronta esa que el viento se lleva a poco que sople
y camina
que nadie vendrá  en tu ayuda,
que nadie se hará cargo de esa carga con olor a cenizas
amasadas en la gravera de la historia
que nos pisa.

Nada crece a la luz de la luna
ni las ideas,
ni, si fumas, las cenizas
servirán para otra cosa que no sea crear melancolía,
la de los pobres
en las listas de espera, esas que terminan por ser como la piel escurridiza
de una babosa trepando por una tronco que nunca se termina.

No des por terminada la aventura de pensar,
las libertades no necesitan
de cartillas de racionamiento alguna.

¿Que quieres que te diga?
si tu sabes que todo anida, como si fueran nidos de golondrinas,
allí donde se encuentra la tranquilidad que el alma necesita
para acrecentar su rebeldía.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

lunes, 6 de junio de 2016

POESÍA: VALOR DE LEY

                                                                                      Huye el impío sin que nadie le persiga

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Vuela el tren que por la vía pasó,
cerca de una ciudad americana
coyotes en el desierto entonan una canción
mientras la horca se alza
para dar castigo a quien la justicia castiga por los crímenes que cometió.

Caen sobre el vacío
algo se rompió
crujen los cuellos
la fiesta terminó

En la ciudad conquistada por el sudor
se alza el almacén de un enterrador
de madera las tapas
yacen en su interior
tipos de diferentes edades
a quienes alguien, no se sabe el por qué, asesinó.

Vela una niña el cadáver de su padre
para eso hasta la ciudad llegó.
Busca venganza
no perdón
pues conoce de forma sobrada al asesino que lo mató.

Negocia una niña
lo que su padre vendió y compró,
agallas tiene
es por ello que se queda en la ciudad por donde el tren ya pasó
para dar justicia y comprar el servicio de un vengador
que acabe con la vida del matón.

Un alguacil,
se sienta ante un jurado, no pide perdón,
por lo mucho que a lo largo de su vida mató.
Con o sin razón,
se le reclama
por su poca compasión.
23 son
los caídos
que pasaron a un mundo mejor
por el solo hecho
de caer en manos de un alguacil peleón.

Una madre abatida por el dolor
y el coraje de una hija
ablandan el corazón
de quien se siente el más rápido y mejor
por haber llenado su vida tiro a tiro, de dolor y más dolor.

Trota Negrito
a  su grupa parecen uno en vez de dos
ya ajustado el precio quedan en salir hacia territorio de una nueva Nación,
india esta,
por donde el fugitivo marchó.

Cruza el río la niña
no le falta razón
para irse en compañía
del matón
solo quiere venganza y apretar el gatillo del revolver que a su padre perteneció.

La hoguera en la noche,
la luz y el calor,
la pipa encendida da color
a una conversación que gira entorno a quien es el mejor.

Se dice del alguacil que cabalgó
bajo la luz de la luna
en la guerra de Secesión,
quedan a solas los dos
mientras por la pradera el polvo señala el camino por el que el Ranger de Texas marchó.

En la Rana Verde el alguacil
vendía de todo
y a solas, por ser carne de cañón 
un día el alguacil quedó,
esto lo recuerda el buen hombre con nostalgia y dolor.

Un cuervo come
los ojos de quien cuelga sobre un árbol por lo mucho que asesino,
el cuervo vuela sin tón ni són.
Cuerpo sin vida
fruto que no melocotón
 sobre la rama se balancea 
hasta que cortada la soga sobre el suelo cayó.

Nieva,
copos son,
algodón del Missisipi
hebra, cordón
que un viejo doctor arrastra por la Nación
de los indios, desposeídos de lo que su Dios les dio.

En mitad de la sierra
la nieve es del color
de la muerte, así pasó,
en una cabaña pedida en el corazón
de unas tierras donde la ley la marca el vencedor.

Un matón al otro asesinó
en la cabaña de madera el forajido murió
no sin antes pedir perdón
y por favor
que su cuerpo fuera enterrado bajo la tierra que un día aró.

Cuenta el sheriff sus aventuras
y lo hace con pasión
ante el sombro de la niña
que le pregunta por todo aquello que le pasó
en sus años de justiciero, casi matón. 

Llega un grupo de forajidos
vienen atraídos por el color
que el oro deja en la saca, así ocurrió.

Arrastran al Ranger
ya todo pasó
tres muertos son
los que en esa noche la parca se llevó
mientras uno a caballo del lugar huyó
para dar cuenta de lo que en la cabaña pasó.

A la cabaña llega el calor
de las brasas ardiendo
así la noche aligero
el frío que inundaba los cuerpo de quienes sobre la pared de la casa rendían cuentas a Dios.

Uno detrás de otro,
tres son
los que cabalgan juntos
la historia por comenzar no comenzó,
borracho el alguacil dispara al blanco y no le dio.

Llegan a una mina
nadie en ella en esa noche quedó
marcharon todos
quien sabe cuando esto pasó
con el poco o mucho oro que la veta en su día ofreció.

Se Marcha el Range
y en el río
la niña encontró
a quien mató a su padre
cambia la historia, ahora viene lo mejor.

Buena historia,
cuenta la niña todo lo que le pasó
se queda con el asesino
se miran los dos
la navaja en la garganta se siente el dolor.

Duelo en el llano
cuatro son
los que caen sobre el suelo
así pasó
que una víbora siembra el terror
de la niña herida
a la que el alguacil salvó
extrayendo el veneno que sobre la mano el reptil le inyectó.

Corren, veloces,
el caballo con ellos dos marchó
hasta que exhausto, 
el animal reventó.
Resopla el caballo
la bala la cabeza le atravesó
mientras se alejan los dos
camino van de la salvación
para cuando llegan a un viejo caserón
donde les dan cobijo y ella se salvó.

Veinte y cinco años
han pasado
y la niña que el brazo perdió
va a la búsqueda del hombre que la salvó.
Muerto el sheriff
ahora yace en un rincón
cerca de donde la niña, ya mayor, lo enterró.

Suena una canción,
y se aleja la silueta
de la niña que persiguió y mató
al asesino de su padre. Así pasó

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio


domingo, 5 de junio de 2016

POESÍA. HABLEMOS DE ELLO

No recuerdo el día,
quizás sucedió todo en diferentes momentos
cuando dejé de leer
aquel catecismo en formado libro de versos
que me aprendí de memoria
como si fuera culpable de algún lamentable suceso.

La edad fue alejando de uno
todo aquello
que a base de ser leído
había ido tomando cuerpo
en unos espacios interiores
que chocaban con el día a día,en la selva del mundo que viví de pequeño.

No diré, aquello quedó fundido en los espacios del cielo,
no pecaré por comerme un trozo de queso
como si fuera un ladrón a quién se quería apartar del reino de los cielo.

No recuerdo el día en que comencé a construir mis versos
y cerré el catecismo
por estar lleno de temores que inundaban mi cuerpo,
como si todo aquello hubiera sido una pesadilla, así liberé mi pensamiento,
me hice libre
sujeto
dispuesto a atender solo aquello
que en mi nacía al paso del viento
trayendo aires nuevos
que bien empleados sirven para romper las ataduras trasmitidas por el clero de todos los tiempos

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio
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