sábado, 9 de julio de 2016

POESÍA: A UNAS HORAS DE LAUDES E HIMNOS

Quizás si escribiéramos al revés
nuestras vidas serían diferentes,
el partir por el llegar,
el morir por el nacer,
lo bueno por lo malo,
lo comido por lo vivido,
así todo hasta el infinito
para dar la vuelta a la vida,
para confundir a los convencidos,
aupar hasta los cielos a los malditos,
invadir los destinos
de los pueblos consumidos por la poca cívica cultura de sus políticos.

Si me dejaran comenzar por el final
cuantas lineas se hubieran derretido
en el paladar seco de las imprentas
al sentir la tinta invadir los espacios en los que germinan las letras del vocabulario que de pequeños aprendimos.

Todo así
se oye el cántico matutino
de las patas de las mesas
en la terraza de un bar que abre a sus parroquianos más distinguidos
antes que las campanas llamen en las madrugadas de este domingo
de ruidos tan profundos
que lloran las aceras al saber que su destino
tiene que ver y mucho
con esos calores que ya se anuncian a unos minutos
de las 10 horas de laudes e himnos.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: CUANDO ACUDO AL CEMENTERIO ME LLEGA ESTO

Vi la roca
en el cementerio
y la estrella roja
con sus puntas
creciendo,
todo esto
fértil alimento,
es para nosotros que todavía lloramos por dentro
lo único, en este día de hoy, bueno.

¡Ay de aquel compañero!
del verdugo
que digo de todos ellos,
de la guerra que perdimos
de lo que ganaron ellos,
todo lo perdieron aquellos a los venimos a ver
de vez en cuando con el ánimo sereno.

Y ahora yacen ellos,
nosotros somos sus caras
sobre el espejo,
así se recuerda a los muertos,
en esos los muchos cementerios,
los de la vida,
en el  ribazo junto al centeno,
en el hoyo que hicieron,
también ellos
antes de que las balas,
esas que cruzan los cielos
con destino el interior de los cuerpos,
rompieran el silencio
de una tarde,
noche,
alba con mucho celo
por no ser ella la mantilla
el último beso
sobre la boca del miliciano,
sobre el cuerpo
del hijo, hermano, padre, yerno,
mientras ellas de negro
y en el cementerio
este de altos cipreses
adornado con las flores que se dejan sobre el suelo, silencio,
para cuando el uno de mayo nos trae
bellos recuerdos,
por los que lucharon,
es por ello que queremos
que en la flor blanca de los días
para cuando los árboles dan frutos maduros que saben a historias contados por abuelos
nos demos todos y todas las manos y nos olvidemos,
de lo poco que nos separa y de lo mucho que a todos nos lleva esto,
de volver a ser en estos momentos,
por siempre,
no me gustan los cuentos
de ratones esquivando las garras del gato pendenciero,
los rojos de la pasión, el color de la sangre de los que murieron
alzando la mirada
al sonido siempre ronco y seco
de quienes llevados por el odio,
al frente de un pelotón de pobres servidores, se creyeron
ser de Dios, el del Antiguo y Nuevo Testamento sus justicieros.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: ALGO VOLÓ SOBRE PINAREJO

Para cuando en la lumbre arden los deseos,
explosiones de ideas, sentimientos,
tantas cosas caben
en el tarugo de leña ardiendo
para cuando los hombres llegan de los campos
con las manos ensangrentadas de apretar el acero,
el mango de la hoz, segando, gavillas ellas sobre el suelo,
que una cuadrilla deja allí donde las tomizas las convierten en muertos cuerpos.

En la noche, comen los silencios
esas ideas buenas, las malas se quedan dentro,
al abrigo de los fríos inviernos
para cuando alguien tocaba a la puerta
y un capote que no de torero
entraba en la casa y se llevaba a quien en ella daba consejos.

Ya no trinan los pájaros de la alameda,
ya en la plaza el pozo está seco,
en el casino una silla vacía en un rincón,
es el vivo recuerdo
del hombre sereno
que todo lo que hizo fue, solo aquello,
que cualquier ser humano con dos dedos de cerebro
hace para cuando le aprietan el cuello
y como si fuera la gavilla sobre el surco derrotada sin más contienda ni duelo
que la voz potente, que el sonido seco,
tajo de la cuchilla sobre el cuello.

Fue en una guerra,
en ella todo se lo llevó el viento,
murieron unos y otros, solo quedó de aquello el recuerdo,
monolitos de piedra
en las plazas y cementerios
y tristes esquelas y campos santos en los que los duelos
son los cantares de las alondras,
en las ramas verdes que crecen junto a los majuelos,
charcas con aguas negras, ribazos de cardos borriqueros,
pinos de cabellos enredados en las nubes de los cielos,
¡oye!
hombre de los ojos negros
si vas por Pinarejo
y dicen que pasaron los milicianos cantando poemas y recitando versos
¡vete con ellos!
que aquí solo hay polvo en las gargantas
y dinero
solo de esto saben los señoritos que se llevan a sus hijos
también lejos
para que nunca digan que nacieron en aquel pueblo
que por ser es de los de siempre, tengan por cierto,
de los pobres trabajadores, de los jornaleros,
siervos con amos y en el pecho libertades durmiendo
que para cuando despiertan son tanto o más fuertes que la luz potente de los luceros.

FOTOGRAFIAS DE HONRUBIA (CUENCA)

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

POESÍA: EL CAQUI PERSIMON

Oh del caqui Persimon
su textura
su pulida piel, su sabor.

El caqui en la  boca

que, no,

la manzana, que, no,
el melón.

La hoja caída
el esqueleto sin flor,
trepa, asciende, poco a poco, por el tronco
del caqui
un caracol.

En la huerta
tupido el suelo
toma del caqui
su color,
extensa alfombra
que en las huertas donde en otros días el naranjo creció
hoy es del agricultor
esa razón
para seguir pensando que no todo se acabó.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio 





FOTOGRAFIA DE HONRUBIA (CUENCA)


FOTOGRAFIAS DEL CASTILLO DE GARCIMUÑOZ


 Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro

Imagen del registro


Imagen del registro

Imagen del registro

RECOPILACIÓN DE NOTICIAS SOBRE GONZALO CUALLADO SALINAS "ANGELILLO" NATURAL DE PATRAIX (VALENCIA)

'Angelillo', el último guerrillero de Patraix09.07.2016 | 00:44, publicado en el diaorio El Levante.

Angelillo', el último guerrillero de Patraix matías alonso

SALVADOR F. CAVA*/TEO GALLEGA** Gonzalo CualladoSalinas, Angelillo, falleció el pasado domingo 26 de jupnio, cuando justamente cumplía 90 años. Murió en su localidad de exilio y acogida, en Chaufailles (Francia). Pues aunque naciese en Valencia en 1926 y tuviese la casa familiar en uno de esos chalets-cooperativa republicanos de la calle José Zaragozá su vida no fue nada fácil. Sobre todo en aquellos años de la cruel represión franco-falangista de la década de los 40 y 50. 

Él fue siempre una persona alegre, trabajadora, sencilla, con un futuro obrero en alguna de las carpinterías que pululaban por los bajos del barrio de Patraix. Pero su calle era sinónimo de comunistas y socialistas, y la policía visitaba, con todas las connotaciones de duelo y represión añadidas, las viviendas cada dos por tres. 

Hasta a su padre vinieron a detenerlo cuando yacía de cuerpo presente, pues había sido un destacado dirigente del PSOE. Es por ello que en el primer momento que llegó hasta sus oídos,sotovoce, la noticia de la actividad guerrillera no se lo pensó dos veces y junto con otros jóvenes de Patraix (Vicente Boix, Lucas Hernández y Elietes) partieron al monte no presentándose en la Caja de Reclutas al requerimiento de su quinta. 

Era el 10 de diciembre de 1946. Tenía 20 años y se le pondría el sobrenombre de Angelillo, por lo mucho y bien que cantaba, en homenaje a ese reconocido músico madrileño de dulces colores, de la copla. Aunque fuesen sus ronquidos lo que más preocupara a sus compañeros en más de una ocasión al hilo de las noches entre sábanas de romero. 

Como guerrillero antifranquista, integrado en la AGLA (Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón) estuvo casi siempre a las órdenes de Jalisco y de Chaval, y de Grande, jefe de Sector de todos ellos y que alguna vez algún historiador militar le reconocerá el honor de haber sido el mejor jefe de guerrillas de todos los tiempos en la España moderna. 

La zona de Cofrentes fue su lugar de acción más habitual. Solo en 1952, tras seis años de monte, y lucha y resistencia contra todo el poder de la dictadura que amalgama un sin fin de asperezas de derecho de ley, Angelillo, Ventura y Teo partieron hacia el exilio de Francia. Ya se había decidido la evacuación general. 

Allí rehizo su vida, primero con nombre falso, con el que muchos todavía aún lo saludaban, y luego con el verdadero. Allí se casó con Oliette, y formó su familia de la que nacieron dos hijos, y retomó su oficio de carpintero. Siguió siendo comunista, pues era la militancia base del monte. En los años sesenta pudo regresar. Lo hacía en sus temporadas de vacaciones. Y de nuevo su casa de la calle Zaragozá estuvo abierta.

Con la muerte de Angelillo, como antes la de Teo, Andrés, Grande, Ceferino o Celia vamos perdiendo en Valencia capital la memoria viva de un tiempo áspero y común, tan lleno de ejemplos evidentes de utopía social y valor. Es la Historia, con mayúsculas. Sin ellas no habría ni referentes ni discusión política. Por eso, señor alcalde Ribó, desde aquí le pido una calle o una plaza para todos ellos.


El legado de la guerrilla, retratos Text: Salvador F. Cava Fotos: Juan Plasencia:

MAQ-24. Gonzalo Cuallado Salinas “Angelillo” (Valencia, 1926). En 1946 no se incorpora a filas y sí a la guerrilla del monte junto con otros jóvenes del barrio de Patraix (Valencia). Casi siempre actuó como guerrillero en las distintas unidades dirigidas por José Manuel Montorio “Chaval” y Emilio Cardona “Jalisco”, en el 5º y el 11º Sectores de la AGLA. En la comarca de Cofrentes tuvieron desde 1948 su base. Y en la masía Casa del Oroque su punto de apoyo más destacado. En 1952 sería evacuado a Francia en tren. Desde 1954 reside en Chauffailles donde todavía se le conoce como Julio Martín Álvarez, su nombre de clandestinidad.

COLLADO (ou CUALLADO) SALINAS, Gonzalo « ANGELILLO » ; « ANGELO » ; "GONZALO"

Né à Valence en 1926 - Charpentier - PCE - AGL, 11° secteur - Valence (Levant)

Gonzalo Collado Salinas
 Angelillo appartenait depuis décembre 1946 au 11° secteur de l’Agrupación Guerrillera de Levante (AGL) commandé par Florián García Velasco Grande (surnommé antérieurement El Peque). Ce 11° secteur comprenait une quarantaine de guérilleros dont Roberto Alvaro DurbanCeferino, Francisco Martínez Lara Vitini, Ruperto Asensio Palencias Tomas, Domingo Durban Allepuz Viriato, Joaquin Bernat Agusti Barbero, Venerando Pradas Garrido Larry et Inocente Simarro Pinar Amancio, organisés en quatre bataillons. Gonzalo Collado Salinas avait assité en décembre 1947 aux classes de formation de l’école de guérilla pour y apprendre le maniement des explosifs et y recevoir une instruction générale.
En juillet 1952 Gonzalo Collado Salinas faisait partie d’un groupe de guérilleros qui après une marche épuisante de trente jours parvenait à passer en France. Parmi ces survivants de l’AGL il y avait entre autres Florian Garcia Velasco Grande, Emilio Cardona López Jalisco, Venerando Pradas GarridoLarry, Gregorio Alcala Bolos Bolos et José Manuel Montorio Gonzalvo.

Sources : F. Romeu Alfaro "La Agrupacion...", op. cit. // F. Aguado Sanchez "El maquis...", op. cit. (le surnomme Angelo) // J. Sanchez Cervello "Maquis...", op. cit. // Site internet www.lagavillaverde.org, septembre 2004 (Témoigange de J.M. Montorio Gonzalvo)// S. F. Cava "Los Guerrilleros...", op. cit. (l’appelle Cuallado Salinas) //

El asalto a la Oficina de Recaudación de Contribuciones de Requena por los guerrilleros de Levante Teofilo Gallego Ortega:
".............Fueron siete los guerrilleros que salieron detrás de Chaval. Los ocho restantes, bajo el mando de Segundo, se quedaron dentro de la cueva guardando la retirada y disparando a los guardias, cuya posición quedaba a la parte izquierda de la cueva. Al cabo de un tiempo salieron también del campamento. Angelillo fue el penúltimo en salir. Tuvo la mala fortuna de que el portafusil se le lió en una zarza y no podía desligarlo de ella. En aquellos momentos recordó las palabras que Bienvenido les había dicho un día antes a los recién incorporados: «Un guerrillero no debía abandonar el fusil en ningún momento». Angelillo se propuso perder la vida antes que abandonar el fusil. «La verdad -recordará Angelillo- es que pasé un mal rato, pues los mil veces canallas de los civiles se ensañaron conmigo y por primera vez en mi vida oí silbar por mis oídos infinidad de balas. En aquel momento pensé que había terminado mi vida de guerrillero y no había hecho más que empezar.» Al final pudo desligar el portafusil de la zarza. Se unió a Julio, que había salido detrás de él, y los dos juntos prosiguieron hacia el punto de reunión.34 La evacuación de la cueva se saldó con una baja por parte de la guerrilla. Julián Cardona (Bienvenido), que había salido con el grupo encabezado por Chaval, fue alcanzado por las balas de los guardias. Era el segundo guerrillero del 5.º Sector que perdía la vida. El primero fue Antonio Ardanuy Bardají (Julio), caído en Las Monjas el 18 de octubre. Mejicano, que iba delante de Bienvenido, lo vio como caía abatido por los disparos de los guardias. Cuando se juntó con Chaval le informó de lo acaecido. Bienvenido, en realidad, sólo había sido herido: dos balas le alcanzaron en el brazo derecho y una tercera en la axila. Murió desangrado horas después. Hubiera podido salvarse si hubiese sido rescatado a tiempo. Bastaba con que un pequeño grupo de guerrilleros se hubiese situado en una posición apropiada para hacer frente a los tres guardias civiles mientras otro grupo lo rescataba. Pero los guerrilleros pensaban que el número de efectivos de la Benemérita era superior a la decena. No sabían que la patrulla de guardias había dado con ellos casualmente e imaginaban que la Guardia Civil había montado todo un dispositivo de cerco para asaltar el campamento........."

“ANGELILLO” Y EL MONTE

con "Chaval" en Santa Cruz de Moya en octubre de 2008

Si escribimos el nombre de Gonzalo Cuallado Salinas en Google es posible que no encontremos muchas referencias. Y también pocos, muy pocos, sabrán a quién nos referimos y a quién queremos rendir un más que obligado homenaje tras que este mismo domingo (día 26J), cuando justamente cumplía 90 años, falleciese en su localidad de exilio y acogida, en Chaufailles (Francia). Pues aunque naciese en Valencia en 1926 y tuviese la casa familiar en uno de esos chalets-cooperativa republicanos de la calle José Zaragozá su vida no fue nada fácil. Sobre todo en aquellos años de la cruel represión franco-falangista de la década de los 40 y 50. Él fue siempre una persona alegre, trabajadora, sencilla, con un futuro obrero en alguna de las carpinterías que pululaban por las plantas bajas del barrio de Patraix. Pero su calle era sinónimo de comunistas y socialistas, y la policía visitaba, con todas las connotaciones de duelo y represión añadidas, las viviendas cada dos por tres. Hasta a su padre vinieron a detenerlo cuando yacía de cuerpo presente, pues había sido un destacado dirigente del PSOE. Es por ello que en el primer momento que llegó hasta sus oídos, sotovoce, la noticia de la actividad guerrillera no se lo pensó dos veces y junto con otros jóvenes del barrio (Vicente Boix, Lucas Hernández y Elietes) partieron al monte no presentándose en la Caja de Reclutas al requerimiento de su quinta. Era el 10 de diciembre de 1946. Tenía 20 años y se le pondría el sobrenombre de “Angelillo”, por lo mucho y bien que cantaba, en homenaje a ese reconocido músico madrileño de dulces colores, de la copla. Aunque fuesen sus ronquidos lo que más preocupara a sus compañeros en más de una ocasión al hilo de las noches entre sábanas de romero. Como guerrillero antifranquista, integrado en la AGLA (Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón) estuvo casi siempre a las órdenes de “Jalisco” y de “Chaval”, y de “Grande”, jefe de Sector de todos ellos y que alguna vez algún historiador militar le reconocerá el honor de haber sido el mejor jefe de guerrillas de todos los tiempos en la España moderna. La zona de Cofrentes fue su lugar de acción más habitual. Solo en 1952, tras seis años de monte, y lucha y resistencia contra todo el poder de la dictadura que amalgama un sin fin de asperezas de derecho de ley, “Angelillo”, “Ventura” y “Teo” partieron hacia el exilio de Francia. Ya se había decidido la evacuación general. Allí rehizo su vida, primero con nombre falso, con el que muchos todavía aún lo saludaban, y luego con el verdadero. Allí se casó con Oliette, y formó su familia de la que nacieron dos hijos. Retomó su oficio de carpintero con el aprecio de todos sus vecinos, y en especial del dueño de la carpintería que lo elegiría a él en el momento del traspaso. Siguió siendo comunista, pues era la militancia base del monte, y junto con “Carlos el Catalán”, su esposa Cinta y un buen puñado de españoles allí residentes siempre estuvo en pie para hacer posible la recuperación de la democracia en España. En los años sesenta pudo regresar. Lo hacía en sus temporadas de vacaciones. Y de nuevo su casa de la calle Zaragozá estuvo abierta. Allí lo conocí, y lo conocimos, y entablamos largas conversaciones. Mi ayudo de manera desinteresada, aunque su memoria empezaba a flaquear, para ir avanzando en la escritura de mi libro Los guerrilleros de Levante y Aragón. Hicimos bastantes viajes juntos. Visitamos con otros compañeros suyos la Casa de la Madre, San Cruz de Moya, los campos de Requena, algunas aldeas abandonadas, rentos, la Chirrichana con un secuestro de película añorante, etc. Fue, como todos ellos, aliento de vida hasta el final de la suya. Con la muerte de “Angelillo”, como antes la de “Teo”, “Andrés”, “Grande”, “Ceferino” o “Celia” vamos perdiendo en Valencia capital la memoria viva de un tiempo áspero y común, tan lleno de ejemplos evidentes de utopía social y valor. Es la Historia, con mayúsculas. Sin ellas no habría ni referentes ni discusión política. Por eso, Sr. Alcalde Ribó, desde aquí le pido una calle o una plaza para todos ellos. Sé de algunas, sobre todo en el Carmen (o Montortal, Conde Altea, Escuelas Pías, Campanar, Guillén de Castro), donde dieron su vida. Y sé de un montó que no sé a quién rezar o sencillamente recordar. Y sí de aquí a unos cuantos años, un montón deseo, regresa la derecha y le quitan el nombre, pues que se lo quiten, pero mientras tanto nos hemos sentido orgullosos y representados por la memoria de la gente que, sin conocernos, nos regaló su vida y sus sueños. No hay mayor honor y gloria, y si en el rótulo consta “Calle de los héroes de la Guerrilla Antifranquista (AGLA), mejor y más justo. Vale y República. Hasta siempre Gonzalo, “Angelillo”.

Salvador F. Cava (Autor del libro “Los guerrilleros de Levante y Aragón”)

Teo Gallega (Autor del libro “La guerra en la comarca Requena-Utiel”)

UN POEMA PARA CUANDO EL CALOR INVADE EL CUERPO

Yo no soy un poeta de esos que construyen versos
con lágrimas robadas
a los lagrimales que se abren en las órbitas elípticas
que en los espacios son cual el cuarzo de nuestros recuerdos.
En el ágora ya pasado el invierno
las cigarras se dedican a desvestir versos
al igual que los los trovadores,
flamencos,
con sus guitarras colgando, castillos de hojas de enebro,
allí donde la maraña esconde un nido que lleva dentro
guachos con sus bocas abiertas, piando,
tanto o más,
que cuesta creer aquello
de que somos iguales cuando nacemos.

Tu en la cuna,
aquel en un hospicio siniestro,
el otro en la selva,
tal cual
todos hijos del mismo credo
suena la guitarra
se disparan los versos,
al tiempo,
cree en ello
que se abren nuevos horizontes
donde solo brotaba ya en vez del trigo, el centeno.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

jueves, 7 de julio de 2016

PAELLA A LA VALENCIANA: RECETA DE 1885

                               Paella á la valenciana 

En todas las excursiones ä los pueblos limítrofes; en la mayor parte de las romerías á, los santuarios; en las partidas de caza y en general al salir de Valencia para dedicar uno ó varios días á los placeres que ofrece el campo, parece indispensable el uso de la paella valenciana como la más clásica de las comidas del país. Y no son sólo las clases populares las que muestran afición ä la tradicional paella, sino que todos los valencianos, aun los de mayor posición social, tienen por ella especial predilección. 

Así es que la fama de la paella valenciana es universal, y lo primero que desean probar cuantos vienen ä Valencia, es un plato de nuestra paella, por más que ésta, para saborearla bien y con el deleite necesario, ha de comerse en el campo, ä la sombra de frondosa arboleda y teniendo por • escenario el sitio donde mejor se distinga nuestra exuberante vegetación

Por esto creemos útil describir qué es la paella valenciana y cómo debe guisarse. 

Antes de entrar en materia debemos manifestar que se ignora por qué, pero es lo cierto, que la paella valenciana no resulta bien hecha ni está bien confeccionada fuera de esta región, aunque intervengan en ella los mismos que aquÍ pasan por los más entendidos en esta sección del arte culinario, y sean valencianos los utensilios y efectos que en ella se empleen. 

También es conveniente advertir que si el arroz que se emplee no es del producido en nuestra Ribera no se obtendrá el resultado apetecido, y serán perdidos los esfuerzos y gastos que se hagan para saborear ä gusto esta clásica comida.

 Dados estos antecedentes, pasaremos á la descripción de lo que expresa el titulo que encabeza estas lineas, empezando por mencionar las siguientes prescripciones generales que han de tenerse presentes: 

1. a La sartén dará mejor resultado cuanto mayor sea su anchura (relativamente al número de comensales que haya de haber), y por consiguiente menor espesor tenga la masa ó volumen de arroz y demás condimentos que en ella hayan de guisarse, para que de este modo penetre el calor más por igual y resulte mejor cocida y sabrosa. 


2.' Debe emplearse leña bien seca que produzca la llama suficiente que debe rodear los bordes de la sartén, sin que en ésta entre humo ni caigan partículas carbonizadas. 

El método que observan los más afamados paelleros para que les resulte bien condimentada la paella valenciana es el siguiente: 

Bien preparado el aceite (de olivas), se fríen en él los menudillos de las aves que hayan de guisarse, sacándolos un poco tirantes para volverlos á introducir más tarde cuando se dirá. 

Iguales operaciones sufrirán las longanizas y anguilas, caso de que las haya de contener. En el mismo aceite se freirán, hechos pedazos, de un tamaño regular, los patos (ánades), pollos ü otras aves, y por último el magro y lomo de cerdo. 

Cuando estén dorados dichos pedazos, se fríen en ellos un poco de tomate, seguidamente las habichuelas y bajocas (en poca cantidad), y acto continuo las especias necesarias como pimienta colorada, un poco de azafrán, etc., meneándolo con frecuencia todo hasta que esté bien frito. 

Ya en esta disposición, se echa el agua necesaria para que se cueza bien, principalmente las carnes, añadiendo en seguida los caracoles y los menudillos de las aves, longanizas (hechas á pedazos ó partidas por la mitad) y anguilas que previamente se frieron y fueron sacadas de la sartén, como queda dicho. 

Cuando haya hervido quince O veinte minutos se añade el caldo necesario para el arroz que deba ponerse (que es generalmente cuatro onzas por cada individuo que haya de comer) y la sal que se considere precisa, avivando desde este momento el fuego para que la llama rodee por igual todo el borde de la sartén. El arroz se agrega cuando esté en pleno hervor. 

Se conocerá que hay bastante agua o caldo, pero sin que sobre, cuando clavada la cuchara de madera por la parte de la pala en el centro de la sartén no pueda tenerse derecha, pero antes de caer fluctúa un poco; y si cae con demasiada precipitación demostrará que sobra caldo, así como significará lo contrario si la cuchara se mantiene clavada. 

Caso de que haya caldo de más, se sacará el sobrante con un cucharón 6 escudilla, y si faltara, se irá añadiendo agua (caliente) hasta que la cuchara empiece á fluctuar y caiga. 

Tan pronto empiece ä hervir de nuevo ya será más difícil subsanar la falta o sobra de caldo, que es el punto primordial para que la comida salga en su punto, por lo que llamamos especialmente la atención sobre dicha prueba. Si por algún descuido faltase caldo antes de estar debidamente cocido el arroz, como entonces ya no es posible ni conveniente añadir agua, no queda más remedio para obtener la cocción lo mejor que se pueda, que quitar el fuego y dejar la sartén en el mismo hornilllo para que el rescoldo le dé lentamente el punto deseado. 

Por último, antes de comerse deberá estar la sartén quince ó veinte minutos sobre arena ó tierra y no sobre baldosas ó piedra, dejándola reposar para que el arroz se acabe de absorber el caldo sobrante, si lo hay, y todo el contenido adquiera más sabroso gusto. 

Estará buena la paella cuando el arroz esté bien suelto sin que peque por duro, y las carnes se hallen tiernas sin llegar blandas. 

Hay quien agrega, ä lo que llevamos dicho, alcachofas, jamón, carne de ternera, chorizo, etc., etc., pero no lo creemos necesario, antes bien, puede perjudicar el buen resultado de la paella, que resultará muy superior si se observa un poco de cuidado, cumpliendo con exactitud cuanto hemos dicho

GRABADO Y FOTOGRAFÍA DE CULLERA

1

28

martes, 5 de julio de 2016

PINAREJO AÑO 1883


ANUARIO DEL COMERCIO Y DE LA INDUSTRIA

PINAREJO: V. con Ayuntamiento de 1.255 habitantes, situada a  22,2 kilómetros de San Clemente.
Secretario del Áyuntamiento: Garcia Castaño Estanislao
Párroco: Casas Motilla (Cándido)
Instrucción: publica. — Profesor: Pareja Bermejo, Jose)
Abogado.—Belinchon, Gregorio
Comerciantes: Gallego Aragón, Juan; Garcia  Castaños, Cayetano; Pedro Rodriguez, Francisco; Villajo Valle (Carmelo); Nuño Zafra, Eustaquio
Médicos: Garcia villalba Perfecto y Moya López, Mariano
Molinero: Jiménez Zarco (Vicente).
Veterinario:Torres Campillo Ulpiano; López Carretero Felipe; López Ortega, Eliseo

PINAREJO EN 01/01/1901

Anuario RierRiera Solanich, Eduardo -  Prensa y Revistas -  01/01/1901


PINAREJO. _Villa con ayuntamiento y y 1259 habitantes sil, a 22,2 kilómetros de  San Clemenle. Alcalde: Carretero, Eusebio. 
Secretario: Ponce dc León, Francisco
Juez municipal: Lopez Lorenzo
Parroco: Lopez Patricio.
Instrucción Publica pública: Profesor, José Pareja Bermejo
Abogado: Belinchón, Francisco
Molino de aceite: Pedro Granero
Comerciantes: Lorenzo Cifuentes, Marín lopez; Hilario Navarro y Carmelo Villajos.
Herrero: Pedro Gabaldón
Médico:Moreno (José).
Sastre: Lucas Navamuel
Veternario: Torres Campillo
Zapateros.— I.opez Carretero Robustiano; Villasante, Eulogio .

domingo, 3 de julio de 2016

PINAREJO EN EL AÑO 1905

Anuario del Comercio y d la Industria Pinarejo en 1905:

PINAREJO. — Villa con Ayuntamiento de 1.275 hab., situada a 22,2 kilómetros de San Clemente y a 44 de Villarrobledo, que es la estación más próxima.
Fiesta Mayor el 5 de febrero.—(A. 1). 
Alcalde.— Culebras Herraiz (Severiano). 
Secretario.—Perucho (Juan José). 
Juez municipal.—PEÑALVER (Vicente). 
Fiscal.—Iniesta Requena (Ramón). 
Secretario.—Medina (Ventura). 
Párroco.—Huelde (Antonio). 
Instrucción Pública — Profesor, Pareja (José). 
Aceite de oliva (Molino de).—Pedraza (Jacinto). 
Carpintero.—Illán (Agustin). 
Coches y carros (Constructores de). Carretero (Eusebio).—Carretero (Inocencio).-Nuño (Emilio).— Rubio (Fermín). 
Comestibles.—Bermejo (Valentín). —Lopez (Mario) .—Sopena (Teresa). 
 Harinas,  Molino de ). — Alarcon (Indalecio). 
Herreria y cerrajerías.—Carretero (Inocencio).-Gabaldon (Pedro). —Romero (Cándido). 
Parador y mesón.—Osa (Francisco) 
Principales contribuyentes. — Belinchon Ortega (Francisco).~Sandoval y Melgarejo (Santiago). Sastrerías. — Garcia (Rogelio). — Navamuel (Lucas). 
Tejidos y comestibles.- Peñalver (Vicente).-Villajes (Carmelo).— Villasante (Vicente). 
Veterinario.—Campillo (Pedro). 
Zapateria.-Villasante (Eulogio). —Villasante (Vicente).

APUNTES SOBRE PINAREJO Y LOS BELINCHONES

Guía oficial de España. 1908, página 541:

 Cuenca. DIPUTACIÓN PROVINCIAL. Presidente. —Ü. Juan Miguel Ortega Sánchez. Vicepresidente. — D. Luis Belinchón y Ruiz Zorrilla. COMISIÓN PROVINCIAL. Vicepresidente. — D. Pedro López Chicote. Vocales.—\>. Luis Lodares Portillo. D. José Ochoa Lledó. D. Elias Escribano García. D. Santos Lázaro Cava. 

Guía oficial de España. 1915, página 615:

Cuenca. DIPUTACIÓN PROVINCIAL. Presidente.—Sr. D. Maximiliano Cañada Martínez. Vicepresidente.—D. Urbano López de Haro. COMISIÓN PROVINCIAL. Vicoprcsidcnto.—D. Santiago David Ortega Navarro. Voceóles.—D. José Ochoa Lledó. D. Luis Morillas Quintero. D. Luis Belinchón Ruiz Zorrilla. D. Magno Joaquín Escribano Díaz.

Gaceta de instrucción pública. 30/7/1905, página 4:

Vocales de Juntas.— en concepto de Diputado provincial, D. Luis Belinchón y Ruiz Zorrilla, 

Doña Juliana Belinchón Ortega: Ha fallecido el día 23 de noviembre de 1918 después de recibir los Santos Sacramentos y la bendición de Su Santidad. Su director espiritual; su desconsolada hermana  sor María de la Paz. religiosa nazarena del convento de Sisante (Cuenca); su sobrina carnal doña Asunción Ortega Belinchón; sobrino político D. luis Belinchón Ruiz Zorrilla; primos y demás parientes, RUEGAN a sus amigos encomienden sa alma a Dios y asistan a la conducción del cadáver, Que se verificará hoy domingo, día 24, a las cuatro de la tarde, desde la casa mortuoria, calle de Valverde, núm. 39, al cementerio de la Sacramental de San Isidro; por lo que les quedarán agradecidos,

 Guía oficial de España. 1897, página 613:

Cuenca. DIPUTACIÓN PROVINCIAL.—Presidente. D. Tomás Lujan Tendero. COMISIÓN PROVINCIAL.—Vicepresidente. D. Francisco Belinchón Ortega. Vocales. D. José Moreno Ortega. D. Eulogio Abarca Espada. D. Eduardo Esrobar Portillo. D. Fernando Muñoz Valsalobre. , Secretario. D. Isidro de Molina Fernández-Moreno. 

La Correspondencia de España. 26/4/1901, n.º 15.787, página 3, anunciaba que ha fallecido el diputado provincial D. Francisco Belinchón Ortega. 


UNA HISTORIA LA DE MI PADRE TOMÁS NAVARRO BRIONES Y DÑA ASUNCIÓN ORTEGA BELINCHÓN


Tomasito, diminutivo de Tomás, a sus dos años, estamos en el año 1922, asomaba la cabeza a través de la ventana que daba a la calle de los Melgarejos en Pinarejo. En el patio interior de la casa el agua brotaba a borbotones en el pequeño estanque de aguas cristalinas adornado con geranios y un pequeño manzano que daba frutos tan agrios como los limones levantinos. En la calle no lejos de las rejas a las que se asomaba el niño, otros dos niños, Florentino y Carmen, hermanos mayores de Tomasito miraban a su hermano y le lanzaban besos que explotaban en el aire antes de llegar a su destino. La gran casona de Don Luis y Dña Asunción se abría a tres calles, su hermosa fachada de piedra labrada daba a la calle Melgarejo y los grandes corrales a la calle llamada Tercia y a la calle de la Iglesia. 

Juliana Briones Herraiz era el nombres de la madre de los tres niños, ella sola se encargaba del cuidado de la gran casona propiedad de D. Luís y de Dña Asunción, así como de preparar la comida a los pastores  y resto de jornaleros que trabajaban para D. Luis Belinchón en sus fincas de Pinarejo.  

Eugenio Navarro Alarcón,  padre de los niños y marido de Juliana era por aquellos días alcalde de Pinarejo y su padre, Nicolás Navarro Huertas, Juez de Paz. Uno y otro trabajaban a destajo intentando que la paz reinara en el pueblo y que todos los vecinos fueran lo más felices posibles dentro de sus posibilidades. 

A todo esto se unía el hecho de que Eugenio era el encargado de llevar como mayoral todas las tierras y `propiedades que Don Luis y su mujer Asunción Ortega Belinchón tenían en el término de Pinarejo. Toda una fortuna proveniente de varias herencias que los Belinchones habían atesorado a lo largo de varios siglos.

El matrimonio formado por Dña Asunción y D. Luis no tenía hijos. En aquellas sus casas los hijos del mayoral corrían y se refugiaban entre las faldas de Juliana, su madre. A Dña Asunción tan rica le faltaba la mayor de las riquezas, esta era un hijo, por eso miraba con una cierta envidia a aquella familia que tenía todo aquello que ella anhelaba. El más pequeño de la familia, Tomás, era el ojo derecho de Dña Asunción y de D. Luis, por ello llegarían a firmar un pacto. Este consistía en la cesión de derechos sobre el hijo con el fin de criarlo y de un día dejarle sus propiedades. 

Allí en Pinarejo un gran monte que nacía en la Cuesta de la Varga, en el camino que iba a la Almarcha hasta el Cañavate, con sus chaparros y matas era una de las grandes propiedades de este matrimonio. Total unos 60 Kilómetros cuadrados de tierras de secano y de labranza.

La saga de los Belinchones en Pinarejos se remonta en la historia al siglo XVII, siempre ocupando parcelas de poder.

D. Luis Belinchón Ruiz Zorrilla, fue uno de los grandes terratenientes de Pinarejo, estuvo casado con Asunción Ortega Belinchón. Se dedicó a la política y fue gerente del diario "El Mundo", publicado en Cuenca, al menos durante los años 1910/1911. En algunos momentos de su dilatada trayectoria política apoyó candidaturas como la de Isidro Zapata en el distrito de Belmonte-San Clemente y de Santos Lázaro Cava, conservador tejadista y Diputado Provincial de la Exma. Diputación Provincial de Cuenca.

Era un personaje curioso y altruista; si se repasan las hemerotecas se puede comprobar como formaba parte de la alta sociedad. De esta forma igual lo encontramos realizando aportaciones benéficas, como es el caso de la aportación que realizó a beneficio de la viuda de Pérez Muñoz, como saliendo en las portadas de los "Ecos de sociedad" con motivo de sus viajes a la provincia o fuera de ella. Se comentaban, con especial interés, sus viajes a Mota del Cuervo y a Pinarejo.

A su muerte, sin hijos, acaecida el 19 de abril de 1927, a los cuarenta y nueve años de edad, se comenzó a derrumbar el imperio que de forma tan laboriosa habían consolidado sus antepasados. Hermanos/as de Luis Belinchón fueron: Gregorio, Miguel, Vicente y Ramona.

Ramona, hermana de Luis Belinchón estuvo casada con Victoriano Sanz e Imaz, Procurador de los Tribunales. Para que tengan una idea de esos ecos diversos de sociedad, a los cuales me he referido, paso a continuación a comentar uno de ellos: 

“Han regresado de sus posesiones en Fuente de Pedro Naharro (Cuenca) el procurador de los tribunales D. Victoriano Sanz y su esposa Doña Ramona Belinchón Ruiz –Zorilla, continuando su viaje en automóvil por Santander y San Sebastián, al mediodía de Francia (7 de septiembre de 1923)

De esta forma volviendo al relato Tomasito pasaba muchos días con sus noches en aquel caserón grande siempre bien acompañado por Dña Asunción que lo solía pasear por el pueblo colgando de un mandil de su pecho, toda ella llena de alegría pensando que por fin tenía aquel hijo deseado, que Dios le había negado en su largo matrimonio con Don Luis, su marido. 

La Serrana, así la recuerda mi padre a sus 96 años o Doña Asunción, tal y como se recoge en este escrito, era una mujer muy ruda y pobre, siendo muy rica. No era guapa, pero su corazón rezumaba ganas de vivir una nueva vida, aquella que la naturaleza le había negado. 

Cerca del pecho de aquella mujer Tomasito sentía el cariño que le daba aquella mujer que tanto por el se preocupa y allí colgando del pecho, recorría las eras donde trabajaban los jornaleros en las largas jornadas en que el trigo se trillaba en las eras. Recuerda Tomás a sus noventa y seis años los abrazos y besos de aquella mujer que lo colmaba de todas aquellas cosas que los demás niños del pueblo no podían disfrutar. Tremendo fue el disgusto el día que una galera le pasó a Tomasito  por la oreja y esta quedó colgando. Tan buenos fueron los remedios empleados por los galenos, hilo de sutura, que de aquel accidente no quedó ni la más mínima secuela.  

En las casas de entrada al pueblo vivía la familia de Tomasito y en los corrales donde se guarnecían las ovejas recuerda Tomás que se realiza el raboteo de los corderos y se confeccionaban unos excelentes quesos que eran la delicia de quienes los probaban. 

La casilla de La Paloma y del Quinquillero, ubicadas en el extenso monte propiedad de D. Luis, servían al ganado de refugio en los largos inviernos cuando las ovejas salía a pastar y se quedaban en el monte para aprovechar al máximo los recursos que este ofrecía, buena hierba fresca y agua en cantidad de los pozos de época romana que se alzaban en  el término de Pinarejo al rededor del camino Murciano y de los viales que ponían en contacto la ciudad romana de Segobriga con las extensas planicies con sus motillas y minas de espejuelo.

Por aquellos años de 1926 Tomasito estuvo en La Mota del Cuervo en compañía del matrimonio,  Dña Asunción parecía más alegre que nunca. Por el contrario, su marido, D. Luis, parecía apagarse como el calor de un ascua al sentir la frialdad de las  aguas caer de pleno hasta convertirlo en tizón. 

En aquellas noches largas con Tomasito a su lado la felicidad llenaba todos los rincones de la casa solariega. Mientras tanto en Pinarejo Juliana sentía el dolor propio de las madres que pierden temporalmente a uno de sus hijos. 

De aquella época todavía hoy en día recuerda Tomás que aquel matrimonio hablaba de un tesoro. Este tesoro le persiguió durante mucho tiempo a Tomás. Así Tomás lo comentaba a su familia y así lo hemos recogido. Del tesoro podríamos hablar más, pero esto lo dejamos para otro día.

D. Luis había medido muy bien el papel que le tocaba hacer en vida, se sabía cercano a la muerte que le vendría en el año 1927 a las 49 años de edad, por ello quería deja todo bien atado, así que en una de aquellas noches en que su mujer jugaba con el niño en el lecho materno, el se encargaba en el despacho del caserón de la Mota de escribir sobre el destino de aquel niño hijo de su fiel Eugenio y de Juliana. Todo sería de él en un futuro, si su padre y madre accedían a ceder sus derechos, así de esta forma tendrían heredero asegurado y la fortuna no vendría a caer en manos de la iglesia. El infortunio vino un día a trucar los deseos del matrimonio, tuvo en ello mucha culpa la muerte de un hijo a Juliana y Eugenio y por otra parte el hecho de que Juliana no quería aquella cesión de derechos maternos que suponían para ella la perdida de su tercer hijo aunque luego después vendrían cinco más. Como ella decía los hijos son para disfrute de las madres. Así de esta forma  Juliana no cerraría el trato, pues quería a su hijo y así se lo hizo saber a D. Luis, que fue el encargado de contárselo a su mujer, Asunción. 

Con la muerte de Don Luis y la negativa de Juliana llegaría el infortunio a la familia. Eugenio dejó de ser el mayoral de la hacienda ocupando su lugar un tal Abelardo, de apodo Pechitos,  de la Mota del Cuervo.

Después con el tiempo para cuando Tomasito ya tenía 11 años habría otra intentona por parte de Dña Asunción. Un día aparecieron en casa de Eugenio y de Juliana unos representantes de la familia con el fin de que Tomás se fuera a estudiar a Uclés, valía para ello, así lo había hecho saber el maestro del pueblo de apodo Chaquetón, pero otra vez aquella mujer, mi abuela, tan amante de su familia, dijo que no y con ello se acabó aquella historia entre una mujer que quería ser madre y otra que no quería perder a su hijo. Tomás recuerda esta parte de la historia con gran lucidez y así se refiero a ello: Un día vino a Pinarejo Sandalio, amigo de juegos en mi niñez, que había estudiado y se había hecho veterinario y me dijo: "Con la cabeza que tu tenías si hubieras estudiado hubieras conseguido más de lo que yo he alcanzado".

En los archivos históricos se encuentra esta información:



Y "Expediente de Ortega Belinchón, Asunción" Archivo: Centro Documental de la Memoria Histórica Signatura: PS-MADRID,1032,16 

CASA DE DOÑA ASUNCIÓN ORTEGA Y D. LUIS BELINCHÓN EN PINAREJO






                                                                 
En esta fotografía se vislumbra en su totalidad tanto los elementos de adorno de la puerta como el gran ventanal que se abre encima del dintel de la puerta. Es una fachada clásica con un cierto realce pero sin muchas florituras. La calidad de la piedra fue un determinante grande en la conservación de los edificios. Solo hace falta mirar el zócalo para comprobar lo que les estoy diciendo. El metal de la puerta se conserva en buen estado, así como la forja del ventanal que se cierra levemente, como si nos quisiera invitar a pasar a su interior.

La palabra dintel viene de lintel, del latín limitellus, que deriva de limen y limes. En latín, limen significa umbral, puerta, entrada o principio, y limes se refiere a un sendero entre dos campos, límite o muralla.

Sería y severa con pilastras adosadas a los muros y coronadas con pequeños detalles en forma de figuras geométricas piramidales, era esta una casa que me impresionaba tanto por la superficie que ocupaba, daba a tres calles como por la gran cantidad de dependencias que tenía: jardín, patio, estancias domésticas, parte más noble, cuadras, corrales, porches, granero, bodega y pajar. En una de sus fachadas, la de la calle Tercia, se abría a mitad de la pared un portichuelo que servía para introducir el grano y la paja.

Alcanzo a recordar esta casa al igual que otras siempre abiertas y era tal la decencia de las gentes, que pasaban por la calle, que la curiosidad no iba más allá de echar una ojeada a su interior, y en eso quedaba el asunto.

Poco antes de faltar Don Luis, mi abuelo se encontraba vendiendo unas 3.000 cabezas de ganado en Albacete. Para cuando quiso llegar al pueblo éste ya había fallecido. Por esa época a mi padre que jugaba por esos grandes corrales con el resto de sus amigos le pasó por encima de la oreja la rueda de una galera, pero de esto y de otras cosas, biblioteca de la casa, hablaré en su momento.

No me gusta de esta fotografía los remates que se han empleado para rehabilitar la fachada, el color ni la persiana superior del ventanal.

De todas formas agradecer al fotógrafo el haber enviado esta fotografía que nos sirve para definir ciertas peculiaridades del tejido urbano del pueblo. Su buen encuadre y remate nos advierte de que el fotógrafo se encontraba bien posicionado y con ganas de dejarnos esta fachada en el foro para disfrute de todos.

Otra fotografía de la misma casa:

 Nos saca el fotógrafo lo poco monumental que queda en el pueblo. Al mirar esta fotografía es como si el fotógrafo quisiera decirme mírala y dime. Es a lo visto una fotografía segmentada. Yo diría que mutilada. Pero nos sirve la fotografía para que hablemos de dos cosas: la primera del escudo heráldico que quiere vislumbrarse y no aparece y otra del color de su fondo..

Situada la fachada y la casa a mano derecha de la calle Melgarejo y casi enfrente de lo que fue la casa curato, hoy solar. Fue una gran casa y perteneció a D. Luis Belinchón Ruiz Zorrilla. De esta casa mi padre sabe mucho ya que mi abuelo allá por los años 20 del siglo XX era el hombre de confianza y en ella estuvo hasta que le vino la muerte a su dueño, Don Luis, gerente del Diario El Mundo: Diario Regionalista, y su mujer, dejó todo el patrimonio de Pinarejo en manos de un tal Abelardo, Pechitos, de Mota del Cuervo. Cuenta mi padre que cuando era pequeño pasó muchas horas y muchos días en brazos de esta señora ya que no tenían familia y en cierta medida se querían quedar con mi padre, cosa a la que no accedió mi abuela que con buen criterio dijo que el hijo lo había parido ella y era suyo.

Si vamos a las dos características a las que me había referido en un principio podemos comentar que en la fachada ha desaparecido el escudo heráldico que en ella estaba fijado y servía para honrar a sus huéspedes y para clarificar a los forasteros y resto de vecinos del pueblo quien era el que vivía en la casa y cual era su poderío. Ahora queda, en señal de homenaje, un clavo como queriendo decir soy testigo mudo de una historia, por favor no me preguntéis.

Siempre cuando se arranca un escudo surgen interrogantes. ¿Fue el causante alguien que lo quiso colocar en otra fachada? ¿Tuvo culpa en ello el deterioro de la piedra? ¿Fue culpable de ello la falta de civismo? No lo sé. Lo que sí quiero decir es que el escudo era un componente más de la casa y como tal se debía haber conservado para general conocimiento y como un elemento más de la historia de Pinarejo.


Autor del relato: Jose Vicente Navarro Rubio


 Plaza de Cervantes en la Mota, edificio el Toril. antigua casa de Dña Asunción Ortega Belñichón, psoteriormente de D. Vicente Chocano y actuamente bar

POESÍA: A UNA FOTOGRAFÍA DEL BLOC DE MI AMIGO PACO ARENAS



En línea de combate
con no más artillería
que la zocata y la hoz,
la camisa, sombrero y tomiza
sobre los campos de Pinarejo avanza la cuadrilla
en un mes de agosto tomado por las risas
de un sol en su cenit que con sus rayos avisa
de su dominio sobre la tierra y seres humanos que en ella habitan.

Se levantan las espigas
al tiempo que el cuerpo se dobla
y caen a la tierra cual lágrimas benditas
el sudor que del segador es su mejor estima.

Son doce
los que caminan,
palmo a palmo,
casi de rodillas
con sus enjutos cuerpos
esculpidos por la vida
lamiendo con la hoz, herida,
el tallo que se alza buscando la luz del día.

Al hato llega
en comitiva
la cuadrilla
con su cansancio a cuestas
sin no más pretensiones por esa jornada de dolo intensiva
que descansar bajo el chaparro, olivo, pino con piñas
el tiempo mínimo para lanzarse otra vez al surco y sobre el la semilla
ya convertida en trigo, que después sera harina.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...