domingo, 15 de octubre de 2017

POESÍA: LLAMARLE TIERRA, PAZ, LENGUA Y CULTURA

Entre puntos y comas
salta a la vista
lo que llega,
así la deriva de nuestras vidas,
no es otra cosa que la desdicha
de sabernos absorbidos por las dudas
esas que en nosotros habitan
y nos hacen culpables de las desdichas
que azotan al mundo,
que habitan
en todo aquello por lo cual sentimos algo más que ternura.

Llamarle tierra
y en ella hacer crecer la vida,

Llamarle cultura
y poblar los pueblos de costumbres que sobrevivan a nuestras vidas.

Llamarle lengua y con ella serviros
para crecer y engrandecer los espacios en que se habita.

Llamarle paz,
así sin más que se diga
y colocarla sobre vuestras cabezas
que se vea a buena altura
pues solo ella es grande si se cuida.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: VIGILA EL AVE DE GARRAS CURVAS

El dolor que no la muerte,
el silencio de aquello que vemos
en la plenitud de su belleza,
así la tragedia culmina
con el sol rendido
y con las brumas invadiendo los espacios
por los cuales circula nuestra vista.

A lo lejos Cataluña,
un puerto, una bahía,
una cultura
que no la nuestra que la suya.

Oprime la belleza
de aquello que se poseyó sin ira,
ya la mar cerca
y las olas acariciando la cintura,
desde siempre la historia se escribe con mayúsculas.

La razón pura
es algo así como la antesala
de la muerte
que viaja hasta su sepultura.

El todo es la nada
venga o vaya,
circule o navegue
por mares de aguas intranquilas,
así las sombras
son luces difusas
enmarcadas de sentimientos que vuelan a poca altura.

Vigila el ave
de garras curvas,
en su pico un ramo de olivo
y en sus ojos la desmesura,
error tras error
caemos en la misma angustia
la del ser desprovisto de cultura
al cual le nace en el alma la ira.

Autor: José Vte. Navarro Rubio


sábado, 14 de octubre de 2017

POESÍA: NO FUE TAL LA DESPEDIDA

No fue tal la despedida,
por no haber más dudas
que la palabra al viento dirigida
y la pregunta.

Quedó todo a la deriva
a la espera de otros vientos,
de otros aires, de mejores días.

Así la tarde se deja caer
en los brazos de los días,
la arrulla la noche, siempre ella tan caritativa.

En la mejilla,
en las manos, nudillos con arrugas,
la hoja cae casi frita
en ella la palabra, libertad
no deslumbra.

Y ellos quieren. Y otros anuncian desgracias infinitas.

Y se respira
que todo será
a la altura de lo que se denomina
razón de estado
y caminan
los hombres y las culturas,
cual acero en la lanza, su punta,
desgarrando la tela, de colores viva,
que en la cima, cresta, cornisa, alero, torre, ventanal, cima
ondea desde siempre
señalando aquello que todos denominan, nación, país, religión, vida.

¡Alma mía que tristeza
la del poeta escondiendo esa verdad que como el agua de un río se lleva
las sonrisas
hasta allí donde otras aguas sirven de encuentro
a lo que se denomina
como la muerte de lo que fue vida,
ruptura!

Y el pueblo arrulla
la canción del héroe,
y el viento juega
a la salida del sol
con los rayos de luz
que deslumbran
las mañanas de los pueblos libres,
sin más nación encima
que el trabajo y la cultura
de quienes son iguales en aquello que les hace diferentes de quienes se sienten soldados de fortuna.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

lunes, 10 de julio de 2017

POESÍA: SOBRE EL TOMATE Y PARO DE ESCRIBIR

Este es un poema
que bien se puede escribir,
desde pequeño aprendí
que los tomates del Charcón  dan para poder decir:
algo más de lo que a nadie se le puede ocurrir.

Maduros
y así
su jugo en la boca
se deja sentir
hasta ese punto en que se saborea y por fin
sale el poema que nunca nadie vino a escribir:

Desde el mes de junio
el tomate
se vino a cubrir
de ese color que demuestra
que está a punto para partir
tal y como se cuenta
la historia fue así:

"En la buena mesa es manjar que no se quiere compartir
por aquello de todo para mí"

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio












sábado, 8 de julio de 2017

POESÍA: EN EL MES DE JULIO

Sobran en la tarde los caminos que llevan hasta allí donde el cielo se derrite por minutos,
sufre de calores inmensos el termómetro que anuncia
que es sábado tan solicito en este mes de julio,
tal como, lo quieren algunos.

Los campos con sus arbustos quedan a ambos lados de ese camino
por donde circulan los coches y no se detiene ni uno
para ver de cerca ese espectáculo diurno de los campos muertos así de seguro.

Y aunque brota el agua cerca y aunque los arbustos son malas yerbas que crecen a su antojo,
 así se siente uno,
entre campos secos casi el tallo desnudo
subiendo tal cual crece el mundo
y así nosotros somos en esos campos los frutos malditos que solo dan con creces disgustos.

Volvemos en los meses de julio
a los campos baldíos,
estériles sin más pedir que en ellos ser
para esos días en que se camina por ellos buscando a la vida sentido
parte del campo aunque solo fuera un viejo olivo.

Sin más que decir ni ofrecer a quienes se sienten cogidos por las garras del pasado
hoy por hoy sin más futuro,
que el campo seco con sus arbustos,
con su tallo creciendo y por allí un niño,
despierto él, tan seguro,
de que lo que ve es tan oportuno
que se van los campos convirtiendo en el alma muerta en el interior del cuerpo de un niño.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: EL TIEMPO NOS LLEVA, VAMOS DE CAMINO


El tiempo nos lleva, 
vamos
                                    [de camino,
hacia esos lugares ocultos 
donde se siente atraído
          [por las horas y los minutos.

 Así el mundo juega con el tiempo
y lo hace su amigo,
lo quiere a su bolsillo cogido
                            [con fino hilo.

El ascua es en el fuego el asesino
del tronco seco de leña
      [que ahora arden entre suspiros.

Y así la hoguera y el tronco y el tiempo
y los minutos y segundos                                   
           [se sienten eternos amigos
de ese hombre y de su destino
tan el uno con el otro
tan los dos tan sentidos
            [el uno con el otro  [y así continuo
echando leña al fuego
            [consumiendo los segundos 
            [en el tiempo que se tarda en abrir los ojos 
y así  poder decir que uno está vivo.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: EL BARRANCO DEL HOYOS EN JERQUE DE LUTO SE VINO A CUBRIR

Suena en el Barranco de Hoyos
una música sin fin
del agua que llega llevando tras de si
a la muerte que corre y que quiere convertir
el cauce en una fosa sin abrir.

Las risas de la mañana,
las palabras que van detrás del viento que se siente feliz,
se palpan tras descubrir lo hermosa que es la vida en el valle del Jerque,
entre helechos, castaños, cerezos, zarzas moras y la cruz de marfil
que la corriente arrastra, pavor, gritos y vino a ocurrir,
que la muerte no se resiste a dejar de ofrecer ese su oficio, como albañil,

Vi al niño,
y a los hermanos por allí,
a la madre en otro lado y al padre y así
la muerte y el luto
vuelven otra vez a convivir
de tal forma que el uno sin el otro nada serían si no fuera porque las dos estaban por allí,
una esperando y la otra tejiendo un manto negro sin flores, casi mandil,
con el cual dar sepultura a cuatro, eran así, los que en el Barranco de Hoyos murieron tras sufrir
una avalancha, ímpetu, que se negó a resistir, el empuje del agua, ola con hambre de mastín.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: HABLANDO DE TODO UN POCO




Mí tío era un hombre noble
se llamaba Agustín
salió poco del pueblo,
no lo hizo para la hora en que se vino a morir.

Siendo su padre Vicente
no sabemos el por qué de Agustín
tuvo que ser por un santo, San Agustín,
de postín.

Vivía allí donde las eras se juntan con el pueblo
y lo hacia sin sentir
el paso del tiempo ni lo que a él le podría ocurrir.

El futuro que todo lo arregla
no fue así
en el pueblo murió
y allí
se le vino a enterrar como el quería en el cementerio tiene descanso al fin.

Le gustaba la caza
y vivir
el día a día sin mas que pedir
que el tiempo suficiente para poderse despedir
de los nidos de perdices,
de la hermana liebre, de la codorniz,
del conejo y las torcaces,
de la urraca tan mala como una tormenta en el mes de abril,
del burro en su cuadra, de las golondrinas
y hasta del mastín que cuidaba las ovejas y dormía allí donde el pastor tenía su cubil.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio


miércoles, 5 de julio de 2017

POESIA: ENTRADA SIN TÍTULO

Esta es una de mis mejores entradas
disfrute con ella
y
si se encuentra a gusto
no siga leyendo
pues de hacerlo se romperá el embrujo.

POESÍA: EN EL MAR DE AGUAS TRANQUILAS


Se levantaba el polvo del camino
en el ambiente casi se comía el calor que del cielo descendía
hasta allí mismo donde uno transita
camino de una Albufera que se abre a corte de cuchilla
con tal de que sus aguas vivan libres y sin más cerrojos que esos que le puso la vida.

Nace la Albufera, en una superficie  que si se estima
es el mar de aguas tranquilas
que en los albores de las mañanas se muestra a quien lo mira
como el espejo de una pared llenándose de nuestras vidas.

Una acequia llega hasta allí donde sus aguas se juntan
con las aguas de un lago que la anima
a salir de su cauce e irse en su compañía
hasta las matas donde anidan aves que en ellas se sienten protegidas..

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: EL CORAZÓN DE LA TARDE SUENA A CALDERILLA

El corazón de las tardes suena a calderilla
a sonidos de motores de coches que circulan como chispas
a risas y más risas,
como si la tarde fuera en el día a día de las personas
algo más que simples horas perdidas.

En las tardes aprendí a dar sentido a aquello que más quería
y así como si las tardes llevaran en sus bolsillos escondido calderilla
salgo a la calle a sabiendas de que en ellas hay tanta vida
que si te llenas de ellas, se respira, sabores perdidos que anidan
allí donde las tardes se cuelgan de los ojales de nuestras camisas.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio


                             

POESÍA: NO ES VERDAD NI MENTIRA

No es lo que se piensa.

No es ni verdad ni mentira,
es según se mire una mitad a medias
y si en algo te estimas
es tu vida
la que arrastras desde que un día viniste a nacer
y otro día creciste y en ello echaste a volar desde lo alto de una cornisa.

Uno recorre los senderos por los que trascurre su vida
y ve  a lo lejos un pueblo de blancas paredes y se imagina
que la cal es la sonrisa que el tenía cuando salía a la calle y veía
el transito que había de labradores abajo y arriba.

Uno se anima a pasear por los campos
y a disfrutar entre los surcos como si las semillas
todavía bajo el suelo se fueran a quedar allí de por vida
y en ese caminar casi a la deriva
uno se para y camina y camina
como quien tiene prisa por llegar a esa meta para sentarse en un poyo o silla
y ver pasar por aquella calle, la de sus mejores días,
a las buenas gentes, aquellas que iban al campo con una gran sonrisa.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: SOMOS DE LOS RELOJES SUS MANECILLAS


Gira la vida lentamente
o si de otra forma se mira, rápida, si en ello te animas,
a salir a los caminos y a disfrutar de esas buenas vistas,
por las tierras de La Mancha, por las sierras y villas,
lugares todos estos tocados por una mano de tal guisa
que gira la vida
tan lentamente o tan deprisa
que uno que a la calle sale se maravilla
de lo mucho que a la gente le gusta
disfrutar de esos momentos en que los amigos se saludan.

Somos los verbos que sirven para dar a las frases algo más que sonrisas,
quizás pronombres con tildes y silabas,
somos en las horas perdidas de los días las manecillas
de los relojes que caminan salto a salto conquistando parcelas prohibidas.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: CORRE EL AGUA CON MUCHA PRISA

y así suena la tarde
y así ella camina
cuando abres una ventana
y en la otra acera la de los ponientes y pesadillas
una moto resuena como si sus tripas
fueran a explotar producto de la ira.

Uno camina
y en la tarde se deja llevar hasta allí donde brilla
la luz que deja pasar el agua sobre el fondo donde se depositan
las risas de los niños cuando pasan cerca de la acequia y miran
al agua que corre con muchas prisas
camino de La Albufera donde ser alimentado, comida

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: A TOLEDO QUE TAN CERCA SE ADIVINA

A Toledo y tan lejos se adivina que se escapa de la mano,
ya cerca de su puente por donde un rió desciende
camino del mar que la quiere ver de cerca
para comerse su risa en el agua cristalina

¡Quién no llora a Toledo!

A Toledo le lloran todos los días
aquellos que hasta ella se acercan
para ver de cerca esa maravilla
que es la ciudad y sus gentes,
todo ella suena a bronce que no a calderillas

Tan grandes los silencios,
tantos sus misterios,
olor a tierra que fue en la historia lugar de encuentros,
así ella se ve, así se siente,
todavía viva yo la quiero, todavía ella así se coge de la mano de quien camina
por sus plazas llenas de historias vivas,
por sus calles a la búsqueda de nuevos encuentros en cualquier esquina.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: OTRA VEZ DE VUELTA LAS GOLONDRINAS

Otra vez de vuelta las golondrinas
anidando bajo el techo de los porches
allí donde un saliente se puede convertir en hogar tierno,
ellas me visitan.

No tienen carnet de identidad
son ciudadanas del mundo
y sabemos de su edad porque vuelven
trayendo su alborotado plumaje
recubierto de los vientos de los mares,
de las sonrisas de las nubes
anunciando lluvia, tal cual cae
ya las golondrinas se refugian en los altillos de las casas
al amparo de la mano que todo lo coge
y de las otras aves asesinas
tan bien preparadas para proporcionarse ellas mismas comida.

Allí en la calle que iba al Pocillo había un nido de golondrinas
quizás todavía ya pasada toda una vida
allí estén de vuelta como en aquellos otros días
esperando la voz del arriero con su recua saliendo al campo
o la mía
camino de la escuela y jugando a ser algún día
poeta de lunas perdidas, arquitecto de estructuras de papel mojadas en arcilla.

Quizás ellas se preguntan:

¿Donde está el poeta?
¿Que fue de su vida?
¿Volverá?

Nuestras vidas son como las de aquellas golondrinas
siempre dos y sin prisa
esperando que lleguen tiempos de holganzas para criar a sus criaturas.

En mi casa hay tres nidos
y en ellos se visitan tres parejas de golondrinas
en esta primavera, 12, de ellas 9, son tan pequeñitas
que cuando asoman sus cabezas pequeñitas de tan pequeñas que son dan risa.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

jueves, 29 de junio de 2017

POESÍA: HABLANDO DE DEMOCRACIA


Siga la flecha
y no diga nada:

Tanto costó
                  tanto y nada
                                    todo pasa
                                                   y solo queda
                                                                     miren esta mirada
                                                                                                y el contenido de esa frase
                                                                                                                                         que habla
de democracia.

POESÍA: ARDE LA CALDERONA

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Pensaba en La Calderona,
no con mucho conocimiento de causa,
en como era
antes de ese pavoroso incendio,
lengua de fuego ascendente
en la cálida tarde de un jueves del mes de junio,
con aires a romances muertos, que la matan.

Cuando escribía pensaba en esa naturaleza viva
ahora ya mucha de ella quebrantada
y en esa fauna que en la verbena de una fiesta macabra
se ve sometida al imperio de una ley
que en nada manda
y solo obedece a ese sentido de la realidad que ordena la marcha,
del lugar y a las bravas.

No hay presente
allí donde el futuro existe,
no hay vida y si todo se acaba
el caos pasa a ser quien domine la jugada
y así la vida se convierte en la compañera de la nada.

Así es como uno entiende
esto que tiene que ver con una tragedia
desconocida
que en el interior de una comarca valenciana
se convierte en noticia, figura destacada,
con traje estrellado y melena a los aires lanzada.

Y de los coches que llegan,
y de los camiones que arrastran en su panza agua
y de los helicópteros que por los cielos lanzan cascadas
de agua
al corazón de las llamas,
y de todo esto una respuesta clara:
Luchan y se hacen enemigos
y de ver esa llamarada tan feroz y con tan mala cara
que pena entra,
si con ella te encuentras y en ella depositas tus esperanzas.

Te coteja un bandido que del lugar escapa,
dios radiante,
enfermo que así se alaba
el rayo que cae
y en mitad de la maraña todo lo convierte en tierra quemada 

Solo son retazos,
escasas palabras,
las que se lanzan
como dardos envenenados
en una mañana
que se avecina como taimada.

¡Solo quiero a ella.
solo a ella la montaña!
Esa
que como si fuera la voz de una bruja
lanza:
Me besas y en ello te marchas

Futuro leve
¿qué pasa?
Se oye mucho y nada
y en todo ello,
escuela al fuego no le falta,
se transforma
y da un giro
a esta historia plagada
del buen hacer de los hombres
y de la mala pata
de ese fuego que si te llama te convierte en negra ascua.

Fue un susto fuerte,
casi una fuerte meada,
un intranquilo sollozo,
un despertar lamiendo el clamor de las chispas desgarrando las miradas
de las aves clandestinas
que en el espesor del monte viven amando los días en que no pasa nada.

Y el tiempo pasa
y de tanta agua el cielo se desgarra
y para cuando todo termine quedará solo calma
y terror en la mirada
del pequeño jabato cuando se vuelve hacia atrás y observa a su manada
convertida en esterilizada llama.


Autor: Jose Vte Navarro Rubio

miércoles, 28 de junio de 2017

POESÍA: AVANZAN LAS LLAMAS

Y la mano se estiró,
tan larga,
llegó hasta ese lugar donde el calor habla
y sintió ese fuego que abrasa,
mata, la llama,
que sube, baja,
se rebela y avanza,
por el bosque,
 por la montaña,
como si ellos fueran algo más que las víctimas de sus hazañas.

En las entrañas de la tierra,
en la tranquila tarde,
noche,
mañana,
siente el aire la llamada
del calor que le llega y así las llamas,
ellas solas
como si se sintieran amadas,
no descansan
en su ímpetu
por dejar su impronta sobre la tierra arrasada.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA. DOÑANA EN LLAMAS

No fue una sonrisa,
casi no fue una mirada,
a hurtadillas fue eso que se llama quejido de la rama quebrada
a la que le pesan los años,
aquellos que a base de sumar espantan.

La tarde tan en sus silencios
con su larga lengua quemaba,
poniente que venía hasta allí donde se abre una ventana,
azul de los cielos,
en las paredes, blanco de la cal de los pueblos de España.

El largo aullido, entre cenizas y brasas,
la mano que quema y la naturaleza, toda ella, espantada,
los linces son el alma de quienes van tras un vellocino de oro
y solo se encuentran en mitad de la mañana
con los espacios que adora comidos por las llamas.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

viernes, 19 de mayo de 2017

POESÍA: BUENAS NOCHES

Oigan
así se escribe la poesía,
entre silencios, entre risas,
llantos y que quieren que les diga
si estamos en viernes
y en la cocina
la olla suspira
cantares y versos casi letanías
a esa hora
casi opera prima,
nueve de la noche,
y sobre una cornisa
una vieja fotografía.

La televisión y la nevera,
la lavadora, el lavavajillas,
la secadora
y así
la noche camina
consumiendo luz
a toda pastilla
para bien de unas muy acomodadas compañías.

Un concurso
rompe la monotonía,
hasta en épocas de pesares la gentes necesitan
de esos momentos de esparcimiento
en que sin que nadie se desdiga
suena y truena un rayo de luz que de un cristal ahumado revota sobre las paredes frías.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

martes, 25 de abril de 2017

POESÍA: EN LOS OAIS DONDE VIVEN LAS IDEAS

En los oasis donde viven las ideas
se apila todo aquello que en uno ha existido,
lo bueno y lo malo, lo reciente y olvidado,
el odio y la ternura, el amor como tal y símbolo de una edad concreta, de un minuto siquiera,
allí todo se encuentra expuesto para ser consumido.

El ser que en nosotros tiene construida su oficina
se nutre en ese oasis, cercado de abismos, de todo aquello que necesita
para continuar tirando en todas las direcciones, para continuar siendo protagonista,
conductor incansable de un tren que se guía a través de unas vías que llevan a lugares distintos.

Aun tengo la esperanza de que en la noche el sueño me llene
de todo aquello que no he vivido.

La ventana que no cierra,
la puerta con su llave,
la bombilla encendida,
el contador del agua,
hay tantos indicativos a lo largo del día
que me demuestran que todavía estoy vivo
que la existencia al final,
entre ambigüedades y temores desde siempre en uno escondidos,
me llevan a lo mismo,
a tantos hechos repetidos a lo largo de nuestra existencia
que al final uno piensa que sobran años y falta esa vida nueva
como la del niño recién nacido.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio


domingo, 23 de abril de 2017

POESÍA: ERAN OTROS TIEMPOS

Eran otros tiempos
en ello otros días,
eran otros momentos y otras melodías
como las de los coches de pequeño calibre con sus motores rugiendo
casi el hambre
de aquel pueblo que padecía
mucho más de lo deseable,así se dice y decía.

Aquel buen hombre
de alpargatas comidas por el fango,
de abrigo de lana, pura, virgen,
de churras y manchegas y de noches frías,
aquel hombre
al cual veo en una vieja fotografía,
era el Coloso de Rodas,
el español autentico,
que con el sudor de su frente ayudó a levantar la patria que otros se comían.

El desembarco fue en una ciudad amiga,
España por entonces era como pedazos de pequeñas ínsulas
y allí en la ciudad con sus fronteras a la vista
el hombre se vio libre,
sin más ataduras,
que callar y obedecer,
pues así de dura era aquella vida
de la cual reniegan, todavía,  quienes probaron de su medicina.

Había tantas cosas,
las había,
de esas que enseñan y como si fueran espinas
ayudan a decir
que sean todas ellas malditas.

Las libertades, ya lo saben, estaban prohibidas
y con ello se acaba esta poesía,
sin hablar de más cosas
que aquellas que uno conoció
y por eso las tiene presentes y no se le olvidan.

Buenas noches
y si con ello encuentra respuesta a alguna pregunta
siga en su empeño de leer
y hágalo a su gusto y sin que nadie le diga
más cosas que las que usted vio en aquellos lejanos días
de rigurosa dictadura,
por el clero bendecida,
por la justicia asumida,
por el ejercito bien bendecida
y por las clases acomodadas aclamada, entre aplausos con los que uno no flipa.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio



POESÍA: A LA UNA DE LA NOCHE



En la madrugada sin más melodía
que la de un motor de arranque
uno lava sus penas
y lo hace
al mismo tiempo que el corazón de un televisor late
palabras y más palabras, así son frases,
que ascienden
hacia ese lugar donde uno escribe apretando al mismo tiempo los dientes.

Autor: José Vte. Navarro Rubio

jueves, 20 de abril de 2017

POESÍA: A UN RÍO JÚCAR QUE EN EL MEDITERRANEO MUERE

Al pasar cerca del río Júcar uno ve como sus aguas corren,
manantial de ideas su corriente
estas mueren donde se juntan sin más
dos pasiones,
la del mar desde siempre batiendo las costas
y la del río incansable en su empeño de llegar vivo a su encuentro con la muerte.

En el trayecto del coche por la carretera camino de Cullera
se adivina el cauce
de ese río Júcar tan atrayente
desde su nacimiento en un lugar agreste
hasta su ocaso
en la llanura dominante
cerca de una Albufera, con sus campos de arrozales.

Baja lentamente,
medio dormido,
parece ausente
si no fuera
por esos misterios de la vida,
por esas preguntas incesantes,
¿A qué vienes?

Las copas de los chopos,
el enredo de las ramas de los sauces,
entre falacias y cañaverales,
aguas pesadas de plomo, hierro, nÍquel, bacterias y suciedades
vaga el río y se deshace
como los pétalos de una margarita muerta
en un sucio estanque.

En la primavera tu tez
parece
el pelo salvaje
de un animal abatido
en uno de esos lodazales
que sirven de paraíso
a las aves libres que se escapan de los espacios naturales
donde mueren
entre sorteos y pujas de quienes al campo salen con sus escopetas como único equipaje.

No duerme el Júcar y en sus soledades
sin más cánticos
y sin más coraje
que el que pone el mismo río
cuando ante él con preguntas te abres,
el río cuenta a través de las páginas de su vida que nos sirven de escaparate
que nunca fue menos querido,
que nunca el hombre
quiso saber menos de él
y que por eso en lloros se deshace
ya olvidado
y todavía en su seno latentes
todos los venenos con los que el ser humano cimienta su culto incesante
hacia el consumismo, padre,
de la destrucción del planeta, que nos sirve de ejemplo detestable
de lo que somos sin necesidad de que nadie nos empuje al desastre.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: TRAS UNOS LADRIDOS

No hay razones más oscuras que aquellas que surgen en la noche
para cuando las sábanas tapan el cuerpo
y solo la mente trabaja pensando en aquello que es propio de uno.

Nos olvidamos de quien es ese vecino que entra y sale a la misma hora,
de ese edificio alto, con escaleras y ascensor y rampa de acceso
en el cual vivimos
y en cambio nos conmueve el ladrido
de un perro escondido entre las argamasas de ladrillos
en una habitación cualquiera de esa finca en la que se produce este extraño fenómeno
casi apocalipsis, que se vende en una casa de libros, a un precio desmedido.

Aquí en la noche se confunden los horizontes
y como si nada hubiera existido
nos inundan sentimientos tan agitados a veces
como las ramas de ese árbol que desde siempre ofrece sus frutos
para las mismas fechas, si es que así el año ha sido fructífero.

Hay un timbre que suena
y una puerta que se abre
y casi un susurro
y un golpe seco que daña el esmalte que recubre el corazón de un trozo de madera
haciendo su oficio de guardián de la casa en la cual vive ¿No se quién? ¿Ni desde cuando
allí habita ese individuo que solo en las noches despierta el interés de uno?

Ahora ladra ese perro al cual dedico estas letras.
¿Quizás avisa
de que su amo o ama ha llegado?
Se del perro que existe
por ese timbre que suena
y por esos ladridos que cuando me llegan me obligan a escribir sobre este asunto.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio



miércoles, 19 de abril de 2017

POESÍA: PARA CUANDO ASOMA LA DUDA.

Asoma la duda y se deja ver en su plenilunio,
cual hocico frío de un perro
oliendo los últimos efluvios de la perra en celo que pasó por el mismo sitio.
Enmascarada por diferentes simbolismos
la duda adquiere el valor de mercado que le pone uno,
cotiza en la bolsa a la baja y al alza se convierte en una divertida cifra de números
que bailan al son de la música que canta en Wall Street un broker neoyorquino,
en horario matutino.

Ante la duda siempre la calma,
así de seguro se le mostrará el futuro
ese que ahora le parece decir que pinto yo en este asunto.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio




POESÍA: LAS DOCE HORAS Y CUARENTA Y SEIS MINUTOS

Eres, así es el pasado
el hueso duro,
la piedra comida por el sol,
la gota de agua
ya panzuda sobre el suelo estéril,
la rama desnuda del árbol,
el ángel caído
desde la cornisa de un rascacielos
en un Domingo de Pascua
en que dormía Dios
y en el Calvario la cruz aparecía sin cadáver, sobre ella, alguno.

No quiero ser pesimista
bastante tienes con ser asiduo
a esas lecturas, casi tebeos,
que te tienen prendido
cual vaso de vino,
de la linea, pagina, renglón y seguido
de un texto tan ambiguo
que cuando se alza la mirada se ve que lo tuyo
solo es. lo mismo
que el reverso de una manga con sus surcos e hilos.

Hoy clama  España entera,
desnuda desde su ombligo,
por todo aquello que unos jueces han creído oportuno
ponerlo en la minuta de ese menú diario
que consumimos
con grandes esfuerzos
sin atender a su valor nutritivo.

¿Eres tu Rajoy?
¿A que juegas amigo?
La baraja con la cual se viste ese mantel donde te sirven el desayuno
esta marcada
y es de dominio público
que quien juega con ella acaba siendo reo de un fatídico suplicio.

Eres el puto amo, 
tu tan precavido,
soldado para los tiempos de adviento,
provocador sin grandes perjuicios,
jefe de una quinta de malversadores y atrevidos
políticos poco imaginativos. 

Así le hacen daños los testículos
a Barcernas
y a un gran circulo de individuos,
amantes de lo impropio
acostumbrados a llenarse los bolsillos
con aquello que siendo privado forma parte del heraldo público.

Esto es duro
como el diamante
y el acero,
como el estornudo
del enfermo, tísico,
que en la cama se agita
para cuando se le cierran los alvéolos
y comienzan los delirios
que llevan a la muerte, así es de seguro.

Así es
y así
se conjuran los amigos
con defender al huésped,
con atribuirle imaginativos principios
que de no ser ciertos
provocaran aquello que en medicina se llama, colapso inoportuno.

No se lo que escribo
en esta noche tranquila de un miércoles ya caído
en que unos moluscos
trepan por mis tobillos,
quizás busquen, en ello estoy tranquilo,
las ramas altas, músculos, de un cuerpo, que siendo agua y hueso duro,
revive sus mejores momentos
para cuando son las 12 horas y cuarenta y seis minutos.


Autor: Jose Vicente Navarro Rubio


POESIA: EL MUNDO DEL FUTBOL


Se acabó el partido
y ellos
con el dinero en su bolsillo
y tu
espectador,
aficionado,
sin oficio,
mascullando maldiciones,
así es la vida
y así andamos por el mundo
los amantes del fútbol.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: EN EL POZO DE LAS PITAS

Encontré el monte al igual que en otros días,
seco y casi sin fronteras a primera vista
caminé por él y me deje llevar por ese instinto
que siempre guía
a quienes al monte solo van
para rebobinar años en su vida.

Sin saber el cómo
sin saber
el por qué
la entrada en él se hizo a simple vista
con solo poner un pie
y dejándome llevar
por ese instinto que a los seres humanos nos guía
entre en el monte
y pasé esas fronteras prohibitivas
que se adivinan
para cuando uno sabe lo que busca. 

Era un monte con matas y plantas
de todos aquellos que se adivinan
en el estuche de un pintor
en la paleta de un artista
en la bóveda Sixtina.

La tierra casi cielo
y el cielo
casi en el monte su vida
volví al Pozo llamado de las Pitas,
mar en otros días.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: OTRA VEZ EL FRÍO

Volvió el frío, 
tan sujeto a uno,
el frío desde siempre anida allí, 
cerca de donde dicen que el alma vive
y así andando entre caminos 
que siempre llevan de una parte a otra
uno aprende a soportar todo aquello 
que el frío va dejando en el cuerpo de las personas por el poseídas. 

El frío tiene un nombre absurdo, frigidus,
y así con el convivimos,
apareciendo en todas  estaciones, 
casi siempre inoportuno,
incansable,
se le reconoce a poco que se acostumbra uno
a sus caricias, 
tan envolventes como los besos que da el humo.

De las escarchas frío,
de las nieves frío,
de la lluvia frío,
de los inviernos fríos,
de las sensaciones térmicas frío,
de la muerte, de la pobreza, de la enfermedad, del miedo,
también frío.

Tan acostumbrados estamos al frío
que cuando falta como si fuera un absurdo
se le reclama 
con esa benevolencia propia
de quienes tienen en él a un amigo.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: UN DÍA EN LA PELUQUERÍA

Es una obra casi perfecta,
no le dije,
la perfección no existe,
de reojo me miró el peluquero,
que no entendía el por qué de mi respuesta,
él desde siempre,
desde que montó la peluquería
creía ser
algo así como un artista.

No, le dije, yo un día,
aunque en tus manos hay arte
para ser artista
hace falta algo más
que unos dedos,
que un peine,
que unas tijeras,
que una maquinilla,
tu eres, le dije,
mientras el me miraba casi a hurtadillas,
algo menos que un artista,
eres por decir algo que te sirva de ejemplo,
en el campo el vendaval,
que se lleva de las eras las cosechas,
eres,
el me respondió, sin que llegara a acabar la palabra,
soy, dijo el peluquero,
quien hace de tu cabeza algo más de lo que pinta,
por eso se, así terminó su cita,
que en la medida de lo posible me parezco a un artista.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

martes, 18 de abril de 2017

POESÍA: LA MAÑANA EN ESTE DÍA DE BUEN COMIENZO

Era cierto, así de cierto,
el sonido de los motores de los coches
calentando el cemento
y la claridad del día sin aspavientos
ni remordimientos
entrando a través de un ventanal, alejaban a  la noche
y se la llevaban al interior de ese gran cuerpo
que es el espacio sobre el cual nos hacemos preguntas y más preguntas
desde que estamos sobre la tierra los seres humanos, desde que tenemos entendimiento.

Un sonido largo, me alerta
¿Qué será aquello
que traspasa los cristales,
que se come el cemento,
que se aloja en nuestro cerebro?

Era diferente, lo recuerdo, intenso,
cercano y así y todo tan lleno de aquello llamado nexo inconexo
que ahora que vuelvo a escribir sobre ello
ni recuerdo, ni se, ni me importa por lo que escribí tal y como les lego en este poema de corte pascuero.

Y es que la mañana
incipiente y con sus ajetreos
traía coches,
y camiones enteros de leche, de cerveza, de madera, de aluminio, de hierro,
tantos camiones y dentro de ellos
todo aquello que convierte a la mañana en ese comienzo
de día que nos llevaba sin saberlo
otra vez a las horas en que los silencios nos convierten en patéticos seres al servicio del universo.

Es la noche
como un largo lamento,
tal vez como un beso,
desde siempre un abrazo
ya sea tierno
o cruel,
por aquello de que la muerte por la noche se muestra como un animal carnicero,
pero a pesar de todo ello
la noche se fabrica con embelecos que se esfuman cuando los rayos de luz se vuelven tercos.

No era esto de lo que les quería hablar
y a pesar de ello recuerdo
de una forma totalmente cierta, todo lo que en ese comienzo de la mañana pasó
como si fuera una bola de fuego por mis adentros.
Me contuvo como siempre el sonido seco
de una puerta al cerrarse, unos pasos en la calle sobre el asfalto seco,
el grifo lanzando al espacio sin saberlo gotas de agua, casi  de estraperlo,
el ronquido de la rama de un árbol al sentirse juguete del viento,
unas cuantas palabras dichas en un difícil contexto,
todo esto me hizo pensar en ese momento de la mañana, tan lleno,
en que uno se convierte en poeta sin saberlo

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: MENSAJE AL PUEBLO

No se si fue un acierto enchufar el televisor
para seguir oyendo
las mentiras que se oían en ese cajón revestido de cristal y diversos elementos,
tan a gusto de sus dueños,
que a la misma hora ofrecía en directo noticias y más noticias que no venían a cuento.

Desde dentro,
como si en su interior viviera un cabestro
salían casi plegarias,
letanías o tal ver fuera aquello
fuego fatuo,
de esos que se ven por las noches en los cementerios.

La voz, ronca, sugería como eso que se llama dar caramelos
a la chusma sedienta de noticias,
sin ton ni son, sin más,  era así de cierto,
que el vendedor de sonrisas era en todo aquello
un hipnotizador
para quienes en las horas cercanas al sueño
se dejaban llevar por el ronroneo de un lejano sonido muy directo.

Avanzaba la noche
Y con la dosis debida de aquel extraño elemento, llamado "mensaje al pueblo"
vendría pronto el sueño, fugaz y tan ligero,
como las promesas, aguacero, del vendedor de promesas, en el mercado, pregonero.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: LIBROS CORRIENDO POR MIS PENSAMIENTOS

Los libros que escribo quedan en el tiempo
sujetos del corazón,
yaciendo en colches confeccionados con extraños elementos.

Sus palabras son como témpanos de hielo,
casi icebergs, casi desiertos,
sin flora, fauna, sin sentimientos,
pues todas ellas se fueron
para cuando se ponía punto final y en ello,
la última silaba se erigía en la Señora de los Truenos,
si es que existen las diosas, si es que existen los duendes  de ojos grandes y brazos de acero.

En ellos flotan las frases y los pensamientos,
las citas, cada una en su contexto,
y los diálogos cerrados y los abiertos,
así caminan los capítulos, así muere el empeño
de quien comienza fuerte y acaba sin saberlo dejado y abandonado de sus mismos pensamientos.

Corren los libros por mis pensamientos
como si fueran verbos huyendo de la frase en la cual tenían preparado su hueco
y con ellos los pronombres se convierten en extraños sujetos,
así van saliendo unos tras otros, veloces en su derrotero los adjetivos perezosos,
los adverbios
y con ellos
como si el libro fuera un futuro testamento
se ven las silabas emergiendo
entre bocanadas de humo negro
que un viejo bucanero
protagonista en ese libro que casi les voy leyendo,
saca de una pipa de madera de cerezo
en esos momentos
en que la marea baja
y el barco con mástil de altura de varios metros
sale a la mar para conquistar esos espacios en los que navegan fragatas con tesoros inmensos.

Y dicho todo eso, no quiero ser más pesado, no quiero,
continuar contándoles todo aquello
que en un libro de futuro incierto
navega por mis entrañas y se alimenta de la sangre que corre venas adentro,
camino va, yendo, hacia allí donde señala el Norte, un metal ferromagnético.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio
 

POESÍA: DOS POR UNO

Dos por uno,
en el mercado se vende la pescadilla a un precio oportuno
aunque en ello hayan habido lagrimas derramadas sobre el torso desnudo
de un cuerpo sacado de las aguas
con los bronquios destruidos en los abismales desiertos de los mares profundos.

Así la vida nos lleva
del pasado o de lo que fuimos
hasta el presente en el que vivimos
siempre huyendo como ese pescador de ojos comidos por el salobre de las aguas
en su iris, casi cristales de afilado fino, sin más tiempo en su vida, sin más segundos.

A las puertas del puerto
se alzaba un monolito
comido por el aire y carcomido por las lágrimas derramadas siempre en noches de diluvios
para cuando sobre el mar se divisan luces, casi puntos,
flotando sobre las olas a tiempo discontinuo,
así el monolito se carcome
y así  los marinos se convierten en ese tributo pesado y casi gratuito.

El dios de los mares, en minúscula su nombre se pronuncia,
es tan poco caritativo
que nada en sus dominios, nace, ni muere, ni vive sin su permiso.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio


POESÍA: TARDE CON PRECIPITACIONES EN EL ÁREA DONDE VIVO


No voy a escribir un poema para que te sientas a gusto
pues en ello solo hace falta que pongas ganas
y te demuestres a ti mismo
que vale la pena
intentar cambiar en todo aquello que te hace distinto.

No hay nada  más importante que el orgullo,
sencillez,
calma y así dicho
todo aquello que nos hace ser únicos
como los colores o tinta con que dibujamos letras  en un papel vacío de contenido.

Entre uno y otro verso
no mediando un abismo
hay algo, no se lo que es, ni me lo pregunto,
que une lo distinto, con lo único,
como si la vida de las personas fueran las aguas bravas de un río
antes de morir en otro curso más profundo.

Para que quiero cambiar la forma,
para que quiero variar su contenido,
para que me pregunto
seguir escribiendo sobre el absurdo,
si nadie entiende después de haber leído este texto ambiguo
la razón por la cual fue escrito
en una tarde de primavera con precipitaciones  en el área donde vive uno,
intensidad de un 70%
y distancia de 8 kilómetros y un pico.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE MOIXENT A LA FONT DE LA FIGUERA

De Moixent a la Font de la Figuera
Entre viñas viejas uno se aleja
como si el camino, carretera, fuera derecho a otro planeta.

Así se atraviesan
grandes espacios con sus masías repletas de aires antiguos y de grandezas
que ya nadie recuerda.

Olivos sujetos con sus raíces a la tierra
son como estatuas de piedra
con sus robustas ramas y pobladas cabelleras
de ilusiones que le  llevan
a ser de todos los árboles el que más savia lleva dentro de sus venas.

Subiendo una cuesta se llega
hasta allí donde 
se abre como si fuera un nuevo espacio
y con el una nueva tierra
tan inmensa
que el infinito parece la raya del pelo cruzando la cabeza
de los campos de trigo
de los barbechos donde nace la maleza
y de las ramblas tan secas
que en ellas
parecen brotar de su seno guijarros redondos como esferas.

Entre viñedos
surgen preguntas y también respuestas,
se colman de palabras las gargantas secas
y se llega
como si fuera el lejano Oeste
a una gran pradera
sin más indios y más esteras
que el polvo sobre las cejas
y las ruedas de unos coches al suelo sujetas
y dispuestas
a alejarnos del lugar con tan solo meter a fondo de todas las marchas la primera.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio


POESÍA: CARRER D'EN LLOP EN VALENCIA

¡Ay de los nanos
ninguno de ellos como el de Valencia!

Nano es de piedra,
para castigo fue de un Marqués,
que lo tenía colocado cerca de su puerta,
tan altivo
y con tanta solera
que quien por aquella calle pasaba se descubría la cabeza
en señal de alabanza
al gigante de gran cabeza
que con su trasero dio más guerra
que los cien mil hijos de San Luis en otra lejana época.

LLop viene de un caballero que vivía en Valencia,
ni es lobo ni lobera
ni en aquella calle hubo más madriguera
que un mesón viejo
donde se bebía vino que se pagaba a tocateja.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

lunes, 17 de abril de 2017

POESÍA: HABLEMOS DE LAS MUJERES

Hablemos de las mujeres
¿A ti que te pasa?
¿Te molesta que hablemos de ellas?
¿A ti que te pasa?
No son de piedra, no están hechas a tu imagen y semejanza,
al igual que tu trabajan
y lo hacen tan bien que a veces molestan por eso de llevar medias y faldas, pechos, melenas
y haber sido predestinadas a labores caseras como si fueran cucarachas, pisoteadas.
Las mujeres se merecen algo más de lo que de ellas se habla,
así atentas marchan en los frentes de hermosas batallas, con miles de pancartas,
las mujeres que se sienten algo más que unas caras salpimentadas con  pinturas y cremas caras.
Masacradas, maltratadas, violadas, las mujeres se levantan cada mañana
como si el nuevo día fuera una fotografía tomada
hace de esto muchos años en épocas ya pasadas y olvidadas.
Avanza el mundo en todo aquello que al hombre le da la gana
y frena y para cuando toca hablar de esa su media naranja.
La mujer así es una muestra señalada de esos males que atacan al corazón de la sociedad contemporánea. Vulnerables, así, están retratadas, en esos noticieros, primeras páginas,
de los diarios y prensa especializada en tratar el tema de las mujeres con pinzas empapadas
en lágrimas

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio


POESÍA: SOBRE LA LUNA Y SUS DIVERSAS CARAS

La luna está preciosa, solo una pisada la convierte en colonia casi americana,
sobre ella un día se alzó una bandera que desde lejos parecía un campo de estrellas
en una noche muy clara.
Tantas lunas con sus fases románticas
levantan las ilusiones diarias de quienes celebran sus bodas de oro  y de plata.
En un cohete que cosa tan extraña, un día, se alzó la caza,
de la conquista de la luna en una ajetreada jornada
en que unos astronautas sobre el suelo lunar casi flotaban
entre polvo galáctico y sin más telas de arañas
que las que producen en los ojos cansados las cataratas.
Si la luna fuera algo más que una media cara, si fuera cuna,
si fuera tan sólo una nota musical en una opereta barata
la luna no tendría más encanto que el que despìerta una ensalada de lunas en aceite mojadas.
Sobre la luna veo una cascada de edificios de muchas plantas
con sus balcones abiertos para que entren por las mañanas
las sonrisas que por el cielo pasan embutidas en los senos de las nubes preñadas
de vapor de agua en lo más profundo de sus entrañas.
¡Oh luna, tu que avanzas, tan a diario te veo al mirar por la ventana
que de la luna se más de lo que está escrito en ninguna enciclopedia ilustrada!
Tan llena de soledades y tan deseada, la luna sabe que ha sido conquistada
por eso nos enseña su cara más amable, por eso por las mañanas se marcha
de la vista de quienes la miran a miles de yardas de distancia.
La luna de los poetas en los versos lanzada como si fuera un cohete
que se lanza para levantar la moral de quienes buscan en la poesía su mejor cara.
La luna de los físicos y matemáticos con sus elipsis y coordenadas
con tiza remarcada en una pizarra, tan negra en su fondo y en su silueta blanca.
La luna en las noches estrelladas sujeta de un poste y en el cielo mostrada
como escaparate inmenso de una tienda de bombillas urbanas.
Veo la luna y peritos y hadas, filósofos y grandes tandas de conos volcánicos
y entorno a ellos desiertos sin más plantas
que las marcas sobre el suelo de las botas de unos astronautas
y así se muestra la luna y así la ven los astrónomos y así le cantan como si fuera una nana.

Autor: José Vte. Navarro Rubio


domingo, 16 de abril de 2017

POESÍA: SE LLAMABA TIMOTEO

Suponga que la Semana Santa 
la vive como un ateo,
en lo suyo investido del olor a otro credo,
que paga bula
y que come carne de ternero
en eso días de ayunos y de pocos refrigerios.

Asía vivía aquel señor 
que se llamaba Tadeo
en un quinto piso con exteriores a un patio viejo
con tenderetes del que colgaba ropa de todos los precios,
que iban desde lo barato a lo excéntrico.

Suponga que pasa el tiempo 
y llega el verano, 
el otoño y el invierno
y ya para la primavera 
como si fuera un crece-pelo
otra vez la Semana Santa toca con sus dedos
la puerta de su casa para reclamar que se vista de Nazareno
y suponiendo que las cosas cambian
y en ello su mundo interior, 
yo le ruego,
que sea sincero 
y si le gusta aquello para lo cual un día se puso terco
dese una vuelta, apriete los dientes y diga yo el primero,
para la fiesta 
y para aquello de adornar la vida con colores 
que no estén hechos con veneno.

Suponga que los años pasan
y en la casa en la cual vivió sus últimos momentos
alguien descubre una fotografía 
en que se le ve vestido de Nazareno
y se hace preguntas 
y descubre para mayor conocimiento
que a quien allí vivía le importaba todo aquello 
tan poco que no dejó más recuerdos
que una túnica gastada, unas zapatillas de tela color cemento
y unas ganas tremendas de tomar a todos el pelo.

Así era Timoteo vendedor de todo
y comprador de sonrisas al viento,
tan lleno de vida
y tan buen sujeto
que se le quería por lo que era
y no por otro tipo de sentimientos
que no fueran aquellos que brotaban de su alma
para esos momentos
en que se le pedía algo y el lo reafirmaba con su fácil credo
de hacer la vida saludable a quienes se acercaban a su puerta con un claro deseo.

Suponga que todo esto
forma parte de la nada
y que quien escribe
lo hace 
como Timoteo
llevado de ese sentido crítico
que como si fuera un crece-pelo
adorna las páginas de algunos versos.

Suponga,
suponiendo
en todo ello
no le quite valor a lo que está leyendo
y tire del tenderete
y póngase en esto
las zapatillas color cemento
pues en la calle le espera
una luz
casi lucero
que anima a decir que las Pascuas son un regalo del tiempo

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: LAS ESTRELLAS SON COMO CHISPAS

No se de este día
otra cosa
que no sea que pasará a la otra vida.

Ya derrotado
el día camina
hacia esas horas
en que un pintor
con grandes barbas y sonrisas
pinta
el cielo
y en el 
con ese cuidado que en el empeño se necesita
viste el cuadro
con colores que le dan muy buena vista.

Las estrellas son como chispas.

La luna como no paga la factura
queda 
mitad a oscuras
y la otra luminosa 
para que no se diga
que ella no es por nadie querida.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

sábado, 15 de abril de 2017

POESÍA: ENTRE MARES DESIERTOS

No se de que va esto,
el poema roto,
el verso,
la sarta de mentiras,
el encuentro,
para cuando llora con desconsuelo,
y roe
tus sentimientos,
la cólera esa que va descendiendo
desde las altas ramas del entendimiento
hasta allí donde pone uno los pies sobre el suelo.

Como el yunque,
acero,
brasa,
fuego,
agua,
y viento,
como todo eso,
trae la mañana
enredada a su cuerpo
olores
a mares desiertos,
 a selvas comidas por los taladores de recuerdos.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: VIERNES SANTOS EN L'ALCÚDIA AL PASO DE LA PROCESIÓN



En la noche se acerca la procesión
Avanza ella,
Entre el clamor
De las bandas y saetas,
Todo
Como si fuera una canción
Pasa por las calles de l’Alcúdia
La solemne procesión,
Marcando el paso,
A toque de tambor,
Cornetas que son
Casi la voz de Nuestro Señor
Pidiendo por todos perdón.

Todo es
En esta noche
En que se venera la muerte
Y mañana resurrección
Dolor
Que llena el corazón
De quienes atentos
A lo que en un calvario pasó
Miran de reojo el reloj
Y se dejan llevar por esa pasión
Que envuelve a un pueblo
Que cree en la Resurrección.

Así pasa la Santa Procesión,
La Bandera de la Cofradía
Y tras ella,
Gran honor,
El Hermano Mayor,
Dando paso,
Al anda
Y en ella a la imagen de quien murió
Así se dice
Que lo hizo
Y así se dice que pasó,
Por todos
Sin distinción.

En la noche y en l'Alcúdia,
Suena el clamor,
Paso a paso,
Tacones, trompetas y tambor,
Por las calles desfila,
Se oye el sonido atronador
De una saeta
Que colgada quedó
Sobre el cielo
Al paso de Nuestro Señor.

¡Oh que dolor, por ti Señor,
Cristo de este pueblo
Que en el madero sufrió
Como buen hijo de Dios
Sin más penas en su alma
Y sin más dolor
Que el que siente un hijo
Que sabe por todos pedir perdón!

En l'Alcúdia
Se oye un clamor,
Es la voz del pueblo
Voz,
Casi sonido
Que va de estación
En estación
Por Cristo, el del madero,
Por ese Dios,

Cantar de un pueblo,
Así el pueblo se levantó
En una Semana Santa
Al paso de Nuestro Señor,
Calle arriba, asciende,
Así pasa la Procesión
En un Viernes Santos
Que ya en l’Alcúdia pasó.

Autor: Jose Vte. Navarro Rubio

POESÍA: A LA BUSQUEDA DE UNOS RECUERDOS EN PINAREJO

En el camino que iba, más allá, entre recuerdos,
estaba, así se cuentan los cuentos,
 la charca vacía con su cieno
y el almendro
ahora, él, cenizas, llevadas por el viento,
y el sol
casi en el cielo quieto.

Melancolía,
ira,
ronco aullido
del lobo que llevamos dentro
todo queda en una oración
que dar por la muerte de ese almendro
amargo
como el corazón de quien se llevó
sus simientes al infierno.

Por allí se oye
en la espesura de un monte viejo
el cantar entre desamparos de las perdices huyendo
de las escopetas, truenos,
en los días de caza,
en aquellos terrenos.

Por allí corre la senda que lleva
hasta allí donde se pierde el sendero,
con trigos limpios, sujetos al surco que le sirve de consuelo
en ese su desespero
de verse joven y mañana espigado y viejo.

Y así se abre en mitad del sendero
un reguero,
casi, camino,
casi, de todo aquello
que uno recuerda cuando va al encuentro
de un pozo entre juncos con su abrevadero,
con pedernales en el suelo
y unos chaparros, traviesos,
muy zalameros,
bajo los cuales la tarde se convierte en un paraíso eterno.

La mesa dura,
el pan tierno,
el queso en su aceite, casi dulce beso,
se corta con cuchillo
todo aquello
que a sorbo de vino
sirve de alimento
a quienes, dos son ellos,
se sirven de ello
como si la tarde fuera la sombra de un tejado viejo
a través del cual caen sobre el suelo
golondrinas y vencejos.

Viene después de la comida
otra vez el caminar, en pos de otros lugares,
entre ellos,
de pasada un corral a lo lejos,
despojo del tiempo
con sus paredes comidas por el tiempo
descansando y  nutriéndose,
casi ellas duro acero,
de todo aquello
que traen los días ya sean en los veranos y en los inviernos.

Entre tanto
¡Qué alientos!
saltan los conejos
y los jabalís
¡con sus duros esqueletos!
corren veloces
se lamen la muerte y van a otros encuentros
los mismos
y más concretos
de quienes por un camino que se mete de lleno
en el monte de su infancia y de sus lamentos
les lleva
otra vez al viejo sendero
donde la Pisada de un Buey
ponía nombre, casi terco,
 a aquella parte de ese término de Pinarejo
tan querida por todos aquellas, aquellos,
pinarejeros,
que con el azadón al hombro,
en carro, bicicleta y par de mulas iban, sujetos,
así son los recuerdos,
a ese encuentro,
el de  siempre,
ese que se come entre silencios
para cuando se vuelve la vista atrás y solo se ven huyendo,
año tras año, una fotografía,
rumiando del tiempo
así de fácil duro es decirlo, los recuerdos.

Autor: Jose Vte Navarro Rubio
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