Es costumbre sana irse a dormir
con las cuentas arregladas,
de esta forma no hay sorpresas,
las luces se apagan y se sueña
con lo que se quiere y así hasta
que se vuelve al comienzo
de una historia muy alargada,
en el tiempo somos
difíciles de predecir,
animales que saltan
a la mínima que se nos dice,
a la mínima pasa
que las cuentas deben estar arregladas.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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