Por fumar una flor
diez años son muchos,
son demasiados,
son algo que remueve
la conciencia de los individuos.
Quizás sea parecido
comerse las tortas de maíz,
que las setas de los montes,
esas que se encuentran
en cualquier sitio,
pero las flores llevan ese sello
que parece que esté maldito,
solo por aquello de que quienes
se fuman ese tipo de cigarrillos,
no creen en las guerras
ni en el racismo.
Quedan gotas de diluvios
por ahí perdidas,
pendientes de algún hilo,
por esas cuestas de la vida
sumergidas en turbios libros.
Autor: José Vicente Navarro Rubio