De un instante a otro
nos veremos por unos lugares
por los cuales de normal no se va
por ser muy especiales.
Uno es un calvario
con sus casilicios colocados
en una parte
de un camino que asciende
hasta un bello santuario
en el cual se recogen tradiciones.
Y el otro continua
por la vertiente
de una montaña
escarpada
que nace
junto a las paredes
de un castillo,
gran mole.
Al fondo se ven
más montañas,
carreteras que entre términos
se pierden,
un río con sus puentes,
un pueblo que junto a la ladera
de una montaña nace
y un mar que desde siempre
por allí se extiende.
Si seguimos subiendo
un fortín en ruinas
es el precio que supone
gastar energías
mientras el corazón late
y el pensamiento nos dice
que tenemos que seguir ascendiendo
sin ofrecer en ello
más detalles.
Autor: José Vicente Navarro Rubio