Paseando esta mañana
el río no anunciaba nada,
solo navegaba
una barca que parecía sacada
de una muestra antigua
de latas de hojalata,
en su cubierta nadie
daba la cara
y de dentro de la cabina
donde el pilota manejaba la maquinaria,
se veía salir humo y un ruido
parecido al gruñido de mil gorrinos
ya dispuestos en tira larga
para la matanza.
La lluvia había dejado charcos de agua
en los cuales unos perros se refrescaban
y por allí cerca del faro
unos pescadores tiraban la caña
mientras esperaban
que diera la hora
para sacar el almuerzo de la saca.
Un lunes es este que se va
para volver la próxima semana
y mientras nosotros
los seres humanos que observamos
para ver lo que pasa,
nos encontramos por aquí
reciclando del día aquello
que pega y bien, que es de lo que se trata.
Autor: José Vicente Navarro Rubio