Ahora que algunos mueren
y son poetas,
tristes quedan los lugares
que dieron cobijo
a esas vidas
cerca de la tierra.
La Marxuquera ya
no seguirá siendo
lo que era,
algo le faltará
entre ausencias y ausencias,
brotes de olivos,
caldos de paellas,
ojos que la visten,
ya maja, doncella,
que se abre y cierra
al nacimiento del día
y a la muerte de su poeta.
Autor: José Vicente Navarro Rubio