Solo esto,
no hay más,
no podemos
dar al destino
otra cosa que no sea
lo que la vida nos ha dado
por aquello
de ser sus hijos.
El destino habita
en los ojos
de todos los nacidos,
se viene con algo
y nos vamos con lo mismo.
Un suspiro
es lo más válido que tenemos
para cuando
ya no queda carga en el cartucho.
Autor: José Vicente Navarro Rubio