domingo, 25 de febrero de 2024

POESÍA: LA FOTOGENIA DE LA MUERTE

Aquí en este casi imposible
de la vida de un poeta
resumiendo su existencia,
entre letras que apretadas no dan
para más de dos cuartillas,
me veo en lo insólito de este día,
clamando si no justicia,
ella solo se da para
cuando la soga de la horca aprieta
y la nuez bien se hunde
por debajo de la barbilla,
una máscara en blanco que sea
la belleza de la muerte
y es que la fotogenia refleja
con especial soltura
la verdad de lo que somos,
cuando la sonrisa se torna fría
y la mirada alojada
en el interior sin vida,
de una piedra de mármol
cuidadosamente esculpida,
que ni observa ni mira,
es la sombra de una mariposa
en su último aletear
estando todavía aun viva.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA; ENTRE RECUERDOS

 Fluye todo 
y es que llegan los recuerdos 
vienen recubierto del óxido que da ancianidad a los días,
vienen por oleadas
y aunque hay instantes
en que yo mando sobre ellos 
ocurre que la mayoría de las veces 
se acercan para recordarme 
que soy ya casi un testigo.
Estás cosas ocurren 
sin necesidad de estar escritas, 
sin necesidad de más decir 
que el libre ejercicio del individuo, 
así y todo si no me corrijo 
de todos los recuerdos guardo una reseña
 y así con ello me sirvo 
me voy escribiendo mi libro.
Entre capítulos 
no se en cual me encuentro ahora,
no se los que me quedan 
ni cuál será el último.
Entre recuerdos seguro 
que al final me pierdo alguno.

Autor:José Vicente Navarro Rubio 

POESÍA: POR ESAS COSAS

 Cuando todo se vuelve de signo contrario
me dejo llevar como la corriente de un río 
hasta llegar a ese punto 
en que me rebasó y me salgo y me sigo
a mí mismo.
Nada de lo hecho dio más fruto
que el contenido de los papeles,
el amor de los míos
y un montón de ocurrencias al servicio
de mi pequeño mundo.

Poco o nada ¡que digo !
si me se seguro,
si no aprendo de mis errores,
si tropecé dos veces sin saber el motivo.

Por poco o por mucho,
por esas cosas,
por lo que digo,
por eso escribo.

Hasta aquí todo bien cogido de un hilo,
ahora comienza la ascensión 
y llegará seguro el sudor y sacrificio
quisiera no ahogarme 
en la mitad del camino.

Autor: José Vicente Navarro Rubio 

POESÍA: SOÑÉ EN UN CORAZÓN DE CRISTAL

 Un sueño me vino 
y no paro de soñar,
soñaba y soñaba
y mi alma no dejaba de soñar.

Soñé en el amor,
en un corazón de cristal,
en una rosa fragante
en un beso de verdad.

Sueños los míos difíciles de explicar,
un pez que volaba
y un alcatraz que se hundía en el mar.

Los sueños de mi vida
me han venido siempre a recordar
que para cuando uno se despierta
poco se suele entre las manos encontrar,
a no ser que sea,
la espada del Cid,
el Santo Grial,
la paleta de Ramsés
o la legua hervida de Donald John Trump.

El último sueño
me ha hecho dudar
entre el bien y el mal,
era una manzana sabrosa 
que se me ofrecía al pasar
por un Arco de Triunfo
en el que se podían apreciar
las historias de quienes llegaron a dominar
gran parte de la humanidad.

Con un sueño me acuesto,
con otro desde siempre me suelo levantar,
si la vida es sueño,
Calderón de la Barca
muy cerca debe de estar.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: FUEGO Y HUMO

 Una ventana abierta a ningún sitio 
es lo que veo ahora,
miento solo aspiro humo 
y oigo llantos y gritos
y palabras que se diluyen 
entre el agua y la espuma
de las mangueras de los bomberos
intentando arreglar un desatino.

Por allí volando el fuego
y arrastrando a su extraño paraíso
a maderas de todos los tipos
con sus barnices y galantes coloridos,
materiales sueltos, residuos y muebles,
 papel fino, plásticos, cauchos y espumas,
lana se roca y poliuretano lanzallamas,
aislando un edificio.

Por allí el oxigeno del aire
ya envenenado y convertido
en un cruel asesino.

Por allí los ángeles corren 
van de uno a otro sitio,
se saben en esto de apagar fuegos
algo parecido 
a los supermanes de los comics de los niños,
y por allí una madre y un padre
agarrados a sus dos hijos,
y la pez de un  odre de miedo recorriendo
las casas de un inmueble y sus pasillos,

y por allí Julián, conserje del edificio,
intentando remediar con su ímpetu
que aquello se convirtiera 
en un verdadero e inhumano sacrificio
de muertes innecesarias, 
pues es su oficio velar por los suyos,
como el capitán del barco que zozobra,
como el general en una batalla 
que se pierde entre sables y ruidos.

Quien por allí estaba sufrió lo suyo,
le dolerán estas heridas;
atados al destino son en estos instantes
los peones en un juego
que no ganó nadie ni nadie se puso en ello bendecido.

Diez muertes se sujetan entre ellas.
Ya todos partieron de este sitio
donde el pavor de un incendio se saldo
con un tributo que huele a dinero,
que huele a lo mismo,
que huele el alba cuando miras por una ventana
y solo sabes que ves humo,
aunque la realidad sea otra,
y aunque con decir algo,
lo que sea un poquito,
no arreglemos el mundo.

Autor: José Vicente Navarro Rubio



POESÍA: UN POEMA COMO SEDANTE

Uno nunca sabe donde se encuentra el fin
aunque algunas veces uno ya tocó
aquello de la vida que es más hiriente.

Fuera de esta casa ya convertida en santuario
de mis vanidades
me manejo a mi gusto,
me voy deslizando entre asuntos
que se abren 
a unos espacios tan inmensos
que en ellos no se ven los árboles,
ni se ve otra humanidad que no sea
aquella que desde siempre
abrió las páginas de mis mejores días
en cualquier parte.

Todo parece repetido, lo que comemos,
la forma de vivir tan aparentemente inocente
y en ello destaca, en quien en este poema en canal se abre,
las singularidades que circulan por su mente.

Ahora que lo digo en la televisión se vuelve y vuelve
a los anuncios de siempre,
saben que el cebo esta echado
y que sin lugar a dudas llegarán ellos los inocentes
buscando aquello que les sirva
para tirar un poco más hacia adelante.

Nosotros abrimos la puerta
y al instante las ideas se abren,
la luz resplandece más de lo que se quiere,
es como si en este mundo en el cual 
echamos raíces en el aire
nos hubiéramos enquistado
y nada ni nadie pueda de una forma loable
sacarnos de nuestro empeño
de escribir con sangre
poemas y más poemas con que encristalar
el alma de algún ausente.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: UNGIENDO VERSOS

 Poesía  mía, ego  mi poesía,
resucito en ella,
me marcho de por vida
por los campos de girasoles,
por allí donde el sol despunta
y ellas se giran
para dar un beso
al amor que les estigmatiza.
Por todo lo que se escribe,
por lo que reina 
por aquí donde se  ven películas,
una tras otra,
ya todas forman una gran pila,
seguimos avanzando,
vamos de seguida,
ungiendo versos
que si no tiramos a la basura
solo es porque con ellos
de la mano cogidos
nos apoyamos en sus fisuras
para ascender de nuevo
hasta allí donde un sol reina
y los girasoles le rinden pleitesía.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: LA GENIALIDAD DE LA VIDA

 La fotografía del poeta
sobre la yerba 
esgrimiendo con los dedos alzados
la señal de la victoria
bien se merece un poema
de esos de ultratumba,
que reine por los siglos de los siglos,
que sirva de en la cripta
de acompañante perpetuo
de quien en las soledades de la bebida,
ya con una muñeca entre sus manos,
una botella,
un cementerio con sus tumbas,
prescribía con voz fuerte
desgarradoras letanías,
que tenían como protagonistas
 los males de la ciudad 
donde vivía.

Se acerca la hora en que los silencios
abren al público  su taquilla
y si queremos ver esa película
en la que el poeta se desnuda,
nos tenemos que dejar de tonterías
y afrontar el devenir de los días,
entre medas tristezas y medias sonrisas.

Para esta semana que entra
veremos lo que haremos.
Así todo indica
que tendremos sol y sombra
con pequeñas pizcas de aires
de esos que acarician las cabelleras
y se suman al dios Eolo
para trasmitir serenatas nocturnas,
en las que prima el amor 
como textura a la que agarrarse
si se diera el caso de volar en altura.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: ELLA

 Hay días en que la poesía se toca
y se necesita de ella,
tú las buscas
y ella te llega.
Todo es así de fácil,
algo parecido a una ventana abierta
por la que entra el rumor de la calle,
aunque a veces se escuchan
 sonatas que no te alegran.
Ahora discurre ella,
entre mis dedos se alarga,
baja cantando, se la ve bella,
es dócil silueta, agradable estar,
siempre ella
se preocupa por ser quien 
en esta apuesta 
más ponga,
pues se sabe sujeta
a la opinión de los expertos
que con trazos de grandes letras
indican 
sin que en ello intervenga
nada más que las ocurrencias,
que es lo que quieren
de aquello que entre ojos llevan.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: EL ÚLTIMO TRAGO

 A veces se nos van los conocidos,
los amigos, los poetas
y se queda uno pensando
en la fugacidad de la vida,
hoy aquí y mañana a saber
donde nos encontramos.

Así estamos en este espacio de tiempo
de esta poema casi colgando,
pensando en la vida
y de como nos adaptamos
por eso de ser felinos
y haber por los árboles trepado
a los peores de los escenarios.

Yo me veo mirando un mar abierto
y por él navegando
una carabela llena de regalos,
con que dejar a quienes son de uno
algo así parecido a un cromo
en un álbum guardado,
de todo un poco,
 el cariño con que nos regamos,
los abrazos que nos hicieron tan pesados,
los besos y amores, el cariño
y el buen trato,
en salir a la calle
siempre pensando que el bien se hace
y que nunca hay que cobrarlo.

Este poema ya huele a rutina,
creo que por exceso de brasas
lo he ya quemado,
espero que la comida que salga
del interior de ese fuego hermano
sea tan sabrosa
que en la playa, el mar mirando,
me entre el sueño al tiempo
que de vino me hago el último trago.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

sábado, 24 de febrero de 2024

POESÍA: LA ÚLTIMA JOTA

 la ultima jota vivía en una guitarra
en una letra, j, 
era una palabra envenenada,
era un replique,
un amor en desbandada
en los trigales de las tierras altas
de aquella ensenada,
donde crecían las margaritas,
las rosas se encarnaban,
donde las vaquillas pastaban,
los toros y vacas,
por allá las almas sagradas,
huéspedes de altas casas
con sus herrajes y ansias
de que sobre ellos la luna,
muleta blanca,
se vaciara
en su intento 
de aclarar la tez negra, azabache,
de una mina sacada,
de aquel rebaño bajo una encina
añorando las noches estrelladas,
ya el pastor a caballo con su lanza
espoleando el miedo,
quitando las ansias de venganza
de los toros de lidia
ya sabedores de que iban camino de las plazas.

Autor: José Vicente Navarro Rubio


HIPEROXIA POETICA

 Hoy tengo hiperoxia poética, 
unas malas ganas 
de escribir poesía.

Esto es algo parecido 
a cuando con ayuda de un embudo
intentas empapuzar
a un pato del que buscas 
su hígado para confeccionar
un paté meloso 
con que impregnar 
unas poesías
y estamos en esto 
en un claro y oscuro,
una especie de catarata intempestiva
que con su ayuda 
hace si cabe más grande está melancolía,
la del poeta reñido con sus versos,
la del hombre araña
trepando por una colina
para recolectar los versos
que maduros y a punto de caída
cuelgan de las ramas de la lírica.
 
Autor: José Vicente Navarro Rubio
 

POESÍA: ¿CON ESTO QUE DIGO

 Con esto llenamos un vacío
¿con esto que digo?
con esto 
existe lo recíproco,
con esto
 nos convertimos 
en autores de poemas 
que van por un mismo camino,
poemas de ida y devuelta,
de idénticos recorridos, 
con preguntas que nadie contestará,
con murmullos a sonidos conocidos;
por allí la fuente de agua; por allí 
el silbido de un tren 
en ese día el último;
por allí dos románticos;
por allí un escenario idílico.

Mimbre hay, 
hay juncos,
hay de todo un poco,
tanto hay 
que de vez en cuando 
me armo algún que otro lío.

Hoy he reconocido un poema
hace un año escrito
y con todo el dolo del mundo
logré revestirlo de alma 
y por eso mismo 
lo he sacado del olvido,
para hacerlo copartícipe 
de un proyecto genuino
que vera su luz
 si no me quedo seco
por el camino.

Resucitar poemas 
es un empeño caritativo,
solo hace falta tiempo,
paciencia
 y un sexto sentido,
en atinar cual de aquellos
 mis hijos,
quieren compartir el declive
de este poeta 
en todo con la poesía 
más que comprometido.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

viernes, 23 de febrero de 2024

POESÍA: HOLA, ESTOY POR AQUÍ

 Estoy por aquí 
y me veo pequeño,
especialmente diminuto,
me ve punto de la i 
y de él cogido 
suspiro,
soy del poema 
su alma,
mi corazón es su ritmo,
con él viajo,
nos sentimos seguros,
hablando de lo mismo,
yo le digo
y él se deja hacer,
se convierte por ratitos,
el poema que yo elijo,
en ese de todo amigo,
familiar a mi unido
por rasgos comunes 
que nos hacen tan únicos,
como dos gotas de agua
salpicando sobre un cristal 
antes de caer al vacío.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: VUELVO A LO MISMO

  Vuelvo a lo identico
al poema 
ya limpio,
vuelvo desprovisto 
de compromiso 
a verme con lo mismo,
sin poesía no hay Olimpo,
no hay oráculo, 
ni llama, 
el amor no es 
ni parecido,
vuelvo cogido 
a la rama de un olivo,
vuelvo ahora 
y en este retorno 
llevo conmigo 
la cabeza de Herodoto,
llevo la corona de Constantino,
llevo los recuerdos
y con ellos aquello
que nos 
hace distintos.
Vuelvo ya nacido trigo,
ya reconvertido en harina
 así me visto, 
de la luz y sombras,
del calor y frío,
de lo ya vivido,
con todo ello 
me quedo aquí,
no sigo.

Autor: José Vicente Navarro Rubio




POESÍA: DE LETRAS SE TRATA

 Con las letras no se juega,
pues ellas son vanidosas,
tienen sus amores y discusiones,
tienen su punto de lógica 
y cuando se enrocan 
son fuertes y si sobre ellas ejerces 
las fuerzas de Newton 
te encuentras, 
con la manzana sobre la testa
y a otra cosa mariposa.

Letras del alma las hay
y otras que sirvieron 
para condenar a las personas;

las hay que matan
y están, aunque son poca cosa,
las primorosas y jocosas;

yo me he encontrado 
con letras de amor
y con otras 
que marcan como esclavos
a las personas.

Las hay que se llaman de gracia 
y otras que si te tocan 
sirven para indicarte 
que vales poca cosa.

Las hay hermosas y fermosas,
cómo dice el poema 
que con sus serranillas trata
de la vaquera de la Finojosa
y las hay aterradoras
cómo si fueran culebrones 
que en en su interior llevan farfolla.

Ay de mis letras tan golosas,

Ay de ellas tan jugosas,

Ay que pena y que cosas 
estar hablando de las letras 
mientras terminamos con ellas
está última estrofa.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA LA SOLEDAD NO BUSCA AMORES

 
Si hablamos de la soledad 
que sea para quitarle el lustre,
pues ella sabe habitar 
en nuestros interiores
alma, corazón, sentimientos
y construir silencios 
tan grandes y devastadores,
que para cuando se entra en las cavernas
en la que ella pinta
 de color ocre las paredes,
uno se encuentra aquello que no quiere,
un páramo triste
en el que no despegan
ni las ideas ni las buenas razones.

Son en los otoños fríos y crueles
 cuando ella vive
los mejores 
de esos sus medidos instantes,
ya las hojas secas en los suelos,
ya los enamorados 
sin troncos verdes de árboles
donde dejar grabado 
un corazón y dos nombres.

La soledad no conoce 
de edad ni sexo,
ni de estatus social, 
no conoce
 de nada que tenga que ver
con parámetros que midan
 el verdadero alcance de los amores.

¿De que hablar ahora que se puede
 si a la soledad le gustan los versos
que al ir a cogerlos se rompen?

Se nutre la soledad de desgracias 
y le viene a cuento 
aquello de ser victima siempre 
y a la vez reina impertinente 
de los lamentos y despropósitos 
que no tienen nombre.

Duerme la soledad siempre
  malos sueños,
se levanta con los pavores 
que mete en el cuerpo 
el miedo indecente
y se hace amiga 
de quienes se esconden
y no dejar escapar 
ni el más triste de los lamentos
con que renovar su aire asfixiante.

Autor José Vicente Navarro Rubio


miércoles, 21 de febrero de 2024

POESÍA: UN SILENCIO NOS HABLA

 Hay un silencio 
y es que llegan,
 se oyen los pasos,
suenan los misterios 
que se acercan,
vienen cargados de sacos
de piedras preciosas,
siluetas variadas,
ahora piedras preciosas,
ahora 
 atrayentes 
mujeres que se asoman,
al amor que nace
allí donde se apaga una farola.

La noche trae encuentros
los lleva cogidos 
de la mano,
no deja que nadie los toque,
ellos resoplan,
son algo parecido 
a un encuentro de jugadores
que ponen encima de la mesa
sus bolsas,
haber quien acierta
en el juego,
haber quien gana.

Todo es una especie de rompeolas,
quien saca la carta más alta
se lleva de la noche su alma.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESIA: SUENA UNA GUITARRA

 Suena una guitarra,
figura de mujer, 
la música habla 
de un amor perdido
en una mañana.

La cuerda se tensa
el guitarrista se siente
amor, ritmo y palabra,
le llevan lejos
sus andanzas, 
de tablao en farra,
de ser amante 
y tener amadas.

Todo en el mundo
de la farándula,
tiene su pronto,
tiene sus malas
y es que el amor 
de madrugada
duele y tienta
sabe a flores de rosa,
a cazalla.

Ya todo pasa
para cuando llega el alba,
ahora alguien pasa 
por el lugar de siempre,
echa una mirada
y se faja, 
sabe que en esto 
de ser de la noche 
quien todo lo narra,
ocurre que con la llegada
de la madrugada
todo es olvido,
para cuando el sol 
sobre la tierra se lanza.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: EL AMOR A PLENO SOL

 El amor es un trocito de nube 
que del cielo se desprendió;

es la luna cuando acuna
a un lucero que en sus brazos 
llora iluminado por ese ardor
que produce la emoción
de ver a la amada y sentir
algo más que una gran pasión;

el amor es el trino de un ruiseñor,
la leve sonrisa del viento que pasó
llevando en su interior
los besos de dos amantes 
convertidos ya en el aire 
que por el cielo bajó;

el amor suena más 
cuando surge la pasión 
y se renueva conforme su rumor
se acerca del fondo del corazón;

el amor se cultiva y da flores y frutos,
bayas y semillas, 
da color,

si se administra con sabiduría 
y se llenan nuestras almas de su candor,
el amor se convierte en la vida 
de quienes con el lucen a diario,
tal si los días fueran algo más
 que las veinticuatro horas 
que marca un reloj.

Por un amor se muere,
por un amor un poeta se suicidó,
por un amor alguien su vida dio,
por un amor se detiene el tiempo
y suena una canción, 
que a poco que se oye
 es su son:
Amor, amor, amor, amor.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: EN ESTE DÍA

 Desde aquí, desde el bar de la estación, 
el andén permanece quieto,
se respira en él la tranquilidad 
de un miércoles en que se transita
cada cual con su mochila.

Veo menos hombres que mujeres
veo pocas sonrisas, 
se escucha  una voz
que un altavoz proyecta,
observo y no veo nazis,
no estoy en un campo de exterminio,
eso me ayuda a continuar escribiendo,
ya la gente se anima,
hay quienes siguen en una pantalla
la llegada de trenes
y los hay que en sus móviles 
mantienen conversaciones privadas
a lo que se ve entretenidas.

La televisión repite información 
sobre las ultimas elecciones en Galicia,
todo ayuda a pensar que este poema
será uno de esos más,
de los llamados de rutina,
todo anima a disfrutar del sol
y a lanzar una piedra hacia allí 
por donde por las noches nace la luna.

El amor en el anden ya no se da 
ni por décimas ni por partituras,
el tren marchó y sobre el andén quedaron
los gorriones masticando 
trocitos de besos, cimas de sentimientos,
ellos espían y se convierten en los viajeros 
de los trenes de las horas puntas.

Se anuncian más trenes,
se acerca un autobús 
con nuevos viajeros,
se vuelve a la rutina,
el que come,
el que mira,
los que juegan,
el que tiene prisa,
compruebo que todos respiran,
que algunos hablan,
que otros cambian de andén 
igual les da 
ir hacia abajo que hacia arriba.

Cantan las aves sobre la catenaria,
por aquí no hay más trabajo 
que el de seguir describiendo
un paisaje propio de una poesía, 
fundamentalmente impía,
de esas que rompe 
todo tipo de arquitectura.

Las soledades se desactivan 
al oír un llanto y sentir un pitido 
y quedarse uno pensando
en el por qué la mañana es tan caritativa
Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: POR ESTE LUGAR

 El venir hasta aquí
es una confesión diaria,
es un decir aquello que se siente,
es el compartir sensaciones,
es el ayudarnos
en algo,
en lo necesario y principal,
en lo que nos puede servir
de puente
entre la vida real
y la vida escrita,
entre la ficción y el absurdo,
entre lo irreal y lo prácticamente imposible.

Caray con este poema
que de repente se gira
y se mira la espalda,
que se siente perseguido,
que quiere ser fundido
y convertido
en mástil de una bandera,
en solo algo
que conforme se van alargando los versos
termina por explotar y convertirse en humo,
en fuego que no quema
y en estruendo que llega a los tímpanos
de una forma poco agresiva.

En este caso 
estamos implicados
los que escribimos y los que leemos,
y los que vivimos
a expensas de saber que es lo que pasa
por la mente amigable de quienes se dejan caer
en el interior de sus poemas
para así de esta forma ser recordados.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: ESCRIBIENDO

Todos los lugares son buenos para escribir,
en todos los momentos
hay algo que se puede decir,
aun con la soga al cuello
por la boca de un reo pueden salir palabras bellas,
todo es así,
de repente alguien que piensa y escribe,
alguien que no se deja llevar por la apatía
y plasma en un papel un poema que le sirva
de ropaje y proteja
en su devenir como ser a la búsqueda de sus raíces.

Somos algo, poco o mucho lo somos,
nos debemos a lo nuestro
y si algo externo bueno nos entra,
en nosotros encontrará el refugio necesario 
para formar parte de nuestro espíritu.

Por aquí nos servimos de las herramientas
que están a nuestro alcance,
 la fuerza y el esfuerzo,
la fe y resistencia,
para seguir combatiendo,
principalmente todo lo que nos llena
 lo podremos utilizar
para alcanzar esos fines que se vislumbran allí
donde otros se dan por rendidos.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

martes, 20 de febrero de 2024

POESÍA: UN ASUNTO GRAVE

 Por allí arriba,
 más allá del espacio
y de las estrellas de todas las clases
y categorías,
por ahora,
 que no me esperen, 
yo estoy por aquí,
y me lo paso a lo grande.

Por allá donde nadie vuelve
 reina un mal ambiente,
que en todo desmerece,
pues se están comprando bienaventuranzas 
a un precio de coste,
lo que ha reventado la oferta y demanda
de almas necesitadas de un reciclaje.

Me han dicho que han cerrado el Cielo
por exceso de gente
y aseguran los oyentes
que en el Purgatorio
Dante y Virgilio no paran 
de infiltrar sin las debidas condiciones
 a feligreses
 de todas las condiciones.

Así ocurre que hay que equilibrar
la igualdad real
entre hombres y mujeres,
todos ellos pecadores, 
que se tienen que purificar,
durante un tiempo prudente,
de los pecados denominados veniales.

Y en el Infierno 
asevera un demonio disidente
que andan los pecadores
 por allí preparando motines
para nombrar como jefe
a alguien que sea capaz de enfriar el ambiente.

A todo esto 
yo me mantengo en mis treces,
estamos a miércoles,
no es cuestión de echar
 las campanas al aire,
puede ser 
que tal y como está el ambiente,
en el Cielo se ponga barra libre,
en el Purgatorio se abra un casino 
con ruletas y cupieres
y en el infierno si todo va como me dicen,
cambien en las calderas el aceite
y en vez oliva virgen,
 se eche de coco o dátil,
con tal de freír mejor a los que protesten.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

Con este poema no que quiere ser irreverente, lo único que hemos querido plasmar es el sentir del mundo actual trasladado al otro mundo. En total una parodia en el que se nos presenta el Cielo, el Purgatorio y el Infierno como como si fueran parte de cualquier lugar de la tierra, con los males que nos hacen débiles; así vemos el tema de los precios; la diferencia en el mundo laboral entre los hombres y mujeres; el de los inmigrantes; el del juego; el de las guerras y el de la compra de favores. 


POESÍA: Llllllllll

 Veo a la luna como si fuera un queso manchego,
la veo blanca por fuera 
con corteza de tomillo seco,
y con ajos en su interior negros.

La veo llena de ovejas, 
balando por las noches
y veo a un lobo 
en un cohete navegando
derecho a ese lucero
en el que viven mis animales del cielo,
ignorantes ellas y ellos,
los cabritos y borregos, 
de lo que puede ocurrir
si se promociona eso
de volar a la luna 
para tener un recuerdo.
 
En la luna mis ovejas 
no llevan cencerros
y los pastores vigilan 
desde satélites construidos 
con titanio y con acero.

Son los perros pequeños robots
eléctricos
que se menean cuando el sol 
carga sus cerebros
y para cuando llega el invierno 
se refugian todas en los agujeros negros.

Por allí se ordeñan las ovejas
para cuando la noche 
enseña la luna
al resto de astros y estrellas
del firmamento
y son tan buenos sus requesones
y quesos
que ya se venden en el mundo entero
como el mejor de los remedios
contra el mal de celos y los desamores 
si es que estos causan desconsuelos.

Made in luna
queso manchego
criadas con meteoritos
y polvo interestelar 
con cenizas de advientos

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: LO QUE SE

 Se que estoy, que soy,
se que en apariencia me noto,
se que mi presencia es esta,
se que vivo,
se que amo,
se que el amor es un bálsamo,
se que no quiero estar embalsamado,
se que la vida es un fu y un fa,
se que en el fu vivimos
y con el fa todo se va,
nos marchamos,
se que si aguantamos
es porque la enfermedad nos respeta,
se que no se hasta cuando 
durará este estado
de bienestar corporal,
se que no estoy preparado
y se que para los viajes de largo trazado
siempre en la maleta he llevado
un poco de todo,
con todo me he apañado,
tengo en un cajón guardado
una fotografía con los familiares más allegados,
se que si se van conmigo
el trayecto por las nebulosas del cerebro
al que estoy encadenado,
será menos pesado.

Se que esto se acaba
y a sabiendas de que ha sido un latazo,
corto y despego
que la mañana trae algo más 
de lo que yo había soñado.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: ¿DE QUIEN ES EL ALMA?

 ¿Y que hago yo metido en esta semana
que no es Santa, hablando de la muerte?

Lo hago solo por el placer
de describir un momento
para el cual todos nos tenemos que ir preparando.

La muerte es en los poemas su mermelada,
el pan es la vida
y el calor de la tostadora
viene a ser como el infierno
al cual muchas veces nos condenamos
antes de dar el primer bocado
a eso que se llama el irse de este mundo.

Por esto mismo vuelvo
a los orígenes del pensamiento,
para que allí se me diga
¿el por qué la muerte
es tan diferente a nivel de culturas
y por qué hay algunas religiones
donde los buitres devoran a los cadáveres
sin mostrar los familiares pena por ello alguna?

Yo me se la respuesta
y veo en el hueso pelado,
en esos cementerios de alimañas
algo bonito.

Es el brillo del sol, es la lluvia, es el frío,
son las soledades y las ventiscas, 
la vida del parásito que fuimos,
todo bocarriba y en eso
sueño con el amor
y con sus dulces melodías,
apago la luz y contemplo
los últimos reflejos de los rayos luminosos
entre las nubes tejiendo escenarios,
en los que a lo mejor viven 
esos buitres que se nutren
con los despojos de los cuerpos,
ya convertida la muerte
en la salvación del alma
que por fin se sabe libre
del cuerpo que la aprisionaba
y del ser que de ella hacia
su esclavo preferido
con el que de continuo se asistía.

Autor: José Vicente Navarro Rubio


POESÍA: SOBRE LA MUERTE Y EL AMOR

 Ayer escribí  un poema sobre la vida
que hablaba sobre la muerte
y me fui con mal sabor de boca,
tanto que me la enjuagué con bicarbonato
quería notar el sabor amargo y salado
y de verdad que lo conseguí
pues aquí estoy otra vez
y lo hago como si estuviera nuevo
por dentro y por fuera,
como si los malos humores
se hubieran ido a otra parte
y la muerte esa tan fiel y sincera
se hubiera quedado pensando
y al final hubiera dicho
¿ qué hago yo en este caso?
 
Lo bueno del asunto 
es que me gustó el tema.
Hoy iba a hablarles del amor
y es que ayer vi una película,
creo que se llamaba "La Maison",
se dice que el cine francés ama a sus putas
y en esta cinta ocurre
que Ana Girardot vende su cuerpo y alma
y lo hace a eso que se llama
al estilo gonzo escribiendo sus experiencias
en primera persona
y de verdad que la película resultó bella
y en nada causa repulsa el ver
a alguien que hace su trabajo por amor,
con ese servicio casi religioso
de quien coge los caminos del señor
para salvar almas y si con eso salva la suya
mejor que mejor.

Nadie se imagina de cuerpo presente
escribiendo sobre los suyo,
creo que es improbable
a no ser que te entierren vivo
y alguna señal de alarma
aparezca con el paso del tiempo
en forma de uñas clavadas
en el ataúd
o sobre la ropa,
un llanto, quizás un grito, es posible que un mordisco.

Morir con los ojos abiertos y puños cerrados,
con los pelos de punta,
y con la mirada muerta,
no creo que sea nada afortunado,
así que es mejor hablar del amor,
aquí sabemos que si la muerte se da
puede ser que sea entre placeres
o ya descansando después de la lid,
o de retirada
o en el fragor de la batalla,
ya perdido el hilo y a duras penas sabiendo
que se hacia en ese instante póstumo
y el por qué del grito aterrador
de la mujer amada y de la querida
y de las otras, las que acompañan 
a la muerte con una caridad extrema,
a sabiendas de que su sacrificio no es en vano
y al final todo ha servido para algo.

Autor: José Vicente Navarro Rubio



lunes, 19 de febrero de 2024

POESÍA: SOBRE LOS SILENCIOS CONGELADOS

 Un pedazo de silencio congelado,
allí donde la noche se aproxima, 
es lo peor que le puede ocurrir a uno
y más ahora que se producen deshielos
a la velocidad de la luz, en segundos.

Así parece que se establece
en determinados círculos científicos
la diferencia que hay entre los deshielos
de los glaciares alpinos
y los de los Polos donde habitan los pingüinos,
para cuando las condiciones atmosféricas 
son las adecuadas 
para que el resultado quede incluido 
entre variables asimiladas 
a soledades e incipientes trastornos nocturnos.

Es verdad que los silencios congelados
se diluyen y disuelven 
sin necesidad de más aditivos
que aquellos que se encuentran recogidos
en un pliego de condiciones preestablecido.

Es por ello que yo a mis silencios los caliento
y los pongo encima de estufas,
para que para cuando lleguen a uno
se aposenten sin hacer ruido
 y así no sufra demasiado el espíritu.

Por aquí andamos entre sinsabores,
esto es así de sencillo.

Hoy es un silencio,
mañana es un suspiro,
al otro un beso,
al otro un encontronazo en mal sitio

y para terminar si todo es ambiguo,
y  así lo quiere el destino,
surge eso que se llama la suerte
y acaba en la cama uno,
con el termómetro en la boca,
en la cabeza un gorro de lana 
en forma de cucurucho
y calcetines en los pies para no coger frío.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESIA: PICASSO, YO, MI, CONMIGO

 


Un cuadro lleno de un gran simbolismo,
un sol que se atrapa 
sobre un mar tranquilo y ella 
de cuerpo desnudo 
se estira y con la mirada puesta 
en un certero punto 
acierta a ser una especie de bailarina
abalanzada sobre el mundo.

La fuerza de sus pies 
es comparable a la belleza de sus glúteos,
todo en si sujeto 
a la pasión de un pintor abstraído
por la modelo que ante él
le deja ver su cuerpo desnudo,
ya absorbido por las pupilas del artista
que se guarda para sus adentros
todo lo que ve sin haberlo todavía poseído.

Solo hay ritmo y danza 
hay grandeza de espíritu,
hay posesión y dogma,
hay en la paleta de un pintor
en París casi un vampiro,
colores de vida, de carne y de bautismo de vino
 y si me dicen 
que es voleibol, yo digo,
que hasta cierto punto.

Uno no malgasta el tiempo
en ver aquello 
que los demás dicen observar
porque a un cuadro le han puesto ese título.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: PARÍS UNA HERMOSURA

 París y con lluvia una hermosura,
con su torre Eiffel y río Sena,
con sus paseos de abetos y Moulin Rouge,
con su arco del Triunfo
y Palais Garnier,
con sus terrazas
y zonas antiguas,
con sus campos Eliseos,
con sus escalinatas,
con su cementerio de Père Lachaise,
tiendas de flores
y grandes avenidas,
con su catedral
de Notre Dame y 
basílica de Sacre Coeur,
con sus románticas citas,
museos del Louvre y Orsay y fuentes,
con su genuino pasear por un río,
que muestra el día a día 
de una ciudad vestida de paraguas
y de vida,
con sus calles empedradas
en las que circulan las sonrisas
de una pareja que se siente querida, 
tu, yo,
de la mano cogidos,
con sus parques de atracciones,
con sus noches de luces,
con sus culturas entremezcladas,
de todo un poco
por allí brilla
todo lo que es de otros lados
y aquí en parís,  pierde el dogma
para ser algo público que se admira.

París entre música
con lagos en los que se juntan,
las luces y las sombras,
las viejas esfinges, 
las estatuas de figuras
ecuestres y otras desposeídas
de sus armaduras,
para enseñarnos 
el musculo y la dulzura
de los artistas que se sentían atraídos
por el dualismo que en las pupilas
forman siluetas que vuelan 
en cuanto sobre ellas
se adivinan preguntas.

París aquí se queda,
ya nada ni nadie me la quita.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: MODAS Y MODISMOS

 He roto un suspiro,
Una lágrima busca su sitio,
todo se encuentra si buscamos
surgen murmullos,
allí donde si excavas
saldrá de la tierra y del olvido,
el hacha y el bifaz, el ADN
y un montón de teorías a los usos 
de la moda del instante
impuesta por los científicos.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: ENTRE CAMINOS

 Ahora y en este momento
nace este poema
y lo hace para tener sitio
dentro del mundo de la poesía
al que están abocados
todos los poemas
sea cual sea su contenido,
ahora mismo
estamos haciendo gala
de un empirismo
solo sujeto a la rueda del destino.
Tan poco y lo mucho
que cuesta salir al paso
de los rumores que nos llevan
entre caminos
que van y vienen
que se cruzan
y si se sigue la ruta
que en ellos se marca
en algún plano
y en algún sitio,
siempre acercan a algún lugar
desde el cual comenzar a ser
algo más que tinta, papel y estímulos.

Autor: José Vicente Navarro Rubio



POESÍA: ¿QUÉ SEREMOS?

Entre sombras nos movemos,
andamos,
nos diluimos,
por allí entre ellas
estamos todos 
esperando caer 
sobre las luces del fin del mundo

Sin más testigos que
el calor y el frío 
seremos en las sombras
parte de ese futuro
que los científicos 
catalogan como muy destructivo.

Solo los textos escritos
por quienes ven 
en las sombras
aquello
que otros entienden
como más de lo mismo
servirán para dejar
un testimonio fidedigno,
de que algo se sabía
y en algo
existió el interés
por describir un fenómeno
feo y sucio.

Por allí ya las tardes perdidas,
por allí las mañanas
solo convertidas
en poco más o mucho
que eso que ya solo es nada,
porque no habrán ojos
para disfrutar de esos amaneceres
propios de sueños muy queridos.

¿Qué seremos
átomos, micras, 
diminutos segmentos
de metal, piedra,
cornisa rota,
puente de río?

¿Seremos barca 
que nos lleva de destino en destino
o acaso amores
atomizados
y comprimidos
en cajas de música
con bailarinas
jugando a ser 
las musas de nuestros destinos?

¿Qué seremos?

¿Habrá otro paraíso
con un Adán y Eva
predispuestos 
para romper una alianza
con su Dios caritativo?

No seremos nada,
solo polvo
o hueso,
solo cenizas,
quizás si hay empeño
seremos
carne y huesos congelados,
seremos algo
seguro,
aunque el nada
con que comencé esta estrofa,
sea lo que finalmente intuimos.

Si algo buscamos
que no sea el imposible,
es fácil acomodarse
y sin observar las líneas
escritas en los versos
pensemos en lo que no está 
por nadie dicho.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: UN PAISAJE POCO ATRACTIVO

 ¿ Qué es esto?
Es así de sencillo,
algo parecido a un poema,
quizás sea un verso,
a lo mejor termine 
siendo un desatino.

A estas horas solo será ya 
lo que diga el destino,
nada puedo hacer por parar,
nada puedo hacer por caerme 
del ya nacido estímulo,
todo sea así nos movemos en este asunto,
fácil de dibujar,
ni hay rosas, ni hay claveles,
ni hay jazmines, ni hay tulipanes,
no hay ruiseñores, ni gorriones,
ni patas ni patitos,
no hay nada 
más que el ruido,
de este poema
que dentro de poco verá la luz, 
en un parto de los muchos,
que se dan al cabo del día,
por allí donde alguien escribe
y lo hace a su gusto,
para pintar  un paisaje nada atractivo.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: ¿CÓMO SERÁ EL AMOR EN EL FUTURO?

 Nos servimos de la naturaleza a nuestro gusto,
la usamos para establecer amoríos
en parques y bosques, en selvas,
cataratas y tumultuosos ríos
y lo hacemos porque lo sentimos,
pero no todos piensan igual 
el mundo esta poseído 
de las fuerzas del mal y del bien,
andan por esos caminos
quien a menudo piensan
que la naturaleza, en su conjunto,
 no significa mucho,
para llevar a cabo sus planes destructivos.

Que será el amor 
si lo circunscribimos a una cama
y a unos latidos, a unos quejidos
y en poco más,
si se nos va ese pequeño mundo
de la flora y de la fauna investidos
de la fuerza del amor del lunes al domingo
volveremos al principio,
a la esencia o lo que es lo mismo,
al amor puro después de nuestra salida del Paraíso.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

domingo, 18 de febrero de 2024

POESÍA: EN ESTE DOMINGO ÚLTIMO

 Me entretengo en esta tarde
 de un domingo,
la mañana traía rumores
 referentes a un asunto
que luego ha dejado de ser
de la magnitud
 con el que se suponía al principio.

Ruedan en estas horas 
de la sobremesa
las viejas sensaciones,
aquellos de todos los domingos
de otros días,
para cuando uno se dejaba caer
en cualquier sitio,
cama, silla, sofá,
a sabiendas 
de que con el fin de semana
comenzaba la marcha atrás
que nos llevaba al lunes 
y con ello se producía 
 la vuelta al principio.

Remuevo poemas míos
y leo otros,
 amontono libros
y continuo en mi estar 
de esta tarde pensativo,
y es que llegamos a la madurez 
de nuestras vidas,
cada vez somos más del tiempo
 sus amigos,
las manecillas del reloj 
corren a su ritmo,
yo me guío por el mío,
las campanas de la iglesia,
 ahora mismo,
pasan un tupido velo,
y se refugian en sus angustias
para decirnos 
que si ellas no cantan
es porque todavía estamos vivos.

En este pesar de la tarde 
duermen los sentimientos
que solo atienden al sonido
del tecleo de unas letras
de un alfabeto conocido,
me dicen que sobra la "ñ"
y que puede ser que la "y"
siga el mismo camino.

Si no nos cargamos de razones
nos llevará por delante
la corriente de este río
de la vida que vivimos.
Cada vez arrastra más de todo
lo que no es productivo,
y se olvida de lo suyo 
que es batear a su ritmo
para extraer lo bueno
con que soñar
 que somos en todo ricos.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA; ESCRIBIENDO SIN MÁS

 En este decir y en este hablar
todo está por hacer,
hemos comenzado a caminar
y todo nos lleva de aquí hacia allá.

Hay veces que sin saber el por qué
nos dejamos ir
por las melodías ocultas 
que se  vienen a encontrar
allí donde se pone la mirada
y al alzar los ojos
nos suele pasar 
que igual nos da 
para bien o para mal
lo que podamos hacer
y lo que otros puedan pensar.

Pesan mucho 
los poemas que tratan sin más
sobre amores 
que como las mareas
vienen y van
y ocurre
 hasta aquí me vengo a estar,
que si no se sabe y se explica
nadie se podrá aclarar.

Autor: José Vicente Navarro Rubio


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