martes, 7 de julio de 2026

POESÍA: EN PINAREJO NO HACE CALOR LO SABEMOS

 EN PINAREJO NO HACE CALOR LO SABEMOS

Hoy se derriten hasta los polos
y bombones de chocolate
y  dulce caramelo,
con solo mirar hacia allí donde
pasan los aviones dejando
 surcos en el cielo.

En el pozo de las Pitas
se pueden freír, 
de llevar mechero,
en sus  dulces aguas huevos,
usando como sartén
latas viejas de berberechos.

En la pisada del Buey 
llevan gorras los conejos
para protegerse del calor
a estas horas y momentos.

He pasado por la Montesina 
y he visto a un mochuelo
refrescando su cabeza
en un vaso lleno
de cubitos de hielo.

Por la Casa Casa Blanca los juncos
parecen fideos 
enrollados entorno a un tenedor 
dispuestos para comérselos.

En los majuelos se ven
a los alacranes huyendo
camino de alguna poza
por miedo a quedarse pegados
a algún terrón seco.

Dicen en el Castillo,
 bien saben de nuestro genio:

¡Chorra con los de ese pueblo
tan de todo llenos 
de orgullo y talento!

Y es que los calores
 desde nunca han sido eternos
por estas tierras y vallejos.

Será por eso que en Pinarejo 
se combate el calor,
desde todos los tiempos,
con gracia y pocos lamentos.

Los de nuestro pueblo sabemos
que por mucho que protestemos 
siempre saldrá alguien  diciendo:

¡Qué flojos son estos de Pinarejo
que ya fundido el hierro
se quejan y no sabemos
el por qué de tanto lamento!

Nosotros a lo nuestro,
a verlas venir llenos de cerveza
 hasta el mismísimo cuello
ya de patejas metidos
en una tinaja de vino bien fresco.

Dejo la cabeza fuera del tiesto
para que nadie diga 
que burros y burras
 son estas y estos,
de ese pueblo tan en la Mancha
y tan ellas y ellos grandes 
y por supuesto eternos
como el propio Capitán Trueno.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: SAN FERMÍN Y EL CHUPINAZO

 Cuesta de Santo Domingo 
y vamos caminando
entre gentes que se visten
a la usanza de un San Fermín
dispuesto a levantar los ánimos.
Por aquí se espera el chupinazo
para que comiencen los toros
 pisar con sus pezuñas el asfalto
y ya vemos a los corredores 
puestos de largo
con un ojo en los astados
y el otro colocado en el asfalto 
para no ser pisados y arrastrados.
Cuesta de Santo Domingo
me quedé helado 
cuando vi salir de los corrales
al primero de los mansos
y detrás de el a un primo suyo
vestido de negro y largo
con una mirada de esas 
que te hacen pensar 
que hay algo que no es tú agrado.
Vivan los San Fermines
que bonitos que son
y como pasan volando 
entre caídas y porrazos
que convierten a los hospitales
en una especie de hoteles
de esos que que se abren los veranos
de cara a la mar
para tostarse hasta los nanos.
Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: GANAMOS AYER

Ganamos ayer 
y eso se merece un premio,
 sea este poema 
construido a contrapelo,
con un poco de arena 
y otro poco de cemento,
aquello que nos sirva
para mirar por dentro 
y decir a los cuatro vientos
que ya estamos puestos
en el camino de la final
con el ánimo bien dispuesto.
Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE UNA LIBRETA 3

 Hoy he hecho sumas
hay que ser muy objetivos
a la hora de entender lo que hacemos
y no equivocarnos
para cuando aparecen decimales
y hay que tener en cuenta la coma.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: LA ARQUITECTURA DE UN POEMA

 La arquitectura de un poema
puede ser mimbre o de acero,
de arena o cenizas, papel o cemento,
depende lo que diga y recoja
de que nosotros estemos
y el resto,
los lectores,
ellos son el todo.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE UNA LIBRETA 5

Es aburrido hacer muestras
por aquello de que es un acto
muy repetitivo.

A mi me gusta la escritura libre,
los pensamientos que se marchan
tras las nubes 
en los inviernos duros.

Hay veces que se escribe
por hacer algo distinto
y para cuando se da cuenta uno
ha escrito un libro.
Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: LO QUE ENTIENDO

 Es esto lo que entiendo,
puede ser 
que en este entente
entre lo que se recoge en la mente
y nos muestran los sentimientos
uno se quede a medias,
así lamiendo 
un poco de aquí y otro de allá,
¡ya veremos!

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE UNA LIBRETA 1

 Si miramos sin intención alguna,
no hay vuelta de hoja,
las libretas vacías
se venden a buen precio,
 por aquello
de que sirven para algo más
que ser modelos de un poema sin alicientes.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

DE UNA LIBRETA 2

 No es igual la primera página 
de una libreta de gusanillo,
que las siguientes contadas
de una a una, así hasta el infinito.

La primera página siempre 
sirve de modelo al desnudo,
después la confianza mata 
el arte de quien se sirve de lo suyo
para dejar algo más que tinta
por allí donde no hay ríos de aguas bravas.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE UNA LIBRETA 4

 Rescaté esta libreta 
la tenía en el olvido,
sus tapas son duras,
sus páginas de tonos blanquecinos,
los renglones son esos caminos
que llevan a buen puerto
para cuando nos ponemos en ruta
a pesar de los muchos peligros
que se esconden allí donde 
se le pone a una "i" encima un punto.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE UNA LIBRETA 7

 He andado y observado 
el revolotear de una mariposa,
se que su vida es algo parecido
a una especie de calvario
que ellas llevan encima muy a gusto.

En aquel dictado libraban una batalla
con final desconocido 
las "bes" y  las "uves"
siempre ganaban las primeras sobre las segundas,
por el camino se quedaban perdidas 
todas aquellas faltas de ortografía
que por omisión se alejaban ellas mismas
del fin a todas luces emprendido 
querer hacer un dictado y salir
sin falta a expensas de lo que diga el maestro.
Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE UNA LIBRETA 7

 Las mayúsculas y minúsculas
resaltan por su heroísmo,
siglos y siglos,
ya como señales y signos,
ya alfabeto y escritura,
ya una conexión al milímetro
entre lo que se dice y escribe,
entre lo que leemos y pintamos
en los peñascos de los abrigos.
Autor: José Vicente Navarro Rubio

lunes, 6 de julio de 2026

POESIA: UN DURO AL AÑO

 Removiendo papeles de mi padre nacido en 1920 me he encontrado este poema que el recitaba de memoria. Ha sido una casualidad.


• 
Eusebio Blasco
Un duro año
I
Monte arriba, cara al viento,
buscando reposo y calma,
íbame yo muy contento,
dándole descanso al alma,
y cuando al alto llegué,
y al dar la vuelta a la cima
un rebaño me encontré
que se me venía encima.
Avanzaban las ovejas
marchando al paso tranquilas,
y pasaban las parejas
al sonar de las esquilas:
y a los últimos reflejos
de los rayos vespertinos
las vi perderse a lo lejos
por los ásperos caminos. 
Detrás de ellas, lentamente,
dando al aire una canción
y sacando indiferente 
su mendrugo del zurrón,
venía un pastor, un niño,
un imberbe zagalejo,
que me inspiró ese cariño
que es tan súbito en un viejo.
—¡Hola! ¿eres el pastor?
—Sí señor, ¿qué se le ofrece?
—¿tienes padres? —no señor.
—¿cuantos años tienes?– Trece.
–¿Y cuanto ganas, amigo?
—Un duro. —¿al día? ¡anda maño! 

—¿Un duro al mes? —
¡que no, digo!
—¡Un duro al año!
II
Le dejé que se marchara
y en el monte me senté,
y avergonzado, la cara
en las manos oculté.
Pasaron por mi memoria
templos, palacios y reyes,
los aplausos y las glorias,
los discursos y las leyes,
los millones del banquero,
las fiestas del potentado,
réditos del usurero,
ladrones en despoblado,
fortunas mal heredadas
en el tapete perdidas,
cortesanas celebradas
de ricas galas prendidas,
los que de lujo se afanan,
tantas glorias, tanto daño... 
y en tanto hay seres que
ganan...
¡Un duro al año!
III
¡Un duro! ¡OH Dios!
¡Cuantas veces
lo habré derrochado Yo,
en miles de pequeñeces
que mi gusto me perdió!
en comer y no tener ganas,
en caprichos, en favores, 
en vanidades humanas,
en guantes, coches y flores,
en un rato de placer,
en un litro sin valor,
en apostar, en beber,
en humo, en un buen olor...
Y ese duro que se olvida
En cuanto correr se deja,
era un año de la vida
de aquel niño que se aleja...
Y vi que somos peores
todos los seres humanos.
unos, falsos soñadores;
otros, falsos puritanos
todos en el daño iguales;
ante las llagas sociales;
y hay seres que, en esa
edad
que ignoran su propio
engaño
deben a la humanidad...
¡Un duro al año!
IV
¡No! Mientras el frío enero,
en una espantosa noche,
mi prójimo, por dinero,
me lleve a mi casa en coche;
mientras de la mina obscura
saque el carbón tanta gente,
pasando tanta amargura
para que Yo me caliente;
mientras de la alegre fiesta 
salga Yo, que siento y creo,
y al pobre que me moleste
le mande airado a paseo;
mientras derroche la moda,
y se gasten, grande o chico,
mil duros en una boda.
Mil en entierros del rico,
y hasta el sol desigual sea
que me sirvan de lacayos
ni creo en leyes humanas
ni en el que las bombas tira...
¡Palabras! Palabras vanas.
¡Mentira, todo mentira!
No hay a las penas consuelos;
¡sufrir y siempre sufrir!
¡El Cristo se fue a los cielos,
pero volverá a venir!
Y ha de subir a mil codos
mas alto el nuevo diluvio,
y en el moriremos todos;
y más altos que el Vesubio
Nos ha de ver impasible
ese niño, ese pastor,
ya convertido en terrible
ángel exterminador,
y entre torrentes de lava
gritara de su alto escaño:
—Yo soy aquel que ganaba
¡Un duro al año!
V
Así a mis solas decía,
Solo, en la cumbre del monte,
Mientras el sol se escondía
en el rojizo horizonte,
en la sombra se ocultaban
lentamente las aldeas,
y allá lejos humeaban
las fabriles chimeneas,
entre el ruido y movimiento
de las modernas ciudades,
resumen triste y cruento
de las necias vanidades...
Y allá, perdido en la plana,
Cantando, tras su rebaño,
iba aquel niño que gana
¡Un duro al año!


• #

POESÍA: LO QUE PASA

 En estas cuestiones pasa
que el tiempo se va
y con el se marcha
algo nuestro,
no sabemos de que forma
se puede arreglar ese entuerto
de sumar años,
uno más uno
veremos en que queda esto.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: FUEGO Y HUMO

 Las albarcas sobre el suelo,
de la tierra posesiva,
madre tierra sin más comentarios,
 ellas una parte más
con que ser parte de un yugo
y sobre el surco fértil 
y sobre el infértil surco
y sobre el surco con sudores regado
el labriego fiel a su destino,
con no más hambre que el que lleva 
en los ojos que se comen con la vista
la tierra que tantos disgustos le produce
a quienes hacen de ella una parte de su vida
a lo largo de tiempos de siembras.

Una España violentada ,
amada por muchos,
y violentada por otros, 
cada cual ama a su manera,
y hace uso
 del verbo amar como quiere,
 nos muestra 
esos colores bien definidos 
y aprendidos 
 que identifican a un pueblo.
Fuego y humo
juntos van, sin estar de la mano cogidos 
y así se entiende que nos pase lo que nos pasa.

Autor: José Vicente Navarro Rubio


POESÍA: DE PASADA

 Atendiendo otros asuntos
uno se relaja
se mira en el día que cae
y de esta manera se las apaña
para ir dándole a cada instante
de los que pasa,
el tono necesario
para que todo camine al mismo ritmo.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: PASAMOS DE PUNTILLAS

 Pasamos de puntillas
sobre aquello 
que es algo en el día a día.

El miedo ayuda
a escribir poemas
antes de que salgan
los murciélagos de sus grutas
y los cañones disparen 
sin saber por donde se repartirá su metralla,
pan nuestro de cada día.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: BATRACIOS EN UN POEMA ALARMAN

 EL renacuajo es a la rana,
lo que el verso al poema,
lo que la poesía a la gramática,
entre comparaciones 
paso la mañana
para llegar a la tarde entre calores
que incendios levantan,
ya con la noche se verán llamas,
mientras las ardillas y conejos
y una gran variedad de fauna
correrá despavorida huyendo
de una muerte anunciada.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: LOS TRINOS DE TRIANA

 Los trinos en Triana,
trillan simientes de habas,
tristes tigres,
sin en sus lomos rayas,
solo las fiestas 
que en los veranos 
sacuden las playas
son capaces de sacarnos
de esta maraña
de poemas escritos
entre risotadas
de un par de hadas
que pasan ventilando sus alas.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: OBSERVANDO SOBRE ELLO

 Hay cosas que no se piensan
por eso seguimos inmersos
en el hecho de descubrir ese punto de inflexión 
en que es imposible el retroceso.

Será por eso que la poesía se mueve
entre avances unos más que otros ligeros
al  mismo tiempo que la barbarie 
va cogiendo forma y dentro de ella todos nosotros
observando lo que pasa sin posibilidad de hacer otra cosa
que escribir sobre ello.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: A LO QUE ME DEBO

 Ahora me debo a este instante último
sería imperdonable que no hiciera
aquello que quiero,
puede ser que la inspiración ande lejos,
ahora solo funcionan las manos y los dedos
y aquello que me llega a la punta de la lengua
y que por no salir al exterior se queda dentro.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: ENTRE REFLEJOS DEL ALMA

 Has corrido por un río
que no lleva agua
y te has creído
pescado frito. Rama
de olivo de cuajo de su tronco
arrancada.
Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: LO QUE SABEMOS

Sabemos
lo que el dolor supone
para quienes 
solo siendo
parte de de un mundo 
que desconocemos 
siguen procurando
llegar a ese punto de encuentro
en que cuadra el ser libres
con el creérselo.
Autor: José Vicente Navarro Rubio


POESÍA: HAY POETAS COMO OJOS DE RÍOS SECOS

 Hay poetas que de vez en cuando desaparecen
para volver a aflorar como el río Duero
pasando el tiempo,
para cuando nuevas crecidas
hace que aflore el agua que corre por manantiales 
subterráneos y secretos,
y no lo entiendo 
ser poeta se lleva dentro,
la inspiración no es otra cosa
que machacarse el espíritu y el cuerpo
contra aquello que impide 
que uno crezca libre y sin secretos.
Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE LO QUE DEPENDEMOS

 Dependemos
de aquello
que nos sujeta 
al mundo 
desde la cabeza
a los pies 
somos 
un número más 
en el conjunto numérico
que no conoce
lo infinito como algo concreto.
Autor: José Vicente Navarro Rubio 

domingo, 5 de julio de 2026

POESÍA: UN POEMA ME VIENE

 Un poema me viene
sin haberme levantado de la cama
todavía,
el vuela por la mente
tiene forma de avispa,
si es capaz de ir de flor en flor
quizás salga lleno de vida.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE CHARCO EN CHARCO

 Saltando de charco en charco, 
vamos,
por un camino que lleva
 a una escuela rural,
entre  amarillos comidos
por las miradas 
de niños hambrientos 
de grandes hazañas,
 por allí el Llanero Solitario,
 Bonanza,
y un  carcaj
de  madera de nogal
y solitarias historias que se contaban
con un oído puesto en la calle
entre inviernos fríos
 y veranos que se sabían atados
a las gentes del lugar.

Autor: José Vicente Navarro Rubio
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