sábado, 27 de junio de 2026

POESÍA: ACABÓ EL PARTIDO

 Acabó el partido,
ganó la noche
con esos pequeños toques
a luz que arde
allí donde las estrellas son
brasas incandescentes
que vigilan nuestros sueños
con amor de madres.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÎA: SE VE LA LUZ

 Se ve la luz al final del túnel
y eso que es de noche 
y por aquí los gallos tienen
pico de oro y patas de alambre
Acabo de ver uno
sobre haces de leña 
Se sabe rey 
y por ello saca pecho
mientras se sacude
las plumas y arisco se pone.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: NO HAY INSTANTE

 No hay instantes
en la noche entrante
para dar por hecho
aquello que sirve
para decir 
que con menos minutos 
de juego por delante
puede terminár ardiendo
hasta el ambiente,
ese que en las gradas
 se observa
para cuando
uno de los equipos se abre
y el otro se cierra
en espacios de combate.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÎA: EN DIRECTO

 En directo y
con la esperanza puesta 
en el aguante,
en el saber estar,
en el salir hacia adelante 
con el ánimo puesto
en ser eficaces en los lances.
Solo valen goles
lo demás no lleva
a ninguna parte.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÎA: UNA MONEDA AL AIRE

 Un partido que viene 
en horas de echar
una moneda al aire
para ver si con la cara o la cruz
tenemos suerte.
Uno que saca
y el otro que defiende
y a la mínima contraataque.


Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: UN PARTIDO FUERTE

 Un partido es este
de los denominados fuerte,
de esos que se dicen serios,
de control de juego,
de entrar al choque,
de vida y muerte
en el que al contrincante
no le vale ni el empate.

Autor: Josè Vicente Navarro Rubio

POESÍA: CORRE LA PELOTA

 Corre la pelota,
marcha ligera,
no hay más tela
ni más mimbre
que tener paciencia
para verla venir
y correr con ella
sobre la hierba
preparada 
para este lance.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: ENTRE TECLAS

 No hay más resistencia
que aquella que ofrecen las teclas 
cuando las yemas de los dedos sobre ellas
son capaces de cambiar la tendencia
inmovilista de la materia
que es parte
de cualquier cuestión
que por la mente pase.
 
Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: UNO SE ENTRETIENE

 Uno se entretiene 
con lo que en el habita,
juega y se resiente
de las heridas leves
 que deja la vida
para cuando los años
 suman
edades.

Se van
 los que un día
 fueron
únicos referentes
y así sin dar 
más vueltas
a un hipotético carrete
discurre
 este entente
que no irá más allá
de una cotidiana cercanía
entre la tierra
y el aire

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: Y LLEGAMOS A ESE PUNTO

 

Y llegamos a ese punto
que sirve 
de puente
que se abre
a un río de aguas 
que discurren 
para llegar lejos.
Por aquí 
no hay nada más 
que un caramelo
que si se saborea
 sabe a gloria
sin pasar por la muerte.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

viernes, 26 de junio de 2026

POESÍA: Y LLEGAN Y SE VAN

 Y vienen de paso

y llegan y se van

y vuelven los años 

cogidos a la vida

de quienes con ellos

quieren jugar

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: EL TODO DE LAS VIDAS

 El pueblo es el todo

de las vidas

consagradas a ser altruistas

con aquello que desde fuera

es más o menos 

monótonia a la tierra adherida,

con sus frutos fértiles

y años de malas cosechas

y hambrunas.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: AQUELLA VIDA DURA

 Aquella vida dura

era de día a día

y es verdad que sabía

a todo aquello que añoramos,

de vez en cuando se veían

las alondras de gala vestidas

en las mismas ventanas

con cortinas corridas.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: SE OÍAN RISAS

 Se oían las risas a lo lejos,

corrían

con aros de hierro 

los niños que perseguían 

igual a un vencejo 

que a las sombras que salían

del interior de un pozo

del cual se decía que tenía

en su fondo galerías.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: UNA BRISA

 Había una brisa 

que en aquel pueblo se enganchaba

en los mismos sitios 

de todas las vidas

y de ellas se sabía 

porque las gentes salían 

a las puertas de las casas 

con sus sillas de enea

y paletas para zumbar 

a las moscas jodidas.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: VOLVÍAN

 Volvían aquellas, dulzuras,

las mujeres de nuestras vidas

con sus cántaros a cuestas

y lo hacían

por aquellas calles 

que bajaban y subían 

rompiendo piedras y moliendo guijas.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

PIESÍA: LA DULZURA DE LA VIDA

 Por el paleduzar

el aire si se respira

aromatiza la vida,

es algo parecido 

a cuando se come una guinda

y se repela el hueso

hasta allí donde saltan

entre  los dientes chispan.

Autor: José Vicente Navarro Rubio


POESÍA: ME DESPERTÉ SUSURRANDO

 Me desperté susurrando 

que quería patatas fritas,

estas cosas son así

nunca se sabe a ciencia cierta

en como estas historias

terminan.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: OLA DE CALOR

 Ola de calor
ya se esté 
al sol
o
 a la sombra,
resulta que siempre
  algo me toca.
Que venga el calor
y que lo haga
 con paciencia 
que más vale 
un poco de sudor
que vivir siempre
 a la sombra.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

jueves, 25 de junio de 2026

POESÍA: HERMOSOS/AS MÍOS/MÍAS

HERMOSOS/AS MÍOS/AS ¿QUÉ OS PASA?

No he dejado de ir
a las calles oscuras del alma
que me iluminan
para cuando vuelvo la mirada
y un pestillo se cierra
y unos brazos me abrazan.

No he dejado de verme 
en una Semana Santa,
ni he dejado de sentir el frío
que llegaba desde la Montesina
tejiendo mantas blancas,
sobre las tierras de Pinarejo,
ya los almendrucos en su vaina
por alli donde las Canteras
daban pitas y su agua era blanda.

No he dejado de ver
bajo las copas de  unas carrascas 
a canteros sacando lascas
a los pedernales
que después bajo los trillos
trituraban,
en las eras la palva/parva.

Por la Horca Dios mandaba,
se iba camino 
de la última morada.
En silencio marchaban
las comitivas
con las cajas a cuestas,
bajo las miradas
de lebreles, galgos y galgas
y perros de hatos
de ovejas y cabras,
acostumbrados a ser testigos
que todo lo ladran.

Ya el molino queda
 como señal innata
de que el tiempo manda
y por allÍ bailando
entorno a un busto 
de piedra vasta,
Zorba el griego, 
a la  vieja, de Pinarejo, usanza,
que para eso es patria
de héroes y azañas,
y es que las Termópilas 
no son nada,
para el ardor guerrero
de un pinarejero
jugando al tute 
con una vieja baraja.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DEL DIME Y DIGO

Era un pueblo real
tenía vida,
de arriba hacia abajo,
cada cual en su casa 
se las arreglaba como podía
y al caso venía.

Un pueblo sin más
en una Mancha 
medía o tardía,
alta o baja, 
Manchuela,
se adivina,
con sus paredes en blanco,
con sus envidias,
 saetas que se clavaban
en las vidas,
de quienes se salían del guion
y eran señalados
por esas cosas 
que no dejan de ser,
en el mundo
 al que estamos acostumbrados,
algo parecido a retazos
de asuntos en la memoria 
atravesados como una viga.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: NO ME DETENGO

 No me detengo
aunque se 
que cuesta y mucho
cualquier mínimo avance,
quizás sea
que las cosas por aquí
son diferentes,
ahora es esto,
mañana a saber 
de que depende 
el que corramos entre ríos 
de tinta
o nos entretengamos 
saliendo a la corriente
para ver como pasan los barcos
que vienen cargados de baratijas
del Oriente.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESIA: DECADENCIA DE UN POEMA

 

Si decae este poema 
no es por culpa mía,
se debe a una pasajera brisa
que va y vine
tal si tuviera prisa
por dejar ver 
eso que tanto le preocupa,
que no es otra cosa 
que llevar nuevos aires,
hasta allí donde la tristeza
es caldo de cultivo
que se abona con
 penas y melancolías.

Autor: José Vicente Navarro Rubio


POESÍA: VOY A DEJAR DE ESCRIBIR POEMAS

 Voy a dejar de escribir poemas,
lo hago porque quiero,
quizás solo sea 
eso que se llama 
supervivencia.
Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: NO ES TARDE PARA ESCRIBIR UN POEMA

 No es tarde 
para escribir un poema
que sea largo,
 largo,
como los filamentos
de una pitera seca,
que se pierda,
que se pierda,
por allí donde 
no llega la memoria,
que no llega,
que no llega, 
por mucho que se quiera.

Que sea un poema anodino,
algo parecido a una sepia,
sepia,
con que escribir
 con su tinta negra
alguna de estas letras,
letras.

Que sea un poema,
poema,
 de tú y yo,
que sea 
de valientes
de películas de vaqueros
que se someten a la ley 
del más fuerte 
en cualquier pradera,
pradera,
con sus chumberas,
cardos secos 
y soga del ahorcado
preparada para dar
una gran fiesta.

Que sea 
de ese tipo de escenas 
en que
 mientras unos duermen 
otros siegan,
siegan,
 trigos 
y avenas,
centenos,
amortas,
garbanzos,
lentejas,
con que alimentar 
a quienes se prestan,
prestan,
para ser héroes 
que nacen fuertes
y mueren llenos de penas.

Para nada
que se sepa,
 me se parte 
de ninguna epopeya,
eya
ni me se profeta,
eta
ni marioneta,
ni azucarillo,
ni edulzorante 
que gota a gota se derrama
en una taza llena
de aromáticas hierbas.

Me se tallo de la tierra,
al igual que las frutas
y de todas las eras
desde todos las épocas,
ya sean estas
de izquierdas 
o de derechas.

Aquí tenemos una historia
que si se cuenta,
cuenta,
solo sirve 
para que algunos entiendan 
que por activa,
o por lo que venga,
en estos tiempos de ponientes
es mejor
 tener las ventanas cerradas 
para que no entren
las calinas que ciegan,
y el buen entender 
de quienes se encuentran 
sometidos a lo que sea.

Se cierra este poema 
en una determinada fecha.

Quien pueda
que sea
 algo de aquello 
que aquí se cita 
hasta que quieran
quienes mandan 
a ciencia cierta
sobre el Planeta Tierra.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: Y DE QUÉ ME DIGO

 Y de qué,
 me digo
y de qué, 
me pregunto,
si no hay nada
que sea igual,
a lo que fuimos
y hemos sido.
El tiempo ayuda 
a romper lazos
con el pasado
y  a abrirlos al futuro,
así crecemos
por instantes indeterminados, 
algo parecido
al aire que se respira.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

miércoles, 24 de junio de 2026

POESÍA: DE UN PUEBLO QUE ME LLEGA

 Hoy me sale a cuento 
un pueblo de solera,
con sus eras abiertas 
a los vientos 
que todo lo maceran
entre olores
a pernil
cortado en tacos
y tocino rancio.

Entre fríos que hielan,
por allí la historia
es parte obligada 
que sirve de entrega
a quienes se sienten 
con el regreso 
al terruño sagrado
dignos 
de ser denominados,
hijos de la patria chica
aunque en la cabeza estalle
lo que vamos pensando.

Autor: José Vicente Navarro Rubio
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