Me llega el calor de la chimenea, el olor
de las morcillas, colgando
de unas finas hebras; me llega el olor a matanza,
la carne ya ella seca; de los perniles en las cámaras
aprisionados y salados debajo de grandes piedras;
me llega el ladrido de un perro que en la calle espera
que la puerta se abra para meter él la cabeza; me llegan
sonidos de gentes por unas y otras eras ablentando
y procurando por sus cosechas; y me llegan los fríos
y los calores; la urgente presencia de las mujeres
en el horno a la espera de sacar sus panes de entre el calor
que los hace tiernos y sabrosos para las bocas sedientas,
de la comida de cada día y de la belleza
de los amaneceres en aquel pueblo que se escribe
entre grandes letras, por tierras que se llaman de la Mancha
y que tienen al Quijote como libro de cabecera.
Autor: José Vicente Navarro Rubio