No hay lugar donde esconderse
Ahora que las vigas de hierro
de los puentes se refrescan
por aquello de las dilataciones
y la energía calorífica
y térmica:
Ahora las gentes salen en el París
del Rey del Sol a nadar en los canales,
tal si fueran patos salvajes
o atolondradas golondrinas
raseando sobre la superficie del agua
que pellizcar se deja.
Ahora en estos tiempos aparecen las dudas
sometidas a un montón de ideas,
se entremezclan las palabras
y en un bombo de lotería
se deletrean
las frases premiadas
para formar parte de esas historias que se cuentan
en los rellanos de las casas
y en los descansillos de las escaleras.
¡Que si esto o lo otro!
¡Que si mira!
¡Que si algo se espera!
Así cogemos fuelle
y salimos a la calle
para comernos hasta las piedras,
mientras en Venezuela
se sufre una gran tragedia,
en Cuba se iluminan con velas
y en los campos de fútbol de un mundial
que dentro de las casas se cuela,
se vive una vida
que en nada se parece
a lo que a la humanidad de verdad le espera.
Ahora estamos por aquí,
vale la pena salir al encuentro
de esas cosas que nos molestan
para meterlas en vereda.
Autor: José Vicente Navarro Rubio