A no entender nada vamos,
venimos de las épocas del no saber.
Vamos a ver la tarde anochecer,
tras el rastro de Federico García Lorca
vamos,
a su encuentro,
a saber.
Ya la guitarra
y la voz ronca
se dejan querer,
en noches de duendes,
en que,
suena un cante
y se oyen unas palmadas
que vienen a recoger,
ese trágico sentimiento
del cantante
con quien,
le da la gracia
y le deja crecer,
a la sombra de los árboles
que hunden sus raíces
para beber,
la sabiduría
que corre
sin saber de donde viene
¿ni el por qué?
90 años son muchos
y a pesar de que se pondrá negro el orbe
en el atardecer,
seguiremos creyendo
en que algún día
volverá a emerger
su cuerpo perdido,
claveles rojos ya se ven,
cruzar por los cielos para caer
en tierras secas que albergan a la vez,
los huesos y restos de quienes sin saber
el por qué,
fueron sacados de sus casas
para vilmente ser asesinados
en nombre de quienes
se pusieron como meta
el ser
fascistas que querían conquistar el poder.
Autor: José Vicente Navarro Rubio