Ay de esas piedras
que se resisten a morir
y se asoman a un vacío
tupido de leve hierba.
Si buena fue la defensa
ejercida por esos restos de bastión
de los que solo quedan
en la acreste cuesta
sillares y argamasa dura
mejor es el espacio
que le sirve de retiro
en todas las horas del día
y de la noche
en que vienen a vivir sobre el lugar
soledades y silencios
que me animan a exclamar
cuando veo tantos restos arqueólogicos
¡que no los toque nadie
pues tienen alma y sentimientos!
Autor: José Vte. Navarro Rubio
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