
Se viste de color mar la torre
y como si fuera el faro de Alejandría
vigila
pues sabe que aquí murió Jorge Manrique
y desde aquel día
dormir puede significar perder la vida.
Torre con campanas tan altas
son queridas
y aunque están hechas para llamar a misa
sus silencios son tan latentes
como las piedras con las que fue construída.
Salta a la vista
ese campanar
de iglesia tan antigua.
Para cuando llegas lo saludas
y para cuando te vas
dudas
entre abrazarlo
y cantarle una canción de cuna
o decirle
gracias por tanta buenaventura.
Autor: José Vte. Navarro Rubio
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