Viene a morir el agua
y vuelve a ser,
entre olas suaves
de crestas pulidas
por el sol del atardecer
y olas encabritadas
en sus ganas de poseer
los cielos y la tierra,
naturaleza viva
en una marina
libre de cemento
y de todos esos elementos
que configuran los espacios costeros
y los condenan a una muerte certera
en cuanto el ser humano
coloca sobre ellos sus pies.
Libre del cemento
la playa se recrea
y la naturaleza surge
a su buen entender
por los siglos de los siglos, amén.
Autor: José Vte. Navarro Rubio
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