Ya nadie multiplica los peces
ni da en las bodas buen vino,
ya el gobierno se desentiende de los enfermos,
ya el Papa quita del Belén al buey y a la mula,
ya los pobres son más pobres,
ya las ballenas no vomitan a santos de carne y hueso
sin ningún tipo de heridas.
Ya los discursos son tan pobres
que yo pediría mejores actores
y algún que otro guionista
para que cambie el tono de las entrevistas
y se ambienten los discursos
en un tono no tan paternalista,
ahora que los hijos
se nos marchan al extranjero
por espíritu aventurero a ganarse la vida,
ahora que los mayores sienten cosquillas
en los bolsillos de los pantalones
donde solo caben un par de monedas
y un bocadillo de salchicha.
Del Sermón de la Montaña
me quedo con los bienaventurados
y con la sal de la tierra
y con aquello de:
"No jurarás en vano, sino que cumplirás tus juramentos al Señor. Pero yo os digo: No juréis en absoluto; ni por el Cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del Gran Rey. Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes volver blanco o negro ni un solo cabello. Sea, pues, vuestro modo de hablar: Sí, sí, o no, no. Lo que exceda de esto, viene del Maligno"
Bien puede aprender
el Gobierno de España
de ese Dios
que tanto les cautiva
en lo que quieren
y para lo que lo utilizan.
Autor: José Vte. Navarro Rubio
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