Son tiempo de descanso,
en momentos de penumbra,
con brazos caídos
y señales casi divinas
anunciando a los cuatro vientos
con angustia
como un país se arruina
por culpa
de aquellos en los cuales se confiaba
sin pedir a cambio
contraprestación alguna.
Unos y otros
son como Atila
bárbaros mal acostumbrados
a hacer de las suyas
y por culpa
de tanto sinvergüenza y caradura
las colas de las oficinas de empleo
cada vez son más largas y profusas
Autor: José Vte. Navarro Rubio
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