Rembrandt vive
¿no puede ser?
en su mirada he visto crecer
silencios
que cabalgan sin querer
por una Quinta Avenida
y ya delante de él
ni el sofá,
ni el cuadro
solo de la sala él
con esos ojos que me miran como queriendo de mi mirada comer
lo que le falta a él.
Es la vejez,
solo la la vejez
y sin querer
la melancolía al saber
que se ha convertido
sin querer
en su propio juez
lo que inspiro a uno y a otro,
yo diría que a los dos a la vez,
pintor y escritor,
el cuadro que Javier Cercas fue en Manhattan a ver
y el artículo que yo acabo de leer.
Hablo para más entender
de Rembrandt y de la Primavera en Manhattan
y de Javier Cercas
que se fue de Nueva York
sin llegar a saber
si la tristeza y la vejez
tienen algo que ver
con esa primavera con manías de querer ser
paleta y pincel
de la cual solo podemos comer
imagines muertas
colocadas en la pared
de un museo lejos de donde el pintor y quien observa vinieron a nacer.
Autor: José Vte. Navarro Rubio
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