Una carta como recuerdo
y en ella besos
pendiendo de un hilo
en esas horas de desvelos
con la muerte rondando
cerca de un pelotón de fusilamiento.
¡Te quiero!
¡Besos para los niños!
¡Muero!
Todo esto escrito desde la cárcel
en tiempos
de una guerra ya pasada,
guerra que nos consumió por dentro.
Cunetas al aire
y en ellas
todavía durmiendo
las últimas palabras como un credo
de todos aquellos que murieron
al son que sonaba lejos
libertades ya perdidas
en una Europa venida a menos.
Autor: José Vte. Navarro Rubio
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