No le quepa duda alguna a nadie
que al igual que el mundo se nutre
de lo nuestro
nosotros nos nutrimos
de todo aquello
que surge a nuestro alrededor
y con solo extender las manos
pasa también a ser nuestro.
Que tranquilidad
la de este momento
después de repasar
lo hecho en este día que va muriendo
y solo dejar,
por hacer, es decir no hecho,
como cartilla de ahorro al descubierto,
cuestiones banales
de las que ni por asombro me recuerdo.
A ello se debe
este dulce dormir entre sueños
en que por mi cabeza pasan ovejas y luceros.
Autor: José Vte. Navarro Rubio
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