Como siempre
da igual
y a pesar de ello
por algo tenemos que comenzar
en este caso repudiar
las malas artes
que se suelen emplear
en esto de pescar
al mejor amigo del ser humano en alta mar.
Es una matanza anual
la que en las islas Feroe
se viene a realizar
y con ella no se lo que se viene a celebrar.
¿Quizás sea un equinoccio?
¿Quizás sean las ganas de demostrar
que para llegar a la edad adulta
hace falta para ello a sangre fría matar?
¿Quizás.....de los quizás,
todos me produce vergüenza y malestar?
Arrojar a una cabra desde lo alto de un campanario
esta mal,
y maltratar por maltratar
es propio de seres inhumanos,
ya sea en las Islas Feroe,
España o Madagascar.
y
asco me da y nos debe dar
ver teñido el mar de rojo
por el solo hecho de conmemorar
algo que se venía a hacer hace 1.200 años, de esto, ya.
Como ritual me parece brutal.
Nada más y menos
que ensartan a los delfines
por el orificio nasal
y los arrastran hasta una bahía
donde los vienen a descuartizar
y sin respetar otra cosa que no sea
esa su costumbre tan mal entendida
y ancestral
estas buenas gentes
en una orgía descomunal
se bañan en la sangre mientras gritan sin cesar:
¿Me acabo de hacer mayor de edad!
Que celebren su entrada en la pubertad
con globos,
comparsas,
tartas y champán.
Pero por Dios
en esto de matar
sean ustedes más comedidos
y no se vengan a retratar,
pues el asunto tiene poca gracia
y da para pensar
que en el Norte de Europa
son también de armas tomar.
Autor de la Poesía: José Vicente Navarro Rubio
Delfines 'secuestrados' en alta mar y conducidos hasta la costa para que
decenas de energúmenos descarguen sobre ellos toda la estupidez de la
especie humana. Es la matanza anual de las islas Feroe, una región
autónoma de Dinamarca, donde asesinan a cientos de ellos en un
esperpento teñido de sangre.
Según RT, la caza arranca en alta mar, donde los pescadores buscan
ballenas y delfines y luego los conducen, mediante barcos y motos de
agua, a la costa, donde los animales aterrorizados son acorralados en una bahía.
Luego son arrastrados a las aguas poco profundas, a través de un gancho que les fue introducido en el oficio nasal. Luego les cortan la cabeza, por lo que los animales mueren en agonía desangrados, tiñendo las aguas de la bahía de rojo intenso.
Los participantes de la tradicional barbarie exterminan familias
completas: ballenas embarazadas, madres y sus crías, ninguna se salva de
una muerte terrible y angustiosa.
Más que por necesidad, y según los videos divulgados por los
defensores de los animales, los isleños siguen la tradición por
diversión. Incluso algunos de ellos sostienen que para iniciar la vida
adulta, un muchacho debe matar a un delfín o una ballena, sostiene RT.
Desde 1985, la ONG Sea Shepherd, lidera campañas para detener la
masacre en las Islas Feroe, pero estas son ignoradas por el Gobierno
Danés.

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