De paseo
por una tierra agradecida
llega a uno
hasta allí donde se divisa
una iglesia grande
que hermosura
y un pueblo donde todo en estos días
es honrar a los muertos allí donde yacen en sus sepulturas.
Pinarejo
en el punto de vista
y para cuando llegas
la primera visita
es a ese camposanto
convertido en jardín de las delicias
con flores y ramos revistiendo las lápidas y criptas
y a todo un pueblo con los suyos
haciéndoles en estos días compañía.
Pinarejo resurge
y en el se respira
esa tranquilidad que si se cuida
hace a los pueblos grandes pues en ellos la vida gira
entorno a todo aquello que en las ciudades es motivo de envidia.
Autor: José Vte. Navarro Rubio
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