Espera el poeta
el último parpadear
de un día que se lleva el aroma de los pinos en su paladar.
Aquí estoy,
el está
a lo suyo
y lo hace de esa forma natural
con la que solía vestir sus versos, tal y cual,
libres y alegres
rondando sin parar
por esas hoces
que al gritar
trasmiten la última esencia de lo que el poeta nos quería trasladar.
Sobriedad, serenidad,
éxtasis espiritual,
la mirada parece buscar
a esos amigos suyos con los que solía tertuliar
sobre su tierra, Cuenca,
sobre la espiritualidad de lo inmaterial.
Autor: Jose Vte. Navarro Rubio
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