
Ahora mismo
el ababol
como verde de los campos
me fui en pos
de este tranquilo día de transición
de un febrero loco a un marzo de luz y color.
Caminando
la mañana me me llevó
a un poblado campo
de barbecho su corazón
tomando por el frío de una noche sin pasión.
Entre la hierba
creciendo a su son
busca el perro
olores con que llenarse de valor
para lanzar su primer ladrido
e imponer su razón
de animal sujeto a lo que su instinto le ordena que ponga en ello atención.
Con las primeras luces
todo se apagó
la varita del mago fracaso
y volvió
la mañana con esa candor
de ser en un Domingo
menos Pascua y más Resurrección.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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