domingo, 15 de marzo de 2020

POESÍA, EL CORONAVIRUS Y OTRAS COSAS: XXIII

Sostiene la tarde un ritmo latente
a acaricias en un vaso de agua diluyéndose.

Sostiene los segundos de una hora pendiente
la respiración que hace que vivan los seres.

Apareces como lo hacen las mariposas
y sostienes el peso de una arroba de besos ardientes,
eres la bascula que mide los granos de trigo de los campos ya sin verdes.

Sostiene que es verdad y que yace
allí donde los soles son más ardientes,
tal cual nos sentimos libres y dominamos al medio ambiente.

Apareces vivo y radiante allí donde nacen los árboles
que con sus frutos sacian nuestro hambre.

Recuerdo tu nombre saltando al aire 
como tormenta que bate 
las aguas frías de los mares. 

Sostiene la voz que llama un ritmo candente
es la palabra de quien pregunta y recibe
una respuesta que le apetece.

Sostiene una mota de polvo
algo más que el vacío que reina en algunos corazones,
y apareces en la noche
como sueño que quiere vestirse
y salir contigo a la calle

Apareces como si fueras un moratón,
cuando vienes eres el fin de un mundo decadente
quizás sirva la lección para algo más que matar a las buenas gentes.

Como algo más que una quincena sin salir a la calle
se presenta este mes que se cierra en marzo y se abre
con esperanzas nuevas, entre ellas la de que por fin acabe este llamemos desastre

Nos vienen tiempos de pensar en lo que somos
y en ello nos sentimos fuerte
de nosotros depende construir un mundo lleno de nuevos valores.

Escribo un epitafio breve: 
Aquí yace 
quien murió escupiendo sangre 
sin más mensaje 
que dar al mundo un abrazo fuerte 

Escribo.
Mientras el vino calienta mi sangre.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

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