Y continua la calma
y en la cama
se hacen las horas pesadas,
tan largas
que no se acaba la mañana.
En este día de San José,
sin fallas,
se plasman las luces
y se atascan
a lo largo de las persianas
y como si se les llamara
entran en las estancias, habitaciones y cámaras
para tomar posesión exacta
del interior de las casas.
Resalta la tranquilidad y esperanza
en estas primeras horas de la mañana
llamada a ser de monotonía muy plana.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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