Estremecen los silencios de las calles
de la ciudad que un día me vio
como un ejemplar más
de ese zoo
que por ella se paseó,
como si fuera un vaso de agua
sin sabor a nada,
sin otra razón.
No tiene culpa nadie,
a la ciudad
la cambió
una pandemia maldita
que la llevó
a ser un glaciar frío
sin más vida
que las soledades que se viven
en las imágenes de un televisor.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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