Tiempo ah de esto,
no hay duda,
de que el mundo gira
y de que en algunas
de estas elipses rutinarias
quizás nos desviemos de la ruta
y vayamos a parar hasta allí donde
reinan los fríos extremos
y todo se reduce a cenizas.
Bailan las mariposas albinas
que en las noches salen
para proclamar su amor a las oscuridades
del reino de Montezuma,
liban flores, se visten de colores
y no se anuncian para cuando se les busca.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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