Las palabras tienen punta y hieren
saben a golpes de pecho,
cuando se usan de ellas
y se les hace tirar de trineos
se deslizan por la lengua,
hasta caer en la cuenta
de que ya han cumplido con los deseos
de los hacedores de palabras
que sin lanzar las campanas al cielo
llenan trillones de páginas,
tantas que faltan lenguas y dedos.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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