Me cuesta leer que solo me siguen
conversos, torcidos y segmentos,
y que no hay rectas ni hay triángulos escalenos
en este mundo de vivíparos
en el cual se ven crecer en mitad de los desiertos
semillas que solo alimentan los cuerpos
de los descarriados sentimientos
que nacen por allí donde encima crecen los pelos
y me veo,
tal cual Descartes, Aristóteles o Froilán el de mi pueblo,
vegetando en un invernadero
donde van a mear gatos y un sinfín de perros.
Marranos por cierto,
los cerdos y puercos
para San Antonio
por las calles, los pobres corriendo.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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