Uno se adelanta
a las horas que avanzan,
espera la luz
que llega,
comienza la mañana,
se siente el frío,
la lengua larga
de la siempre cotidiana
esperanza
en la paz que tiembla
ante las garras,
del milano de ojos
de color azabache
como las aceitunas
colgadas de las ramas.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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