En las minas no hay ni años nuevos ni viejos,
solo hay carbón u oro o metales
apreciados por su contenido en dinero
y es que hablamos de mineros,
de sacrificados seres humanos
que si no nacieron para serlos,
podemos decir que la fuerza del destino
los dedico a ellos.
Un brindis por los mineros,
por calentar esta noche
y por saber que estarán a salvo
al menos
por lo que queda de día
hasta que suene aquello:
de ¡Para adentro!
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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