Un viejo predicador
en una iglesia
llena,
no sirven las vacías,
vende productos
que en nada legitimizan
más derechos
que aquellos
que solo se escuchan
en las tardes en que el sol se retira
y sale una vieja luna,
de siempre la misma,
si no más grande,
si no más viva,
si muy arcaica y justa
en eso de ofrecer
lo que de ella quiera
quien bien la mira.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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