Cómo era
que no era
el silencio
de las sirenas
de las islas griegas.
Cómo era
que no era
el eco
que se apaga
para cuando un incendio quema
unas montañas
llenas de animales
viviendo en ella.
Cómo era
que no era
nada de lo que nos ocurre
aunque las ocurrencias
sean en algo buenas.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.