Solo queda,
el trabajo que no queremos;
los libro que diseñamos
para que ellos y ellas nos lean,
el viejo motor del coche
imposible de revivir el vigor
que de joven poseía.
La espera larga
y la llegada puesta a prueba.
Impedimentos y saltos
de aguas tropicales,
se asoman a las ventanas
de los ojos
de quienes nos miran,
ya somos enemigos,
algo impropio
que nace de la desidia
que se ve
para cuando
señalamos
y decimos
que vienen a por lo nuestro.
¡ Qué poco duran
los buenos entendimientos
cuando se pasan ligeras líneas!
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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