Se trata de no romper el alma
de las golondrinas que pasan.
Ellas son parte nuestra
algo parecido a unas buenas hermanas.
De esas imágenes que quedan
hay algunas que prevalecen y se agarran
a la vida misma de las personas
por aquello de que nos llevan
directamente a la infancia,
y por allí en la parte más alta de una casa
a un nido del que asoman unas cabecitas
con los picos abiertos,
y al fondo
una profunda garganta.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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