Me quedé esperando la voz del viento,
lo hice sin saber si lo mío era un reencuentro
con aquello que se sospechaba
que continuaba por ahí aleteando
y es que
mariposas vuelan al rededor
del iris ciego
de los que nos debemos
al sagrado propósito
de sacar buen provecho
de esas cuestiones que se resuelven
antes de que se levante la vista
del horizonte sereno
por el que navega un velero.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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