Los filósofos aburridos
y faltos de expectativas
con que lanzar sus oratorias
en las plazas
se marcharon a casa.
y faltos de expectativas
con que lanzar sus oratorias
en las plazas
se marcharon a casa.
Se tiende la ropa que se lava
para que el viento seque
las vivencias que se acumulan
en los tejidos que se usan
para vestirnos cuando salimos de casa.
Un suburbio de ideas,
muchas lenguas
y más razas,
muchos pobres y desatendidos,
poca educación
y falta de otras cuestiones
que sirven para dignificar el alma,
se da por hecho,
ya nadie se escapa,
que hemos sido tomados
por fuerzas ocultas
sin el uso de la fuerza de las armas.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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