ES lento el ver pasar los días,
para cuando se repiten las mismas escenas,
y esto es así
ya sea esta una historia
u otra,
ya estemos en Alaska o en la Siberia.
Los mismos bosques
y las mismas montañas,
las mismas escenas,
el mismo mundo,
las mismas sensaciones recorriendo
la espina dorsal de un pez cualquiera,
que nada y nada
hasta que el oxigeno se acaba
y por dentro se quema en su propia hoguera.
Así están las cosas,
no podemos decir
si son estas malas o buenas,
son cuestiones vitales
propias de la misma esencia,
una especie de lirismo
con notas musicales elevadas
tal si fueran
de una tocata fúnebre
a modo de preludio de fuga
hacia la estratosfera.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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