Las terceras residencias cuentan
de batallas, ya una de ellas,
la del Jarama.
Arden los corazones de los poetas,
se ponen en su sitio justo,
son ojos de águilas que velan
por mantener limpio su campo de mira.
Terceras y cuartas residencias,
de insurrectos,
de guerras acabadas y otras que continúan,
así todo fuera parte de historias
que se juntan
en deshonor de quienes fueron protagonistas
y usaron de la fuerza para ganar,
un no se que, nada bueno, que se sepa.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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