En aquel Madrid rendido
y hambriento
brillaba el metal
de quienes vencieron
y el odio
y los malos sentimientos,
mientras los otros
los que perdieron
se vieron con lo puesto,
a disposición de la muerte,
del tiro y del perdón eterno
por parte de quien
no hizo nada por remediar
lo que se veía llegar
en forma de torrente de agua
que no paraba en su empeño
de llegar a un mar
de sangre y de lamentos.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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