Vengo de hacer un viaje por carretera,
pasan los coches a esas velocidades
que hasta los cristales de mi ventanilla
de miedo lloran.
Yo añoro,
la ternura me aflora,
aquellos bares de carretera,
en los que se vendían Miguelitos de la Roda,
botas de cuero, lotería, chuches
y de aquello que era propio de la zona.
Ahora en ello no se piensa,
solo importa el final,
hay prisas
que se pagan a costa
de ser cada vez más
el principo y el fin,
sin interesar otra cosa.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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