A un día cualquiera
le sale una lluvia
que helado lo deja.
Este es uno de esos días
en que poco pesa
lo que hemos hecho
desde buena mañana
hasta la hora de la siesta,
y para después,
si bien se cuenta,
nada más que esperar
que la noche venga
para rendir culto al sueño
y así poder decir
objetivo cumplido a la primera.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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