Me muestro igual;
amanezco como cada mañana;
hago lo mismo;
el café no me mata;
el frío embriaga;
los poemas se apiñan
en el fondo de una tinaja;
emergen silencios
que se cuidan para que no se vayan;
las risas se frien a vuelta y vuelta,
ya ellas harinadas;
canta el santo de piedra
que en altar de una iglesia espera
una limosna pagana;
circula el agua por las tuberias
buscan desaguar,
la oscuridad la mata;
cuentan los pastores batallas
entre alacranes y viboras
en las que siempre ganaba
el que más contra un cardo se restregaba.
amanezco como cada mañana;
hago lo mismo;
el café no me mata;
el frío embriaga;
los poemas se apiñan
en el fondo de una tinaja;
emergen silencios
que se cuidan para que no se vayan;
las risas se frien a vuelta y vuelta,
ya ellas harinadas;
canta el santo de piedra
que en altar de una iglesia espera
una limosna pagana;
circula el agua por las tuberias
buscan desaguar,
la oscuridad la mata;
cuentan los pastores batallas
entre alacranes y viboras
en las que siempre ganaba
el que más contra un cardo se restregaba.
Posdata, poema no concluído por falta de ganas
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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