La leña ya estaba calienta
antes
y después
de que arda
allí donde le corresponde,
en este instante
algo en mi me dice
que soy leña
y que después
cuando todo pase
y la lavadora se pare,
ya la ropa tendida
volveré a enfriarme,
así hasta la próxima colada,
o quien sabe,
si será eso que se dice
profeta que diagnostica
lo que no se sabe,
y es que
lo único que me queda
de ser antropomorfo,
se encuentra en una prosopopeya,
allí algo mío sale
como si fuera
una especie de gigante
de piedra rústica no lavable,
que vigila que los que vienen de camino
no lo asalten.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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