Tarde de sorpresas
es esta
que pasa
sin alegrías
y sin penas
que se hace un hueco
y dormita
entre sueños
que la desvelan
a la vera
de un cuadro de Picasso
y una escena
en que un reloj se desmiembra
al tiempo que
nace el cubismo
y se cuadra una idílica escena
en la que un perro
entre sus fauces lleva
una liebre
que no se menea.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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